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| áLlama, pues! ÿHabrá quien te responda? ÿa cuál de los santos vas a dirigirte? |
| En verdad el enojo mata al insensato, la pasión hace morir al necio. |
| Yo mismo he visto al insensato echar raÃÂces, y sin tardar he maldecido su morada: |
| áEstén sus hijos lejos de toda salvación, sin defensor hollados en la Puerta! |
| Su cosecha la devora un hambriento, pues Dios se la quita de los dientes, y los sedientos absorben su fortuna. |
| No, no brota la iniquidad el polvo, ni germina del suelo la aflicción. |
| Es el hombre quien la aflicción engendra, como levantan el vuelo los hijos del relámpago. |
| Yo por mÃÂ a Dios recurrirÃÂa, expondrÃÂa a Dios mi causa. |
| El es autor de obras grandiosas e insondables, de maravillas sin número. |
| El derrama la lluvia sobre la haz de la tierra, y envÃÂa las aguas a los campos. |
| Para poner en alto a los postrados, y que los mÃÂseros a la salud se eleven, |
| las tramas de los astutos desbarata, y sus manos no logran sus intrigas. |
| Prende a los sabios en su astucia, el consejo de los sagaces se hace ciego. |
| En pleno dÃÂa tropiezan con tinieblas, a mediodÃÂa van a tientas cual si fuese de noche. |
| El salva al arruinado de sus fauces y al indigente de las manos del violento. |
| Asàel débil renace a la esperanza, y cierra su boca la injusticia. |
| áOh sÃÂ, feliz el hombre a quien corrige Dios! áNo desprecies, pues, la lección de Sadday! |
| Pues él es el que hiere y el que venda la herida, el que llaga y luego cura con su mano; |
| seis veces ha de librarte de la angustia, y a la séptima el mal no te alcanzará. |
| Durante el hambre te salvará de la muerte, y en la guerra, del alcance de la espada. |
| Estarás a cubierto del punzón de la lengua, sin miedo a la devastación, cuando se acerque. |
| Te reirás de la sequÃÂa y de la helada, y no temerás a las bestias de la tierra. |
| Pues con las piedras del campo harás alianza, la bestia salvaje vivirá en paz contigo. |
| Sabrás que tu tienda está a cubierto, nada echarás en falta cuando revises tu morada. |
| Sabrás que tu descendencia es numerosa, tus vástagos, como la hierba de la tierra. |
| Llegarás a la tumba vigoroso, como se hacinan las gavillas a su tiempo. |
| Todo esto es lo que hemos observado: y asÃÂ es.A ti te toca escuchar y aprovecharte. |
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