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| Al oÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂrlo los del campamento, quedaron estupefactos; |
| fueron presa de terror pÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂánico y nadie ya fue capaz de mantenerse al lado de sus compaÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂñeros: huyeron todos a la desbandada, por todos los caminos, por la llanura y la montaÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂña. |
| TambiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén los que estaban acampados en la altura, sitiando a Betulia, se dieron a la fuga; entonces, todos los hombres de guerra de Israel cayeron sobre ellos. |
| OzÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂas mandÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂó aviso a BetomestÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂáin, a BebÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂé, JobÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂá y KolÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂá, y a toda la montaÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂña de Israel, dando noticia de cuanto habÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa pasado, para que todos se arrojaran sobre los enemigos y los exterminaran. |
| Cuando los israelitas lo supieron, todos, como un solo hombre, se lanzaron sobre los asirios y los batieron hasta JobÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂá. TambiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén acudieron los de JerusalÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén y los de la montaÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂña, porque tambiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén a ellos se les dio noticia de lo sucedido en el campo enemigo; de igual modo, los de Galaad y Galilea, atacÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂándoles de flanco, les hicieron enorme estrago hasta que pudieron refugiarse en Damasco y su regiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón. |
| En cuanto a los demÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂás habitantes de Betulia, cayeron sobre el campamento asirio, le saquearon y obtuvieron grandes riquezas. |
| Los israelitas, de vuelta de la matanza, se hicieron dueÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂños del resto; tambiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén los de las aldeas y granjas de la montaÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂña y del llano obtuvieron gran botÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂn, porque habÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa una abundancia incalculable. |
| El sumo sacerdote Yoyaquim, con el Consejo de Ancianos de Israel y los habitantes de JerusalÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén, vinieron a contemplar los bienes que el SeÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂñor habÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa hecho a Israel, y a ver y saludar a Judit. |
| En llegando a su presencia, todos a una voz la bendijeron diciendo: ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂëTÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂú eres la exaltaciÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón de JerusalÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén, tÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂú el gran orgullo de Israel, tÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂú la suprema gloria de nuestra raza. |
| Al hacer todo esto por tu mano has procurado la dicha de Israel y Dios se ha complacido en lo que has hecho. Bendita seas del SeÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂñor Omnipotente por siglos infinitos.ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂû Y todo el pueblo respondiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂó: ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂëÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂáAmÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén!ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂû |
| Todo el pueblo estuvo recogiendo botÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂn del campamento durante treinta dÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂas; dieron a Judit la tienda de Holofernes, con toda su vajilla de plata, sus divanes, sus vasijas y todo su mobiliario. Ella lo tomÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂó y lo cargÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂó sobre su mula, preparÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂó sus carros y los amontonÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂó todo encima. |
| Todas las mujeres de Israel acudieron para verla y la bendecÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂan danzando en coro. Judit tomaba tirsos con la mano y los distribuÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa entre las mujeres que estaban a su lado. |
| Ellas y sus acompaÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂñantes se coronaron con coronas de olivo; despuÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂés, dirigiendo el coro de las mujeres, se puso danzando a la cabeza de todo el pueblo. La seguÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂan los hombres de Israel, armados de sus armas, llevando coronas y cantando himnos. |
| Judit entonÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂó, en medio de todo Israel, este himno de acciÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón de gracias y todo el pueblo repetÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa sus alabanzas: |
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