|
| Una mosca muerta pudre una copa de ungüento de perfumista; monta más un poco de necedad que sabidurÃÂa y honor. |
| El sabio tiene el corazón a la derecha, el necio tiene el corazón a la izquierda. |
| Además, en cualquier camino que tome el necio, su entendimiento no le da de sày dice de todo el mundo: Ese es un necio. |
| Si el enojo del que manda se abate sobre ti, no abandones tu puesto, que la flema libra de graves yerros. |
| Otra calamidad he visto bajo el sol, como error que emana de la autoridad: |
| La necedad elevada a grandes dignidades, mientras ricos se sentaban abajo. |
| He visto siervos a caballo, y prÃÂncipes que iban a pie, como los siervos. |
| El que cava la hoya cae en ella, y al que atraviesa el seto le muerde la culebra. |
| El que saca piedras se lastima con ellas, el que raja maderos puede hacerse daño. |
| Si se embota el hierro y no se afilan sus caras, hay que acrecentar los brÃÂos: también supone ganancia afinar en sabidurÃÂa. |
| Si pica culebra por falta de encantamiento no hay ganancia para el encantador. |
| Palabras de boca de sabio agradan, mas los labios del necio a él lo engullen. |
| Empieza diciendo necedades, para acabar en locura de las malas. |
| Y el necio dice más y más palabras. Nadie sabe lo que vas venir, y el remate de todo, ÿquién puede pronosticárselo? |
| Lo que más molesta al necio es que no sabe ir a la ciudad. |
| áAy de ti, tierra, cuyo rey es un chiquillo, y cuyos prÃÂncipes comen de mañana! |
| áDichosa tú, tierra, cuyo rey es hidalgo y cuyos prÃÂncipes comen a la hora, por cobrar vigor y no por banquetear! |
| Por estar mano sobre mano se desploma la viga, y por brazos caÃÂdos la casa se viene abajo. |
| Para holgar preparan su banquete, y el vino alegra la vida, y el dinero todo lo allana. |
| Ni aun en tu rincón faltes al rey, ni en tu misma alcoba faltes al rico, que un pájaro del cielo hace correr la voz, y un ser alado va a contar la cosa. |
| | |