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| Yahveh dijo asÃÂ: Baja a la casa real de Judá y pronuncias allàestas palabras. |
| Dirás: Oye la palabra de Yahveh, tú, rey de Judá, que ocupas el trono de David, y tus servidores y pueblo - los que entran por estas puertas -. |
| Asàdice Yahveh: Practicad el derecho y la justicia, librad al oprimido de manos del opresor, y al forastero, al huérfano y a la viuda no atropelléis; no hagáis violencia ni derraméis sangre inocente en este lugar. |
| Porque si ponéis en práctica esta palabra, entonces seguirán entrando por las puertas de esta casa reyes sucesores de David en el trono, montados en carros y caballos, junto con sus servidores y su pueblo. |
| Mas si no oÃÂs estas palabras, por màmismo os juro - oráculo de Yahveh - que en ruinas parará esta casa. |
| Pues asàdice Yahveh respecto a la casa real de Judá:Galaad eras tú para mÃÂ, cumbre del LÃÂbano: pero ávaya si te trocaré en desierto, en ciudades deshabitadas! |
| Voy a consagrar contra ti a quienes te destruyan: ácada uno a sus hachas!Talarán lo selecto de tus cedros, y lo arrojarán al fuego. |
| Muchas gentes pasarán a la vera de esta ciudad y dirán cada cual a su prójimo: ÿPor qué ha hecho Yahveh semejante cosa a esta gran ciudad? |
| Y les dirán: Es porque dejaron la alianza de su Dios Yahveh, y adoraron a otros dioses y les sirvieron. |
| No lloréis al muerto ni plañáis por él: llorad, llorad por el que se va, porque jamás volverá ni verá su patria. |
| Pues asàdice Yahveh respecto a Sallum, hijo de JosÃÂas, rey de Judá y sucesor de su padre JosÃÂas en el reino, el cual salió de este lugar: No volverá más aquÃÂ, |
| sino que en el lugar a donde le deportaron, allàmismo morirá, y no verá jamás este paÃÂs. |
| áAy del que edifica su casa sin justicia y sus pisos sin derecho!De su prójimo se sirve de balde y su trabajo no le paga. |
| El que dice: Voy a edificarme una casa espaciosa y pisos ventilados, y le abre sus correspondientes ventanas; pone paneles de cedro y los pinta de rojo. |
| ÿSerás acaso rey porque seas un apasionado del cedro?Tu padre, ÿno comÃÂa y bebÃÂa? - También hizo justicia y equidad. - Pues mejor para él. |
| - Juzgó la causa del cuitado y del pobrecillo. - Pues mejor. ÿNo es esto conocerme? - oráculo de Yahveh -. |
| Pero tus ojos y tu corazón no están más que a tu granjerÃÂa, - áY a la sangre inocente! - Para verterla. - áY al atropello y al entuerto! - Para hacer tú lo propio. |
| Por tanto, asàdice Yahveh respecto a Yoyaquim, hijo de JosÃÂas, rey de Judá:No plañirán por él: áAy hermano mÃÂo!, áay hermana mÃÂa!; no plañirán por él: áAy Señor!, áay su Majestad! |
| El entierro de un borrico será el suyo: arrastrarlo y tirarlo fuera de las puertas de Jerusalén. |
| Sube al LÃÂbano y clama, por Basán da voces y clama desde Abarim, porque han sido quebrantados todos tus amantes. |
| Te habÃÂa hablado en tu prosperidad.Dijiste: No oigo.Tal ha sido tu costumbre desde tu mocedad, nunca oÃÂste mi voz. |
| A todos tus pastores les pastoreará el viento, y tus amantes cautivos irán.Entonces sàque estarás avergonzada y confusa de toda tu malicia. |
| Tú, que te asentabas en el LÃÂbano, que anidabas en los cedros, ácómo suspirarás, en viniéndote los dolores, el trance como de parturienta! |
| Por mi vida - oráculo de Yahveh -, aunque fuese KonÃÂas, el hijo de Yoyaquim, rey de Judá, un sello en mi mano diestra, de allàte arrancarÃÂa. |
| Yo te pondré en manos de los que buscan tu muerte, y en manos de los que te atemorizan: en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos; |
| y te arrojaré a ti y a la madre que te engendró a otra tierra donde no habéis nacido, y allàmoriréis. |
| Pero a la tierra a donde anhelan volver, no volverán. |
| ÿEs algún trasto despreciable, roto, este individuo, KonÃÂas?; ÿquizá un objeto sin interés?Pues entonces, ÿpor qué han sido arrojados él y su prole, y echados a una tierra, que no conocÃÂan? |
| áTierra, tierra, tierra! oye la palabra de Yahveh. |
| Asàdice Yahveh:Inscribid a este hombre: Un sin hijos, un fracasado en la vida; porque ninguno de su descendencia tendrá la suerte de sentarse en el trono de David y de ser jamás señor en Judá. |
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