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| Alzando la mirada, vió a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; |
| vio también a una viuda pobre que echaba allàdos moneditas, |
| y dijo: De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. |
| Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenÃÂa para vivir. |
| Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo: |
| Esto que veis, llegarán dÃÂas en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida. |
| Le preguntaron: Maestro, ÿcuándo sucederá eso? Y ÿcuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir? |
| El dijo: Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: Yo soy y el tiempo está cerca. No les sigáis. |
| Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato. |
| Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación y reino contra reino. |
| Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo. |
| Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; |
| esto os sucederá para que deis testimonio. |
| Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, |
| porque yo os daré una elocuencia y una sabidurÃÂa a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. |
| Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, |
| y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. |
| Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. |
| Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. |
| Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. |
| Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; |
| porque éstos son dÃÂas de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito. |
| áAy de las que estén encinta o criando en aquellos dÃÂas! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y Cólera contra este pueblo; |
| y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. |
| Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, |
| muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. |
| Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. |
| Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación. |
| Les añadió una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. |
| Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. |
| Asàtambién vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. |
| Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. |
| El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. |
| Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel DÃÂa de improviso sobre vosotros, |
| como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. |
| Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre. |
| Por el dÃÂa enseñaba en el Templo y salÃÂa a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos. |
| Y todo el pueblo madrugaba para ir donde él y escucharle en el Templo. |
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