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| NoemÃÂ, su suegra, le dijo: ëHija mÃÂa, ÿes que no debo procurarte una posición segura que te convenga? |
| Ahora bien: ÿAcaso no es pariente nuestro aquel Booz con cuyos criados estuviste? Pues mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. |
| Lávate, perfúmate y ponte encima el manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber. |
| Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.û |
| Ella le dijo: ëHaré cuanto me has dicho.û |
| Bajó a la era e hizo cuanto su suegra le habÃÂa mandado. |
| Booz comió y bebió y su corazón se puso alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente, descubrió un sitio a sus pies y se acostó. |
| A media noche sintió el hombre un escalofrÃÂo, se volvió y notó que habÃÂa una mujer acostada a sus pies. |
| Dijo: ëÿQuien eres tú?û, y ella respondió: ëSoy Rut tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de rescate.û |
| El dijo: ëBendita seas de Yahveh, hija mÃÂa; tu último acto de piedad filial ha sido mejor que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. |
| Y ahora, hija mÃÂa, no temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que tú eres una mujer virtuosa. |
| Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más cercano que yo con derecho de rescate. |
| Pasa aquàesta noche, y mañana, si él quiere ejercer su derecho, que lo ejerza; y si no quiere, yo te rescataré, ávive Yahveh! Acuéstate hasta el amanecer.û |
| Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que todavÃÂa un hombre no puede reconocer a otro, pues se decÃÂa: ëQue no se sepa que la mujer ha venido a la era.û |
| El dijo: ëTrae el manto que tienes encima y sujeta bien.û Sujetó ella, y él midió seis medidas de cebada y se las puso a cuestas, y él entró en la ciudad. |
| Volvió ella donde su suegra que le dijo: ëÿCómo te ha ido, hija mÃÂa?û Y le contó cuanto el hombre habÃÂa hecho por ella, |
| y añadió: ëMe ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo: No debes volver de vacÃÂo donde tu suegra.û |
| Noemàle dijo: ëQuédate tranquila, hija mÃÂa, hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.û |
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