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| La SabidurÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa edifica su casa; le Necedad con sus manos la destruye. |
| Quien anda en rectitud, teme a Yahveh; el de torcido camino le desprecia. |
| En la boca del necio hay una raÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂz de orgullo, pero los labios de los sabios los protegen. |
| Donde no hay bueyes, pesebre vacÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂo; cosecha abundante con la fuerza del toro. |
| Testigo veraz no miente, testigo falso respira mentiras. |
| Busca el arrogante la sabidurÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa pero en vano, al inteligente la ciencia le es fÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂácil. |
| ApÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂártate del hombre necio, pues no conocerÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂas labios doctos. |
| SabidurÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa del cauto es atender a su conducta, la necedad de los tontos es engaÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂño. |
| De los necios se aparta el sacrificio expiatorio, pero entre los rectos se encuentra el favor de Dios. |
| El corazÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón conoce su propia amargura, y con ningÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂún extraÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂño comparte su alegrÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa. |
| La casa de los malos serÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂá destruida, la tienda de los rectos florecerÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂá. |
| Hay caminos que parecen rectos, pero, al cabo, son caminos de muerte. |
| TambiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂén en el reÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂr padece el corazÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón, y al cabo la alegrÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa es dolor. |
| El perverso de corazÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón estÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂá satisfecho de su conducta, y el hombre de bien, de sus obras. |
| El simple cree cuanto se dice, el cauto medita sus propios pasos. |
| El sabio teme el mal y de ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂél se aparta, el necio es presuntuoso y confiado. |
| El de genio pronto, hace necedades, el hombre artero es odiado. |
| La herencia de los simples es la necedad, los cautos son coronados de ciencia. |
| Los malos se postran ante los buenos, los malvados a la puerta de los justos. |
| Incluso a su vecino es odioso el pobre, pero son muchos los amigos del rico. |
| Quien desprecia a su vecino comete pecado; dichoso el que tiene piedad de los pobres. |
| ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÿNo andan extraviados los que planean el mal?; amor y lealtad a los que planean el bien. |
| Todo trabajo produce abundancia, la charlatanerÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa sÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂólo indigencia. |
| Corona de los sabios es la riqueza, la necedad de los insensatos es necedad. |
| Salvador de vidas es el testigo veraz, quien profiere mentira es un impostor. |
| El temor de Yahveh es seguridad inexpugnable; sus hijos tendrÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂán en ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂél refugio. |
| El temor de Yahveh es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte. |
| Pueblo numeroso, gloria del rey; pueblo escaso, ruina del prÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂncipe. |
| El tardo a la ira tiene gran prudencia, el de genio pronto pone de manifiesto su necedad |
| El corazÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón manso es vida del cuerpo; la envidia es caries de los huesos. |
| Quien oprime al dÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂébil, ultraja a su Hacedor; mas el que se apiada del pobre, le da gloria. |
| El malo es derribado por su propia malicia, el justo en su integridad halla refugio. |
| En corazÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón inteligente descansa la sabidurÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa, en el corazÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón de los necios no es conocida. |
| La justicia eleva a las naciones, el pecado es la vergÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂüenza de los pueblos. |
| El favor del rey para el siervo prudente; y su cÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂólera para el que le avergÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂüenza. |
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