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| Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo: |
| ÿHasta cuándo estarás hablando de ese modo, y un gran viento serán las razones de tu boca? |
| ÿAcaso Dios tuerce el derecho,Sadday pervierte la justicia? |
| Si tus hijos pecaron contra él, ya los dejó a merced de sus delitos. |
| Mas si tú a Dios recurres e imploras a Sadday, |
| si eres irreprochable y recto, desde ahora él velará sobre ti y restaurará tu morada de justicia. |
| Tu pasado parecerá insignificante el lado de tu espléndido futuro. |
| Pregunta, si no, a la generación pasada, medita en la experiencia de sus padres. |
| Nosotros de ayer somos y no sabemos nada, como una sombra nuestros dÃÂas en la tierra. |
| Pero ellos te instruirán y te hablarán, y de su corazón sacarán estas máximas: |
| ÿBrota acaso el papiro sin marismas? ÿCrece sin agua el junco? |
| Aún en su verdor, sin ser cortado, antes que toda otra hierba se marchita. |
| Tal es el fin de los que a Dios olvidan, asÃÂ fenece la esperanza del impÃÂo. |
| Su confianza es un hilo solamente, su seguridad una tela de araña. |
| Se apoya en su morada, y no le aguanta, se agarra a ella y no resiste. |
| Bien regado ante la faz del sol, por encima de su huerto salÃÂan sus renuevos. |
| Sobre un majano entrelazadas sus raÃÂces, vivÃÂa en una casa de piedra. |
| Mas cuando se le arranca de su sitio, éste le niega: áNo te he visto jamás! |
| Y vedle ya cómo se pudre en el camino, mientras que del suelo brotan otros. |
| No, Dios no rechaza al ÃÂntegro, ni da la mano a los malvados. |
| La risa ha de llenar aún tu boca y tus labios el clamor de júbilo. |
| Tus enemigos serán cubiertos de vergüenza, y desaparecerá la tienda de los malos. |
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