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| Hay reprensiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato. |
| ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂáCuÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂánto mejor reprender que estar airado! |
| El que se acusa de su falta evita la pena. |
| Como pasiÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón de eunuco por desflorar a una moza, asÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂàel que ejecuta la justicia con violencia. |
| Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea. |
| Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque sabe su hora. |
| El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón e insensato adelanta el momento. |
| El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse se hace odioso. |
| Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba en postraciÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón. |
| Hay dÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂádiva que no te da provecho, y dÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂádiva que recibe el doble. |
| Hay postraciÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón causada por la gloria, y hay quien, desde la humillaciÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón, levanta la cabeza. |
| Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete veces mÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂás caro. |
| Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los necios se malgastan. |
| El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son uno, son muchos; |
| da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero; presta hoy y maÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂñana reclama, es un hombre detestable este sujeto. |
| Dice el necio: No tengo ni un amigo, no hay gratitud para mis beneficios; |
| los que comen mi pan tienen lengua insolente. ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂáCuÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂántos con frecuencia se rÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂen de ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂél! |
| Mejor es resbalar en empredado que resbalar con la lengua, asÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂ la caÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂda de los malos llega de repente. |
| Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido. |
| De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂás lo dice a su hora. |
| Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂá remordimiento. |
| Hay quien se pierde a sÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂàmismo por vergÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂüenza, por respeto a un insensato se pierde. |
| Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y asÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂ, por nada se gana un enemigo. |
| Gran baldÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón para un hombre la mentira en boca de ignorantes repetida. |
| Es preferible un ladrÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón que el que persiste en la mentira, aunque ambos heredarÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂán la perdiciÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂón. |
| El hÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂábito de mentiroso es una deshonra, su vergÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂüenza le acompaÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂña sin cesar. |
| Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato a los grandes agrada. |
| El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que agrada a los grandes expÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa la injusticia. |
| Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en boca ahogan los reproches. |
| SabidurÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa escondida y tesoro invisible, ÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÿquÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂé provecho hay en ambos? |
| MÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂás vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabidurÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂÃÂa. |
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