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| áAy! los que decretan decretos inicuos, y los escribientes que escriben vejaciones, |
| excluyendo del juicio a los débiles, atropellando el derecho de los mÃÂseros de mi pueblo, haciendo de las viudas su botÃÂn, y despojando a los huérfanos. |
| Pues ÿqué haréis para el dÃÂa de la cuenta y la devastación que de lontananza viene? ÿa quién acudiréis para pedir socorro? ÿdónde dejaréis vuestra gravedad? |
| Con tal de no arrodillarse entre los prisioneros, entre los muertos caerÃÂan.Con todo eso no se ha calmado su ira, y aún sigue su mano extendida. |
| áAy, Asur, bastón de mi ira, vara que mi furor maneja! |
| Contra gente impÃÂa voy a guiarlo, contra el pueblo de mi cólera voy a mandarlo, a saquear saqueo y pillar pillaje, y hacer que lo pateen como el lodo de las calles. |
| Pero él no se lo figura asÃÂ, ni su corazón asàlo estima, sino que su intención es arrasar y exterminar gentes no pocas. |
| Pues dice: ÿNo son mis jefes todos ellos reyes? |
| ÿNo es Kalnó como Karkemis? ÿNo es Jamat como Arpad? ÿNo es SamarÃÂa como Damasco? |
| Como alcanzó mi mano a los reinos de los ÃÂdolos - cuyas estatuas eran más que las de Jerusalén y SamarÃÂa - |
| como hice con SamarÃÂa y sus ÃÂdolos, ÿno haré asimismo con Jerusalén y sus simulacros? |
| Pues bien, cuando hubiere dado remate el Señor a todas sus empresas en el monte Sión y en Jerusalén, pasará revista al fruto del engreimiento del rey de Asur y al orgullo altivo de sus ojos. |
| Porque dijo: Con el poder de mi mano lo hice, y con mi sabidurÃÂa, porque soy inteligente, he borrado las fronteras de los pueblos, sus almacenes he saqueado, y he abatido como un fuerte a sus habitantes. |
| Como un nido ha alcanzado mi mano la riqueza de los pueblos, y como se recogen huevos abandonados, he recogido yo toda la tierra, y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni piara. |
| ÿAcaso se jacta el hacha frente al que corta con ella? ÿo se tiene por más grande la sierra que el que la blande? ácomo si la vara moviera al que la levanta! ácomo si a quien no es madera el bastón alzara! |
| Por eso enviará Yahveh Sebaot entre sus bien comidos, enflaquecimiento, y, debajo de su opulencia, encenderá un incendio como de fuego. |
| La luz de Israel vendrá a ser fuego, y su Santo, llama; arderá y devorará su espino y su zarza en un solo dÃÂa, |
| y el esplendor de su bosque y de su vergel en alma y en cuerpo será consumido: será como el languidecer de un enfermo. |
| Lo que quede de los árboles de su bosque será tan poco, que un niño los podrá contar. |
| Aquel dÃÂa no volverán ya el resto de Israel y los bien librados de la casa de Jacob a apoyarse en el que los hiere, sino que se apoyarán con firmeza en Yahveh. |
| Un resto volverá, el resto de Jacob, al Dios poderoso. |
| Que aunque sea tu pueblo, Israel, como la arena del mar, sólo un resto de él volverá.Exterminio decidido, rebosante de justicia. |
| Porque es un exterminio decidido lo que Yahveh Sebaot realizará en medio de toda la tierra. |
| Por tanto, asàdice el Señor Yahveh Sebaot: No temas, pueblo mÃÂo que moras en Sión, a Asur que con la vara te da golpes y su bastón levanta contra ti (en el camino de Egipto). |
| Porque un poquito más y se habrá consumado el furor, y mi ira los consumirá. |
| Despertará contra él Yahveh Sebaot un azote, como cuando la derrota de Madián en la peña de Horeb, o cuando levantó su bastón contra el mar en el camino de Egipto. |
| Aquel dÃÂa te quitará su carga de encima del hombro y su yugo de sobre tu cerviz será arrancado. Y el yugo será destruido (...) |
| Vino sobre Ayyat, pasó por Migrón, en Mikmás pasó revista. |
| Han pasado el Vado: Haremos noche en Gueba.Temblaba Ramá,Guibeá de Saúl huÃÂa. |
| áDa gritos de júbilo, Bat Gallim, escucha Laisa! áRespóndele, Anatot! |
| Se desbandó Madmená.Los habitantes de Guebim se han puesto a salvo. |
| Hoy mismo en Nob haciendo alto menea su mano contra el Monte de la hija de Sión, la colina de Jerusalén. |
| He aquàque el Señor Yahveh Sebaot sacude el ramaje con estrépito; las guÃÂas más altas están partidas y las elevadas van a caer. |
| Golpeará las espesuras del bosque con el hierro, y por los golpes de un Poderoso, caerá. |
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