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| Tobit, mientras tanto, llevaba cuenta, uno por uno, de los dÃÂas de ida y vuelta. Cuando se cumplió el plazo sin que el hijo hubiera regresado, |
| pensó: ëÿHabrá algo que le retenga allÃÂ? áAcaso haya muerto Gabael y no haya nadie que le entregue el dinero!û |
| Y empezó a ponerse triste. |
| Ana, su mujer, decÃÂa: ëMi hijo ha muerto y ya no se cuenta entre los vivos.û Y rompió a llorar y a lamentarse por su hijo, diciendo: |
| ëáAy de mÃÂ, hijo mÃÂo! áQue te dejé marchar a ti, luz de mis ojos!û |
| Tobit le dijo: ëCalla, hermana, no pienses eso. El está bien. Habrán tenido algún contratiempo allÃÂ, pero su compañero es hombre de fiar y uno de los nuestros; no te inquietes por él, que debe estar cerca.û |
| Ella le replicó: ëDéjame, no intentes engañarme. Mi hijo ha muerto.û Y todos los dÃÂas se iba a mirar el camino por donde su hijo habÃÂa marchado. No creÃÂa a nadie. Y cuando se ponÃÂa el sol, entraba en casa y pasaba las noches gimiendo y llorando, sin poder dormir. |
| Cuando se pasaron los catorce dÃÂas con que Ragüel habÃÂa determinado celebrar la boda de su hija, se dirigió a él TobÃÂas y le dijo: ëDéjame regresar, porque estoy seguro que mi padre y mi madre están pensando que ya no van a volver a verme. Asàque te ruego, padre, que me permitas regresar al lado de mi padre. Ya te dije en qué situación le he dejado.û |
| Ragüel respondió a TobÃÂas: ëQuédate, hijo; quédate commigo y yo enviaré mensajeros a tu padre Tobit para que le den noticias tuyas.û Pero TobÃÂas replicó: ëNo. Te ruego que me permitas volver al lado de mi padre.û |
| Entonces Ragüel se levantó y entregó a TobÃÂas su mujer Sarra y la mitad de todos sus bienes, criados, criadas, bueyes y carneros, asnos y camellos, vestidos, plata y utensilios, |
| y les dejó partir gozosos. Al despedirse de TobÃÂas le dijo: ëáSalud, hijo, y buen viaje! El Señor del Cielo os guÃÂe a vosotros y a tu mujer Sarra por buen camino y que pueda yo ver vuestros hijos antes de morir.û |
| A su hija Sarra le dijo: ëVas al lado de tu suegro, pues desde ahora ellos son padres tuyos igual que los que te han engendrado. Vete en paz, hija. Que tenga buenas noticias de ti, mientras yo viva.û Y saludándoles, se despidió de ellos. |
| Edna dijo a TobÃÂas: ëHijo y hermano queridÃÂsimo: Que el Señor te devuelva y que yo viva hasta ver tus hijos y de mi hija Sarra antes de morir. En presencia del Señor te entrego a mi hija en custodia; no le causes tristeza en todos los dÃÂas de tu vida. Vete en paz, hijo. A partir de ahora, yo soy tu madre y Sarra es tu hermana. áOjalá pudiéramos vivir juntos todos los dÃÂas de nuestra vida!û Y besando a los dos, los dejó partir llenos de gozo. |
| TobÃÂas salió de casa de Ragüel contento y gozoso, y bendiciendo al Señor del Cielo y de la tierra, rey de todas las cosas, porque habÃÂa llevado a buen término su viaje. Bendijo a Ragüel y a su mujer Edna y les dijo: ëQue pueda yo honraros todos los dÃÂas de mi vida.û |
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