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La Biblia de Jerusalen (Catolica)
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Sabiduria


SAB  18 1 
Entre tanto para tus santos había una grandísima luz. Los egipcios, que oían su voz aunque no distinguían su figura, les proclamaban dichosos por no haber padecido ellos también;
SAB  18 2 
les daban gracias porque agraviados no se vengaban y les pedían perdón por su conducta hostil.
SAB  18 3 
En vez de tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, guía a través de rutas desconocidas, y sol inofensivo en su gloriosa emigración.
SAB  18 4 
Bien merecían verse de luz privados y prisioneros de tinieblas, los que en prisión tuvieron encerrados a aquellos hijos tuyos que habían de dar al mundo la luz incorruptible de la Ley.
SAB  18 5 
Por haber decretado matar a los niños de los santos, salvándose de los hijos expuestos uno tan sólo, les arrebataste en castigo la multitud de sus hijos y a ellos, a una, les hiciste perecer bajo la violencia de las aguas.
SAB  18 6 
Aquella noche fue previamente conocida por nuestros padres, para que se confortasen al reconocer firmes los juramentos en que creyeron.
SAB  18 7 
Tu pueblo esperaba a la vez la salvación de los justos y la destrucción de sus enemigos.
SAB  18 8 
Y, en efecto, con el castigo mismo de nuestros adversarios, nos colmaste de gloria llamándonos a ti.
SAB  18 9 
Los santos hijos de los buenos ofrecieron sacrificios en secreto y establecieron unánimes esta ley divina: que los santos correrían en común las mismas aventuras y riesgos; y, previamente, cantaron ya los himnos de los Padres.
SAB  18 10 
A estos cánticos respondía el discordante clamor de sus enemigos, se disfundían los lamentos de los que lloraban a sus hijos.
SAB  18 11 
Un mismo castigo alcanzaba al esclavo y al señor; el hombre del pueblo sufría la misma pena que el rey.
SAB  18 12 
Todos a la vez contaban con muertos innumerables abatidos por un mismo género de muerte.Los vivos no se bastaban a darles sepultura, como que, de un solo golpe, había caído la flor de su descendencia.
SAB  18 13 
Mantenidos en absoluta incredulidad por los artificios de la magia, acabaron por confesar, ante la muerte de sus primogénitos, que aquel pueblo era hijo de Dios.
SAB  18 14 
Cuando un sosegado silencio todo lo envolvía y la noche se encontraba en la mitad de su carrera,
SAB  18 15 
tu Palabra omnipotente, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el trono real, en medio de una tierra condenada al exterminio.Empuñando como afilada espada tu decreto irrevocable,
SAB  18 16 
se detuvo y sembró la muerte por doquier; y tocaba el cielo mientras pisaba la tierra.
SAB  18 17 
Entonces, de repente, sueños y horribles visiones les sobresaltaron, les sobrevinieron terrores imprevistos.
SAB  18 18 
Aquí y allá tendidos, ya moribundos, daban a conocer la causa de su muerte,
SAB  18 19 
pues los sueños que les habían pertubado, se lo habían indicado a tiempo para que no muriesen sin saber la razón de su desgracia.
SAB  18 20 
También a los justos les alcanzó la prueba de la muerte; una multitud de ellos pereció en el desierto.Pero no duró la Cólera mucho tiempo,
SAB  18 21 
que pronto un hombre irreprochable salió en su defensa.Con las armas de su propio ministerio, la oración y el incienso expiatorio, se enfrentó a la ira y dio fin a la plaga, mostrando con ello que era en verdad siervo tuyo.
SAB  18 22 
Y venció a la Cólera no con la fuerza de su cuerpo, ni con el poder de las armas, sino que sometió con su palabra al que traía el castigo recordándole los juramentos hechos a los Padres y las alianzas.
SAB  18 23 
Cuando ya los muertos, unos sobre otros, yacían hacinados, frenó, interponiéndose, el avance de la Cólera y le cerró el camino hacia los que todavía vivían.
SAB  18 24 
Llevaba en su vestido talar el mundo entero, grabados en cuatro hileras de piedras los nombres gloriosos de los Padres y tu majestad en la diadema de su cabeza.
SAB  18 25 
Ante esto, el Exterminador cedió y se atemorizó; pues era suficiente la sola experiencia de tu Cólera.



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