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| = Del maestro de coro. Salmo. De David. = |
| En ti, Yahveh, me cobijo, áoh, no sea confundido jamás! áRecóbrame por tu justicia, lÃÂbrame, |
| tiende hacia màtu oÃÂdo, date prisa!Sé para màuna roca de refugio, alcázar fuerte que me salve; |
| pues mi roca eres tú, mi fortaleza, y, por tu nombre, me guÃÂas y diriges. |
| Sácame de la red que me han tendido, que tú eres mi refugio; |
| en tus manos mi espÃÂritu encomiendo, tú, Yahveh, me rescatas.Dios de verdad, |
| tú detestas a los que veneran vanos ÃÂdolos; mas yo en Yahveh confÃÂo: |
| áexulte yo y en tu amor me regocije!Tú que has visto mi miseria, y has conocido las angustias de mi alma, |
| no me has entregado en manos del enemigo, y has puesto mis pies en campo abierto. |
| Tenme piedad, Yahveh, que en angustias estoy.De tedio se corroen mis ojos, mi alma, mis entrañas. |
| Pues mi vida se consume en aflicción, y en suspiros mis años; sucumbe mi vigor a la miseria, mis huesos se corroen. |
| De todos mis opresores me he hecho el oprobio; asco soy de mis vecinos, espanto de mis familiares.Los que me ven en la calle huyen lejos de mÃÂ; |
| dejado estoy de la memoria como un muerto, como un objeto de desecho. |
| Escucho las calumnias de la turba, terror por todos lados, mientras se aúnan contra màen conjura, tratando de quitarme la vida. |
| Mas yo confÃÂo en ti, Yahveh, me digo: áTú eres mi Dios! |
| Está en tus manos mi destino, lÃÂbrame de las manos de mis enemigos y perseguidores; |
| haz que alumbre a tu siervo tu semblante, ásálvame, por tu amor! |
| Yahveh, no haya confusión para mÃÂ, que te invoco, áconfusión sólo para los impÃÂos; que bajen en silencio al seol, |
| enmudezcan los labios mentirosos que hablan con insolencia contra el justo, con orgullo y desprecio! |
| áQué grande es tu bondad, Yahveh!Tú la reservas para los que te temen, se la brindas a los que a ti se acogen, ante los hijos de Adán. |
| Tú los escondes en el secreto de tu rostro, lejos de las intrigas de los hombres; bajo techo los pones a cubierto de la querella de las lenguas. |
| áBendito sea Yahveh que me ha brindado maravillas de amor (en ciudad fortificada)! |
| áY yo que decÃÂa en mi inquietud: Estoy dejado de tus ojos!Mas tú oÃÂas la voz de mis plegarias, cuando clamaba a ti. |
| Amad a Yahveh, todos sus amigos; a los fieles protege Yahveh, pero devuelve muy sobrado al que obra por orgullo. |
| áValor, que vuestro corazón se afirme, vosotros todos que esperáis en Yahveh! |
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