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| OÃÂd la palabra que os dedica Yahveh, oh casa de Israel. |
| Asàdice Yahveh:Al proceder de los gentiles no os habituéis, ni de los signos celestes os espantéis. áQue se espanten de ellos los gentiles! |
| Porque las costumbres de los gentiles son vanidad: un madero del bosque, obra de manos del maestro que con el hacha lo cortó, |
| con plata y oro lo embellece, con clavos y a martillazos se lo sujeta para que no se menee. |
| Son como espantajos de pepinar, que ni hablan.Tienen que ser transportados, porque no andan.No les tengáis miedo, que no hacen ni bien ni mal. |
| No hay como tú, Yahveh; grande eres tú, y grande tu Nombre en poderÃÂo. |
| ÿQuién no te temerá, Rey de las naciones?Porque a ti se te debe eso.Porque entre todos los sabios de las naciones y entre todos sus reinos no hay nadie como tú. |
| Todos a la par son estúpidos y necios: lección de madera la que dan los ÃÂdolos. |
| Plata laminada, de Tarsis importada, y oro de Ofir; hechura de maestro y de manos de platero (de púrpura violeta y escarlata es su vestido): todos son obra de artistas. |
| Pero Yahveh es el Dios verdadero; es el Dios vivo y el Rey eterno.Cuando se irrita, tiembla la tierra, y no aguantan las naciones su indignación. |
| (Asàles diréis: Los dioses que no hicieron el cielo ni la tierra, perecerán de la tierra y de debajo del cielo.) |
| El es quien hizo la tierra con su poder, el que estableció el orbe con su saber, y con su inteligencia expandió los cielos. |
| Cuando da voces, hay estruendo de aguas en los cielos, y hace subir las nubes desde el extremo de la tierra.El hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos. |
| Todo hombre es torpe para comprender, se avergüenza del ÃÂdolo todo platero, porque sus estatuas son una mentira y no hay espÃÂritu en ellas. |
| Vanidad son, cosa ridÃÂcula; al tiempo de su visita perecerán. |
| No es asàla Parte de Jacob, pues él es el plasmador del universo, y aquel cuyo heredero es Israel;Yahveh Sebaot es su nombre. |
| Recoge del suelo tu mercancÃÂa, oh tú, que estás sitiada: |
| porque asàdice Yahveh:He aquàque yo voy a hondear a los moradores del paÃÂs - áesta vez va de veras! - y les apremiaré de modo que den conmigo. |
| - áAy de mÃÂ, por mi quebranto! áme duele la herida!Y yo que decÃÂa: Ese es un sufrimiento, pero me lo aguantaré... |
| Mi tienda ha sido saqueada, y todos mis tensores arrancados.Mis hijos me han sido quitados y no existen.No hay quien despliegue ya mi tienda ni quien ice mis toldos. |
| - Es que han sido torpes los pastores y no han buscado a Yahveh; asÃÂ no obraron cuerdamente, y toda su grey fue dispersada. |
| áSe oye un rumor! áya llega!: un gran estrépito del paÃÂs del norte, para trocar las ciudades de Judá en desolación, guarida de chacales. |
| Yo sé, Yahveh, que no depende del hombre su camino, que no es del que anda enderezar su paso. |
| CorrÃÂgeme, Yahveh, pero con tino, no con tu ira, no sea que me quede en poco. |
| Vierte tu cólera sobre las naciones que te desconocen, y sobre los linajes que no invocan tu Nombre.Porque han devorado a Jacob hasta consumirle, lo han devorado y su mansión han desolado. |
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