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| 20.500 infantes fueron muertos y seiscientos jinetes. |
| Macabeo y los suyos, guiados por el Señor, recuperaron el Templo y la ciudad, |
| destruyeron los altares levantados por los extranjeros en la plaza pública, asàcomo los recintos sagrados. |
| Después de haber purificado el Templo, hicieron otro altar; tomando fuego de pedernal del que habÃÂan sacado chispas, tras dos años de intervalo ofrecieron sacrificios, el incienso y las lámparas, y colocaron los panes de la Presencia. |
| Hecho esto, rogaron al Señor, postrados sobre el vientre, que no les permitiera volver a caer en tales desgracias, sino que, si alguna vez pecaban, les corrigiera con benignidad, y no los entregara a los gentiles blasfemos y bárbaros. |
| Aconteció que el mismo dÃÂa en que el Templo habÃÂa sido profanado por los extranjeros, es decir, el veinticinco del mismo mes que es Kisléu, tuvo lugar la purificación del Templo. |
| Lo celebraron con alegrÃÂa durante ocho dÃÂas, como en la fiesta de las Tiendas, recordando cómo, poco tiempo antes, por la fiesta de las Tiendas, estaban cobijados como fieras en montañas y cavernas. |
| Por ello, llevando tirsos, ramas hermosas y palmas, entonaban himnos hacia Aquél que habÃÂa llevado a buen término la purificación de su lugar. |
| Por público decreto y voto prescribieron que toda la nación de los judÃÂos celebrara anualmente aquellos mismos dÃÂas. |
| Tales fueron las circunstancias de la muerte de AntÃÂoco, apellidado EpÃÂfanes. |
| Vamos a exponer ahora lo referente a AntÃÂoco Eupátor, hijo de aquel impÃÂo, resumiendo las desgracias debidas a las guerras. |
| En efecto, una vez heredado el reino, puso al frente de sus asuntos a un tal Lisias, estratega supremo de Celesiria y Fenicia. |
| Pues Tolomeo, el llamado Macrón, el primero en observar la justicia con los judÃÂos, debido a la injusticia con que se les habÃÂa tratado, procuraba resolver pacÃÂficamente lo que a ellos concernÃÂa; |
| acusado ante Eupátor a consecuencia de ello por los amigos del rey, oÃÂa continuamente que le llamaban traidor, por haber abandonado Chipre, que Filométor le habÃÂa confiado, y por haberse pasado a AntÃÂoco EpÃÂfanes. Al no poder honrar debidamente la dignidad de su cargo, envenenándose, dejó esta vida. |
| Gorgias, hecho estratega de la región, mantenÃÂa tropas mercenarias y en toda ocasión hostigaba a los judÃÂos. |
| Al mismo tiempo los idumeos, dueños de fortalezas estratégicas, causaban molestias a los judÃÂos, y acogiendo a los fugitivos de Jerusalén procuraban fomentar la guerra. |
| Macabeo y sus compañeros, después de haber celebrado una rogativa y haber pedido a Dios que luchara junto a ellos, se lanzaron contra las fortalezas de los idumeos; |
| después de atacarlos con ÃÂmpetu, se apoderaron de las posiciones e hicieron retroceder a todos los que combatÃÂan sobre la muralla; daban muerte a cuantos caÃÂan en sus manos. Mataron por lo menos 20.000. |
| No menos de 9.000 hombres se habÃÂan refugiado en dos torres muy bien fortificadas y abastecidas de cuanto era necesario para resistir un sitio. |
| Macabeo dejó entonces a Simón y José, y además a Zaqueo y a los suyos, en número suficiente para asediarles, y él mismo partió hacia otros lugares de mayor urgencia. |
| Pero los hombres de Simón, ávidos de dinero, se dejaron sobornar por algunos de los que estaban en las torres; por 70.000 dracmas dejaron que algunos se escapasen. |
| Cuando se dio a Macabeo la noticia de lo sucedido, reunió a los jefes del pueblo y acusó a aquellos hombres de haber vendido a sus hermanos por dinero al soltar enemigos contra ellos. |
| Hizo por tanto ejecutarles por traidores e inmediatamente se apoderó de las dos torres. |
| Con atinada dirección y con las armas en las manos, mató en las dos fortalezas a más de 20.000 hombres. |
| Timoteo, que antes habÃÂa sido vencido por los judÃÂos, después de reclutar numerosas fuerzas extranjeras y de reunir no pocos caballos traÃÂdos de Asia, se presentó con la intención de conquistar Judea por las armas. |
| Ante su avance, los hombres de Macabeo, en rogativas a Dios, cubrieron de polvo su cabeza y ciñeron de sayal la cintura; |
| y, postrándose delante del Altar, a su pie, pedÃÂan a Dios que, mostrándose propicio con ellos, se hiciera enemigo de sus enemigos y adversario de sus adversarios, como declara la Ley. |
| Al acabar la plegaria, tomaron las armas y avanzaron un buen trecho fuera de la ciudad; cuando estaban cerca de sus enemigos, se detuvieron. |
| A poco de difundirse la claridad del sol naciente, ambos bandos se lanzaron al combate; los unos tenÃÂan como garantÃÂa del éxito y de la victoria, además de su valor, el recurso al Señor; los otros combatÃÂan con la furia como guÃÂa de sus luchas. |
| En lo recio de la batalla, aparecieron desde el cielo ante los adversarios cinco hombres majestuosos montados en caballos con frenos de oro, que se pusieron al frente de los judÃÂos; |
| colocaron a Macabeo en medio de ellos y, cubriéndole con sus armaduras, le hacÃÂan invulnerable; arrojaban sobre los adversarios saetas y rayos, por lo que heridos de ceguera se dispersaban en completo desorden. |
| El mismo Timoteo se refugió en una fortaleza, muy bien guardada, llamada Gázara, cuyo estratega era Quereas. |
| Las tropas de Macabeo, alborozadas, asediaron la ciudadela durante cuatro dÃÂas. |
| Los de dentro, confiados en lo seguro de la posición, blasfemaban sin cesar y proferÃÂan palabras impÃÂas. |
| Amanecido el quinto dÃÂa, veinte jóvenes de las tropas de Macabeo, encendidos en furor a causa de las blasfemias, se lanzaron valientemente contra la muralla y con fiera bravura herÃÂan a cuantos se ponÃÂan delante. |
| Otros, subieron igualmente por el lado opuesto contra los de dentro, prendieron fuego a las torres y, encendiendo hogueras, quemaron vivos a los blasfemos. Aquéllos, entretanto, rompián las puertas, y tras abrir paso al resto del ejército, se apoderaron de la ciudad. |
| Mataron a Timoteo, que estaba escondido en una cisterna, asàcomo a su hermano Quereas y a Apolófanes. |
| Al término de estas proezas, con himnos y alabanzas bendecÃÂan al Señor que hacÃÂa grandes beneficios a Israel y a ellos les daba la victoria. |
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