Libro Segundo de Reyes
Primero y segundo de Reyes se completaron originalmente como un solo texto,
el cual fue escrito para el pueblo judío, quienes probablemente vivían en el
exilio cuando se completó originalmente. Esta parte de las Escrituras enfatizan
la historia de los reyes de Judá e Israel. Segundo de Reyes continúa
específicamente los relatos de los reyes del reino dividido y concluye con las
deportaciones de Israel y Judá. Aquellos que vivieron bajo el juicio del exilio
pudieron aprender mucho sobre los juicios que se emitieron sobre los reyes que
fueron malvados, algo que contrasta con las bendiciones que recibieron los reyes
que siguieron el ejemplo de David, un hombre que sí le agradaba a Dios.
Claramente fue escrito después de los eventos que ocurrieron al final de 2 de
Reyes y probablemente fue escrito en Babilonia durante el exilio entre
aproximadamente los años 561 y 538 a.C.
Este libro consta de 25 capítulos e incluye dos secciones principales. La
primera sección registra los ministerios de Elías y Eliseo, los cuales
condujeron hacia la derrota y al exilio del reino del norte de Israel por parte
de Asiria (2 Reyes 1—17). El libro comienza con Elías denunciando al rey Ocozías
y prediciendo su muerte (2 Reyes 1). En el capítulo 2, Dios se lleva a Elías, y
Eliseo recibe una "doble porción" de su espíritu.
El texto luego pasa a centrarse en los esfuerzos de Eliseo hasta 2 Reyes 9:13. A
partir de 2 Reyes 9:14, se nos cuenta la manera en la que el culto a Baal fue
progresivamente desapareciendo. Este cambio comienza en Israel (2 Reyes
9:14—10:36) y luego se extiende a Judá (2 Reyes 11—12). La muerte de Eliseo
tiene lugar en el capítulo 13. A esto le siguen listas continuas de reyes tanto
de Israel como de Judá. Los capítulos 16 y 17 narran la derrota y el exilio de
Israel por parte de Asiria.
La segunda sección principal (2 Reyes 18—25) se enfoca en el reino de Judá. El
reinado piadoso de Ezequías provoca que se hagan reformas positivas en el reino
(2 Reyes 18—20). Su reinado viene seguido por dos reyes impíos llamados Manasés
y Amón (2 Reyes 21). El joven rey Josías desarrolla un reinado justo durante el
que se redescubrió la ley del Señor (2 Reyes 22—23). Sin embargo, su reinado
pronto fue derrotado y entonces ocurrió el exilio de Judá por parte de Babilonia
(2 Reyes 24-25).
Aunque 2 de Reyes está marcado por el mal y sus consecuencias, el libro termina
con de manera positiva. 2 Reyes 25:22–30 concluye el texto mostrándole
misericordia al rey de Judá y con la esperanza puesta en el futuro del pueblo de
Israel.
