La Vida es una Lucha Contra el Mal

Libro del Padre Angel Peña O.A.R.

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LA VIDA ES UNA LUCHA contra el mal

 

Nihil Obstat P. Fortunato Pablo Prior Provincial y P. José Miguel Lerena Vic. Provincial O.A.R.

Imprimatur Mons. Emiliano Cisneros Obispo de Chota (Perú)

ÁNGEL PEÑA O.A.R. 

 

LIMA - PERU 2000 

Este Libro del R.P. Angel Peña, O.A.R, titulado “La vida es una lucha” tiene, entre otros muchos aciertos, la virtud de ser de plena actualidad. Su título, a mi entender, se podría completar diciendo que “ es una lucha contra Satanás”. La idea es bíblica, ya que se halla en el Antiguo y Nuevo Testamento. Recordemos el dicho de Job: “La vida del hombre sobre la tierra es una milicia” (Job 7, l); y el de San Pedro: “Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar” (1 Pe 5,8).

Para algunos, quizás, pueda parecer que el tema del “diablo” es trasnochado: nada más ajeno a la realidad. Los que tenemos que tratar en plan espiritual con personas creyentes, nos damos cuenta que Satanás sigue actuando en medio de nuestra sociedad, igual y aún más que en las épocas del oscurantismo religioso. Y es que a medida que la sociedad se aleja de Dios se va quedando a merced del “Maligno” y de sus ministros. Desde las tentaciones más vulgares hasta los acontecimientos más espantosos, pueden estar provocados por el influjo maléfico del demonio; y esto sin menoscabo de la Providencia divina, que misteriosamente lo permite

El autor de este libro se remite con frecuencia al Catecismo de la Iglesia Católica, cuando trata de explicar estos hechos que van contra la religión verdadera, tales como “la adivinación”, “los horóscopos”, “la cartomancia”, “el espiritismo”, “los maleficios” y otros. Esto confirma lo dicho de que el Magisterio actual de la Iglesia considera que se pueden dar y efectivamente se dan hoy día en nuestra sociedad.

De igual manera, cuando se trata de los remedios más recomendados para vencer a nuestro enemigo del alma, como son: la oración, la ascesis, los sacramentos y los sacramentales. Es un acierto el recurrir a los ejemplos de las vidas de los santos, que son testigos fidedignos de la presencia del demonio, que quiere a toda costa apartarnos del cumplimiento de la voluntad de Dios.

En fin, la lectura del libro es siempre fácil y agradable, debido al estilo propio del Padre Peña, que escribe con claridad, sencillez, viveza y convencimiento. Como digo, confirma sus enseñanzas con buenos ejemplos. Por citar uno, cuenta de santa Teresa de Jesús, quien en cierta ocasión se sentía muy molestada del diablo, Y dijo a sus monjas: “Si no se riesen, les pediría agua bendita. Me la trajeron -dice- y me la echaron a mí, y no me aprovechaba; la eché hacia donde él (el diablo) estaba, y al punto se fue, y se me quitó el mal”

Termino esta presentación haciendo votos para que este libro sea leído por muchos, y a todos aproveche para superar y vencer las muchas dificultades y tentaciones que, sin duda, van a encontrar a lo largo de su vida.

Lima, 29 de mayo de 2000

Mons. José Antonio Almandoz Garmendia Consejero de la Nunciatura Apostólica

ÍNDICE GENERAL

INTRODUCCIÓN

Dios Creador. Un duro combate. Los demonios. Influencia maléfica. Búsqueda de poderes superiores (Nueva Era, masonería). Adivinación. Espiritismo. Supersticiones. Maleficios (directo e indirecto). Casos extraordinarios. La música rock. La posesión diabólica. Los santos y el demonio. El cielo y el infierno. Vivir para la eternidad. La vida futura. Armas contra Satanás (La oración, la confesión y comunión, indulgencias, Devoción a María, humildad y obediencia, objetos benditos). Llamados a la santidad. Almas heróicas. Mensajes de nuestra Madre.

EPÍLOGO

Nota.- Cat se refiere al Catecismo de la Iglesia Católica.

INTRODUCCIÓN

Vivimos unos tiempos en que el materialismo y el racionalismo dominan por doquier. Para muchos de nuestros contemporáneos sólo existe lo que se puede ver, tocar o medir. Son materialistas a ultranza, no aceptan las realidades espirituales. Quizás, como mucho, puedan aceptar la existencia de un Dios Creador y poco más, pero un Dios lejano y distante de la vida de los hombres. Para ellos, hablar de ángeles o demonios es algo irreal. Todo lo que sucede se debe a causas meramente naturales y no debemos pensar en causas sobrenaturales o influencias del “más allá”. Hay que ser “razonables” y buscar la razón y el porqué de todas las cosas, buscando solamente en médicos y científicos la solución a los problemas.

Para estos “inteligentes”, las imágenes religiosas, las bendiciones u oraciones son inútiles y el diablo simplemente no existe. Sin embargo, todos los santos, que han sido profundamente espirituales y han experimentado el poder del maligno, nos hablan de él, de su influencia nefasta a todo nivel y de cómo defendernos. Seamos cuerdos y no neguemos fácilmente algo que no hemos podido constatar personalmente. La Biblia nos habla del maligno y lo mismo la Iglesia con su autoridad y experiencia de siglos. Además, hay muchos que lo siguen como a un dios y lo adoran, cayendo en la aberración más grande de un ser humano, creado para amar, pero decidido a odiar por propia voluntad hasta en el infierno por toda la eternidad.

Por eso, porque existe el diablo y quiere nuestra ruina temporal y eterna, nuestra vida es una lucha constante contra él. Nadie está exento de esta lucha difícil, pero la victoria está asegurada, si acudimos sin cesar a la ayuda de Dios. “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rom 8,31).

DIOS CREADOR

En el silencio de la eternidad, antes que el mundo existiese, cuando no existía el tiempo... Antes del primer día en los millones de años de edad del Universo, el amor de Dios llenaba los "espacios infinitos"... Y decidió compartir su amor y crear a los ángeles. Los creó espíritus puros, de una naturaleza superior a la humana, con una inteligencia sublime, llenos de amor... Y los hizo libres. Pero muchos de ellos se rebelaron contra el Dios Amor y no quisieron obedecer sus designios. Algunos dicen que quisieron ser como dioses, otros dicen que no quisieron aceptar el designio divino de que una mujer, una simple criatura humana, fuera superior a ellos en amor y santidad. No la aceptaron como su Reina... y ellos mismos se alejaron del Amor y rechazaron a Dios. Y su "corazón", en vez de amor, quedó lleno de rencor, de odio, de violencia y desesperación. Y así ellos mismos se "fabricaron" su propio infierno y se convirtieron en demonios.

En el Apocalipsis se nos presenta el pecado de los ángeles como una derrota entre los ángeles buenos, capitaneados por San Miguel, y los malos dirigidos por Lucifer. "El dragón y sus ángeles no pudieron triunfar ni fue hallado su lugar en el cielo. Fue arrojado el dragón grande, la serpiente antigua, llamada Diablo y Satanás, que extravía a toda la redondez de la tierra" (Ap. 12,8-9).

Después Dios creó a los hombres para ser sus hijos y llenarlos de felicidad con dones maravillosos como la impasibilidad, inmortalidad, integridad, ciencia infusa... y también los hizo libres. Pero nuestros primeros padres, instigados por los ángeles caídos, también desobedecieron gravemente a Dios. No importa saber ahora cuál fue en concreto aquel primer pecado por el cual perdieron para ellos y sus descendientes los dones preternaturales, que Dios les había concedido. Lo que sí debemos pensar es que, a pesar de todo, Dios no nos abandonó a nuestra suerte, sino que nos dio una nueva oportunidad. El Padre envió a su Hijo para que fuera nuestro Redentor y nos demostrara su amor. Jesús aceptó sufrir como nosotros y vivir como nosotros, como un amigo, como un amigo cercano, quedándose después para siempre con nosotros en la Eucaristía.

Lo cierto es que, con ese primer pecado, comienza el drama del dolor y sufrimientos de la humanidad. Un solo pecado fue el origen de todos los sufrimientos de todos los hombres de todos los tiempos. Y la lucha contra el mal continúa y continuará hasta el fin de los siglos.

¿Estás preparado para la lucha?

UN DURO COMBATE

A partir del pecado de nuestros primeros padres "el diablo adquirió un cierto dominio sobre el hombre, aunque éste permanezca libre" (Cat 407). Por eso, toda la vida humana es un combate contra el mal. "A través de toda la historia humana se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día, según dice el Señor" (Cat 409). "El hombre, tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su creador y, abusando de su libertad, desobedeció al mandamiento de Dios" (Cat 397). De ahí que "el hombre esté dividido en su interior y toda la vida humana, singular y colectiva, aparece como una lucha, ciertamente dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas" (Cat 1707). Por eso, no es de extrañar que el mismo San Pablo nos hable de que "no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero" (Rom 7,19). Y "para que no me engría (de mis revelaciones) me fue dado un aguijón en mi carne, un ángel de Satanás, que me abofetea para que no me engría" (2 Co 12,7). "Nuestra lucha no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los malos espíritus" (Ef 6,12). El mismo Jesús "permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por el diablo", que es "mentiroso y padre de la mentira" (Jn 8,44). Por eso, uno de sus mayores triunfos en la actualidad, es hacer creer que él no existe y que todos los males que existen se deben simplemente a la debilidad humana.

Como decía un escritor alemán: “Nada alegra tanto al diablo como leer el anuncio de su muerte en los periódicos”. Es curioso que, mientras los grandes de este mundo están ávidos de publicidad y de que todo el mundo hable de ellos, Satanás, por el contrario, procura desaparecer y pasar inadvertido para así poder trabajar mejor en la sombra sin atacantes directos. Lamentablemente, no sólo los ateos sino también muchos católicos niegan la existencia del diablo. En una parroquia, el sacerdote les dijo a sus catequistas: “No hablen del diablo a los niños. Esto por dos motivos. Primero, porque hay que evitar traumatizarlos, y segundo, porque no existe”. Un catequista le respondió: “El diablo existe, porque el santo cura de Ars lo veía y se enfrentaba con él”. Y el sacerdote le contestó: “Si el cura de Ars hubiera comido menos patatas, no habría visto al diablo”.

En una conferencia sobre el diablo, el charlista, al ver que no todos estaban de acuerdo sobre su existencia, les propuso una votación. Ganaron por mayoría absoluta los que negaban su existencia y así el charlista pudo decir, convencido: “El diablo no existe por decisión popular y así lo dicen las encuestas a nivel nacional. El diablo es una fabricación de la mente humana”. Y se quedó tan tranquilo, como si las grandes verdades pudieran definirse por mayoría de votos. Sin embargo, el Papa Juan Pablo II el 31-3-85 en su mensaje a los jóvenes del mundo entero les decía: “No hay que tener miedo de llamar por su nombre al primer artífice del mal: el maligno”. Sin embargo, para algunos teólogos modernistas, el diablo es la personificación del mal, algo abstracto y sin existencia personal. Por eso, el Papa Pablo VI escribía: "El mal es un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad, misteriosa y temible. Por eso, se aparta de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien rehúsa reconocer su existencia o quien hace de él un principio autónomo sin tener su origen en Dios como toda criatura; o lo explica como una seudorealidad, una personificación conceptual y fantástica de las causas desconocidas de nuestros males... El capítulo sobre el demonio y sobre la influencia que él puede ejercer sobre cada una de las personas como sobre las comunidades, sobre toda la sociedad y sobre los acontecimientos, es un capítulo muy importante de la doctrina católica, que debería estudiarse más, pero que hoy poco se hace" (15-11-1972).

Juan Pablo II decía que "el diablo vive en una radical e irreversible negación de Dios y trata de imponer a la creación y, sobre todo, a los hombres, su trágica mentira sobre el bien, que es Dios... En esta condición de mentira existencial, Satanás se convierte también en homicida, es decir, destructor de la vida sobrenatural que Dios había colocado en él desde el principio y en las criaturas hechas a imagen de Dios" (20-8-1986). "Él es el insidiador del equilibrio moral del hombre" (8-3-1987).

Él, "como león rugiente, anda buscando a quien devorar" (1 Pe 5,8). Pero no tengamos miedo. "El diablo puede ladrar, pero nunca morder, sino sólo al que quiere dejarse morder" (San Agustín). La victoria está en nuestras manos. Todo depende de nuestra decisión. De ahí que Dios mismo nos dice: "Mira, hoy pongo ante ti la vida con el bien, la muerte con el mal... Os he propuesto la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge la vida para que vivas tú y tu descendencia" (Det 30,15-19).

¿Qué vas a escoger? ¿Cuál es tu decisión? "Resistid al diablo y huirá de vosotros" (Sant 4,7). "Resistidle firmes en la fe" (1 Pe 5,9).

LOS DEMONIOS

"El diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a sí mismos malos" (Cat 391). Su pecado consistió "en que rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y su Reino" (Cat 392). Precisamente, "el carácter irrevocable de su elección y no un defecto de la infinita misericordia divina es lo que hace que el pecado de los ángeles no pueda ser perdonado" (Cat 393). Es decir, Dios no los puede perdonar, porque ellos no quieren ser perdonados, prefieren vivir así con odio a Dios y a los hombres eternamente. Satanás es el jefe o príncipe de los demonios. Era la criatura más bella creada por Dios y quedó transformado en el monstruo más horrible.

Satanás es el mal en continuo movimiento, es la mentira y la oscuridad personificadas, es lo opuesto al amor de Dios, es el odio y la violencia en persona... y quiere dominar sobre toda la humanidad y construirse su propio reino de tinieblas y oscuridad, imitando en todo lo que puede a Dios. Por eso, se le llama con frecuencia "el mono de Dios".

"Es el príncipe de este mundo" (Jn 12,31). San Pablo dirá que es "el dios de este mundo" (2 Co 4,4) y San Juan que "peca desde el principio" (1 Jn 3,8). Él es la serpiente antigua, que tentó a nuestros primeros padres, y Dios la maldijo: "Maldita serás... pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Ella te aplastará la cabeza" (Gén 3,14-15).

Satanás tiene mucho poder debido a su naturaleza angélica. Él es el jefe de millones y millones de demonios entre los que hay una jerarquía o sumisión de esclavitud y no de amor. Ellos están llenos de odio contra Dios y los hombres.

Pueden manifestarse de diferentes formas a los ojos humanos, pues son espíritus y, por tanto, sus apariencias visibles dependerán de lo que quieren causarnos. Si quieren causarnos agrado y atractivo, pueden presentarse como ángeles de luz, "galanes", incluso pueden tomar la apariencia de Jesús o de caballeros o damas bellas y simpáticas... o de niños inocentes, que nos invitan a desobedecer. También pueden presentarse bajo las formas más horripilantes que podamos imaginar, cuando quieren inculcarnos miedo y temor. A veces, a los santos se les presentan como gigantes con cuernos o sin cuernos, con alas negras o sin ellas, con olores agradables o desagradables.

La imaginación se queda corta ante la gran variedad de figuras bajo las cuales se pueden presentar, generalmente, para asustar. Y esto, no solamente en apariencias visibles, también lo hacen a través de pensamientos, fantasías e imaginaciones de las más variadas e inculcando sentimientos de suicidio, tristeza, temor a condenarse, miedo, desesperación, etc. Su presencia, aunque invisible, siempre causa inquietud y desasosiego; mientras que Dios y sus ángeles siempre nos dejan alegría y paz. Algunos santos, sabiendo que pueden presentarse bajo la apariencia de Jesús, de María o de santos y ángeles, para no engañarse, les echaban agua bendita o les hacían repetir: ¡Viva Jesús! ¡Viva María!

De todos modos, el poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por ser espíritu puro, pero siempre criatura. Es un gran misterio el que Dios permita la actividad diabólica, pero nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para el bien de los que le aman (Rom 8,28).

¿Has pensado que el demonio quiere destruirte? ¿Qué haces para defenderte de él y alejarte del mal?

INFLUENCIA MALÉFICA

La influencia del maligno sobre las almas puede ser a través de tentaciones, con las cuales las induce al pecado. También puede ser con obsesiones, que son impulsos casi irresistibles o inclinaciones impulsivas, por ejemplo al suicidio, al sexo, a blasfemar, a la ira, a la desesperación... La obsesión es como una tentación muy fuerte, pero no pasajera, sino permanente. En cambio, la opresión diabólica es la acción de Satanás sobre los cuerpos o las cosas. Por ejemplo, en el caso de ciertas enfermedades raras que no tienen ninguna explicación médica o ciertas cosas producidas por los malos espíritus como voces, luces que se apagan, ruidos extraños, etc. También en algunos casos, poco frecuentes, se puede dar la posesión diabólica.

Muchas veces, el diablo ejerce su influencia a través de aquellos que lo siguen de cerca, especialmente de quienes lo adoran como a un dios. Su poder se manifiesta, a veces, por medio de brujos o hechiceros, que se han entregado a él en cuerpo y alma, e incluso han hecho un pacto diabólico con él firmado con su propia sangre.

Recuerdo lo que nos contaba el Padre Carlos Alonso. Un día, en sus correrías misionales, llegó a unas cuevas de la Provincia de Chota (Perú) y encontró en el suelo un papel escrito con sangre, que era precisamente un pacto con el demonio. ¿Quién lo había escrito? ¿Qué pediría a cambio? Estos pobres hombres le entregan su alma para siempre a cambio de algunos favores durante los años de su vida. ¿Valdrá la pena?

Los consagrados al diablo son como sus soldados, así como los confirmados son soldados de Cristo. Muchos trabajan en grupos organizados, en sectas satánicas, que se reúnen los fines de semana para adorar a Satanás. Con frecuencia, le piden al diablo que haga daño a tales o cuales personas o hacen maleficios con el poder demoníaco. Algunos de estos seguidores del maligno le ofrecen sus propios hijos, que desde su más tierna infancia, quedan bajo su influencia maléfica. Sin embargo, no hay que olvidar que Satán es una criatura de Dios y que su poder es limitado, solamente obra hasta donde Dios se lo permite; de otro modo, mataría a todos los buenos del mundo. Nosotros tenemos medios suficientes para defendernos de Él y vivir tranquilos y en paz. Sin embargo, debemos reconocer que todos los males y sufrimientos de la humanidad tienen, de alguna manera, su origen en el poder del maligno, desde nuestros primeros padres hasta las guerras y conflictos familiares o personales.

Hace pocos años, 7 delincuentes bien armados, asaltaron nuestra Casa Noviciado de Pachacámac y ataron a los siete novicios, a los dos sacerdotes y al cocinero durante varias horas. El jefe de ellos, cuando entró en la capilla y vio el gran crucifijo que la preside, le dijo en alta voz: "Tú eres bueno, pero yo soy malo". Podemos preguntarnos: ¿Por qué no quería ser bueno? ¿Por qué continuaba en su mal camino? ¿Por qué seguía las instigaciones del maligno? ¡Misterio de la libertad humana!

De hecho, la influencia real y oculta se da a todo nivel: en las naciones, instituciones, familias... a nivel nacional e internacional. En política vemos cuánta mentira y sed de poder, que no son precisamente de Dios. En el arte, vemos también su influencia en los desnudos frecuentes, manifestaciones inmorales y pornográficas en revistas, videos, televisión, cine... y no hablemos de ciertas músicas rock o bailes indecentes, lo mismo que en las modas. ¡Cuánta indecencia en el vestir! ¡Cuánta mentira y violencia e inmoralidad en la sociedad! Los medios de comunicación, muchas veces, fomentan actitudes anticristianas como la homosexualidad, el adulterio o las relaciones prematrimoniales como si fueran aceptables y normales, etc.

Por otra parte, estamos rodeados de infinidad de sectas que, por doquier, van confundiendo el bien con el mal, la verdad con el error. Y muchos incautos caen fácilmente en sus redes. Y no digamos con qué facilidad se cree en los horóscopos, en la adivinación, en el espiritismo o en las famosas profecías de Nostradamus o de San Malaquías, como si fueran Palabra de Dios. De hecho, todos los pecados personales son, de algún modo, una puerta de entrada al poder del diablo en nuestra vida. Pero hay algunos pecados como el odio, la soberbia, la desesperación... que nos lanzan a los brazos de Satanás.

Ha habido hombres que han sido especialmente influenciados por él. Por ejemplo, Stalin, del que decía su hija Svetlana: "Mi padre estaba poseído por un terrible demonio. Él consideraba la bondad y la misericordia peores que un gran delito". Hitler, decía el general Jodl en el proceso de Nuremberg: "Era un gran hombre, pero un gran hombre infernal".

Las purgas de Stalin, el holocausto de seis millones de judíos organizado por Hitler y sus seguidores, el holocausto de 60 millones de abortos anuales, los asesinatos de Polpot, Mao Tse Tung o Lenin... las limpiezas étnicas, los narcotraficantes o los terroristas que matan sin piedad... son claros ejemplos de la influencia del maligno en el mundo.

¿Luchas tú contra el poder del mal en el mundo? ¿Trabajas por un mundo mejor?

BÚSQUEDA DE PODERES SUPERIORES

El poder y la influencia del maligno se manifiesta, de modo especial, en los grupos ocultistas, que buscan poderes superiores por medio de seres superiores. Y caen muy fácilmente en la magia, hechicería, espiritismo, adivinación, etc. Son grupos que tratan de llenar el vacío de Dios en tantos contemporáneos nuestros, que ya no quieren creer en la religión tradicional y buscan nuevas experiencias o revelaciones. Buscan gurús extraños y profetas en cualquier sitio y van de secta en secta, buscando la verdad y la felicidad. Muchos son sinceros, pero caen en las redes del error sin discernir la verdad de la mentira. Cuando se dan cuenta, quizás sea ya demasiado tarde y habrán podido caer en graves problemas de salud, sobre todo, mental.

Muchas de estas sectas tienen una influencia nefasta sobre el adepto: lo separan de la familia, le exigen dinero, y viven en comunidades, donde el jefe tiene control absoluto de sus personas y de sus actos, pues deben obedecer sin condiciones.

Ahora bien, no todos los grupos, que buscan la superación personal, son igualmente nefastos. Esto no se puede decir, en principio, del yoga o del zen ni de la radiestesia ni del magnetismo que pueden tener ciertas personas para transmitir energía y curar; o la capacidad natural de telepatía o de otros dones extraordinarios, que poseen ciertas personas o los curanderos estrictamente naturistas, que curan por medio de la medicina natural. Sin embargo, el yoga, el zen y otras meditaciones orientales nos pueden llevar a creer en la reencarnación y otras ideas anticristianas. Nos pueden encerrar en nosotros mismos, buscando a Dios y la paz interior por nosotros mismos, cuando sabemos que la verdadera paz es un don de Dios y nos abre a los demás.

Pero hay sectas que, de entrada, prometen a los alumnos estados superiores de conciencia y poderes excepcionales de visión a distancia, viajes astrales, etc. Es preocupante a este respecto la Meditación transcendental, que parece en principio una técnica de relajación, pero que propone, como reclamo, la adquisición de poderes de invisibilidad y levitación entre otros. También se prometen poderes en los cursos de los rosacruces AMORC y en otros grupos de desarrollo potencial humano. Muchos de estos grupos, por supuesto, creen también en la reencarnación.

Nombraremos algunos grupos anticristianos que nos alejan de Dios: Cienciología, Sofrología, Escuela Arica, Bioenergía, grupo del Biofeedback, de Dinámica mental, de Actualismo, Instituto de expansión psicofísica de Janov, Meditación transcendental, Rosacruces, Nueva Acrópolis, Ananda Marga, Teosofía, Nueva Era...

a) Nueva Era

Un grupo especialmente malo es el grupo de la Nueva Era (New Age). Es una corriente cultural de corte esotérico, ocultista y satánico. No es propiamente una religión. No tiene fundador reconocido ni libro sagrado ni estructura jerárquica ni dogmas. Hablan de los ángeles caídos, demonios, como si fueran buenos. Quieren llegar a la plenitud y ser superhombres sin Dios. Para ellos, Dios no es una persona, sino una energía cósmica. Quieren desarrollar todas las potencialidades del ser humano, pero para ello se sirven de cosas como la reencarnación, viajes astrales, alquimia, chamanismo, hipnosis, ovnis, astrología, numerología, cartomancia, uso de cristales y pirámides, etc. Según ellos, Jesucristo es simplemente un maestro, al igual que Buda o Mahoma, que tuvo su influencia en la Era de Piscis, pero que no la tendrá en la NUEVA ERA, la Era de Acuario.

Muchos católicos se han alejado de Dios y de su fe por haber aceptado esta filosofía anticristiana. Según Kathleen Howley en su libro “The long journey out of Witchcraft”, en los últimos años los magos de Nueva York han subido de 2,500 a 10,000, la mayor parte por haberse iniciado en la Nueva Era (New Age).

Buscan alcanzar estados de conciencia superiores, que consideran como estados de unión con Dios, pero son inducidos por autogestión e, incluso, a veces, con el uso de drogas. Quieren una “espiritualidad” sin normas morales ni verdades definidas. Para ellos, la Moral es relativa. Es bueno lo que nos hace sentir bien. Si uno escoge ser homosexual o la promiscuidad sexual o el uso de drogas... será bueno para él, si lo hace por amor y sin hacer daño a nadie. También hablan de extraterrestres, que vendrán a salvar a los elegidos de la tierra.

Como vemos, es un grupo totalmente anticristiano, que hay que rechazar sin paliativos ni concesiones. También tiene mucho en común con la masonería y buscan, como ella, tener una creencia mundial y un gobierno mundial en la Nueva Era de Acuario, sin aceptar ninguna Revelación o ayuda divina, sino con las solas fuerzas humanas.

b) La Masonería

La masonería es una sociedad secreta que parte del principio de la soberanía absoluta de la razón, de modo que sólo podemos creer lo que conocemos por la razón. Se niegan, por tanto, las verdades reveladas y se fomenta así el indiferentismo religioso; pues, para ellos, todas las religiones son iguales y debería suprimirse toda religión organizada, bastando solamente la creencia en un Dios, gran arquitecto del Universo, abstracto y poco personal.

Ellos hablan mucho del naturalismo, vivir conforme a la naturaleza, esto significa seguir los instintos naturales. Se debe suprimir toda enseñanza religiosa y los colegios particulares... El matrimonio, según ellos, es solo un contrato jurídico y no un sacramento... La moral no está relacionada con ninguna religión, sino en el seguimiento de las leyes naturales. Fomentan el divorcio, el aborto, la libertad total de conciencia para obrar. Y, por otra parte, buscan el conocimiento de la verdad para ser superiores; sin embargo, a los cojos o minusválidos no los aceptan ni tampoco a las mujeres, como si no tuvieran derecho a realizarse como seres superiores.

Algunos católicos no ven contradicción entre su fe y su pertenencia a la masonería. Esto se debe, en parte, a que no conocen todo lo que esta organización va descubriendo a sus adeptos sólo poco a poco y también a que no están adecuadamente formados en la doctrina cristiana. Apoyar consignas, que emanan de centros escondidos y anónimos y cuyos alcances y propósitos últimos no pueden calibrar, los expone a encontrarse, sin saberlo, combatiendo y obstaculizando la tarea salvadora de la Iglesia. Para llegar a la plenitud personal, no sólo basta la buena voluntad ni las verdades conocidas por la sola razón, Dios nos ha hablado y debemos aceptar las verdades que nos ha enseñado y que nos transmite la Iglesia.

Por eso, desde el siglo pasado, en que tanto atacaron a la Iglesia, los Papas levantaron la voz de alerta contra esta sociedad secreta, donde el secreto masónico es uno de sus principios fundamentales. Ha sido condenada en las encíclicas de León XIII "Humanum genus" y "Praeclara gratulationis". Y los últimos Papas han recordado a los católicos que ser católico y masón es irreconciliable. Por eso, "los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión" (Congregación para la Doctrina de la fe, 4-12-1983).

¿Conoces algún masón entre tus amigos y familiares? ¿Por qué no les avisas de que no pueden comulgar y que están en pecado grave?

LA ADIVINACIÓN

Es otro de los medios a través de los cuales el diablo puede entrar en nuestra vida, mediante el deseo de conocer el futuro y llevarnos así a consultar a tantos "profetas" y "visionarios", que existen en todos los países, incluso los llamados "civilizados". Las técnicas adivinatorias son muchas. La cartomancia, por medio de cartas; la oniromancia, a través de los sueños; la quiromancia, por las líneas de la mano; a través de los posos del café, de manchas de tinta, del fuego, de las brasas, de la bola de cristal y, por supuesto, la astrología, la numerología, la grafología, etc.

La astrología trata de interpretar las influencias astrales sobre las personas y cosas, como si el futuro estuviera escrito de antemano en la mecánica astral. Muchos ignorantes actuales creen en los horóscopos como si fueran Palabra de Dios. No se dan cuenta de que los que escriben los horóscopos lo hacen para todos y no sólo para él y que, por el hecho de que dos personas sean del mismo signo, no necesariamente deben tener los mismos problemas y las mismas soluciones. Con frecuencia, hay quienes escriben a los redactores de los horóscopos para pedirles consejo sobre su futuro: elección de pareja, negocios, hijos, etc., olvidándose de confiar en Dios y en su Providencia. Al hacer caso a lo que ese redactor les diga, pueden estar condicionando su futuro negativamente, porque si les dice que se van a casar con un millonario, despreciarán a quienes con buenas intenciones se acerquen a ellos, porque no son los que el "destino" les depara, rechazando el plan de Dios y quizás esperando indefinidamente al ideal de sus sueños, en el que un adivino les hizo soñar.

Hay quienes planifican la concepción de sus hijos para hacerlos nacer bajo el signo de Piscis o Acuario, para que tenga tales o cuales cualidades y un destino mejor, como si nuestro destino estuviera escrito en las estrellas. En este caso, cuando uno llega a creer que su destino está escrito en alguna parte, parece que se siente dispensado de preocuparse de su existencia y de buscar, muchas veces, con trabajo, su camino, porque ya todo está hecho y predestinado. Lo cual va en contra de la fe en Dios y en la responsabilidad y libertad personal que Dios nos da para forjar nuestro destino.

Otros buscan ovnis y extraterrestres para que vengan a salvarlos de los problemas de la tierra y convertirse en seres superiores. De esta manera, su deseo de Dios y su anhelo de seguridad lo proyectan en otros que, precisamente, los alejan de Él. Pero ¿qué dice Dios sobre todo esto?

"Que se presenten y te salven los que describen los cielos, los que observan las estrellas y hacen saber en cada mes lo que te sucederá" (Is 47,13). "No ha de haber en ti nadie que practique la adivinación, hechicerías o magia; ningún encantador ni consultor de espectros ni adivino ni evocador de muertos. Es abominación para Dios todo esto" (Dt 18,10-11). El nuevo Catecismo de la Iglesia dice: "Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos y otras prácticas que, equivocadamente, se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "mediums"... están en contradicción con el honor y respeto mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios" (Cat 2116). Además, con relación a la astrología, debemos anotar que se basa en la creencia errónea de que la Tierra es el centro del Universo y está rodeada de 12 constelaciones, que dan origen a los signos del Zodiaco. Pero la ciencia de la astronomía moderna ha descubierto que no son doce las constelaciones, sino catorce, lo que hace que todos los cálculos de los signos zodiacales estén equivocados.

¿Alguna vez has acudido a los que leen las cartas? ¿Has creído en los horóscopos? ¿Por qué no confías un poco más en Dios, que es tu Padre del cielo?

EL ESPIRITISMO

Es otra forma de adivinación. Es la comunicación con los espíritus de los difuntos para conocer cosas secretas. Es el deseo de saber cosas del más allá o de acontecimientos futuros a través de los difuntos, que pueden ser familiares fallecidos hace poco. Se llama también evocación de muertos o nigromancia (conocimiento por medio de los muertos) y es tan antigua como el mundo. Algunos se comunican por medio de la "copa" o del "vaso parlante" (ouija) o a través de mediums o por mesas giratorias o de la escritura automática. El espiritismo es anticristiano, porque trata de conocer secretos o el futuro por medio de los difuntos, al margen de Dios. Otra cosa muy distinta es pedir por los difuntos para que sean purificados. "Ya que es cosa santa y piadosa orar por los difuntos para que sean liberados del pecado" (2 Mac 12,46).

Algo especialmente grave es el espiritismo a través de mediums. El diablo puede manifestarse a través del medium y engañar, porque es el "padre de la mentira". Además, los médicos hace mucho tiempo que han dado la voz de alarma sobre los problemas de salud mental ocasionados a todos los que lo practican. Los mediums, al echarse pasivamente a un lado ante la personalidad del hipnotizador, debilitan sus defensas y su voluntad.

A este respecto, la experiencia es madre de la ciencia. En tiempos del fervor espiritista, en 1855, la cuarta parte de los cientos de dementes del hospital de Zurich (Suiza) eran espiritistas y las dos quintas partes del asilo de Gand. Incluso, los espectadores no están protegidos contra el contagio, sobre todo, cuando tienen problemas personales. Especialmente grave es el vudú, de origen africano, más común en Brasil, conocido como Umbanda o Macumba, que se hace por medio de danzas hasta llegar al trance.

Allan Kardec, fundador del moderno espiritismo, en su escrito "Libro de los espíritus", lo presenta como si fuera una especie de revelación, que le dan los espíritus, y en sus 1,019 preguntas y respuestas, desarrolla una especie de religión. Para él la reencarnación es un elemento esencial, niega la divinidad de Jesucristo y puntos esenciales de nuestra fe católica.

Por esto, la Iglesia lo ha prohibido. La Congregación para la doctrina de la fe determinó claramente que "no está permitido participar con medium o sin él, empleando hipnotismo o no, en reuniones o manifestaciones espiritistas, aun cuando presenten una apariencia honesta y piadosa, lo mismo si se interroga a las almas o espíritus que si se escuchan las respuestas dadas, lo mismo que se conforme con observar como que se proteste tácita o expresamente que no se quiere tener relación alguna con los espíritus" (1-6-1917). "El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso, la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él" (Cat 2117).

Además, el espiritismo está fuertemente reprobado en la Biblia: "No acudáis a los que evocan a los muertos ni a los adivinos ni los consultéis para no mancharos con su trato... ni practicaréis la adivinación ni la magia" (Lev 19,26.31). "Si alguno acude a los que evocan a los muertos y a los que adivinan, yo me volveré contra ellos y los exterminaré de en medio del pueblo" (Lev 20,6). "Todo hombre o mujer, que evoque a los muertos y se dé a la adivinación, será muerto, lapidado" (Lev 20,26).

Con relación a la ouija, que muchos jovencitos practican como un pasatiempo o un juego inocente, diremos que la ouija no es juego inocente, sino muy peligroso y no se puede jugar con el diablo, aunque uno crea que lo hace con espíritus buenos de familiares difuntos. Dice Christopher Neil en su libro "Los exorcistas": "Conozco el caso de un joven cuya vida quedó destrozada después de haber jugado a la ouija... Conozco el caso de una colegiala que jugaba con sus compañeras de colegio. El espíritu de un profesor, fallecido recientemente, le habló y le dijo que moriría en un accidente de aviación. Lo trágico fue que tenía que tomar un avión para ir a visitar a sus padres. Como es natural, estaba aterrorizada, pero después de haber orado por ella, perdió el miedo y tomó el avión sin que ocurriese percance alguno. Otro caso es el de una chica, de origen judío, que había participado en una sesión a la edad de doce años. Ello le afectó profundamente a través de pesadillas sobre espíritus de difuntos durante más de dos años hasta que la oración la curó".

¿Has practicado tú alguna vez la ouija? ¿Has acudido a espíritus o espiritistas para pedir curación o información? ¿Por qué no acudes a Dios y haces más oración?

SUPERSTICIONES

"La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo mágica, a ciertas prácticas por otra parte legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición" (Cat 2111).

Por ejemplo, las llamadas cadenas de oración a San Judas Tadeo o a otros santos. Se deben escribir 81 copias y dejar nueve copias en nueve iglesias. Se pide una gracia y a los nueve días, dicen, será concedida. Como si Dios actuara como un robot automático, sólo por haber escrito 81 cartas de oración. Dice más o menos así: "El Sr. X hizo las copias y las envió. A los nueve días ganaba la lotería. La Sra. H la rompió y murió al mes siguiente. La Srta. Z la dejó de lado y perdió su empleo. Pero después la envió y fue nombrada jefa de sección. No detenga la cadena, pues le acarraría algún mal. Ruegue a San Judas Tadeo o a San Antonio... Rece diez Avemarías y recibirá la gracia a los nueve días". Esto es terrorismo espiritual.

No hay que actuar por miedo, sino por amor. Otras supersticiones se refieren a buscar la buena suerte y obtener beneficios o evitar problemas, prescindiendo de Dios. Hay quienes colocan un zapato en sus coches o llevan una uña de león, un diente de zorra, una moneda, un colmillo de elefante en miniatura... Hay cantantes que para salir a cantar deben ir con calcetines de distinto color. Hay quienes tienen miedo al número 13, al domingo siete, al martes 13, a pasar debajo de una escalera o a romper un espejo, porque les traerá mala suerte. En cambio, si el día de Año Nuevo salen a dar una vuelta con una maleta, van a poder viajar ese año; si llevan prendas interiores amarillas ese día o colocan una herradura en sus casas, van a tener suerte y van a estar protegidos. Y Dios, nuestro Padre ¿dónde queda? ¿Acaso no creemos en Él o nos olvidamos de que todo está en sus manos divinas y amorosas?

La superstición se basa en el miedo. Algunos se creen rodeados de fuerzas enemigas y quieren controlarlas, amansarlas o, al menos, no irritarlas. Por eso, procuran evitar sentarse trece a la mesa o "tocan madera" para que no les suceda algo malo. Pero no somos juguetes de un destino anónimo, ciego o caprichoso, Dios nos ama y como dice Jesús: "No tengas miedo, solamente confía en Mí" (Mc 5,36). "Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura" (Lc 12,29-31). "Hasta los pelos de la cabeza los tiene contados. No tengáis miedo" (Lc 12,7).

¿Tienes miedo a las fuerzas desconocidas del Cosmos? ¿No sabes que Dios es el Creador de todo el Universo y todo está bajo su control?

MALEFICIOS

Los maleficios son daños provocados con la intervención del demonio. Hay quienes pueden hacer daño a otros con su poder mental o hipnotizándolos; pero, si no lo hacen por medio de Satanás, no es maleficio, aunque puedan influenciar negativamente en los otros. Para hacer maleficios, los brujos suelen valerse de objetos con los cuales expresan su voluntad de hacer daño, invocando a Satanás, para que les imprima su fuerza diabólica. Es lo contrario de una bendición, a través de la cual imprime Dios en las cosas benditas una virtud de bien, que ayuda a ser buenos y a protegernos del mal y del maligno, pues irradian luz, amor, bondad...

Muchas veces, los maleficios no consiguen su efecto, porque Dios no lo permite o porque la persona afectada está bien protegida con una vida de unión con Dios. Pero, ciertamente, en ocasiones producen su efecto negativo y alteran la paz de las personas, de las familias y de comunidades enteras.

Por otra parte, hay personas que dicen que les han hecho "daño" o maleficio, porque simplemente no se explican el porqué les suceden ciertas cosas desagradables, que pueden deberse a su propia irresponsabilidad para asumir sus obligaciones o por simples causas naturales. Otras veces, son personas sicológicamente enfermas y creen que los han embrujado, pero la raíz de todo está en su propia sicología débil y enferma y necesitan tratamiento sicológico y psiquiátrico.

Hay gente que habla de "mal de ojo" y sólo quieren decir que su hijo está mal y no saben cómo curarlo y creen que lo han "ojeado", es decir, que una persona les ha hecho daño al mirarlos con mala voluntad; pero, aun cuando esto fuera posible, lo que no es seguro, no es maleficio, si no se ha hecho invocación de Satanás para hacer daño con la mirada. Conocí en mi parroquia a un anciano sacristán a quienes todas las mujeres del pueblo le llevaban sus hijos, cuando estaban enfermos por causas desconocidas y ellas decían que estaban "ojeados". Él solamente rezaba un Credo y un Padrenuestro y decían que se curaban casi todos. Evidentemente, no eran verdaderos maleficios, eran, más bien, problemas simples de salud o sencillamente el nerviosismo de la madre y, al tranquilizarse ella con la oración del "especialista", se curaba el niño del contagio nervioso transmitido por la mamá, que le quitaba el apetito y le hacía llorar inconsolablemente.

Con relación a las maldiciones, si se hacen con verdadera perfidia y se invoca el poder diabólico (no basta con decir palabras de maldición, que se las lleva el viento), sobre todo, cuando hay vínculos estrechos de sangre entre el que la dice y el afectado, puede tener efectos negativos. Se han dado casos de padres o abuelos, que maldijeron a sus hijos o nietos, y éstos se vieron realmente afectados, especialmente, cuando su unión con Dios es muy débil, ya que están desprotegidos contra el poder del maligno. En estos casos, es buena la oración de liberación para que Dios desate cualquier vinculación maléfica o diabólica que exista con los antepasados, que hayan estado metidos en brujerías o hechicerías.

Lo que nunca hay que hacer es acudir a brujos o curanderos para liberarse de cualquier influencia maléfica, pues sería como aumentar más el problema. Hoy día abundan los curanderos, que solucionan cualquier clase de problemas. Pero, aunque tengan la habitación llena de santos e imágenes religiosas y aun en el caso de que no trabajen con el diablo, son personas negativas que buscan ganar dinero, engañando a los incautos, a quienes procurarán hacerlos clientes fijos para los diferentes problemas que les harán creer que tienen y que ellos solos pueden curar. En el mejor de los casos, les harán ciertos ritos o llevar ciertos talismanes o "portafortunas" u otros objetos supersticiosos, como "pelos de tejón" o "dientes de lobo" o pequeños cuernos al lado de un crucifijo, ligándolos así al pecado de la superstición.

El Padre Gabriel Amorth, en su libro "Narraciones de un exorcista", dice: "Han venido a verme madres que habían llevado a sus hijos a curanderos y les habían hecho llevar al cuello cosas, que para los inexpertos pueden parecer fruslerías (cosas sin importancia); pero que, por sus consecuencias negativas, habían resultado ser verdaderos maleficios... Nunca se sabe. Más vale prevenir que curar".

Sigamos en todo las normas de la Iglesia que, con su experiencia de dos mil años, nos enseña cómo hacer el bien y evitar el mal. Dice el Catecismo: "Todas las prácticas de magia o hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo, aunque sea para procurar la salud, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún, cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible" (Cat 2117).

a) Maleficio directo

El maleficio directo se da, cuando se hace comer o beber cosas a las cuales se ha mezclado aquello con lo cual se intenta hacer el maleficio. Los ingredientes suelen ser: polvo de huesos de muertos, sangre, porquerías, partes de algún animal, etc. Pero la eficacia no depende tanto del material usado, sino de la voluntad de hacer daño con el poder demoníaco, que se imprime en ellos y que se manifiesta en los ritos y fórmulas usadas. Con frecuencia, en el momento de la liberación, la persona arroja cosas que ha comido o arroja hilos de algodón, cintas, clavos, etc., de una manera incomprensible. El Padre Gabriel dice en su libro: "A veces, se expulsa una saliva densa y espumosa o una especie de papilla blanca y granulosa. Otras veces, se trata de objetos más variados: clavos, pedazos de vidrio, pequeñas muñecas de madera, hilos de cuerda anudados, grumos de sangre... A veces, estas cosas son expulsadas por las vías naturales o vomitando. Nótese que nunca el organismo sufre daño al expulsarlos (en cambio, obtiene alivio), aunque se trate de vidrios cortantes. Otras veces, la persona siente un dolor en el estómago como si tuviera un clavo y después encuentra un clavo en tierra junto a sí y desaparece el dolor".

Hay casos en que se encuentran estos extraños objetos, enterrados cerca de la casa. En todos estos casos, hay que quemar estos objetos y echar las cenizas en agua que corre, al río o al mar, pero hay que rezar mientras se sacan y se queman y después lavarse las manos que los han tocado con agua bendita. Es bueno que las personas, que han tomado algo maleficiado, beban agua bendita.

En algunos casos, los brujos preparan filtros o mixturas que provocan sugestión y vejación diabólica en aquellos que beben estos brebajes. Son conocidos los llamados "filtros del amor", que pueden imponer un horrible vínculo (llamado ligadura) en virtud de poderes satánicos, para atar a una persona al amor de otra. Cuánta gente incauta, quizás buscando la salud, se pone en las manos de brujos y curanderos que los "ligan" al diablo y, aunque los curen de su problema, les producen otros que no les dejarán tranquilos, porque el diablo siempre se toma su comisión. En el Perú, en algunos lugares, van a las "huaringas", lagunas de las alturas de los cerros, para meterse en el agua helada a las doce de la noche, mientras el brujo invoca al diablo. Otras veces, los brujos dan brebajes a base de licor para que se duerman y no se acuerden lo que han hecho con ellos, con fórmulas mágicas, que en el mejor de los casos serían supersticiosas; pero que, en muchos casos, son verdaderas fórmulas mágicas de invocación del poder del espíritu del mal. Por eso, un católico no puede ir a esos lugares ni a esos brujos o hechiceros que trabajan con fuerzas negativas y que alejan el espíritu de Dios. Dice Dios: "Maldito el hombre que pone en el hombre su confianza y aleja su corazón de Dios" (Jer 17,5).

¿Has ido tú alguna vez a curarte a esos brujos o curanderos? Renueva tus promesas bautismales.

b) Maleficio indirecto

El maleficio indirecto se da, cuando se hacen invocaciones maléficas sobre objetos que representan al que se quiere hacer daño: un muñeco, una foto, un sapo, vestidos... Unas veces, se clavan alfileres, puntas, cuchillos, etc., en el muñeco o en la foto para que el interesado sufra en carne propia lo que están haciendo. A veces, se deja podrir carne fresca, maleficiada y enterrada, para que la persona se vaya pudriendo de enfermedad. En ocasiones, se mete un sapo maleficiado en una caja para que se muera poco a poco de hambre tal como se desea que le ocurra al interesado. Otras veces, se quema el objeto de transferencia personal para que la víctima se consuma también.

Hay casos en que se liga el material maleficiado como cabellos, cintas, tiras de paño, etc., que representan el impedimento que se quiere causar a la víctima. En estos casos, de ligadura o anudamiento, hay cosas misteriosas, pues los más extraños objetos se encuentran en las almohadas o colchones de la víctima: por ejemplo, lana anudada o plumas anudadas en formas sorprendentes. Sea cual sea el caso de que se trate, no nos asustemos. Nuestros enemigos pueden echarnos porquerías en nuestra casa o enterrar cosas "raras" o hacernos comer cosas maleficiadas... Para estos y todos los casos de influencia maléfica, es bueno usar agua bendita, que se puede beber, o echar sal bendita en los rincones de la casa, el uso de imágenes sagradas bendecidas, rosarios, crucifijos y hacer frecuentemente la señal de la cruz sobre uno mismo. También es bueno recitar frecuentemente la oración a San Miguel Arcángel. Pero, sobre todo, es muy importante la confesión frecuente (es mejor que cualquier exorcismo, según el Padre Gabriel Amorth).

Mientras la persona no se arrepienta de sus pecados y no deje el mal camino que llevaba, perdone a quienes le han ofendido y no renuncie a todo ocultismo, magia, hechicería, etc., desprendiéndose de todos los objetos que usaba (sean amuletos, talismanes) no se podrá curar ni tener paz.

En verdad, la oración y el ayuno no sólo personal, sino también de la familia y de otras personas nos liberará, con seguridad, hasta de los demonios más difíciles. Pero no nos dejemos llevar del miedo o del pánico con autogestiones negativas. Dios es más fuerte que el diablo y Él nos da poder contra él. "El que cree en mí expulsará demonios" (Mc 16,17).

¿Alguna vez has hecho o mandado hacer hechizos o maleficios contra otros? ¿Has maldecido? ¿Has usado talismanes o amuletos para la buena suerte?

CASOS EXTRAORDINARIOS

Respecto a casas encantadas o "endemoniadas", la mayor parte se deben a sugestión o ruidos naturales; pero, ciertamente, en algunos pocos casos se dan ruidos extraños y presencias extrañas, que las sienten hasta los animales. Es conocido el caso de ciertos jóvenes que, quizás sin darse cuenta, hacen que ocurran movimientos de objetos y cosas raras... debido a su "espíritu" o energía interior especialmente sensible. Es un fenómeno que se estudia en parapsicología y es natural. Cuando estos jóvenes no están en la casa, cesan las cosas extrañas.

Un caso especial es el de los lugares en que se ha practicado la magia negra, adorando a Satanás. En estos lugares, la presencia maléfica es muy fuerte, y es preferible cambiar de casa. Pero, en la mayoría de los casos, basta la bendición de la casa e, incluso, celebrar una misa, si es posible.

Con relación a los fantasmas, dice Christopher Neil: "Se me pidió que acudiese a una casa en Kensington (Londres), donde tres personas habían visto un fantasma y habían presentado declaración escrita del hecho por separado. Sentí su presencia en una de las habitaciones, que era en la que el dueño había fallecido, y lo conjuré a descansar en paz... y desapareció". El Padre Gabriel dice: "Una familia estaba perturbada por inexplicables ruidos nocturnos. Hizo celebrar diez misas y, al final, de las cuales, los ruidos se debilitaron. Hicieron celebrar otras diez misas y todo desapareció. Quizás eran almas del purgatorio que, por permisión divina, se hacían sentir para pedir sufragios".

Se pueden mandar celebrar algunas misas, por si acaso los ruidos se deben a alguna persona que murió en ese lugar y pide sufragios. En los casos más graves, se recomienda bendecir agua, sal y aceite y, mezclados, poner una cucharadita todos los días en las ventanas y puertas rezando cada vez un Padrenuestro. Según el Padre Gabriel este remedio resultó decisivo en una casa. Pero, cuando dejaron esta práctica, volvieron a comenzar los problemas y, apenas se comenzó con el remedio, todo pasó. Es muy importante tener en la casa agua, sal y aceite bendito, para echar en los rincones y, eventualmente, tomar, si se cree necesario. Pero no estemos obsesionados por el diablo, viéndolo en todas partes, porque no puede hacer nada sin permiso de Dios. Lo importante es no abrirle la puerta del corazón por el pecado.

En este momento, ¿estás en gracia de Dios o en pecado grave? ¿Estás con Dios o con el diablo?

LA MÚSICA ROCK

Muchos jóvenes han caído en las redes de Satanás a través de cierta música rock. Hay cantantes de rock, que propagan la adoración a Satanás. Sobre esto, el Padre Jean Paul Regimbal, especialista en satanismo, ha escrito un libro "Rock and rock: la violación de la conciencia por medio de mensajes subliminales". En él demuestra que el rock duro (heavy metal) fue inventado para difundir la cultura satánica de masas. Estos mensajes satánicos se pueden apreciar mejor, si se pone el disco o cassette al revés. Entre estos discos, uno de los más conocidos es "Revolution number 9" de los Beatles. Además, en este rock se promueve todo lo malo como relaciones sexuales libres, homosexualismo, violencia... Alice Cooper dice en su biografía que él ofreció su vida a Satanás a cambio de éxito en la música. El grupo KISS (Knights in the service of Satán: caballeros al servicio de Satanás), los Rolling Stones, Black Sabbath y otros han promocionado el culto a Satanás. Por esto, podemos decir, que el rock pesado, no es un pasatiempo inofensivo, sino una droga más mortal que la heroína, que envenena el alma y la vida de la juventud.

El 20 de abril de 1999, en una escuela de Denver (USA), dos jóvenes de 17 y 18 años mataron a 13 de sus compañeros y, después, se suicidaron. Ellos eran aficionados a esta música satánica y eran racistas, pertenecientes a un grupo llamado "gabardinas negras", admiradores de Hitler.

¿Alguna vez has oído con gusto esta música violenta? ¿Crees que te da paz o te aleja de Dios?

LA POSESIÓN DIABÓLICA

La posesión se puede dar, sobre todo, entre los que adoran al diablo como a un dios; a veces, bajo la forma de un chivo con cuernos. Estas personas han hecho pacto con el diablo y celebran misas negras, especialmente, los fines de semana, donde celebran orgías y toda clase de excesos e inmoralidades, incluso con imágenes sagradas. En algunas circunstancias, hasta llegan a matar a un niño; en otros casos, consiguen hostias consagradas de las Iglesias y las profanan y hacen otras cosas que la pluma se resiste a escribir.

Ahora bien, no todos los que dicen que están endemoniados lo están. Hay muchos enfermos mentales que tratan de hacerlo creer y ellos necesitan de un psiquiatra más que de un exorcista. Estos pacientes tratan de llamar la atención de esta manera y hacen cosas raras para que los crean. En cambio, cuando hay verdadera posesión, el demonio trata de ocultarlo a toda costa.

De todos modos, hay enfermos mentales, que pueden tener cierta influencia demoníaca, que los ha llevado a ese estado. A este respecto, diremos que el Beato Francisco Palau, carmelita español del siglo diecinueve, tenía un hospicio en donde recogía a los afectados de enfermedades mentales. Los exorcizaba a todos y los que estaban afectados por el diablo se curaban, mientras que los otros se quedaban como estaban. Pero es preferible distinguir bien primero, de acuerdo a ciertas señales, para que no se hagan exorcismos indebidos.

Sin embargo, hay que aclarar que se dan casos de posesión diabólica, incluso en niños, ofrecidos por sus padres al diablo. También en algunos santos, quienes, por un cierto tiempo, pueden estar poseídos con el permiso de Dios, que lo permite para afianzarlos en la fe, ya que el diablo puede tener poder sobre su cuerpo, pero nunca lo tendrá sobre su alma. Hay casos de santos, que, en esos momentos, blasfeman, escupen a las imágenes o hacen cosas raras, aunque interiormente las rechazan y, por eso, no ofenden a Dios.

Para los casos de obsesión u opresión, basta con la oración de liberación; pero, para los casos de posesión, hay que hacer verdaderos exorcismos, conminando con fuerza al diablo en el Nombre de Jesús. Para hacer exorcismos en público solamente están autorizados los sacerdotes con permiso del obispo. Para ello usan el rito de los exorcismos. El nuevo rito de los exorcismos fue publicado el 26 de enero de 1999. En el Catecismo leemos: "Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad en Nombre de Jesucristo que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. El exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un sacerdote con el permiso del obispo. En estos casos, es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia" (Cat 1673). En privado, se pueden hacer con la debida discreción y nunca solos, sino acompañados de alguna otra persona y pidiendo previamente la protección en virtud de la sangre de Cristo para todos los presentes. No es conveniente que haya incrédulos o personas curiosas, ya que todos deben orar por la liberación. Si se trata de una mujer, es conveniente que haya también alguna mujer presente.

Las señales para distinguir la verdadera posesión son, por ejemplo, fuerza sobrehumana, hablar lenguas desconocidas, conocer cosas ocultas y tener terror a las cosas e imágenes benditas. El Padre Gabriel Amorth dice: "He visto jovencitas débiles romper con sus blancas manos bancas de nogal de la Iglesia sin ningún esfuerzo aparente. Una vez, una mujer se levantó y dio un salto hacia atrás de unos 10 metros, cayendo de cabeza, yo pensé que se había matado, pero se levantó tranquila. He visto campesinos analfabetos, que hablaban en latín, griego y arameo. A veces, me decían cosas privadas de mi propia vida". Los casos de posesión son relativamente pocos, pero quizás sean más de lo que nos imaginamos. Hoy están creciendo los grupos satánicos sin control. Hay iglesias satánicas en USA que hacen propaganda en los medios de comunicación social.

Miguel Warnke cuenta su propia historia en su libro "El vendedor de Satanás" y cómo fue cayendo, poco a poco, en una secta satánica de la que llegó a ser Sumo sacerdote, dirigiendo un grupo de 1,500 personas en el Sur de California (USA). Pero, cuando se hizo incapaz de dirigir el grupo, porque se había hecho drogadicto, lo abandonaron una noche fría en una carretera. Él cuenta cómo hizo su pacto con el diablo, firmado con su sangre, y lo que hacían en las misas negras... Y cómo, al fin, se convirtió con la ayuda de otros cristianos, que lo ayudaron a liberarse. Pero ¡cuántos habrá que, una vez llevados por este mal camino, no pueden o no tienen fuerza para abandonarlo! Para muchos será un camino sin retorno.

Y, sin embargo, hay muchos inconscientes, que se meten en sectas satánicas por curiosidad o buscando novedades y placeres nuevos. No se dan cuenta de que se están metiendo en la boca del lobo y quizás para siempre. Y no faltan quienes disfrutan al ver películas sobre el diablo, donde aparece con un poder absoluto, que pude matar exorcistas y hacer lo que quiera, como si Dios no existiera y él fuera el dueño del mundo. Películas negativas, que lo único que producen en la gente es un gran miedo al diablo y verlo por todas partes, llenando su vida de temores y angustias. Y, si esto no se contrapone con fe y oración, puede producir muchas enfermedades y sufrimientos. Gracias a Dios, mientras hay vida hay esperanza.

El Evangelio nos habla de varios casos, como el endemoniado de Gerasa, que vivía en los sepulcros, y que rompía hasta las cadenas con que alguna vez lo habían atado. Dice el Evangelio que no era uno solo, sino muchos, y Jesús los expulsó y los mandó a los cerdos, que se precipitaron al lago y se ahogaron (Mc 5). Pues bien, Jesús sigue vivo entre nosotros y puede hacer los mismos milagros de hace dos mil años.

Recuerdo una ocasión en que vino a visitarme una joven, que adoraba al diablo en reuniones satánicas. Cuando comencé a orar por ella, la joven se desencajó y empezó a decir NO, NO, NO. No quería que orase y quería marcharse... Con ayuda de su padre y de otro hermano de la parroquia estuvimos dos horas orando hasta que el diablo salió en forma de espuma blanca. Recuerdo que dijo: "Nunca he sentido tanta paz".

Después de la liberación, tuvimos que recomendarle encarecidamente que llevara una vida cristiana de oración, de amor a María, de confesión y comunión frecuente; porque, de otro modo, podía recaer en lo mismo, como ocurre varias veces. Y así nos lo avisa Jesús: "Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo y, al no encontrarlo, dice: me volveré a mi casa, de donde salí. Y al llegar, la encuentra barrida y en orden. Entonces, va y toma otros siete espíritus peores que él, entran y se instalan allí y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio" (Lc 11,24-26).

Por eso, es imprescindible la perseverancia en el bien, acudir a algún grupo, donde puede ser sostenido en su fe, y, por supuesto, saber perdonar las ofensas, pues si guarda rencor, nunca se podrá liberar. Aquel día aprendí que el diablo es poderoso, pero no todopoderoso. Me di cuenta de la importancia de las imágenes benditas; pues, cuando le poníamos delante el crucifijo, no podía mirarlo de frente y se escondía en un rincón. También pude aprender el poder de intercesión de María, ya que la invocábamos con fervor, y la importancia del agua bendita; al echársela, se apartaba como si le quemara. Antes de comenzar, oramos para protegernos, pidiendo la protección de la sangre de Cristo y haciendo tres veces la señal de la cruz.

¿Alguna vez has sentido la presencia del diablo en tu vida, en tu mente o en tu corazón? ¿Lo has invocado? ¿Qué has hecho para liberarte o liberar a otros?

LOS SANTOS Y EL DEMONIO

La mayoría de los santos han tenido que luchar mucho con el demonio y, por eso, nos pueden hablar por propia experiencia de él. Dios lo permitía para que pudieran purificarse y santificarse y también para que, viendo la terrible realidad de su existencia, pudieran orar y sacrificarse por la conversión de los pecadores.

Santa Teresa de Jesús nos dice en su Vida: "Una vez, estaba en un oratorio y se me apareció hacia el lado izquierdo el demonio de muy abominable figura, en especial le miré la boca, porque me habló y la tenía espantable. Parecía que le salía una gran llama del cuerpo. Yo tuve gran temor y me santigüé como pude y desapareció, pero tornó luego. Por dos veces me acaeció esto. Yo no sabía qué hacer; tenía allí agua bendita y la eché hacia aquella parte y nunca más tornó. Otra vez, estuvo cinco horas atormentándome con tan terribles dolores y desasosiego interior y exterior que no me parece se podía ya sufrir... Vi junto a mí un negrillo abominable, regañando como desesperado... Eran grandes los golpes que me daba sin poderme resistir en cuerpo, cabeza y brazos. No me atrevía a pedir agua bendita para que (las monjas) no tuvieran miedo y no supieran lo que era... Pero como no cesaba el tormento dije: si no se riesen, les pediría agua bendita. Me la trajeron y me la echaron a mí y no aprovechaba; la eché hacia donde él estaba y al punto, se fue y se me quitó el mal... Una noche pensé que me ahogaban y, en cuanto echaron agua bendita, vi ir mucha multitud de demonios como quien se va despeñando... Una vez, estando rezando se me puso (el diablo) sobre el libro para que no acabase la oración. Yo me santigüé y se fue. Tornando a comenzar, volvió. Creo que fueron tres veces que comencé y hasta que no eché agua bendita no pude acabar" (Vida 31).

A San Pablo de la Cruz (1694-1775) el diablo se le presentaba en forma de gigante horrible o de gato negro o de ave negra de aspecto terrorífico y deforme y no le dejaba dormir. Le quitaba las mantas, lo tiraba al suelo, subía a su cama, lo golpeaba... Le infundía en su corazón melancolía y tristeza y hasta deseos de tirarse por la ventana... Y él, para defenderse, rezaba, tomaba el crucifijo en sus manos, echaba agua bendita y se ponía al cuello el rosario. Siempre tenía agua bendita en su habitación.

Al Cura de Ars tampoco le dejaba dormir muchas noches. Imitaba los gruñidos de los osos, de perros o de otros animales... le hacía oír golpes continuos de martillo, lo tiraba al suelo y le hacía otras cosas que le hacían sufrir. Muchas veces, lo insultaba y le gritaba "comepatatas" (porque las patatas eran su principal dieta diaria). Igualmente, con agua bendita y el crucifijo, se defendía de su enemigo, aunque a veces la lucha duraba horas. Cuando se refería al diablo lo llamaba "el garras" (le grappin).

A San Benito Cotolengo el demonio muchas veces le escondía los zapatos, la ropa y, después, los encontraba en los lugares más difíciles y extraños. Una vez, se le presentó vestido como un gran señor, tratando de convencerlo de que no construyera su Obra, y entraba y salía de su casa sin dejar rastro.

A San Juan Bosco también le hizo sufrir mucho. Lo despertaba por la noche, gritándole fuerte al oído, le tiraba sus papeles en los que escribía "Lecturas católicas", le quitaba las mantas de la cama y, en una ocasión, hasta le prendió fuego. A veces, sentía un peso enorme sobre sí que le impedía respirar y se le presentaba como un horrible monstruo. Él lo rechazaba con la señal de la cruz, el agua bendita y haciendo penitencia frecuentemente.

A Santa Gema Galgani una noche se le presentó como un perro negro enorme. Otro día, en que desobedeció la orden de su confesor de no salir sola de casa, lo estuvo siguiendo por la calle bajo la figura de un hombre, que la asustó. Fue a buscar a su confesor para que la perdonara, fue al confesionario y, después de confesarse, se dio cuenta que el diablo había tomado la figura de su confesor. Y ella dice en su Diario: "Fue una jornada del demonio. El confesor era el diablo y estaba con la mitra puesta en la cabeza". Se dio cuenta, porque, cuando le decía sus pecados, a todo le decía que estaba bien y no le corregía nada. Otros días, no la dejaba dormir y le daba tantos golpes que no podía levantarse por la mañana, pero lo que más le hacía sufrir eran las tentaciones contra la pureza.

En una ocasión (25-8-1900) se le presentó bajo la figura de su ángel custodio. Al principio no lo reconoció; pero, después, al sentir miedo e intranquilidad, reconoció que no era su ángel. Ya decía San Pablo que "Satanás se disfraza también de ángel de luz" (2 Co 11,14).

A Alexandrina da Costa (1904-1955) el diablo la asaltaba con pensamientos de suicidio, de desesperación y de impureza. En ocasiones, con permiso de Dios, el diablo se apoderaba de ella. En esos momentos, no toleraba que se hablase en su presencia de la Virgen o del Señor, escupía las imágenes sagradas, insultaba a su director espiritual y decía palabras obscenas y blasfemias. Ella, que pesaba 33 kilos y estaba paralizada, parecía tener una fuerza sobrehumana inexplicable. Ella fue un alma mística extraordinaria. Había quedado lisiada a los 14 años, al tirarse de una ventana para no ser violada, y estaba siempre inmovilizada en su cama. Ella era una víctima por la salvación de los pecadores y casi todos los días el Señor permitía que el diablo la asaltara y la hiciera sufrir durante dos horas para que sintiera horror al pecado y fuera madurando más y más en el amor de Dios y de los demás. En esos momentos, su director espiritual pronunciaba exorcismos y su hermana le echaba agua bendita para calmarle.

El santo Padre Pío (1887-1968), famoso sacerdote capuchino italiano, tenía una guerra sin cuartel con el diablo, a quien llamaba "cosaco" o "Barbazul". Lo asaltaba con tentaciones de las más atroces, con ataques violentos, incluso físicamente, y con insidias de toda clase. En una carta, le escribía a su director el Padre Agustín: "La otra noche la pasé muy mal. Desde las diez de la noche hasta las cinco de la mañana, el diablo no hizo otra cosa que golpearme. Me ponía pensamientos de desesperación... Cuando se fue, sentía un frío intenso en todo mi cuerpo, que me hacía temblar de pies a cabeza...

Desde hace varios días viene a visitarme con otros más, armados de bastones y barras de hierro. Quién sabe cuántas veces me ha tirado de la cama y me ha arrastrado por la habitación... A veces, permanezco así incapaz de moverme, pues me ha quitado hasta la camiseta y, cuando hace frío, me congelo... Cuántas enfermedades debería haber cogido, si el dulcísimo Jesús no me hubiese ayudado".

Había veces en que le tiraba las cosas de la habitación y le desordenaba todo, le decía palabras obscenas y esparcía un olor nauseabundo. Una mañana, después de una noche de sufrimientos con el diablo, escribió a su director una carta, fechada el 5 de noviembre de 1912, en que le decía que había visto a su ángel, sonriendo de alegría y él le había reprochado por no haberle ayudado, a pesar de haberle llamado en su ayuda. "Para castigarlo, decidí no mirarlo a la cara. Pero él, pobrecito, se me acercó, casi llorando y hasta que no lo miré, no quedó tranquilo. Y me dijo: Estoy siempre a tu lado y te rodeo con mi afecto. Mi cariño no se extinguirá con el fin de tu vida. Sé que tu corazón late siempre de amor por nuestro querido Jesús... No temas, debes tener paciencia. Yo estoy contigo". Muchas veces, se reía y jugaba con su ángel con quien tenía mucha confianza y, por eso, en broma, es capaz de querer castigarlo, sabiendo muy bien, que, en esos momentos, Jesús quería que estuviera aparentemente solo para que su mérito en el triunfo contra el enemigo, fuera más grande. Por eso, por la satisfacción de haber triunfado, una vez más, de la tentación, su ángel se le aparece sonriendo de alegría.

En algunas oportunidades, recibía cartas de su director y no podía leerlas, porque el diablo las hacía ilegibles, como si las hubiera quemado, o estaban totalmente en blanco. Entonces, ponía el crucifijo encima o les echaba agua bendita y se hacían legibles.

¿Cómo te proteges del poder del maligno? ¿Estás siempre en guardia ante la tentación?

EL CIELO Y EL INFIERNO

El diablo existe, aunque algunos no crean en él. Pero, como decía el Beato Padre Pío, "ya creerán más tarde", pues algún día morirán y se encontrarán con la terrible realidad de haber malgastado su vida, viviendo sólo para el placer y haber sido engañados miserablemente por el demonio. La beata Ana Catalina Emmerick decía que el infierno es "un país de infinitos tormentos, donde siempre es de noche". Sí, ciertamente, es un estado de oscuridad, de odio, miedo, malicia y violencia en el que no existe la luz del amor.

En las apariciones de Medjugorje, les dijo Nuestra Madre a los videntes: "Los que están en el infierno no aman a Dios. Allí lo maldicen mucho más de lo que lo hacían, cuando estaban en la tierra. Ellos se vuelven parte del infierno, porque no desean ser liberados. Hay quienes se espantan ante la amenaza de una guerra nuclear, pero yo les digo que mucho más terrible que una guerra nuclear es morir en pecado mortal". En cambio, el cielo es la plenitud del amor. Un día les hizo ver el cielo y Mirjana comentaba: "El cielo es tan hermoso que no hay comparación con ninguna cosa de la tierra. Los rostros de las personas irradiaban una especie de luz interior que denotaba lo inmensamente felices que se encontraban". Podríamos decir que el cielo es un país de una felicidad sin límites, donde siempre es de día y todo es paz, alegría y amor. Vale la pena conseguirlo.

El Papa Juan Pablo II, hablando del cielo, dijo el 21 de julio de 1999: "El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha... El cielo no es una abstracción ni siquiera un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con la Trinidad santa. Es el encuentro con el Padre que se realiza en Cristo por medio del Espíritu Santo... El catecismo de la Iglesia católica dice que se llama cielo a la comunión de vida y amor con la Trinidad, con la Virgen María, los ángeles y todos los bienaventurados" (Cat 1024).

Y ¿qué dice del infierno? El 28 de julio de ese mismo año 1999 decía en una Audiencia general: "El infierno es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre, incluso, en el último momento de su vida... El infierno más que un lugar indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. El Catecismo de la Iglesia Católica dice que es el estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados" (Cat 1033).

"No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior... Por eso, la condenación no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso Él no puede querer, sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La "condenación" consiste, precisamente, en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción".

Tú ¿quieres ir al cielo o al infierno? ¿Ser eternamente feliz o infeliz?

VIVIR PARA LA ETERNIDAD

Hoy día hay muchos hombres que ya no creen en el infierno ni en el más allá de la muerte. Dicen que todo termina en este mundo y que hay que aprovechar la vida para disfrutarla al máximo. Ellos sólo piensan en la "dolce vita", una vida feliz, con toda clase de placeres y comodidades. Lamentablemente, no podrán ser felices ni siquiera en este mundo, porque les falta la fuente más auténtica del amor y de la felicidad que es Dios. Y, sin Dios, nadie puede ni podrá ser feliz. ¡Qué tristeza, cuando tengan que presentarse ante Dios, habiendo desperdiciado y malgastado inútilmente su vida! ¡Vidas vacías y sin alegría, que podrían estar así eternamente!

Sí, hay una vida eterna, sin fin, después de esta vida. Hay un más allá después de la muerte. Por eso, hay que vivir para la eternidad. La vida es corta y se pasa rápidamente. Como diría Santa Teresa de Jesús, es una mala noche, pasada en una mala posada. Por eso, el grave error de muchos hombres es perder la perspectiva de la eternidad, pensar solamente en este mundo y en gozar y disfrutar de la vida. Olvidarse de que esta vida es sólo un paso para la vida definitiva, la vida eterna y no acumular un tesoro de amor que les sirva para el más allá. Ya decía San Juan de la Cruz que en la tarde de la vida nos examinarán del amor. Y la Beata Isabel de la Santísima Trinidad: "En la tarde de la vida sólo queda el amor". ¡Qué triste será encontrarse en el ocaso de la vida con un corazón vacío de amor y lleno de odio, de violencia o resentimientos! ¡Qué infierno más terrible vivir así eternamente y rechazar el Amor de Dios para siempre! Piensa que tú puedes ser uno de ellos. Toma tu vida en serio y vive de verdad, con seriedad y responsabilidad, con sinceridad y profundidad. Vive con amor, procurando hacer felices a los demás y nunca te arrepentirás. No olvides que Dios te espera después de la muerte y hay una vida después de esta vida.

¿Vives para la eternidad?

LA VIDA FUTURA

Hay un libro famoso titulado "Vida después de la vida" del Dr. Raymond Moody, escrito en 1975, en el que nos habla de muchos casos de personas dadas clínicamente por muertas, durante algunos minutos, y que después contaban su experiencia fuera del cuerpo. Son experiencias de miles de personas en el mundo entero, que nos hablan de pasar por un túnel oscuro y encontrarse después con un ser de luz maravilloso, que identifican con Dios y que les pide cuentas de su vida. Muchos ven su vida, como en una película, con todos sus detalles y las consecuencias de sus acciones sobre los demás. Sienten una paz inmensa y no quieren volver, pero sienten que deben hacerlo, porque "todavía no es su hora y deben terminar su misión". Al volver a la vida, ya no tienen miedo a la muerte y todos tratan de mejorar su vida.

Según algunas encuestas, hechas en Holanda, de la personas que han sido dadas clínicamente por muertas durante algunos minutos, un 18%, aproximadamente, han tenido esta experiencia en los confines de la muerte. Y son muchos los autores, casi todos médicos, que han confirmado en sus libros la veracidad de estas experiencias a través del relato de sus pacientes. Entre ellos están Karl Osis, Erlendur Haraldsson, Elizabeth Kübler-Ross, Craig Dundhal, Russel Noyes, Stanislas Grof, Phyllis Atwater, Margot Grey, Devawrin, Bruce Greyson, John Audette, Arvin Gibson, Evelyn Mercier...

La mayor parte son experiencias maravillosas con el ser de luz, que los envuelve con su amor. En mi libro "Siempre triunfa el amor" he hablado de la experiencia de mi amigo Rafael Aita, ocurrida el 20 de enero de 1996. Él dice así: "Me sentí muy mal y perdí el conocimiento por quince minutos. Comencé a desplazarme veloz por un túnel negro y oscuro. Al fondo del túnel, vi una luz. Una luz inmensa, majestuosa, muy fuerte, cuyos rayos caían sobre mí. La luz resplandeciente me cegaba y sus rayos parecían llegar a lo más profundo de mi ser. Cuando me acerqué más a la luz, la luz me recibió, me abrazó y sentí un amor infinito, una paz infinita, una felicidad infinita. ¡Cuánta ternura! ¡Nunca me imaginé que podría existir tanta felicidad! En ese mismo instante, pensé, por fracciones de segundo, en mi vida terrestre y no quería volver, quería seguir ahí para siempre.

Luego sentí que me decía: Regresa, tu misión no ha terminado y regresé y desperté. A partir de ese día, mi punto de vista de la vida ha cambiado. Siento gran necesidad de amar a Dios y al prójimo. Sé que Jesús está vivo y nos espera y nos ama con una intensidad infinita. Ya no tengo miedo a la muerte. Ahora la meta de mi vida es ser mejor de lo que he sido, cuando me encuentre nuevamente con Jesús".

Ahora bien, no todos llegan a tener la misma experiencia, unos llegan más adelante que otros. Según algunos encuestadores, el 60% sintió una sensación de paz y felicidad. el 23% entró en el túnel, pero sólo el 16% vieron la luz y solo el 10% tuvieron la experiencia de ser abrazados por la luz, que era amor y felicidad. ¿Por qué esto? ¿Quizás algunos no estaban preparados para sentir el abrazo de Dios?

El Dr. Raymond Moody en su segundo libro "Reflexiones sobre la vida después de la vida" nos habla de la experiencia de ver la propia vida como en una película y la consecuencia de sus acciones sobre los demás. Uno de sus informantes le decía: "Podría decirse que toda mi vida pasó por delante de mí. Me sentí avergonzado de un montón de cosas de las que había tenido una visión distinta de ellas y la luz me estaba mostrando lo que era incorrecto, lo que había hecho mal. Y era todo absolutamente real... Era como si me sometiesen a un juicio... Cuando veía algo, cuando recordaba un hecho del pasado, era como si lo viese a través de los ojos de Él... Y no sólo me mostró lo que había hecho, sino las repercusiones de mis actos sobre los demás. Era como si estuviese contemplando una película, ya que podía sentir realmente todas aquellas cosas, había sentimiento"...

Y comenta el Dr. Moody, al final del capítulo segundo, sobre aquellos que perpetraron las atrocidades nazis sin tener ningún sentimiento de compasión para con sus semejantes, matando a millones de seres humanos en las cámaras de gas de los campos de concentración: "Si a estos individuos les pasara lo mismo que a mis pacientes, verían, vívidamente representadas ante ellos, no sólo todas estas cosas (que hicieron), sino otras muchas más (de las tragedias y sufrimientos que ocasionaron). Aún en mis más monstruosas fantasías, me siento totalmente incapaz de imaginarme un infierno más terrible e insoportable que éste".

El Dr. Maurice Rawlings cuenta lo que le sucedió a él. Un día fue a su consultorio un hombre de unos 50 años y allí mismo le dio un infarto. El Doctor empezó a darle masajes cardíacos y el enfermo empezó a reaccionar, pero estaba blanco y aterrorizado y decía: "Estoy en el infierno". Cuando dejaban de darle los masajes, volvía a su estado de muerte clínica y, al regresar, repetía: "Estoy en el infierno, Doctor, no me deje, no me deje". A la tercera vez, le dijo: "Doctor, ¿cómo puedo salir del infierno?" El Doctor, que era incrédulo y que nunca había pisado una Iglesia, le respondió: "Reza y pide perdón de tus pecados". Por fin, logró recuperarse totalmente. Pero esta experiencia del infierno, lo ayudó a cambiar de vida y el Doctor Rawlings comenzó a tomar en serio la existencia de Dios. Este caso fue para él el punto de partida para estudiar otros casos, que publicó en un libro el año 1978.

Otro caso interesante es el de Marie, una estudiante francesa de 17 años, quien, por una desilusión amorosa, quiso suicidarse y se aplicó éter a la nariz. Al salir del túnel, vio unos seres llenos de amor, como ángeles, y después estuvo vagando en la oscuridad, donde encontró otros seres de formas grisáceas, comprendiendo que eran los suicidas. Entonces, le hicieron entender que el suicidio no era una solución, que no servía de nada y que se habían equivocado en algo muy grave. Y dice ella misma: "Mi vida comenzó a desfilar como en una película y vi a todas las personas que había conocido y el efecto de mis acciones sobre ellas. Era terrible, me sentía estúpida... Ahora estoy absolutamente segura de que hay una vida después de la muerte y, sobre todo, que existe un ser lleno de luz y de amor, a quien podemos llamar Dios".

El Dr. Moody, en su segundo libro, hablando de los suicidas, dice: "Todos afirmaron que, después de su experiencia, no volverían a pensar nunca más en el suicidio. Su actitud común era que habían cometido un error y se alegraban mucho de haber fracasado en su intento. Uno decía: "Cuando muera, será de muerte natural, porque algo que comprendí claramente en aquellos momentos es que nuestra vida aquí dura muy poco y que hay muchas cosas que hacer en ella. Y, cuando uno muere, es para toda la eternidad".

El Dr. George Ritchie en su libro "Retorno del más allá", escrito en 1978, escribe su caso personal, ocurrido el 24-12-1943. Después de pasar por el túnel, se encuentra con la luz maravillosa que reconoce como Cristo. Después, ve su vida como en un film hasta en los más mínimos detalles. Cristo le pregunta: “¿Qué has hecho de tu vida? ¿Estás satisfecho?” Jesús le acompaña para que vea lo que podemos llamar el cielo, el infierno y el purgatorio.

Ve muchos ángeles y cree que está en el cielo. El infierno lo describe como un lugar, donde se reúnen las almas, que, llenas de odio y violencia, se pelean y se ofenden sin descanso; un lugar, donde no hay ni la mínima huella de amor. Y dice: "Esa escena me ha horrorizado más que todo lo que he podido ver en toda mi vida. Uno se da cuenta que allí están todos llenos de odio, de hipocresía, de falsedad, de un amor propio y de una indecencia sexual que les lleva a hacer las acciones más abominables los unos contra otros". Ritchie regresa a la vida y cambia su modo de pensar y actuar.

El Dr. Raymond Moody en "Reflexiones sobre la Vida después de la vida" escribe sobre el Purgatorio. "Varias personas me han informado de haber visto, en algún momento, otros seres que parecían "atrapados" en una forma de existencia aparentemente de lo más desdichado... Esos seres estaban como "apagados", era como si aquellos "espíritus apagados" estuviesen allí sólo hasta resolver el problema o dificultad que los mantenía en aquel estado de confusión y perplejidad". Un informante dice: "Su aspecto era triste y deprimido, parecían ir arrastrando los pies, como en una fila de prisioneros encadenados. No sé quiénes eran, pero resultaban como desteñidos, apagados, grises... Todos tenían la expresión más desconsoladora, no había en ellos ningún color de vida. Estaban totalmente desconcertados... En ese sitio concreto, reinaba el gris más apagado y tristón... Me resultó muy deprimente. Parecían estar tomando una decisión, miraban hacia atrás, no sabían si seguir adelante o volver atrás. Era como si estuviesen vacilando todo el tiempo, miraban hacia abajo, nunca hacia arriba... Parecía haber una enorme cantidad de ellos por todos lados... Algunos de estos seres intentaban infructuosamente comunicarse con personas todavía físicamente vivas... Era, más o menos, como si intentasen ponerse en contacto con ellos y decirles que hicieran las cosas de modo distinto, que cambiasen, que variasen su forma de vida. Era como decirles: "No hagáis lo que yo, para que no os pase esto. Haced cosas por los demás, para que no estéis así".

Un caso interesante es el del sacerdote norteamericano Padre Stephen Schneir, un hombre de dos metros de alto, que un día de octubre de 1985, a las cuatro de la tarde, va en su coche por una carretera del Estado de Kansas (USA). Al querer pasar a otro coche, choca violentamente con el que venía en contra. Se rompe el cuello y una vértebra cervical y queda dañada una parte del hemisferio derecho del cerebro. Según los médicos, nunca podría caminar y debería estar paralizado el resto de su vida, si salía con vida. Pero, después de un año de tratamiento, se recuperó totalmente. Para los médicos es un milagro viviente y, desde el punto de vista médico, inexplicable.

Él cuenta que salió de su cuerpo y se sintió en la presencia de Cristo, a cuyo lado estaba la Virgen María. "Sabía que estaba en aquel momento delante de Él, con plena seguridad, y que no era posible ninguna discusión. Y Cristo dijo a su Madre: Este hombre es sacerdote desde hace 12 años y ha sido sacerdote de sí mismo, déjame que ejerza sobre él mi justicia divina. María le dijo: Hijo mío, dale una segunda oportunidad y veremos, si en el futuro da buenos frutos; si no, que se haga tu voluntad. Jesús, entonces, dijo: Madre, te lo confío. El Padre Schneir dice: "Esta experiencia ha cambiado totalmente mi sacerdocio, me arrepiento de todos esos años de ministerio, desaprovechados por haberme interesado poco en las cosas de Dios. Hace siete años que ha pasado esto y estoy en perfecta salud. Mi misión ahora es contar a todo el mundo mi historia para convencerle de que hay otra vida y que ésta depende de lo que estamos haciendo aquí. La gente no cree en el diablo ni en el infierno... Sí, Dios es Amor, pero también es justicia. Yo soy la prueba viviente del poder de intercesión de María y tengo la absoluta convicción de que Él no puede decirle NO".

Una religiosa me escribía en una carta el año 1991: "Hace más de treinta años era yo muy joven y estuve muy grave al operarme de apendicitis a las tres de la madrugada y el médico me dijo que moriría esa noche. Yo me vi salir de mí misma y me presenté ante la presencia de Dios, que me dijo: ¿QUÉ ME TRAES? Yo me quedé confusa y contesté: LAS MANOS VACIAS. Entonces, sentí el desprecio de Dios. Esto fue horroroso, sentirse despreciada por el Señor. Esto, después de pasar tantos años, lo siento como una vivencia y me horroriza pensar en que otra vez me encuentre con las manos vacías. Por esto, mi única ilusión es sufrir y poder ofrecer con amor todo lo que hago por la salvación de las almas. Quisiera dar a todos y llenar así mis pobres manos. Ya tengo una mano totalmente paralizada y me sube por el brazo, que lo tengo insensible, no lo siento y tomo morfina para el dolor, porque el médico me lo ordena. Sin embargo, soy tan feliz... ¡Qué bueno es Dios y cuánto me ama!".

¡Cuántos jóvenes hoy día son como lo fue ella, que sólo piensan en fiestas, diversiones y comodidades, dinero, y placeres... y se olvidan de Dios, perdiendo miserablemente el tiempo de su vida! ¡Qué triste es tener que presentarse así ante la presencia de un Padre, que tanto espera de nosotros y a quien le hemos defraudado con nuestras acciones vacías! Ella tuvo una segunda oportunidad y la aprovechó y se hizo religiosa. Tú todavía la tienes, mientras estés vivo. Aprovecha el resto de tu vida, toma en serio tu vida y vive para la eternidad.

Puedes creer o no en la veracidad de estas experiencias, ocurridas en el umbral de la muerte, pero de lo que no puedes dudar es de que existe realmente un estado de cielo e infierno. Y de que el infierno podría ser también para ti.

¿Cómo vas a llevar tu vida de amor? ¿Cómo vas a defenderte del poder del maligno?

ARMAS CONTRA SATANÁS

San Pablo nos invita a defendernos del maligno y a luchar como valerosos soldados en esta lucha sin cuartel, que durará toda la vida. Nos dice: "Revestíos de la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo, ya que nuestra lucha no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los malos espíritus. Tomad, pues, la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo y vencido todo, os mantengáis firmes. Estad, pues, alerta, ceñidos vuestros lomos con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia y calzados los pies, prontos a anunciar el Evangelio de la paz. Embrazad en todo momento el escudo de la fe, con el que podáis apagar los dardos encendidos del maligno. Tomad el yelmo de la salvación y la espada del espíritu, que es la Palabra de Dios, con toda suerte de oraciones y plegarias, orando en todo tiempo" (Ef 6,10-18).

La victoria está asegurada. "Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?" (Rom 8,31). "Dios nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo... Manteneos firmes e inconmovibles, abundando siempre en toda obra buena, teniendo presente que nuestro trabajo no es vano ante el Señor" (1 Co 15,57-58).

La oración

La oración es un arma imprescindible en la lucha sin tregua contra Satanás. También es importante el ayuno, pues algunos demonios sólo pueden ser expulsados con la oración y el ayuno (Mat 17,21). Otra cosa buena es hacer, sobre uno mismo, tres veces la señal de la cruz y repetir: "Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro". Y pedir que nos cubra la sangre de Jesús para que nos proteja de todo mal y de todo poder del maligno. La sangre de Jesús es como una campana infranqueable para el maligno con la cual podemos protegernos nosotros y nuestros familiares. Decir más o menos así: "Señor, cúbreme a mí y a mi familia y a todos los presentes con tu sangre bendita y protégenos de todo poder del maligno". Esta oración de protección con la sangre de Cristo es importantísimo hacerla antes de comenzar cualquier oración de liberación para no ser afectados por efectos negativos.

También es bueno repetir el nombre de JESÚS y MARÍA. Es sabido que los demonios huyen al pronunciar estos nombres santos. Por eso, pronunciar el nombre de Jesús y de María, es como enviar una ráfaga de ametralladora espiritual contra los espíritus malignos que nos rodean. Personalmente, cuando me presento en radio o televisión para alguna entrevista, acostumbro comenzar con "Alabado sea Jesucristo y bendita sea María, Nuestra Madre". Sé que es muy eficaz, porque es como hacer un barrido espiritual para protegerme a mí y a los que me rodean del poder del enemigo.

Otra cosa que resulta ser muy eficaz, cuando el demonio quiere hacernos perder la paz y descontrolarnos por la ira o la impaciencia, es repetir jaculatorias como: "Jesús, yo te amo, yo confío en Ti". Jesús le enseñó a la Venerable Sor Consolata Betrone a repetir constantemente: “Jesús, María, os amo, salvad almas”. Y le dijo que, repitiendo constantemente esta oración, debía hacer de su vida un acto continuo de amor. Para ello, debería evitar todo pensamiento o palabra inútil, pues eso sería “un robo de amor”. Y ella, cuando no podía concentrarse en repetir este acto de amor por hablar con otra persona o por estar dormida, le pedía a su ángel custodio que lo rezara en su lugar. Y Jesús le dijo el 7 de octubre de 1935: “Un acto de amor repara mil blasfemias y decide la eterna salvación de un alma. Por eso, ten remordimiento de perder un solo “Jesús, María, os amo, salvad almas”.

Algo muy importante también es la coronilla del Señor de la misericordia. Según escribe Santa Faustina Kowalska en su Diario, Jesús le dijo: “Hija mía, si se reza esta coronilla al lado de un agonizante, Yo me interpondré entre el Padre y el alma agonizante como Salvador misericordioso... Un día, al entrar a la capilla, el Señor me dijo: Hija mía, ayúdame a salvar a un pecador agonizante. Reza por él esta coronilla que te enseñé. Cuando empecé a rezarla, vi al moribundo en terribles luchas y suplicios. El ángel de la guarda lo defendía, pero estaba como sin fuerza ante la inmensidad de la miseria de esta alma. Una gran cantidad de demonios esperaban. Pero, mientras recitaba la coronilla, vi a Jesús tal cual está pintado en el cuadro. Los rayos, que salían de su Corazón, invadieron al enfermo y las fuerzas de las tinieblas huyeron despavoridas. El enfermo tranquilamente exhaló su último suspiro. Al volver en mí, comprendí cuán importante es la recitación de esta coronilla cerca de los moribundos” (V 140).

También es muy bueno repetir con frecuencia la oración del arcángel San Miguel. Esta oración la compuso el Papa León XIII después de haber tenido una visión sobre los males que vendrían a la humanidad y a la Iglesia, si no se defendían del poder del maligno. Esta visión histórica del Papa León XIII está documentada en "Ephemerides Liturgicae" de 1955. Este Papa mandó que se rezara en todas las misas. Dice así: "San Miguel arcángel, defiéndeme del enemigo y ampárame de todas las asechanzas del maligno. Que Dios te reprima, espíritu maligno, y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja con el divino poder a Satanás a lo más profundo del infierno y también a los otros espíritus inmundos, que vagan por el mundo, buscando la perdición de las almas".

Pero no olvidemos que la oración más eficaz y sublime es la santa misa. Otras oraciones para casos especiales pueden ser:

SEÑOR JESÚS, CÚBREME CON TU SANGRE BENDITA DERRAMADA EN LA CRUZ Y POR TUS MÉRITOS INFINITOS Y LA INTERCESIÓN DE MARÍA Y DE TODOS LOS SANTOS Y ÁNGELES, TE PIDO QUE ME PROTEJAS DE TODO MAL Y DE TODO PODER DEL MALIGNO, A MÍ Y A TODOS MIS AMIGOS Y FAMILIARES.

JESÚS, YO RENUNCIO A SATANÁS Y A TODAS SUS OBRAS, A TODA SUPERSTICIÓN, ASTROLOGÍA, BRUJERÍA, MAGIA, ADIVINACIÓN, ESPIRITISMO U OCULTISMO. RENUNCIO AL USO DE AMULETOS, TALISMANES O FETICHES. RENUNCIO A TODA VINCULACIÓN CON EL MALIGNO EN QUE HAYA PODIDO ESTAR YO O MIS ANTEPASADOS. ROMPE, JESÚS, TODA VINCULACIÓN CON SATANÁS QUE PUEDA HABER EN MI VIDA O EN LA DE MI FAMILIA. ROMPE TODA INFLUENCIA MALÉFICA QUE HAYAN PODIDO HACERNOS A TRAVÉS DE MALDICIONES, MALEFICIOS O DE OTRAS COSAS CON LA INTERVENCIÓN DE SATANÁS. LIBÉRAME DE TODO MAL Y DAME TU PAZ Y TU AMOR EN MI CORAZÓN.

JESÚS, PON SOBRE MÍ Y SOBRE MI FAMILIA Y SOBRE TODAS NUESTRAS COSAS (CASA, TRABAJO, COCHE...) TU SELLO BENDITO PARA QUE TODO ESPIRITU MALIGNO RECONOZCA QUE SOMOS TUYOS Y QUEREMOS SERLO AHORA Y PARA SIEMPRE. JESÚS, MARCA MI VIDA Y TODAS MIS COSAS CON TU SANGRE BENDITA PARA QUE TODO LO QUE SOY Y TENGO SEA TUYO Y PARA TI, AHORA Y PARA SIEMPRE.

JESÚS, YO TE PROCLAMO COMO MI SEÑOR Y EL DE MI FAMILIA. YO TE AMO Y YO CONFÍO EN TI. AMÉN. AMÉN.

Confesión y comunión

Uno de los medios más poderosos para defendernos del maligno es la recepción frecuente de los sacramentos de la confesión y comunión. Muchas veces, el diablo nos hace sentir “hipócritas”, después de haber pecado, y nos insinúa la idea de no ir a la Iglesia para no sentir el temor de confesarnos o nos sugiere callar algunos pecados por “vergüenza”, haciendo así una mala confesión. Pero, si acudimos a la confesión con humildad y arrepentimiento, el diablo se alejará de nosotros. Nada mejor que la humildad para alejar al soberbio. Y sentiremos la alegría de ser perdonados, porque para Dios no hay pecados demasiado grandes o numerosos que no pueda perdonar. Su Amor y su Misericordia son más grandes que nuestros pecados y nunca debemos desconfiar de su perdón.

Después de confesarnos, debemos acudir a recibir a Jesús en la comunión lo más frecuentemente posible. Así estaremos fuertes en el espíritu, porque la Eucaristía es la mayor fuente de energía espiritual. Decía Santo Tomás de Aquino que “cuando volvemos de la santa misa y comunión, somos como leones que soplan fuego, temibles para los demonios” (ST III, q. 79). En Medjugorje, la Virgen María ha recomendado la confesión mensual y la misa y comunión diaria, a ser posible.

La comunión es el momento más sublime de la tierra para una persona que tiene fe. ¡Cuántas bendiciones recibimos al comulgar con devoción! Los santos nos hablan de la comunión como de una necesidad imperiosa de sus almas. No podían vivir sin comulgar. Era un ansia tan grande que eran capaces de cualquier cosa con tal de recibir la comunión. Muchas veces, se producen milagros espectaculares en el momento de la comunión o de la bendición con el Santísimo Sacramento, como ocurre frecuentemente en Lourdes y en otros lugares. Incluso, hay santos que han vivido muchos años sin comer ni beber, solamente recibiendo la comunión diaria. Veamos algunos casos:

Alexandrina da Costa (1904-1955). Vivió los últimos trece años de su vida sin comer ni beber, sólo recibía la sagrada comunión cada día. En una oportunidad, con permiso del obispo, fue sometida a una observación exhaustiva en un hospital de Oporto (Portugal), vigilada las 24 horas del días por testigos imparciales para que no tomara ningún alimento o bebida. Al final de los cuarenta días, ella había mantenido su peso, temperatura, presión arterial; pulso y sangre eran normales. Los médicos no pudieron encontrar ninguna explicación científica o médica. Pero Jesús se le apareció un día y le dijo: "Tú estás viviendo de la Eucaristía, porque quiero demostrar al mundo el poder de la Eucaristía y el poder de mi vida en las almas".

Teresa Neumann (1898-1962) fue también un alma mística fuera de serie. Pasó los últimos 35 años de su vida solamente con la comunión diaria. En una ocasión, también la internaron en un hospital para ver si era cierto que no comía ni bebía. Estuvo allí desde el 14 al 28 de julio de 1927. Cuando entró, pesaba 55 kilos y al salir también. Sólo recibía cada día la comunión y 3 cm3 de agua para poder pasarla. Según el resultado de los estudios realizados, el 14 de julio pesaba 55 kilos, el sábado 16 de julio pesaba 51, el 20 de julio pesaba 54 y el sábado 23 pesaba 52,5 kgs. El día 28, último día, se había recuperado totalmente, de modo inexplicable, y pesaba de nuevo 55 kilos. La pérdida de peso tenía lugar los viernes por la eliminación de sangre y sudor durante los éxtasis, en que vivía la Pasión de Cristo.

Para ella la comunión era lo más importante de la vida. Un día le tomaron una foto en el momento de la comunión. Su vista aparece resplandeciente y su rostro irradia una inmensa felicidad.

Georgette Faniel, la estigmatizada canadiense, decía: "La Eucaristía me sostiene para soportar todos mis sufrimientos y enfermedades. Hasta me ha curado de una parálisis del lado derecho del rostro. Una tarde, he sentido una voz que me decía: Mi bienamada, recibe el Cuerpo de Cristo y serás curada... El Padre Girard me dio un pedacito de hostia y yo le dije "Gracias". Él se quedó asombrado de que pudiera hablar y moverme, pues antes no podía hacerlo. Él empezó a llorar. No había visto jamás llorar a un hombre así. Era la primera vez que asistía a un milagro. Al poco tiempo, vino el médico y la enfermera, y no podían entender nada.

Otro día, me pasó algo parecido. Tenía una hemorragia terrible y me iban a llevar al hospital. Yo le dije al Padre Girard: "Deme la Eucaristía, estoy segura de que estaré mejor". Y me recuperé inmediatamente. El Señor había querido probar mi fe. Por eso, ahora no puedo dejar de tener fe en Jesús Eucaristía".

¿Crees en la presencia real de Jesús en la Eucaristía? ¿Recibes la comunión frecuentemente?

Las indulgencias

Las indulgencias son medicinas para curar los efectos negativos del pecado, que ya ha sido perdonado por la confesión. Después de haber confesado nuestros pecados, quedan muchos "restos", malas raíces, malas costumbres adquiridas, apegos desordenados, que influyen negativamente en nosotros y son puertas de entrada al maligno. Podemos también hablar de "vacíos", debilidades o "anemia" espiritual, que hay en nuestra alma para seguir el camino del bien. Cuando uno peca, se debilita espiritualmente, como cuando uno adquiere una enfermedad. Para llegar a la recuperación total, es preciso tomar medicinas, que, en este caso, se llaman indulgencias. Sin estas medicinas, el proceso de recuperación sería mucho más largo. Supongamos que un enfermo necesita un tratamiento normal de dos años para recuperarse de su enfermedad y con una medicina especial, en un momento, se recupera totalmente. Eso hace la indulgencia plenaria, curando totalmente los efectos negativos del pecado, en un momento, liberando al alma de un lastre negativo, que le impedía caminar ligera por el camino del bien. Es como quitar todas las malas hierbas del jardín de nuestra alma para que puedan crecer vigorosas las virtudes. Es recuperar totalmente las energías del alma.

Pues bien, recordemos que todos los días podemos ganar una sola indulgencia plenaria, habiendo confesado unos días antes, comulgando ese mismo día, rezando un Credo y un Padrenuestro y... cumpliendo la obra prescrita para ganar la indulgencia, por ejemplo, rezar el rosario en grupo de personas, o a solas delante del Santísimo Sacramento, leyendo la Biblia durante media hora o adorando a Jesús sacramentado durante media hora o rezando el Via crucis delante de las estaciones.

Estas indulgencias, no solamente son aplicables a uno mismo, sino también, en virtud de la misericordia de Dios, a las almas del purgatorio. Es como si estuvieran enfermas y nosotros les consiguiéramos la medicina que las sanara inmediatamente. Como si tuvieran una deuda que pagar y nosotros pagáramos por ellas. De esta manera, consiguen la purificación total y la capacidad plena de amar a Dios por toda la eternidad.

¿Le das tú importancia a las indulgencias? ¿Por qué no ganas una indulgencia plenaria cada día?

La Palabra de Dios

Un arma poderosa contra el maligno es la Palabra de Dios. San Pablo dice que es la “espada del espíritu” (Ef 6,18). Jesús venció al diablo en las tres tentaciones del desierto con textos de la Palabra de Dios, y dice: “No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). El breviario, que es la oración oficial de la Iglesia, es una oración bíblica, sobre todo, de los Salmos. Una de las partes principales de la misa es la lectura y comentario de la Palabra de Dios, sobre todo, de los Evangelios. Los primeros cristianos, llenos del Espíritu Santo, “hablaban la Palabra de Dios con libertad” (Hech 4,31). Y “la Palabra de Dios fructificaba y se multiplicaba grandemente el número de los discípulos” (Hech 6,7). Pero, “¿cómo creerán sin haber oído de Él? Y ¿cómo oirán, si nadie les predica?... La fe viene de la audición y la audición por la Palabra de Cristo” (Rom 10,14-17).

¿Predicas tú la Palabra de Dios?

La devoción a María

Una de las más poderosas armas contra el diablo es la devoción a María. Dice San Luis María Grignion de Montfort que “María es el enemigo más terrible que Dios ha hecho contra el demonio”. “María participa maternalmente en la dura batalla contra el poder de las tinieblas, que se desarrolla a lo largo de toda la historia humana” (Redemptoris mater 47). Ella nos ha entregado el rosario como el arma más poderosa (después de la misa) contra el maligno y nos pide rezarlo todos los días. El Beato Padre Pío decía: "Cuando recitamos el Avemaría, se alegra el paraíso, tiembla el infierno y huyen los demonios". Un día el Padre Fausto Negrini, exorcista, le preguntó al demonio por qué tenía tanto terror a la Virgen María y respondió: "Porque es la criatura más humilde y yo soy el más soberbio, Ella es la más obediente y yo el más rebelde, Ella es la más pura y yo el más impuro... Es la única criatura que me puede vencer enteramente, porque no ha sido jamás manchada con la más pequeña sombra de pecado".

La misma Virgen María les dijo a los videntes en Medjugorje (ex-Yugoslavia): "Os invito a luchar contra Satanás por medio de la oración. Revestíos de la armadura de Dios contra Satanás y vencedlo con el rosario en la mano... La corona del rosario sea siempre en vuestras manos como señal contra Satanás de que me pertenecéis".

En estas apariciones de Medjugorje, donde se aparece desde 1981, les ha pedido a los videntes oración y penitencia por los pecadores. Ha insistido en el rezo diario del rosario y en la confesión mensual. También ha pedido la lectura de la Biblia y el ayuno, un día a la semana, a pan y agua. En una oportunidad, Mirjana tuvo una visión del diablo y la Virgen le dijo: "Tienen que protegerse del maligno con el ayuno y la oración, sobre todo, con la oración comunitaria y familiar. Lleven sobre sus personas cosas benditas, pónganlas en sus casas y vuelvan al uso del agua bendita". También les dijo que el ayuno más necesario era renunciar a las pasiones, a los placeres, al alcohol y renunciar al exceso de televisión. "La televisión, les dijo, les está destruyendo, porque ya no saben orar".

San Antonio María Claret nos habla del gran poder de María contra las tentaciones del maligno. Cuenta en su Autobiografía cómo superó una fuerte tentación contra la castidad con la ayuda de María. Dice así: "No obstante el cuidado con que se apartaba de todos los peligros, Dios permitió que sufriese una tentación, la más fuerte y vehemente contra la santa pureza, que tanto apreciaba. Y fue de esta manera. A principios del año 1831 tuvo un fuerte catarro. Le mandaron a guardar cama y obedeció. Uno de aquellos días, a las diez y media de la mañana, tuvo tan recia tentación contra la castidad que no sabía qué hacer para vencerla. Invocaba (a María), al santo ángel custodio, a San Luis Gonzaga y demás santos de su devoción, pero no hallaba alivio. Se signaba la frente, haciendo tres cruces y diciendo: "Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro", pero todo era en vano... En un momento, en que se volvió a la parte derecha vio a María Santísima, hermosísima, vestida de color de rosa bastante encarnado y manto azul, con muchísimas guirnaldas de rosas en su mano izquierda y en la mano derecha tenía una corona muy linda de rosas y le dijo: Esta corona es tuya, si vences. Apenas acabó de decir estas palabras, cuando le puso en la cabeza la corona...

Después de haber visto detenidamente a la Virgen y a los santos patronos, volvió su vista a la parte izquierda y vio en el aire, a distancia como de tres varas, un grande ejército de demonios formados, como se repliegan los soldados después de una batalla. Así concluyó la visión, quedando muy alegre y animado. Sed todos devotos de María". Esta misma visión la cuenta en la primera parte de su Autobiografía, en primera persona, y dice: "Lo que me hizo creer que fue una realidad y una especial gracia de María es que, en el mismo instante, quedé libre de la tentación y por muchos años estuve sin ninguna tentación contra la castidad... ¡Gloria a María! ¡Victoria de María!". Son palabras textuales del santo, que nos indican la poderosa eficacia de la intercesión de María.

Pero la intercesión de María no es sólo poderosa en las tentaciones contra la pureza, sino también contra tantos errores doctrinales, que envenenan la vida de muchos de nuestros contemporáneos. Por eso, es interesante el testimonio de Bruno Cornacchiola, un italiano que durante más de cuarenta años ha recorrido el mundo, hablando de su conversión y de los mensajes que le ha dado María en sus apariciones. Él había sido bautizado de niño, pero a los 25 años, militando en la guerra civil española, un compañero alemán lo induce a dejar la Iglesia y hacerse adventista, inculcándole un gran odio al Papa, a la Virgen y a la Iglesia Católica. Después de la guerra, regresa a Roma, su ciudad natal, rompe todas las imágenes religiosas y crucifijos de su casa y se une a los adventistas, que eran sólo 15. Se hace furibundo anticlerical y propagandista fervoroso de su nueva fe, de modo que, al regresar de nuevo a la Iglesia, él había convertido ya a otros 135.

Pero María lo esperaba, cuando menos lo pensaba. Era el día 12 de abril de 1947. Ese día estaba preparando un sermón contra la Inmaculada Concepción de María, en un lugar de las afueras de Roma, llamado Tre Fontane, cuando se le apareció la Virgen a él y a sus tres hijos. Su vida cambió radicalmente y se hizo un decidido y fervoroso católico.

En ese mismo lugar, al día siguiente de la aparición, fue a colocar un cartel que decía: "Yo era un colaborador del mal, enemigo de la Iglesia y de la Santísima Virgen. El 12 de abril de 1947, en este lugar, se me apareció a mí y a mis hijos la Santísima Virgen. Dijo que yo debía, con las señales y con las revelaciones que Ella me daba, volver de nuevo a la Iglesia Católica... Amad a María, Ella es nuestra dulce Madre. Amad a la Iglesia. Ella es el manto que nos protege del infierno y de las trabas del mundo. Rezad mucho y manteneos alejados de las pasiones de la carne, de la concupiscencia de los ojos y de la soberbia de la vida. Rezad. Bruno Cornacchiola".

Dos años más tarde, el 8 de setiembre de 1949, colocó una lápida frente a la gruta, en la que se lee: "A esta gruta vine yo, pecador, para prepararme a combatir con mi caballo del yo y de la ignorancia el dogma definido por la Madre Iglesia: la Inmaculada Concepción. Ella misma, tirándome del caballo en el polvo, habiendo tenido misericordia de mí, me habló y me dijo: Tú me persigues ¡ya basta! Desde aquel momento, entró en mí Jesús, Camino, Verdad y Vida... Yo dejé inmediatamente el camino de la perdición, que es el mundo con sus falsas ideologías. Me indicó la verdad y yo dejé inmediatamente la mentira... ¡Viva Jesús! ¡Viva María! ¡Viva el Papa!". Actualmente, en ese lugar, se ha erigido un gran santuario a la Virgen de la Revelación, donde han sucedido muchos milagros y conversiones.

¿Amas a María? ¿Eres humilde como Ella?

Humildad y obediencia

La humildad es un arma poderosísima e invencible contra el maligno, que es la soberbia personificada. Veamos lo que nos dice Santa Teresita del Niño Jesús en su “Historia de un alma”. Ella venció con la humildad una gran tentación contra su vocación la víspera de su profesión: “Se levantó en mi alma la mayor tempestad que había conocido hasta entonces en mi vida... Se me metió en la cabeza que mi vocación era un sueño, una quimera... El demonio me inspiraba la seguridad de que engañaría a las superioras, empeñándome en seguir un camino al que no estaba llamada. Mis tinieblas eran tan grandes que no veía ni comprendía más que una cosa: ¡Yo no tenía vocación!

Me parecía (pensamiento absurdo que demuestra hasta qué punto era tentación del demonio) que, si comunicaba mis temores a mi maestra, ésta me impediría pronunciar mis santos votos... Hice, pues, salir del coro a mi maestra y llena de confusión le manifesté el estado de mi alma. Afortunadamente, ella vio más claro que yo y me tranquilizó por completo. Pero el acto de humildad que había hecho, acababa de poner en fuga al demonio, el cual pensaba, tal vez, que no me atrevería a confesar mi tentación. Apenas terminé de hablar, mis dudas desaparecieron” (MA Fol. 76 v).

Georges Huber, en su libro “El diablo hoy”, cuenta otro caso ocurrido al Padre Marie Eugene, carmelita, a quien él conoció personalmente y cuyo proceso de beatificación ha sido comenzado. Un día, después de dar un retiro en un Carmelo de Francia, le dijeron que una religiosa quería hablar con él. Fue al locutorio y se encontró con una religiosa que se asemejaba enteramente a Santa Teresita del Niño Jesús. Él dice: “Comenzó a hablarme y me hizo toda clase de cumplidos. Me felicitó por la predicación, me aseguró que llegaría a ser un gran predicador y un gran santo, etc. Cuanto más me hablaba, más disgusto sentía dentro de mí. Y le dije: Hermana, ¿qué es la humildad? Ante estas palabras, la religiosa desapareció, reconociendo así que era el demonio en persona que quería tentarme por el orgullo y la soberbia. El diablo no puede resistir la humildad”.

Pero no olvidemos que humildad es obediencia. La obediencia a los legítimos superiores es un acto de humildad, que aleja al maligno. Decía Santa Margarita María de Alacoque que “al espíritu maligno la obediencia le abate y debilita todas sus fuerzas, porque el diablo no tiene poder sobre los obedientes” (Autobiografía V). Santa Faustina Kowalska decía que “un alma desobediente se expone a grandes desventuras y no progresará para nada en la perfección y no obtendrá ningún resultado en la vida espiritual. Dios, en cambio, colma de gracias muy abundantes a las almas obedientes” (Diario I 53). Por eso, no es de extrañar que la Palabra de Dios nos diga que Dios da el Espíritu Santo a los que le obedecen (Hech 5,32).

Obedeciendo al Papa, no nos equivocaremos en nuestra fe. Es lamentable que muchos católicos tengan ideas contrarias a la fe católica, porque se dejan llevar de sus propias ideas y opiniones, pero no quieren obedecer. Y la mejor garantía, para estar seguros de nuestra fe, es obedecer al Papa. A él Cristo le ha nombrado su representante en la tierra y le ha dicho: “A ti te daré las llaves del reino de los cielos. Lo que ates en la tierra, será atado en el cielo y lo que desates en la tierra, será desatado en el cielo”. (Mt 16,19). “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. A ti te daré las llaves del reino de los cielos” (Mt 16,18). Obedecer al Papa es obedecer a Cristo. Por eso es una falacia decir: “Yo obedezco a Cristo, no al Papa”. Porque, como diría San Ambrosio: “Donde está Pedro (el Papa), allí está la Iglesia”. “La Iglesia está edificada sobre la roca de Pedro” (San Jerónimo).

Personalmente, puedo decir que, cuando en mis años de joven sacerdote empecé a criticar ciertas normas de la Iglesia, con las que no estaba de acuerdo, me fui volviendo rebelde y alejándome de la verdad. Esto se acentuó con lecturas extrañas, esotéricas, de cosas raras, e, incluso, de teologías “de moda”. Y empecé a vestir de cualquier manera, a no rezar el breviario ni el rosario, a no hacer apenas oración personal, a celebrar la misa con algunos detalles de mi gusto “personal”... y así llegaron las dudas sobre mi vocación sacerdotal y sobre la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Sin darme cuenta, el diablo estaba ganando la batalla y me estaba haciendo perder la fe y la vocación. La desobediencia nos aleja de Dios, la obediencia nos lleva a la verdad y al amor de Dios. Ahora estoy convencido de la verdad de nuestra fe católica. Me siento feliz de ser sacerdote y, si mil veces naciera, mil veces me haría sacerdote.

Gracias, Señor, por la Iglesia, que es “columna y fundamento de la verdad” (2 Tim 3,15) y me garantiza la verdad contra las mentiras del maligno. La obediencia y la humildad nos defienden del mal y nos hacen ganar la batalla contra el maligno. Como diría San Agustín: "Lucha de manera que ganes. Gana de manera que recibas la corona, pero sé humilde; si no, caerás en la batalla" (Comentario a la Carta de S. Juan 2,7). Porque para seguir a Cristo "el camino es: primero, humildad; segundo, humildad; tercero, humildad; y cuantas veces me lo preguntes, otras tantas te diré lo mismo" (Carta 118,22). Si eres humilde, no confiarás en tus propias fuerzas, sino en Jesús y con Él la victoria está asegurada. Él te dice: "No tengas miedo, solamente confía en Mí" (Mc 5,36). "No tengas miedo, yo he vencido al mundo" (Jn 16,33).

¿Eres obediente y humilde? ¿Pides estas virtudes?

Objetos benditos

Algunas armas que podemos usar en la lucha contra el maligno son las imágenes benditas, la cruz, medallas, velas y agua bendita, etc. La bendición sacerdotal hace que los objetos bendecidos lleven un sello o marca interior; como si dijera "propiedad del Señor", irradiando luz y amor. Por eso, debemos tratarlos con veneración y respeto.

La beata Ana María Catalina Emmerick tenía el don de la hierognosis, que es un don sobrenatural para distinguir claramente los objetos bendecidos de los que no lo están, y las hostias consagradas de las que no lo son, así como las reliquias verdaderas de las falsas. Dice en sus escritos: "Veo la bendición y sus efectos sobre las cosas benditas como gracias que santifican y salvan, como luz que difunde luz; y lo malo, la culpa, la maldición las veo como cosas oscuras y tenebrosas, produciendo efectos de perdición... He visto cuán admirables bendiciones nos vienen de oír la misa y que con ellas son impulsadas las buenas obras y, muchas veces, el oírla a una sola persona de una familia basta para que las bendiciones del cielo desciendan ese día sobre toda la familia... Qué grande es la bendición sacerdotal. Penetra hasta el purgatorio y consuela como rocío del cielo a las almas, a quienes con fe firme bendice el sacerdote... Es muy triste la negligencia de algunos sacerdotes en nuestros días respecto a las bendiciones. No parece sino que no saben lo que son estas bendiciones. Muchos, apenas creen en su virtud y se avergüenzan de ellas como de ceremonias anticuadas y supersticiosas, otros usan este poder y gracia, que Jesucristo les ha concedido, sin atención y como de paso. Cuando ellos no me bendicen, Dios me suele bendecir; pero, como el mismo Dios ha instituido el sacerdocio y le ha otorgado la potestad de bendecir, casi desfallezco por el deseo de recibirlas... Cuando era niña, me sentía involuntariamente atraída, cuando un sacerdote pasaba cerca de la casa de mis padres. Si por acaso, ocurría encontrarme apacentando las vacas, las dejaba, encomendándolas al ángel de mi guarda, y salía a recibir la bendición sacerdotal... Los sonidos de las campanas benditas los percibía como si fueran rayos de bendición, los cuales ahuyentaban a Satanás. El sonido de las campanas benditas es para mí más santo, más alegre, más vigoroso y suave que todos los demás sonidos".

También es poderosa la sal bendita, dejada en los rincones de las habitaciones. Sobre el agua bendita dice Santa Teresa de Jesús: "Debe ser grande la virtud del agua bendita, para mí es muy particular y muy conocida consolación que siente mi alma, cuando la tomo... Tengo experiencia de que (los demonios) no hay cosa de que huyan más para no tornar; de la cruz también huyen, pero vuelven" (Vida 31,4). La Vble. Ana de Jesús dice en el proceso de beatificación de Santa Teresa: “La santa jamás emprendía un viaje sin llevar agua bendita. Sufría mucho si se olvidaba. Por eso, nosotras llevábamos un pequeño frasco de agua bendita colgado de la cintura y ella quería tener el suyo”.

El Padre Gabriel Amorth dice que un día estaba exorcizando a un endemoniado y se le acercó el sacristán con el calderillo del agua bendita y, de repente, el demonio se dirigió al sacristán diciéndole: "Con esa agua lavarás tu hocico". Sólo entonces se dio cuenta de que había llenado el calderillo con agua que no había hecho bendecir.

Sobre el poder del crucifijo bendito, escribe la Vble. Sor Mónica de Jesús en una carta a su director espiritual. “Una noche vino “matachín” (el diablo) y quería tirarme al suelo. Yo tenía el crucifijo en la mano y se lo puse delante y le dije: No me tocarás, porque tengo a Jesús y puede más que tú, míralo. El diablo huía del lado que tenía a Jesús para cogerme por el otro y yo, en seguida, llevaba a Jesús y no me podía tocar, porque ni siquiera quería mirar a Jesús. Una de las veces, se cayó él y le puse el pie en el cuello, pues aquella noche vino en forma de un hombre muy negro y le dije: Vete al infierno, que allí haces falta y deja a los hombres que amen a Jesús... Lo dejé, pues me encontraba con una fuerza sobrenatural que no era mía y de buena gana hubiera bajado al infierno y me hubiera puesto en las puertas para que nadie bajara allí de las almas que Jesús ha redimido con su preciosa sangre” (26-1-1915).

Sobre las imágenes benditas, es muy conocido lo que le decía Jesús a Santa Margarita María de Alacoque: “Que Él, que es la fuente de todas las bendiciones, las derramará abundantemente en todos los lugares donde sea honrada la imagen del Sagrado Corazón” (Carta 131). A los que se consagren a su divino Corazón y propaguen esta devoción les ha prometido que jamás los dejará perecer, que Él será su asilo seguro contra las asechanzas de sus enemigos y dará paz a sus familias. Y esto sin contar la promesa de salvación a los que se confiesen y comulguen los nueve primeros viernes, al igual que los cinco primeros sábados (según promesa de María a Lucía de Fátima). Y no olvidemos la promesa de salvación a los que vistan el escapulario del Carmen en la hora de la muerte y las enormes bendiciones que recibirán los que lleven la medalla, llamada “milagrosa”. Y qué decir también de las grandes bendiciones que reciben los que acuden a lugares benditos como santuarios, Iglesias o capillas, donde está la presencia real de Jesús, donde se ha aparecido la Virgen María y quizás hay fuentes de agua para curación de los enfermos... Los objetos benditos irradian amor y paz, y nos defienden del maligno.

¿Das tú importancia a las cosas benditas y a la bendición sacerdotal?

ALMAS HERÓICAS

Tú estás llamado a ser soldado de Cristo y pelear con valor en la gran batalla de la vida. Nunca te desanimes en esta lucha, nunca digas que el diablo no existe o que lo has vencido definitivamente. No menosprecies su poder. No te creas vencedor, no dejes la oración ni la penitencia. Él siempre está al acecho y espera el momento oportuno para lanzar el ataque. Pero no tengas miedo y confía en Dios. Dios está contigo y con Él la victoria está asegurada. “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rom 8,31).

Dime, ¿estás confirmado? Por la confirmación te haces soldado de Cristo. Si no lo estás, debes recibir este sacramento cuanto antes. Es imprescindible para tu vida espiritual. Los no confirmados son como niños ante la batalla espiritual de la vida. Serán derrotados con facilidad. Tú debes defender tu fe y la de los tuyos, inscribiéndote en el “ejército de Cristo” por la confirmación y luchar con denuedo contra los ejércitos del mal. Tienes derecho y obligación, como cristiano confirmado, de luchar contra Satanás y sus legiones. Y no olvides que el diablo no duerme ni toma vacaciones. No bajes nunca la guardia y defiéndete con las armas de Dios y, al igual que David, vencerás al gigante del reino de las tinieblas. Todos los días, con un crucifijo bendecido, echa la bendición sobre tu casa y tus seres queridos, desinfecta los lugares donde vives con agua bendita. Y, cuando haya problemas especialmente graves, en tu familia, en tu trabajo, etc., organiza cadenas de oración y ayuno entre tus amigos, familiares y conocidos.

¿No querrías ser tú de esas almas heróicas que se han consagrado al Señor para salvar a los pecadores? Estas personas ofrecen su vida y sus sufrimientos por la salvación del mundo. Son almas enteramente disponibles para cumplir en ellas la voluntad de Dios. Quieren arrancar a los pecadores de las garras de Satanás para devolvérselas a Dios. Pero ello no es posible sin amor y sin dolor. Algunos las llaman almas víctimas. Ellas son verdaderas maravillas de Dios, joyas de su amor, perlas preciosas, flores hermosas de su jardín. Son hostias inmaculadas y puras, como lo han sido todos los santos.

Le decía Jesús a la Vble. Josefa Menéndez el 3-3-1923: “Mi corazón busca almas víctimas que conquisten el mundo por el amor... ¡Cuántos pecados se cometen! ¡Cuántas almas se pierden! ¡Muchas almas corren a su perdición y mi sangre es inútil para ellas! Las almas, que aman y se inmolan como víctimas, atraen la misericordia de Dios y salvan al mundo” (25-2-1922).

Santa Teresita del Niño Jesús decía: “Ofrezcamos nuestros sufrimientos a Jesús para salvar almas. Pobres almas... Jesús quiere hacer depender su salvación de un suspiro de nuestro corazón ¡Qué misterio! No rehusemos nada a Jesús” (Carta 61). “No perdamos las pruebas que nos envía, son una mina de oro sin explotar” (Carta 59). Por eso, debemos tomar partido en esta lucha permamente contra el mal y contribuir con nuestro granito de arena en la construcción de un mundo mejor. Ofrezcamos con amor nuestros sufrimientos por la salvación de los pecadores. No olvidemos las palabras de Nuestra Madre en Fátima, el 13 de agosto de 1917: “Orad y haced sacrificios por los pecadores, porque hay muchas almas que van al infierno, porque no hay quien se sacrifique ni ore por ellas”.

¿Qué haces por la salvación de tus hermanos?

MENSAJES DE NUESTRA MADRE

En muchos lugares y de muchas maneras Nuestra Madre nos ha enviado mensajes en sus apariciones a través del mundo. Quisiera solamente referirme a lo que le decía al Padre Esteban Gobbi, fundador del Movimiento sacerdotal mariano, aprobado por la Iglesia.

“Estos son los tiempos en que Satanás y las fuerzas diabólicas se hacen adorar por un número cada vez mayor de hombres y así se hace más vasta la difusión del culto satánico, de las sectas y de las misas negras” (15-8-89). “Ha caído la noche sobre el mundo, ésta es la hora de las tinieblas, la hora de Satanás, es el momento de su más grande triunfo” (28-8-73). “El demonio de la corrupción, el espíritu de lujuria ha seducido a todas las naciones. Ya ninguna se salva... Por eso, deben luchar contra la moda cada vez más indecente y provocativa, deben luchar contra la prensa que propaga el mal y contra los espectáculos que son la ruina de las costumbres. Deben luchar contra la moral que todo lo permite” (16-10-73). “Sirvan de ejemplo a todos por su pureza, por su sobriedad, por su modestia... Déjense guiar por Mí como niños. Deben volver a orar más, a amar más a Jesús, a adorarle más en la Eucaristía... Sean fieles al Papa y a la Iglesia a él unida, con total obediencia a sus mandatos, propagando sus enseñanzas, listos para combatir hasta el derramamiento de la sangre para estar siempre unidos a él y ser fieles al Evangelio” (1-11-73).

“Conságrense a mi Inmaculado Corazón. A quien se consagre a Mí, yo vuelvo a prometerle la salvación: la salvación del error en este mundo y la salvación eterna. Así yo impediré que puedan caer en las seducciones de Satanás. Yo misma los protegeré y defenderé, los consolaré y fortaleceré” (13-5-76). “Sigan el camino de la oración. Muchos de mis hijos están a punto de perderse eternamente. ¡Ayúdenme a salvar a sus hermanos! No se asombren si, en esta batalla, caen los que no han querido o no han sabido usar el arma que yo misma les he dado: la oración sencilla, humilde y mía del santo rosario. Es oración sencilla y humilde y, por lo tanto, es la más eficaz para combatir a Satanás, que hoy los seduce, sobre todo, con el orgullo y la soberbia” (28-5-76).

“A los niños les pido que crezcan en la virtud de la pureza... A los jóvenes les pido que se formen en el dominio de las pasiones, con la oración y la vida de unión conmigo, y que renuncien a ir a los cines y discotecas donde hay un continuo peligro de ofender la virtud de la pureza. A los novios les pido que se abstengan de toda relación antes del matrimonio. A las familias les pido que se formen en el ejercicio de la castidad conyugal y nunca usen medios artificiales para impedir la vida. También deseo de los sacerdotes y religiosos la práctica fiel y austera de su voto de castidad” (13-10-89). “¿Quieren también ustedes ofrecerse como víctimas al Señor sobre el altar de mi Corazón inmaculado por la salvación de los pobres pecadores? Oren más, especialmente el santo rosario. Hagan frecuentes horas de adoración y reparación eucarística. Acojan con amor todos los sufrimientos que el Señor les mande y difundan sin miedo mis mensajes” (15-9-89). “No tengan miedo, al final la victoria será sólo de mi Hijo y mía: será el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo” (19-12-73). “Hijos míos, les invito a refugiarse completamente en mi Corazón Inmaculado” (9-11-75).

¿Escuchas los mensajes de María? ¿Quieres ser santo?

LLAMADOS A LA SANTIDAD

Tú estás llamado a la santidad. Emprende este camino con entusiasmo. Fomenta tu amistad con Jesús con mucha oración y muchas visitas a Jesús sacramentado. Y, pase lo que pase, no temas. Dite a ti mismo: "Aunque pase por un valle de tinieblas, no temeré mal alguno, porque Tú (Señor) estás conmigo" (Sal 23,4). Y Jesús te dice, como a Pablo: "No tengas miedo, porque nadie intentará hacerte daño" (Hech 18,9-10). Con esta seguridad, puedes comenzar tu camino hacia la cumbre. Jesús es tu amigo y te acompaña, su ángel te protege y María te lleva en su corazón.

Ahora, te daré algunos consejos para el camino de tu vida. Se los decía Jesús a Gabrielle Bossis (1874-1950), gran mística francesa, pero te los dice también a ti. Están entresacados de sus escritos, que ya llevan la Edición Nº 50 y llevan por título "Él y yo".

"Nada es pequeño para Mí. Hasta los más pequeños detalles de tu vida me interesan. Nada ocurre por casualidad. Yo tengo cuidado de ti en cada momento. Piensa en Mí y no pierdas el tiempo. No olvides que cada acontecimiento de tu vida es permitido por Mí para tu bien. Pon atención a los pequeños detalles y sé amable con todos. No pierdas ninguna oportunidad de ser amable y hacer el bien a los demás. Sonríe a todo el mundo y yo haré de tu sonrisa una bendición para los demás.

Cada día al levantarte, dame los "Buenos días" y agradéceme por cada instante. Ofréceme cada respiración y latido de tu corazón, cada mirada... y también todas las misas y comuniones recibidas. Todo es un regalo de mi bondad. Yo te he estado esperando toda la noche en la Eucaristía. Yo guío tu vida. Abandónate a Mí. Te necesito y te amo, como si fueras la única persona que existiera en el mundo. Vive sólo para Mí. El tiempo es demasiado corto para salvar almas. Confía siempre en Mí. No podría recibir mayor insulto y sufrimiento de tu parte que dudar de mi amor. Tu confianza puede conseguir cualquier cosa de mi Corazón, pero procura agradarme en todo y hacer tu morada en mi Corazón.

Aleja los pensamientos inútiles y todo lo que te distraiga de mi amor. El amor es lo que da sentido a todas tus acciones. Por eso, haz todas las cosas conmigo y para mí. Nada sin mí. Y mira todas las cosas con una perspectiva de eternidad. Dame tus sufrimientos con amor. Nadie me los puede dar en el cielo. Ama tu apariencia, porque yo te la di. Ofrécete a mí tal como eres. Sé sencilla conmigo. Háblame de tus cosas. Todo me interesa. ¿No entiendes que tu razón de existir es ser UNO conmigo? Ser UNO conmigo en cada momento de tu vida. Vivir conmigo y en Mí. Has nacido para ser UNO conmigo.

Pídeme todo lo que necesites. Para mí es una fiesta, cuando me pides algo y puedo sentir la alegría de dártelo. Pídeme la gracia de la santidad. Yo puedo santificarte en un momento. No te angusties, confía en mi amor y en mi poder. Yo cuido de ti. Yo vivo en ti y tú en Mí y formamos una UNIDAD... para siempre".

¿Estás dispuesto a emprender el camino de la santidad y a luchar con todas tus fuerzas contra el mal y contra el maligno? EPÍLOGO

Después de haber visto que el diablo existe y que el infierno es una posibilidad real para ti, debes tomar la decisión de vivir solamente para Dios. Jesús podría decirte: "Conozco tus obras, tienes nombre de vivo, pero estás muerto. Estáte alerta, porque no he encontrado tus obras perfectas en la presencia de mi Dios. Acuérdate de lo que has recibido y has escuchado y guárdalo y arrepiéntete. Porque, si no velas, vendré como ladrón y no sabrás la hora en que vendré a ti... El que venciere se vestirá de vestiduras blancas, jamás borraré su nombre del libro de la vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles" (Ap 3,1-6). ¿Estás listo para tu examen final? Ahora conoces un poco mejor a tu enemigo el diablo, sabes que la lucha es difícil, que no hay que bajar la guardia y que debes tener la decisión permanente de ser bueno y amar a Dios sin descanso día y noche hasta la eternidad. No te permitas placeres que te degraden como hijo de Dios. No acudas a brujos ni astrólogos o adivinos que te alejarán de Dios.

Vive con seriedad y responsabilidad, llenando cada minuto de sesenta segundos que te lleven al cielo. Llena tu vida de luz y de amor, porque el amor es la fuente de la vida, mientras que el pecado es el principio de toda perdición y degradación personal. Piensa que cada día es un tesoro que Dios pone en tus manos para la eternidad. No pierdas ni un instante. No cedas ni un milímetro en la lucha contra Satanás. Ciertamente, él existe y son millones los demonios que te acechan sin cesar. Pero, no temas, Jesús y María te acompañan y tienes un ángel para defenderte. El cielo es una hermosa realidad que te espera, si quieres ser feliz eternamente.

Vive cada día en plenitud. Cada día es irrepetible y nunca volverá. Vive para la eternidad y serás feliz. La decisión es tuya. ¿Estás preparado para el encuentro definitivo con Dios? Recuerda que sólo se vive una sola vez y que puedes ser llamado en este mismo instante. ¿Tienes las cuentas en orden? ¿Estás satisfecho de tu vida? ¿Sientes la paz de Dios en tu corazón? ¿Estás listo para la batalla? Te deseo lo mejor.

Te deseo todo el amor y la paz del mundo. Eres soldado de Cristo y Él te necesita para la gran tarea de la salvación de tus hermanos. Contamos contigo.

Que Dios te bendiga. Saludos a tu ángel.

Tu hermano y amigo para siempre.

P. Ángel Peña O.A.R.

 

 

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