BIBLIA - ECLESIASTES

 

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Libro del Eclesiates

 

El autor de este Libro es un "Sabio" de mediados del siglo III a. C. que pone sus reflexiones en boca del ECLESIASTÉS, palabra griega que significa "predicador" o "presidente" de una asamblea religiosa. De ahí el titulo de la obra, cuyo nombre hebreo -COHÉLET-parece significar más o menos lo mismo. El hecho de identificar a este "predicador" con el rey Salomón es un artificio literario común a todos los escritos sapienciales.

El tono dominante del Eclesiastés es más bien sombrío y pesimista. En él se van exponiendo las reflexiones y las actitudes de un hombre a partir de su experiencia personal. Esa experiencia le ha hecho descubrir la caducidad de la vida y la aparente inutilidad de todas las cosas, llevándolo a una amarga convicción, repetida incansablemente a lo largo del Libro: "¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! ¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?"(1. 2-3).

Este Sabio comprueba que nada de lo que tradicionalmente era considerado una retribución por el cumplimiento de la Ley puede satisfacer plenamente al corazón humano. El amor, los placeres, las riquezas y la gloria no dejan más que vacío y desencanto. La misma sabiduría está acompañada de aflicción. Para colmo de males, muchas veces los necios oprimen a los sabios. Más aún, "¡el sabio muere igual que el necio!" y "todo cae en el olvido" (2. 16). La ausencia de la esperanza en una retribución después de la muerte explica esta manera de pensar (9. 4-6). Lo único que vale la pena es gozar moderadamente de las alegrías y de los pocos bienes que Dios pone a nuestro alcance (5. 17-19; 9. 7-10; 11. 7-10).

¿Cómo se puede compaginar el pesimismo del Eclesiastés, por momentos rayano en el escepticismo, con la fe y la esperanza de un israelita que se siente heredero de las promesas hechas por Dios a su Pueblo? Por lo pronto, no se debe olvidar que este Libro no es "toda" la Biblia, sino "una" de sus partes. Escrito en el estilo de los "maestros de sabiduría", abundan en él los aforismos, las paradojas e, incluso, las afirmaciones aparentemente contradictorias que intentan expresar las diversas caras de una misma realidad.

Por otra parte, al escepticismo existencial del autor del Eclesiastés no corresponde un escepticismo religioso. Al contrario, este pensador desilusionado guarda la serenidad del creyente y reconoce que todo ha sido dispuesto por la sabia Providencia divina (3. 10-11). Para él, las cosas buenas son un don de Dios (2. 24-26), y el hombre tendrá que dar cuenta al Creador de su conducta sobre la tierra (12. 14). La enseñanza moral de este "predicador" concuerda muy bien con la de todo el Antiguo Testamento: "Teme al Señor y observa sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre" ( 12. 13).

De todas maneras, al llamar la atención sobre la relatividad de cuanto hay "bajo el sol", este Sabio nos lleva a la búsqueda del único "Absoluto". "El Eclesiastés habla de Dios, se ha dicho con razón, como la sed del agua". Y el Nuevo Testamento, al revelarnos la resurrección de los muertos, viene a colmar la sensación de vacío que deja la lectura de este Libro: "La creación quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza" (Rom. 8. 20).

 

Título, autor y tema general del Libro

1 1 Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén.

2 ¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet.

¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!

3 ¿Qué provecho saca el hombre

de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?

Nada nuevo bajo el sol

4 Una generación se va y la otra viene,

y la tierra siempre permanece.

5 El sol sale y se pone,

y se dirige afanosamente hacia el lugar

de donde saldrá otra vez.

6 El viento va hacia el sur

y gira hacia el norte;

va dando vueltas y vueltas,

y retorna sobre su curso.

7 Todos los ríos van al mar

y el mar nunca se llena;

al mismo lugar donde van los ríos,

allí vuelven a ir.

8 Todas las cosas están gastadas,

más de lo que se puede expresar.

¿No se sacia el ojo de ver

y el oído no se cansa de escuchar?

9 Lo que fue, eso mismo será;

lo que se hizo, eso mismo se hará:

¡no hay nada nuevo bajo el sol!

10 Si hay algo de lo que dicen:

"Mira, esto sí que es algo nuevo",

en realidad, eso mismo ya existió

muchísimo antes que nosotros.

11 No queda el recuerdo de las cosas pasadas,

ni quedará el recuerdo de las futuras

en aquellos que vendrán después.

La experiencia decepcionante de Cohélet

12 Yo, Cohélet,

he sido rey de Israel, en Jerusalén,

13 y me dediqué a investigary a explorar con sabiduría

todo lo que se hace bajo el cielo:

es esta una ingrata tarea

que Dios impuso a los hombres

para que se ocupen de ella.

14 Así observé todas las obras que se hacen bajo el sol,

y vi que todo es vanidad y correr tras el viento.

15 Lo torcido no se puede enderezar,

ni se puede contar lo que falta.

16 Entonces me dije a mí mismo:

Yo acumulé una gran sabiduría,

más que todos mis predecesores en Jerusalén,

y mi corazón ha visto mucha sabiduría y ciencia.

17 Me dediqué a conocer la sabiduría,

la ciencia, la locura y la necedad,

y advertí que también esoes correr tras el viento.

18 Porque mucha sabiduría trae mucha aflicción,

y el que acumula ciencia, acumula dolor.

La búsqueda del placer, intento ilusorio

2 1 Yo me dije a mí mismo: "Ven, te haré experimentar el placer;

goza del bienestar".

Pero también esto es vanidad.

2 De la risa, dije: "No es más que locura",

y de la alegría: "¿Para qué sirve?".

3 Decidí estimular mi carne con el vino,

manteniendo la mente lúcida,

y dejarme llevar de la insensatez,

hasta ver qué les conviene

hacer a los hombres bajo el cielo,

en los contados días de su vida.

4 Emprendí grandes obras:

me construí mansiones y planté viñedos;

5 me hice jardines y parques,

y planté allí toda clase de árboles frutales;

6 me fabriqué cisternas, para regar el bosque donde crecían los árboles;

7 compré esclavos y esclavas,

y algunos me nacieron en casa;

poseí también ganado en abundancia,

más que todos mis predecesores en Jerusalén.

8 Amontoné además plata y oro,

y tesoros dignos de reyes y de provincias;

me conseguí cantores y cantoras,

y muchas mujeres hermosas,

que son la delicia de los hombres.

9 Llegué a ser tan grande,

que superé a todos mis predecesores en Jerusalén.

Sin embargo, la sabiduría permanecía siempre conmigo.

10 No negué a mis ojos nada de lo que pedían,

ni privé a mi corazón de ningún placer;

mi corazón se alegraba de todo mi trabajo,

y este era el premio de todo mi esfuerzo.

11 Pero luego dirigí mi atención

a todas las obras que habían hecho mis manos

y a todo el esfuerzo que me había empeñado en realizar,

y vi que todo es vanidad y correr tras el viento:

¡no se obtiene ningún provecho bajo el sol!

El sabio y el necio, iguales ante la muerte

12 Entonces volví mis ojos hacia la sabiduría,

hacia la locura y la insensatez.

Porque ¿qué hará el sucesor del rey?

Lo mismo que ya se había hecho antes.

13 Y vi que la sabiduría aventaja a la insensatez,

como la luz a las tinieblas:

14 el sabio tiene los ojos bien puestos,

mientras que el necio camina en tinieblas.

Pero yo sé también que a los dosles espera la misma suerte.

15 Y me dije a mí mismo:

si la suerte del necio será también la mía,

¿para qué, entonces, me hice más sabio?

Y pensé que también esto es vanidad.

16 Porque no perdurará el recuerdo

ni del sabio ni del necio:

con el paso de los días, todo cae en el olvido.

Así es: ¡el sabio muere igual que el necio!

17 Y llegué a detestar la vida,

porque me da fastidio todo lo que se hace bajo el sol.

Sí, todo es vanidad y correr tras el viento.

Vana recompensa del esfuerzo

18 Y también detesté todo el esfuerzo

que había realizado bajo el sol,

y que tendré que dejar al que venga después de mí.

19 ¿Y quién sabe si él será sabio o necio?

Pero será el dueño de lo que yo he conseguido

con esfuerzo y sabiduría bajo el sol.

También esto es vanidad.

20 Y llegué a desesperar

de todo el esfuerzo que había realizado bajo el sol.

21 Porque un hombre que ha trabajado

con sabiduría, con ciencia y eficacia,

tiene que dejar su parte

a otro que no hizo ningún esfuerzo.

También esto es vanidad y una grave desgracia.

22 ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo

y todo lo que busca afanosamente bajo el sol?

23 Porque todos sus días son penosos,

y su ocupación, un sufrimiento;

ni siquiera de noche descansa su corazón.

También esto es vanidad.

Los bienes recibidos de Dios

24 Lo único bueno para el hombre

es comer y beber,

y pasarla bien en medio de su trabajo.

Yo vi que también esto viene de la mano de Dios.

25 Porque ¿quién podría comer o gozar

si no es gracias a él?

26 Porque al que es de su agrado

él le da sabiduría, ciencia y alegría;

al pecador, en cambio, lo ocupa en amontonar y atesorar

para dárselo al que agrada a Dios.

También esto es vanidad y correr tras el viento.

El momento oportuno

3 1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa

bajo el sol:

2 un tiempo para nacery un tiempo para morir,

un tiempo para plantary un tiempo para arrancarlo plantado;

3 un tiempo para matary un tiempo para curar,

un tiempo para demolery un tiempo para edificar;

4 un tiempo para llorary un tiempo para reír,

un tiempo para lamentarsey un tiempo para bailar;

5 un tiempo para arrojar piedras

y un tiempo para recogerlas,

un tiempo para abrazarse

y un tiempo para separarse;

6 un tiempo para buscar

y un tiempo para perder,

un tiempo para guardary un tiempo para tirar;

7 un tiempo para rasgary un tiempo para coser,

un tiempo para callary un tiempo para hablar;

8 un tiempo para amary un tiempo para odiar,

un tiempo de guerra

y un tiempo de paz.

La incomprensibilidad de la obra de Dios

9 ¿Qué provecho obtiene el trabajadorcon su esfuerzo?

10 Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres

para que se ocupen de ella.

11 Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo,

pero también puso en el corazón del hombre

el sentido del tiempo pasado y futuro,

sin que el hombre pueda descubrir

la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.

12 Yo comprendí que lo único bueno para el hombre

es alegrarse y buscar el bienestar en la vida.

13 Después de todo, que un hombre coma y beba

y goce del bienestar con su esfuerzo,

eso es un don de Dios.

14 Yo reconocí que todo lo que hace Dios

dura para siempre:

no hay que añadirle ni quitarle nada,

y Dios obra así para que

se tenga temor en su presencia.

15 Lo que es, ya fue antes,

lo que ha de ser, ya existió,

y Dios va en busca de lo que es fugaz.

La condición humana

16 Yo he visto algo más bajo el sol:

en lugar del derecho, la maldad

y en lugar de la justicia, la iniquidad.

17 Entonces me dije a mí mismo:

Dios juzgará al justo y al malvado,

porque allá hay un tiempo

para cada cosa y para cada acción.

18 Yo pensé acerca de los hombres:

si Dios los prueba, es para que vean

que no se distinguen de los animales.

19 Porque los hombres y los animales

tienen todos la misma suerte:

como mueren unos, mueren también los otros.

Todos tienen el mismo aliento vital

y el hombre no es superior a las bestias,

porque todo es vanidad.

20 Todos van hacia el mismo lugar:

todo viene del polvo y todo retorna al polvo.

21 ¿Quién sabe si el alientodel hombre

sube hacia lo alto,

y si el aliento del animal

baja a lo profundo de la tierra?

22 Por eso, yo vique lo único bueno para el hombre

es alegrarse de sus obras,

ya que esta es su parte:

¿Quién, en efecto, lo llevará a ver

lo que habrá después de él?

La opresión de los débiles

4 1 Yo volví mis ojos a todas las opresiones

que se cometen bajo el sol:

ahí están las lágrimas de los oprimidos,

y no hay quien los consuele.

La fuerza está del lado de los opresores,

y no hay nadie que les dé su merecido.

2 Entonces tuve por más felices

a los muertos, porque ya están muertos,

que a los vivos, porque viven todavía;

3 y consideré más feliz aún

al que todavía no ha existido,

porque no ha visto las infamias

que se cometen bajo el sol.

La rivalidad

4 Yo vi que todo el esfuerzo

y toda la eficacia de una obra

no son más que rivalidad de unos contra otros.

También esto es vanidad y correr tras el viento.

5 El necio se cruza de brazos

y se devora a sí mismo.

6 Más vale un puñado con tranquilidad,

que las dos manos bien llenas

a costa de fatigas y de correr tras el viento.

La ambición

7 Luego volví mis ojos

a otra cosa vana bajo el sol:

8 un hombre está completamente solo,

no tiene hijo ni hermano,

pero nunca pone fin a su esfuerzo

ni se sacia de ambicionar riquezas.

Entonces, ¿para quién me esfuerzo

y me privo del bienestar?

También esto es vanidad y una tarea ingrata.

Desventajas de la soledad

9 Valen más dos juntos que uno solo,

porque es mayor la recompensadel esfuerzo.

10 Si caen, uno levanta a su compañero;

pero ¡pobre del que está solo y se cae,

sin tener a nadie que lo levante!

11 Además, si se acuestan juntos,sienten calor,

pero uno solo ¿cómo se calentará?

12 Y a uno solo se lo domina,

pero los dos podrán resistir,

porque la cuerda trenzada no se rompe fácilmente.

La inestabilidad del poder político

13 Más vale un joven pobre y sabio

que un rey viejo y necio,

que ya no es capaz de hacerse aconsejar.

14 Aunque aquel salió de la cárcel para reinar

y había sido pobre en su propio reino,

15 yo vi a todos los vivientes

que caminan bajo el sol

ponerse de parte del joven sucesor,

que se erigió en lugar del otro.

16 Era una multitud interminable

la que él encabezaba.

Pero los que vendrán después

tampoco estarán contentos con él,

porque también esto es vanidad y correr tras el viento.

Advertencias sobre el culto y los votos

17 Vigila tus pasos cuando vayas a la Casa de Dios.

Acércate dispuesto a escuchar,

más bien que a ofrecer el sacrificio de los insensatos,

porque ellos no se dan cuenta que obran mal.

5 1 No te apures a abrir la boca y que tu corazón no se apresure

a proferir una palabra delante de Dios.

Porque Dios está en el cielo,y tú, sobre la tierra:

sé parco en tus palabras,

2 ya que los sueños vienen de las muchas ocupaciones

y las palabras necias, de hablar demasiado.

3 Si haces un voto a Dios,

no tardes en cumplirlo,

porque a él no le agradan los necios:

el voto que hayas hecho, cúmplelo.

4 Más te vale no hacer un voto

que hacerlo y no cumplirlo.

5 No dejes que tu boca te haga pecar,

y no digas delante del mensajero de Dios:

"Ha sido por inadvertencia".

¿Por qué Dios tendrá que irritarse contra tu palabra

y arruinar la obra de tus manos?

6 Porque en los muchos sueños

abundan las ilusiones y el palabrerío.

Tú, simplemente, teme a Dios.

La tiranía del poder

7 Si ves que en la provincia se oprime al pobre

y se violan el derecho y la justicia,

no te sorprendas por eso.

Porque un grande tiene un superior que lo vigila,

y hay otros grandes por encima de ellos.

8 De todas maneras, lo que más aprovecha a un país

es un rey con campos bien cultivados.

Vanidad de las riquezas

9 El que ama el dinero no se sacia jamás,

y al que ama la opulencia no le bastan sus ganancias.

También esto es vanidad.

10 Donde abundan las provisiones

son muchos los que las devoran.

¿Y qué beneficio reportan a su dueño,

fuera de poder mirarlas con sus propios ojos?

11 Dulce es el sueño del trabajador,

sea que coma poco o mucho;

al rico, en cambio, el estómago lleno

no lo deja dormir.

12 Hay un mal muy penoso que yo he visto bajo el sol:

es la riqueza guardada por su dueño para su propia desgracia.

13 Esta riqueza se pierde en un mal negocio,

y el hijo que él engendró se queda sin nada.

14 Él salió desnudo del vientre de su madre,

y así volverá, como había venido;

de su esfuerzo no saca nada

que pueda llevárselo consigo.

15 Este es ciertamente un mal muy penoso:

se fue exactamente como había venido,

¿y de qué le aprovechó esforzarse por nada?

16 Además, todos sus días comió oscuramente,

con mucho dolor, malestar e irritación.

Lo único bueno para el hombre

17 Yo he comprobado esto:

lo más conveniente es comer y beber

y encontrar la felicidad en el esfuerzo

que uno realiza bajo el sol,

durante los contados días de vida

que Dios le concede a cada uno:

porque esta es la parte reservada a los hombres.

18 Además, si Dios ha dadoa un hombre riquezas y posesiones,

y le permite disfrutar de ellas,

tomar la parte que le toca

y alegrarse de su trabajo,

¡eso es un don de Dios!

19 No, él no piensa demasiado en la brevedad de la vida,

cuando Dios lo tiene ocupado con pensamientos alegres.

6 1 Hay un mal que yo he visto bajo el sol

y que resulta muy pesado para el hombre.

2 A uno Dios le ha dado riquezas, posesiones y honores,

y no le falta nada de todo lo que desea.

Pero Dios no le permite disfrutar de eso,

sino que lo disfruta un extraño.

Esto es vanidad y un mal penoso.

Vanidad de una vida infeliz

3 Si un hombre tiene cien hijos

y vive muchos años,

por más numerosos que sean los días de sus años,

si su alma no se sacia de felicidad

y ni siquiera le dan sepultura,

yo digo que un aborto es más feliz que él.

4 Porque este ha venido en vano

y se va hacia las tinieblas,

y su nombre será cubierto por las tinieblas;

5 no ha visto ni conocido el sol,

pero descansa más tranquilo que aquel.

6 Y aunque ese hombre hubieravivido dos mil años

sin ver en ellos la felicidad,

¿acaso no van todos al mismo sitio?

Máximas diversas

7 Todo el esfuerzo del hombre va a parar a su boca,

pero el deseo no se satisface jamás.

8 ¿En qué aventaja el sabio al necio?

¿Qué ventaja tiene el pobre

que sabe enfrentarse con la vida?

9 Vale más lo que se ve con los ojos

que lo que se imagina con el deseo.

También esto es vanidad y correr tras el viento.

10 Lo que existe, ya ha sido llamado por su nombre.

Ya se sabe lo que es el hombre,

y que él no puede entrar en pleito

con aquel que es más fuerte que él.

11 Donde abundan las palabras, aumenta la vanidad,

¿y qué aprovecha eso al hombre?

12 Porque ¿quién sabe lo que es buenopara el hombre en la vida,

durante los contados días de su vida fugaz,

que él pasa como una sombra?

¿Quién puede, en efecto, indicar al hombre

lo que habrá después de él bajo el sol?

Subversión de los valorestradicionales

7 1 Más vale el buen nombre que un buen perfume

y el día de la muerte, más que el del nacimiento.

2 Más vale ir a una casa donde hay duelo

que asistir a un banquete,

porque ese es el fin de todo hombre

y allí reflexionan los vivientes.

3 Más vale la tristeza que la risa,

porque el rostro serio ayuda a pensar.

4 El corazón del sabio está en la casa de duelo

y el del necio, en el lugar de diversión.

5 Más vale escucharel reproche de un sabio

que oír el canto de los necios,

6 porque como el crepitar de las espinas bajo la olla,

así es la risa de los necios.

Y también esto es vanidad.

7 La opresión puede enloquecer a un sabio,

y los regalos pierden el corazón.

8 Más vale el fin de una cosa que su comienzo

y más vale ser paciente que pretender demasiado.

9 No te dejes llevar por el enojo,

porque el enojo se alberga en el pecho de los necios.

10 No digas: "¿A qué se debeque el tiempo pasado

fue mejor que el presente?".

Porque no es la sabiduría

la que te lleva a hacer esa pregunta.

11 La sabiduría vale tanto como una herencia

y es provechosa para los que ven la luz del sol.

12 Porque estar a la sombra de la sabiduría

es como estar a la sombra del dinero,

y la ventaja de la ciencia

es que la sabiduría hace vivir al que la posee.

13 Observa la obra de Dios:

¿quién puede enderezar lo que él torció?

14 Disfruta de los días felices

y en los días adversos, reflexiona:

Dios hizo que se sucedan unos a otros,

de manera que el hombre no descubra nada

de lo que vendrá después de él.

El justo medio

15 Yo he visto de todo en mis días vanos:

hay justos que perecen a pesar de su justicia

y malvados que sobreviven a pesar de su maldad.

16 No seas excesivamente justo

ni quieras ser demasiado sabio:

¿para qué te vas a arruinar?

17 No seas demasiado malo

ni te comportes como un necio:

¿para qué vas a morir antes de tiempo?

18 Lo mejor es procurar esto

sin dejar de lado aquello:

el que teme a Dios sabe unir las dos cosas.

19 La sabiduría hace más fuerte al sabio

que diez magistrados de una ciudad.

20 No hay un hombre justosobre la tierra

que haga el bien sin pecar jamás.

21 Tampoco prestes atención a todo lo que se dice,

no sea que escuches a tu servidor que te maldice.

22 Porque, además, tú sabes muy bien

cuántas veces has maldecido a otros.

23 Yo experimenté todo esto con sabiduría,

pensando: "Voy a ser sabio".

Pero ella está fuera de mi alcance:

24 lo que existe es lejano y profundo,

más profundo de lo que se puede vislumbrar.

Reflexión sobre el hombre y la mujer

25 Yo me dediqué con el mayorempeño

a conocer, a explorar,

y a buscar la sabiduría y la razón de las cosas

y reconocí que la maldad es una insensatez,

y la necedad, una locura.

26 Y yo encuentro más amarga que la muerte a la mujer,

cuando ella misma es una trampa,

su corazón, una red,

y sus brazos, ataduras.

Con el favor de Dios, uno puede librarse,

pero el pecador se deja atrapar.

27 Mira: esto es lo que descubrí, dice Cohélet,

tratando de razonar caso por caso.

28 Pero esto es lo que todavía busco,

sin haberlo encontrado:

He logrado encontrar a un hombre entre mil,

pero entre todas las mujeres no hallé ni una sola.

29 En resumen, he descubierto lo siguiente:

Dios hizo recto al hombre,

pero ellos se buscan muchas complicaciones.

Breve elogio del sabio

8 1 ¿Quién es como el sabio y quién sabe interpretar los hechos?

La sabiduría de un hombre ilumina su rostro,

y así se transforma la aspereza de su semblante.

La actitud frente a la autoridad

2 Observa la orden del rey,

y esto, a causa del juramento hecho a Dios.

3 No te apresures a retirarte de su presencia

ni te obstines en nada malo,

porque él hace lo que quiere:

4 la palabra del rey es soberana

y nadie puede decirle: "¿Qué haces?".

Incertidumbre frente al momento del juicio

5 El que observa el mandamiento no experimenta ningún mal,

y el corazón del sabio sabe que hay un tiempo y un juicio.

6 Para cada cosa, en efecto, hay un tiempo y un juicio;

pero un gran mal pesa sobre el hombre,

7 y es que él ignora lo que va a suceder,

porque ¿quién le indicarácómo será eso?

8 Ningún hombre es dueño del aliento vital,

para poder retenerlo,

y nadie tiene dominio sobre el día de la muerte;

no hay tregua en este combate

y la maldad no librará al que la comete.

Paradojas de la retribución

9 Esto es lo que vi cuando presté atención

a todo lo que se hace bajo el sol,

mientras un hombre domina a otro para hacerle el mal.

10 Así, yo vi a hombres malvados

que eran sepultados honrosamente:

ellos partieron del Lugar santo,

y en la ciudad se olvidaba cómo habían obrado.

También esto es vanidad.

11 Como la sentencia contra las malas acciones

no se ejecuta inmediatamente,

el corazón de los seres humanos

se llena de deseos de hacer el mal.

12 El pecador que hace cien veces el mal

puede, a pesar de todo, vivir largo tiempo.

Sin embargo, yo sé muy bien

que la felicidad es para los que temen a Dios,

porque ellos sienten temoren su presencia.

13 Pero no habrá felicidadpara el malvado:

él, como una sombra,no vivirá largamente,

porque no tiene temor de Dios.

14 Hay una cosa vana que acontece sobre la tierra;

a algunos justos les sucede

lo que corresponde a la manerade obrar de los malvados,

y a algunos malvados les sucede

lo que corresponde a la manerade obrar de los justos.

Yo digo que también esto es vanidad.

15 Por eso, elogié la alegría,

ya que lo único bueno para el hombrebajo el sol

es comer, beber y sentirse contento:

esto es lo que le sirve de compañía en sus esfuerzos

mientras duran los días de su vida,

que Dios le concede bajo el sol.

El enigma de las cosas

16 Cuando me dediqué a conocer la sabiduría

y a ver la tarea que se realizabajo el sol,

sin que los ojos se entreguen al sueño ni de día ni de noche,

17 entonces yo vi toda la obra de Dios.

El hombre no puede descubrirla obra que se hace bajo el sol.

Por más que se esfuerce en buscar, no encuentra;

y aunque el sabio diga que conoce,

en realidad, nada puede descubrir.

La misma suerte para todos

9 1 Sí, yo me puse a pensar en todo esto

y vi que los justos, los sabios y sus acciones

están en la mano de Dios.

Pero el hombre ni siquiera sabe

si es objeto de amor o de aversión.

Todo lo que está ante él es vanidad,

2 porque a todos les espera la misma suerte:

al justo y al impío, al bueno y al malo, al puro y al impuro,

al que ofrece sacrificios y al que no los ofrece;

lo mismo le pasa al bueno y al pecador,

al que jura y al que teme hacer un juramento.

3 Esto es lo maloen todo lo que sucede bajo el sol:

como es igual la suerte de todos,

el corazón de los hombres se llena de maldad,

la locura está dentro de ellos mientras viven,

y después, acaban entre los muertos.

4 Mientras uno está unido a todos los vivientes,

siempre hay esperanza,

porque "más vale perro vivo que león muerto".

5 Los vivos, en efecto, saben que morirán,

pero los muertos no saben nada:

para ellos ya no hay retribución,

porque su recuerdo cayó en el olvido.

6 Se han esfumado sus amores,

sus odios y sus rivalidades,

y nunca más podrán compartir

todo lo que se hace bajo el sol.

El único consuelo para el hombre

7 Ve, entonces, come tu pan con alegría

y bebe tranquilamente tu vino,

porque a Dios ya le agradarontus obras.

8 Que tu ropa sea siempre blanca

y nunca falte el perfume en tu cabeza.

9 Goza de la vida con la mujerque amas,

mientras dure esa vana existencia

que Dios te concede bajo el sol,

porque esa es tu parte en la vida

y en el esfuerzo que realizas bajo el sol.

10 Todo lo que esté al alcancede tu mano

realízalo con tus propias fuerzas,

porque no hay obra, ni proyecto,

ni ciencia, ni sabiduría,

en el Abismo adonde tú irás.

Los contratiempos imprevisibles

11 Además, yo vi otra cosa bajo el sol:

la carrera no la gana el más veloz,

ni el más fuerte triunfa en el combate;

el pan no pertenece al más sabio,

ni la riqueza al más inteligente,

ni es favorecido el más capaz,

porque en todo interviene el tiempo y el azar.

12 El hombre no sabecuándo llega su hora:

como los peces atrapadosen la red fatal,

como los pájaros aprisionadospor el lazo,

así los hombres se ven sorprendidos por la adversidad

cuando cae de improviso sobre ellos.

La sabiduría no reconocida

13 También he visto bajo el sol un caso de sabiduría

que considero realmente notable.

14 Había una pequeña ciudad, con pocos habitantes;

un gran rey la atacó, la cercó,

y construyó contra ella grandes empalizadas.

15 Allí se encontraba un hombrepobre pero sabio,

que salvó la ciudad con su sabiduría.

A pesar de eso, nadie se acordó más de ese pobre hombre.

16 Entonces pensé: "Más vale maña que fuerza",

pero la sabiduría del pobre es despreciada

y nadie escucha sus palabras.

17 Las palabras de los sabios oídas con calma

valen más que los gritos del que gobierna a los necios.

18 Vale más la sabiduría que las máquinas de guerra,

pero una sola falla malogramucho bien.

Máximas diversas

10 1 Una mosca muerta corrompe y hace fermentar

el óleo del perfumista.

Pesa más un poco de insensatez

que la sabiduría y la gloria.

2 El sabio piensa rectamente,

y el necio lo hace torcidamente.

3 Por cualquier camino que vaya,

al necio le falta el buen sentido,

y hace que se diga de él: "Es un necio".

4 Si el que gobierna se irrita contra ti,

no te salgas de quicio,

porque la sangre fríaevita grandes fallas.

5 Hay un mal que yo he visto bajo el sol,

como error que procede de la autoridad:

6 el necio es promovido a los puestos más altos

y los nobles rebajados a los puestos inferiores.

7 Yo vi esclavos montados a caballo

y príncipes de a pie, como los esclavos.

8 El que cava una fosa cae en ella

y al que derriba un cerco, lo muerde una serpiente.

9 El que saca piedras se lastima con ellas

y el que corta leña está expuesto al peligro.

10 Si el hierro está mellado, y no lo afilan,

es preciso redoblar las fuerzas:

por eso es provechoso emplear bien la sabiduría.

11 Si la serpiente muerde porque falla el encantamiento,

¿qué provecho saca el encantador?

12 Las palabras del sabio son recibidas con agrado,

pero al necio lo pierde su propia lengua:

13 cuando empieza a hablar, dice insensateces,

y cuando termina, las peores locuras;

14 el insensato multiplica las palabras.

El hombre no sabe lo que va a suceder:

¿quién puede anunciarle lo que vendrá después de él?

15 El esfuerzo fatiga al necio,

porque no se da maña ni para ir a la ciudad.

16 ¡Ay de ti, nación,

si tu rey es un joven

y tus príncipes comen desde la mañana!

17 ¡Feliz de ti, nación, si tienes por reya un noble de nacimiento,

y tus príncipes comen cuando es debido,

para reparar sus fuerzas y no para embriagarse!

18 Por la pereza se desploman las vigas

y por la dejadez se viene abajo la casa.

19 ¡Para divertirse se celebra un banquete,

el vino alegra la vida

y el dinero responde por todo!

20 Ni siquiera en privado maldigas al rey,

y ni en tu habitación maldigas a un rico,

porque un pájaro puede hacer correr la voz

y la indiscreción tiene alas.

La audacia y la prudencia, condiciones del éxito

11 1 Arroja tu pan sobre la superficie del agua

y, a la larga, lo volverás a encontrar.

2 Da una parte a siete, y aun a ocho personas,

porque ignoras qué calamidades pueden venir sobre la tierra.

3 Cuando las nubes se llenan,

derraman lluvia sobre la tierra;

y si un árbol cae hacia el sur o hacia el norte,

queda en el mismo lugar donde cayó.

4 El que mira el viento no siembra

y el que mira las nubes no cosecha.

5 Así como ignoras cómo llega el aliento vital a los huesos

en el seno de la mujer embarazada,

así también ignoras la obra de Dios,

que hace todas las cosas.

6 Siembra tu semilla por la mañana

y no dejes que tu brazo descanse hasta la tarde,

porque no sabes si es esto o aquello lo que va a prosperar,

o si ambas cosas son igualmente buenas.

El gozo moderado de los bienes de la vida

7 Dulce es la luz

y es bueno para los ojos ver la luz del sol.

8 Si un hombre vive muchos años,

que disfrute de todos ellos,

pero recuerde que serán muchos los días sombríos

y que todo lo que sucede es vanidad.

9 Alégrate, muchacho, mientras eres joven,

y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles.

Sigue los impulsos de tu corazón

y lo que es un incentivo para tus ojos;

pero ten presente que por todo eso

Dios te llamará a juicio.

10 Aparta de tu corazón la tristeza

y aleja de tu carne el dolor,

porque la juventudy la aurora de la vidapasan fugazmente.

Los achaques de la vejez

12 1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud,

antes que lleguen los días penosos

y vengan los años en los que dirás:

"No encuentro en ellos ningún placer";

2 antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas,

y vuelvan las nubes cargadas de lluvia.

3 En aquel día temblarán los guardianes de la casa

y se encorvarán los hombres vigorosos;

se detendrán las moledoras, que ya serán pocas,

y se oscurecerán las que miran por las ventanas;

4 se cerrarán las puertas de la calle,

mientras declina el ruido del molino;

cesará el canto de los pájaros

y enmudecerán las que entonan canciones.

5 Entonces se temerán las cuestas empinadas

y los terrores acecharán por el camino.

El almendro estará florecido,

se pondrá pesada la langosta

y la alcaparra perderá su eficacia.

Porque el hombre se va a su morada eterna,

mientras las plañideras rondan por la calle.

6 Sí, acuérdate de él antesque se corte la hebra de plata

y se quiebre la ampolla de oro,

antes que se haga pedazosel cántaro en la fuente

y se rompa la cuerda del aljibe;

7 antes que el polvo vuelva a la tierra, como lo que es,

y el aliento vuelva a Dios, porque es él quien lo dio.

8 ¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet.

¡Nada más que vanidad!

Epílogo

9 Cohélet, además de ser sabio,

también enseñó la ciencia al pueblo;

él pesó, examinó y ajustó numerosos proverbios.

10 Cohélet trató de encontrar sentencias agradables

y escribió exactamente palabras verdaderas.

11 Los dichos de los sabios son como aguijones

y las colecciones de sentencias, como mojones bien plantados,

dones de un solo pastor.

12 Una advertencia más, hijo mío:

multiplicar los libros es una cosa interminable

y estudiar demasiado deja el cuerpo exhausto.

13 En conclusión:

una vez oído todo esto, teme al Señor y observa sus mandamientos,

porque esto es todo para el hombre.

14 Dios llevará a juicio todas las obras,

aun lo que está escondido, sea bueno o malo.

 

1 2. La palabra hebrea traducida por "vanidad" significa propiamente "aliento", "vapor", "soplo", y forma parte del repertorio de imágenes usadas por el Antiguo Testamento para designar lo que es fugaz e inconsistente.

15. Este versículo significa que es imposible enumerar, y mucho más corregir, todo lo que hay de imperfecto y defectuoso en el mundo.

2 12. La mención del "sucesor del rey" resulta algo extraña, porque no se llega a ver bien su relación con el contexto.

16. Según la idea tradicional de los escritos sapienciales el justo deja un recuerdo perdurable y bendecido por los hombres (Sal. 112. 6; Prov. 10. 7; Ecli. 15. 6). Para el Eclesiastés, en cambio, nada escapa al olvido en que se hunde todo lo pasado (1. 11).

3 11. Este versículo expresa una de las ideas centrales del Libro: Dios realiza su "obra" en el mundo, pero el sentido de esa obra divina constituye un enigma que ningún hombre puede descifrar (8. 17; 11. 5).

4 14. Sin duda aquí se alude a un hecho histórico determinado.

5 5. El "mensajero" de Dios es probablemente el sacerdote, ante quien debían presentarse los que habían incurrido en falta inadvertidamente (Lev. 4. 27-35; Núm. 15. 27-30).

6 3. "Y ni siquiera le dan sepultura": verse privado de una honrosa sepultura era la peor de las desgracias para un israelita (Is. 14. 18-20; Jer. 8. 2; 16. 4; 2 Mac. 5. 10; 13. 7).

6. "Al mismo sitio", es decir, al "Abismo" o morada de los muertos. Ver nota Sal. 6. 6.

10. "Lo que existe ya ha sido llamado por su nombre", es decir, ha sido establecido por Dios, y su destino ya esta fijado. A diferencia de Job (13. 21-22) y de Jeremías (12. 1-5), el Eclesiastés no se atreve a discutir con Dios, a quien reconoce de antemano como "más fuerte que él".

8 2. El "juramento hecho a Dios" es el compromiso solemne de fidelidad al soberano, pronunciado en nombre de Dios.

11 2. "Siete" es el número de la perfección y de la plenitud; añadiéndole una unidad más, se sugiere la idea de una suma considerable, del número más grande posible.

12 5. El "almendro florecido" parece evocar los cabellos encanecidos del anciano; la pesadez de la "langosta", su paso dificultoso y cansado. Por eso la "alcaparra", un fruto de propiedades estimulantes, ya no le despierta el apetito.

9-12. En este epílogo, un discípulo del Eclesiastés describe la personalidad de su maestro y hace el elogio de su enseñanza.

11. "Los dichos de los sabios son como aguijones", porque despiertan la curiosidad, invitan a reflexionar e incentivan a la acción. Al mismo tiempo, son como "mojones", que marcan los límites y señalan el buen camino. Estas dos imágenes destacan la doble función de la sabiduria: una de estímulo y otra de orientación.

"Dones de un solo pastor": esta enigmática expresión es interpretada de diversas maneras. Para algunos, el "pastor" es Salomón, por su condición de rey y de prototipo de los Sabios; para otros, el título designa a Dios, fuente de toda sabiduría.

 

 

Cantar de los cantares

CANTAR DE LOS CANTARES es un superlativo que significa "el más hermoso de los Cantos", "el Canto por excelencia". A primera vista, es el Libro menos "bíblico" por su contenido y por su forma. Su autor es desconocido y, probablemente, fue compuesto en la primera mitad del siglo IV a. C. En él se describe y ensalza el amor apasionado de una pareja, que trata por todos los medios de llegar a la unión definitiva. Los encantos y el mutuo atractivo de los dos amantes, lo mismo que el gozo y el sufrimiento que acompañan necesariamente su amor, son expresados en el estilo propio de la poesía amatoria de la época, a través de imágenes llenas de colorido y de fuerza. "¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! ¡Tus ojos son palomas! ¡Qué hermoso eres, amado mío, eres realmente encantador!"( 1. 15-16). "¡Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado, que apacienta su rebaño entre los lirios!" (2. 16; 6. 3).

Entre las diversas partes del Libro no existe mayor continuidad lógica y sus personajes son imprecisos. Tampoco se explican las situaciones por las que atraviesa la pareja ni se establece ninguna ilación entre ellas. De vez en cuando, el diálogo amoroso es interrumpido por un coro que actúa a la manera de relator e impulsa a los amantes en su ardiente búsqueda.

¿Qué significa dentro de los Libros sagrados este Libro, que apenas una vez y de paso nombra a Dios? (8. 6). ¿Qué mensaje nos transmite la "Palabra de Dios" contenida en él? Son muchas y muy variadas las interpretaciones que se han dado del mismo, tanto en el Judaísmo como en el Cristianismo. Para algunos, el Cantar es un poema alegórico, que celebra el amor de Dios hacia su Pueblo a la manera de un amor conyugal, retomando la hermosa imagen utilizada por Oseas, Jeremías y Ezequiel. Para otros, este Libro no es más que un conjunto de poemas, compuestos con ocasión de una fiesta nupcial y destinados a cantar el amor de una pareja.

Ambas interpretaciones, lo mismo que otras mas o menos semejantes, no son necesariamente opuestas ni excluyentes. ¿Acaso el amor entre el varón y la mujer no ha sido establecido y bendecido por Dios al comienzo de la creación? "Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne" (Gn. 2. 24). Es na- tural, entonces, que la Biblia se haya valido de una canción de amor aparentemente "profana" para exaltar la dignidad del amor conyugal y proclamar sus excelencias. Y es natural que, de esa manera, el Cantar de los Cantares haya querido también celebrar veladamente la gran Alianza de amor entre Dios e Israel, que llena todas las páginas del Antiguo Testamento.

La tradición cristiana ha visto en este Libro una figura del amor de Cristo hacia la Iglesia, que es su Esposa (Ef. 5. 25). A su vez, la liturgia ha aplicado varias imágenes de este poema a la unión entre la Virgen María y el Espíritu, y los grandes místicos las han referido a la unión íntima de cada creyente con Dios.

Título

1 1 El Canto más hermoso, de Salomón.

Preludio

La Amada

2 ¡Que me bese ardientementecon su boca!

Porque tus amores son más deliciosos que el vino;

3 sí, el aroma de tus perfumeses exquisito,

tu nombre es un perfume que se derrama:

por eso las jóvenes se enamoran de ti.

4 Llévame contigo: ¡corramos!

El rey me introdujo en sus habitaciones:

¡gocemos y alegrémonos contigo,

celebremos tus amores más que el vino!

¡Cuánta razón tienen para amarte!

La hermosura de la Amada

5 Soy morena, pero hermosa,

hijas de Jerusalén,

como los campamentos de Quedar,

como las carpas de Salmá.

6 No se fijen en mi tez morena:

he sido tostada por el sol.

Los hijos de mi madrese irritaron contra mí,

me pusieron a cuidar las viñas,

¡y a mi propia viña no la pude cuidar!

Ansiosa interpelación al Amado ausente

7 Dime, amado de mi alma,

dónde llevas a pastar el rebaño,

dónde lo haces descansar al mediodía,

para que yo no ande vagando

junto a los rebaños de tus compañeros.

Respuesta de los pastores

Coro

8 Si tú no lo sabes,

¡la más bella de las mujeres!

sigue las huellas del rebaño

y lleva a pastar tus cabritos

junto a las cabañas de los pastores.

Elogio de la Amada

El Amado

9 Yo te comparo, amada mía,

a una yegua uncidaal carro del Faraón.

10 ¡Qué hermosas son tus mejillas entre los aros

y tu cuello entre los collares!

11 Te haremos pendientes de oro,

con incrustaciones de plata.

Elogio del Amado

La Amada

12 Mientras el rey está en su diván,

mi nardo exhala su perfume.

13 Mi amado es para mí una bolsita de mirra

que descansa entre mis pechos.

14 Mi amado es para mí un racimo de alheña

en las viñas de Engadí.

Expresiones de amor mutuo

El Amado

15 ¡Qué hermosa eres, amada mía,qué hermosa eres!

¡Tus ojos son palomas!

La Amada

16 ¡Qué hermoso eres, amado mío,

eres realmente encantador!

¡Qué frondoso es nuestro lecho!

17 Las vigas de nuestra casa son los cedros

y nuestro artesonado, los cipreses.

2 1 Yo soy el narciso de Sarón, el lirio de los valles.

El Amado

2 Como un lirio entre los cardos

es mi amada entre las jóvenes.

La Amada

3 Como un manzano entre los árboles silvestres,

es mi amado entre los jóvenes:

yo me senté a su sombra tan deseada

y su fruto es dulce a mi paladar.

4 Él me hizo entrar en la bodega

y enarboló sobre mí la insignia del Amor.

5 Reconfórtenme con pasteles de pasas,

reanímenme con manzanas,

porque estoy enferma de amor.

La apacible unión de los enamorados

6 Su izquierda sostiene mi cabeza

y con su derecha me abraza.

El Amado

7 ¡Júrenme, hijas de Jerusalén,

por las gacelas y las ciervas del campo,

que no despertarán ni desvelarán a mi amor,

hasta que ella quiera!

Visita del Amado al llegar la primavera

La Amada

8 ¡La voz de mi amado!

Ahí viene, saltando por las montañas,

brincando por las colinas.

9 Mi amado es como una gacela,

como un ciervo joven.

Ahí está: se detiene

detrás de nuestro muro;

mira por la ventana,

espía por el enrejado.

10 Habla mi amado, y me dice:

"¡Levántate, amada mía,

y ven, hermosa mía!

11 Porque ya pasó el invierno,

cesaron y se fueron las lluvias.

12 Aparecieron las flores sobre la tierra,

llegó el tiempo de las canciones,

y se oye en nuestra tierra

el arrullo de la tórtola.

13 La higuera dio sus primeros frutos

y las viñas en flor exhalan su perfume.

¡Levántate, amada mía,

y ven, hermosa mía!

14 Paloma mía, que anidas

en las grietas de las rocas,

en lugares escarpados,

muéstrame tu rostro,

déjame oír tu voz;

porque tu voz es suave

y es hermoso tu semblante".

La oposición de los hermanos

Coro

15 Cacen a los zorros,

a esos zorros pequeños

que arrasan las viñas,

¡y nuestras viñas están en flor!

Respuesta decidida de la Amada

La Amada

16 ¡Mi amado es para mí,

y yo soy para mi amado,

que apacienta su rebaño entre los lirios!

17 Antes que sople la brisa y huyan las sombras

¡vuelve, amado mío,

como una gacela,

o como un ciervo joven,

por las montañas de Beter!

El Amado perdido y reencontrado

3 1 En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma.

¡Lo busqué y no lo encontré!

2 Me levantaré y recorreré la ciudad;

por las calles y las plazas,

buscaré al amado de mi alma.

¡Lo busqué y no lo encontré!

3 Me encontraron los centinelas

que hacen la ronda por la ciudad:

"¿Han visto al amado de mi alma?".

4 Apenas los había pasado,

encontré al amado de mi alma.

Lo agarré, y no lo soltaré

hasta que lo haya hecho entrar

en la casa de mi madre,

en la habitación de la que me engendró.

El Amado

5 ¡Júrenme, hijas de Jerusalén,

por las gacelas y las ciervas del campo,

que no despertarán ni desvelarán a mi amor,

hasta que ella quiera.

Aparición del suntuoso cortejo nupcial

Coro

6 ¿Qué es eso que sube del desierto,

como una columna de humo,

perfumada de mirra y de incienso

y de todos los perfumes exóticos?

La Amada

7 ¡Es la litera de Salomón!

La rodean sesenta guerreros,

de los más valientes de Israel:

8 todos ellos provistos de espada,

adiestrados para el combate,

cada uno con su espada a la cintura

por temor a los peligros de la noche.

9 El rey Salomón se hizo una litera

con maderas del Líbano.

10 Sus columnas las hizo de plata,

su respaldo de oro,

su asiento de púrpura,

con el interior revestido de ébano.

Hijas de Jerusalén,

11 salgan a contemplar al rey Salomón,

con la corona que le ciñó su madre,

el día de su boda, el día de su alegría.

La belleza deslumbrante de la Amada

El Amado

4 1 ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres!

Tus ojos son palomas,

detrás de tu velo.

Tus cabellos, como un rebaño de cabras

que baja por las laderas de Galaad.

2 Tus dientes, como un rebaño de ovejas esquiladas

que acaban de bañarse:

todas ellas han tenido mellizos

y no hay ninguna estéril.

3 Como una cinta escarlata son tus labios

y tu boca es hermosa.

Como cortes de granada son tus mejillas,

detrás de tu velo.

4 Tu cuello es como la torrede David,

construida con piedras talladas:

de ella cuelgan mil escudos,

toda clase de armaduras de guerreros.

5 Tus pechos son como dos ciervos jóvenes,

mellizos de una gacela,

que pastan entre los lirios.

6 Antes que sople la brisa

y huyan las sombras,

iré a la montaña de la mirra,

a la colina del incienso.

7 Eres toda hermosa, amada mía,

y no tienes ningún defecto.

8 ¡Ven conmigo del Líbano, novia mía,

ven desde el Líbano!

Desciende desde la cumbre del Amaná,

desde las cimas del Sanir y del Hermón,

desde la guarida de los leones,

desde los montes de los leopardos.

9 ¡Me has robado el corazón

hermana mía, novia mía!

¡Me has robado el corazón

con una sola de tus miradas,

con una sola vuelta de tus collares!

10 ¡Qué hermosos son tus amores,

hermana mía, novia mía!

Tus amores son más deliciosos que el vino,

y el aroma de tus perfumes,

mejor que todos los ungüentos.

11 ¡Tus labios destilan miel pura,

novia mía!

Hay miel y leche bajo tu lengua,

y la fragancia de tus vestidos

es como el aroma del Líbano.

12 Eres un jardín cerrado

hermana mía, novia mía;

eres un jardín cerrado,

una fuente sellada.

13 Tus brotes son un vergel de granadas,

con frutos exquisitos:

alheña con nardos,

14 nardo y azafrán,

caña aromática y canela,

con todos los árboles de incienso,

mirra y áloe,

con los mejores perfumes.

15 ¡Fuente que riega los jardines,

manantial de agua viva,

que fluye desde el Líbano!

Los deseos de la Amada

La Amada

16 ¡Despierta, viento del norte,

ven, viento del sur!

¡Soplen sobre mi jardín

para que exhale su perfume!

¡Que mi amado entre en su jardín

y saboree sus frutos deliciosos!

El gozo de la mutua posesión

El Amado

5 1 Yo entré en mi jardín, hermana mía, novia mía;

recogí mi mirra y mi bálsamo,

comí mi miel y mi panal,

bebí mi vino y mi leche.

¡Coman, amigos míos,

beban, y embriáguense de amor!

Visita nocturna y búsqueda del Amado perdido

La Amada

2 Yo duermo, pero mi corazón vela:

oigo a mi amado que golpea.

"¡Ábreme, hermana mía, mi amada,

paloma mía, mi preciosa!

Porque mi cabeza está empapada por el rocío

y mi cabellera por la humedad de la noche".

3 "Ya me quité la túnica,

¿cómo voy a ponérmela de nuevo?

Ya me lavé los pies,

¿cómo voy a ensuciármelos?".

4 Mi amado pasó la mano

por la abertura de la puerta,

y se estremecieron mis entrañas.

5 Me levanté para abrirle a mi amado,

y mis manos destilaron mirra,

fluyó mirra de mis dedos,

por el pasador de la cerradura.

6 Yo misma le abrí a mi amado,

pero él ya había desaparecido.

¡El alma se me fue detrás de él!

¡Lo busqué, y no lo encontré,

lo llamé y no me respondió!

7 Me encontraron los centinelas

que hacen la ronda en la ciudad;

los guardias de las murallas

me golpearon y me hirieron,

me arrancaron el manto.

8 Júrenme, hijas de Jerusalén,

que si encuentran a mi amado,

le dirán... ¿qué le dirán?

Que estoy enferma de amor.

Los encantos del Amado ausente

Coro

9 ¿Qué tiene tu amado más que los otros,

tú, la más hermosa de las mujeres?

¿Qué tiene tu amado más que los otros

para que nos conjures de esa manera?

La Amada

10 Mi amado es apuesto y sonrosado,

se distingue entre diez mil.

11 Su cabeza es un lingote de oro puro,

sus cabellos son ramas de palmera,

negros como un cuervo.

12 Sus ojos son dos palomas

junto a una corriente de agua,

que se bañan en leche

y se posan sobre un estanque.

13 Sus mejillas son canteros perfumados,

almácigos de hierbas aromáticas.

Sus labios son lirios

que destilan mirra pura.

14 Sus manos, brazaletes de oro,

adornados con piedras de Tarsis.

Su vientre, un bloque de marfil,

todo incrustado de zafiros.

15 Sus piernas, columnas de alabastro,

asentadas sobre bases de oro puro.

Su aspecto es como el Líbano,

esbelto como los cedros.

16 Su paladar rebosa dulzura

y todo en él es una delicia.

Así es mi amado, así es mi amigo,

hijas de Jerusalén.

El feliz encuentro con el Amado

Coro

6 1 ¿Adónde se ha ido tu amado, tú, la más hermosa de las mujeres?

¿Adónde se dirigió tu amado,

para que lo busquemos contigo?

La Amada

2 Mi amado ha bajado a su jardín,

a los canteros perfumados,

para apacentar su rebaño en los jardines,

para recoger lirios.

3 ¡Mi amado es para mí,

y yo soy para mi amado,

que apacienta su rebañoentre los lirios!

El encanto incomparable de la Amada

El Amado

4 ¡Eres bella, amiga mía, como Tirsá,

hermosa como Jerusalén!

5 Aparta de mí tus ojos,

porque me fascinan.

Tus cabellos son un rebaño de cabras

que bajan por las laderas de Galaad.

6 Tus dientes, como un rebaño de ovejas

que acaban de bañarse:

todas ellas han tenido mellizos

y no hay ninguna estéril.

7 Como cortes de granada son tus mejillas,

detrás de tu velo.

8 Son sesenta las reinas,

ochenta las concubinas,

e innumerables las jóvenes.

9 Pero una sola es mi paloma,mi preciosa.

Ella es la única de su madre,

la preferida de la que la engendró:

al verla, la felicitan las jóvenes,

las reinas y concubinas la elogian.

10 "¿Quién es esa que surge como la aurora,

bella como la luna,

resplandeciente como el sol,

imponente como escuadrones con sus insignias?".

Encuentro sorpresivo con el Amado

La Amada

11 Yo bajé al jardín de los nogales,

a ver los retoños del valle,

a ver si brotaba la viña,

si florecían los granados...

12 Y sin que yo me diera cuenta,

me encontré en la carroza con mi príncipe.

Los atractivos físicos de la Amada

Coro

7 1 ¡Vuelve, vuelve Sulamita, vuelve, vuelve, para que te veamos!

El Amado

¿Por qué miran a la Sulamita,

bailando entre dos coros?

2 ¡Qué bellos son tus pies en las sandalias,

hija de príncipe!

Las curvas de tus caderas son como collares,

obra de las manos de un orfebre.

3 Tu ombligo es un cántaro,

donde no falta el vino aromático.

Tu vientre, un haz de trigo, bordeado de lirios.

4 Tus pechos son como dos ciervos jóvenes,

mellizos de una gacela.

5 Tu cuello es como una torre

de marfil.

Tus ojos, como las piscinasde Jesbón,

junto a la puerta Mayor.

Tu nariz es como la Torre del Líbano,

centinela que mira hacia Damasco.

6 Tu cabeza se yergue como el Carmelo,

tu cabellera es como la púrpura:

¡un rey está prendado de esas trenzas!

7 ¡Qué hermosa eres, qué encantadora,

mi amor y mi delicia!

8 Tu talle se parece a la palmera,

tus pechos a sus racimos.

9 Yo dije: Subiré a la palmera,

y recogeré sus frutos.

¡Que tus pechos sean como racimos de uva,

tu aliento como aroma de manzanas,

10 y tu paladar como un vino delicioso,

que corre suavemente hacia el amado,

fluyendo entre los labios y los dientes!

El amor plenamente compartido

La Amada

11 Yo soy para mi amado,

y él se siente atraído hacia mí.

Invitación al encuentro amoroso

12 ¡Ven, amado mío,

salgamos al campo!

Pasaremos la noche en los poblados;

13 de madrugada iremos a las viñas,

veremos si brotan las cepas,

si se abren las flores,

si florecen las granadas...

Allí te entregaré mi amor.

14 Las mandrágoras exhalan su perfume,

los mejores frutos están a nuestro alcance:

los nuevos y los añejos, amado mío,

los he guardado para ti.

8 1 ¡Ah, si tú fueras mi hermano, criado en los pechos de mi madre!

Al encontrarte por la calle podría besarte,

sin que la gente me despreciara.

2 Yo te llevaría a la casa de mi madre,

te haría entrar en ella,

y tú me enseñarías...

Te daría de beber, vino aromatizado

y el jugo de mis granadas.

La apacible uniónde los enamorados

3 Su izquierda sostiene mi cabeza

y con su derecha me abraza.

El Amado

4 Júrenme, hijas de Jerusalén,

que no despertarán,

ni desvelarán a mi amor,

hasta que ella quiera.

La fuerza irresistible del amor

Coro

5 ¿Quién es esa que sube del desierto,

reclinada sobre su amado?

El Amado

Te desperté debajo del manzano,

allí donde tu madre te dio a luz,

donde te dio a luz la que te engendró.

La Amada

6 Grábame como un sello sobre tu corazón,

como un sello sobre tu brazo,

porque el Amor es fuerte como la Muerte,

inflexibles como el Abismo son los celos.

Sus flechas son flechas de fuego,

sus llamas, llamas del Señor.

7 Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor,

ni los ríos anegarlo.

Si alguien ofreciera toda su fortuna

a cambio del amor,

tan sólo conseguiría desprecio.

Apéndices:

El porvenir de la hermana menor

Los hermanos

8 Tenemos una hermana pequeña,

aún no le han crecido los pechos.

¿Qué haremos con nuestra hermana,

cuando vengan a pedirla?

9 Si fuera una muralla,

le pondríamos almenas de plata;

si fuera una puerta,

la reforzaríamos con tablas de cedro.

La hermana menor

10 Yo soy una muralla,

y mis pechos son como torreones:

por eso soy a los ojos de él

como quién ha encontrado la paz.

La viña del Amado

El Amado

11 Salomón tenía una viña en Baal Hamón;

la confió a unos cuidadores,

y cada uno le traía mil siclos de plata

por sus frutos.

12 Mi viña es sólo para mí,

para ti, Salomón, son los mil siclos,

y doscientos para los cuidadores.

Última invitación al amor

El Amado

13 ¡Tú que habitas en los jardines!,

mis compañeros prestan oído a tu voz;

deja que yo te oiga decir:

14 "Apúrate, amado mío,

como una gacela,

como un ciervo joven,

sobre las montañas perfumadas".

1 1. La composición del Cantar de los Cantares, como la de casi todos los escritos sapienciales es atribuida a Salomón, ya que, según la tradición hebrea, él había compuesto "mil cinco poemas" (1 Rey. 5. 12).

5. "Quedar" y "Salmá" son los nombres de dos tribus de beduinos, que recorrían el desierto de Siria y solían construir sus carpas con pieles de cabras negras.

6. La "viña" de la amada es su propia hermosura.

8. Los integrantes y la función de este coro varían según las circunstancias. Sin duda, aquí está compuesto por un grupo de pastores. En otros lugares sus integrantes son las jóvenes compañeras (5. 9; 6. 1) y los hermanos de la Amada (8. 8-9).

9. Las cualidades que más se destacan por medio de esta imagen, que también se encuentra en los poemas amatorios de Arabia y de Grecia, son la prestancia, la vitalidad y el ardor apasionado.

14. "Engadí" es un oasis situado en la costa oeste del Mar Muerto, en medio de rocas escarpadas.

2 1. "Sarón" es el nombre de la llanura que se extiende sobre la costa mediterránea al sur del Carmelo. Su extensión y su fertilidad la habían hecho célebre.

4. La "bodega" -literalmente, la "casa del vino"-simboliza el lugar del encuentro amoroso, donde los enamorados se "embriagan de amor" (5. 1).

15. Esta enigmática estrofa parece estar aquí fuera de contexto. Podría tratarse de una canción popular entonada por las jóvenes -"las viñas en flor"- para librarse de los jóvenes -"los zorros pequeños"-, que al llegar la primavera se vuelven más atrevidos.

17. "Las montañas de Beter": podría tratarse de una región legendaria, como "la montaña de la mirra" y "la colina del incienso" (4. 6) o "las montañas perfumadas" (8. 14).

3 7. La mención de "Salomón" parece ser un artificio literario, para destacar la magnificencia del cortejo nupcial.

4 1-7. Ver 6. 4-7; 7. 2-8.

1. "Galaad" es una región al este del Jordán, célebre por la fertilidad de sus praderas. Las cabras de esta región son casi todas negras, como los cabellos de la joven.

9. "Hermana" es una manera afectuosa de llamar a la Amada. La misma expresión se encuentra en Tob. 7. 15; 8. 4; 10. 6.

12. La joven Amada es "un jardín cerrado" y "una fuente sellada", porque sus encantos están reservados exclusivamente para su Amado.

16. En respuesta a los elogios recibidos, la joven pide a "los vientos" que hagan llegar hasta su Amado todos los perfumes del "jardín" que es figura de ella misma.

5 7. Los "centinelas" confunden a la Amada con una prostituta y la tratan duramente.

6 4. "Tirsá" fue durante medio siglo la capital del reino de Israel (1 Rey. 16. 23), hasta que se fundó la ciudad de Samaría (1 Rey. 16. 23-24). El término de la comparación no es la ciudad misma, sino su nombre, ya que "Tirsá" significa "agradable, deseada".

10. El poeta atribuye rasgos casi divinos a la figura de la Amada. En esta descripción hiperbólica, los "escuadrones con sus insignias" son quizá las estrellas, ya que son mencionados junto con el "sol" y la "luna".

7 1. "Sulamita" es un nombre ficticio de la Amada, que recuerda a la "Sunamita" mencionada en la historia de David y Salomón (1 Rey. 1. 3; 2. 17).

5. "Jesbón" era la capital del reino de Moab, en la Transjordania (Núm. 21. 26-27; Is. 15. 4).

8 2. "Tú me enseñarías", es decir, me iniciarías en los secretos del amor.

5. Los dos fragmentos que componen este versículo, no tienen ninguna conexión aparente con el contexto. Probablemente, se trata del comienzo de dos poemas que no han sido transcritos integramente.

6. El "sello", que era un sustituto de la persona y signo de su autoridad, se llevaba suspendido al cuello o ajustado al dedo con un anillo.

"Llamas del Señor": este es el único pasaje del Cantar donde se menciona el nombre del Dios de Israel.

8-10. Este texto, bastante enigmático, parece sugerir la preocupación de los hermanos por su "hermana pequeña", hasta que llegue el momento de casarla. Ella les responde que ya no es tan niña como creen y que el amor le ha hecho encontrar la felicidad.

13. "Mis compañeros prestan oido a tu voz": con estas palabras, el Amado pone en guardia a su Amada para que se cuide de lo que va a decir.

 

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