|
Escuche eCatolico Radio
Usuarios escuchando:
Presione g+1 para recomendar esta página
Compartir esta Página
|
|
||||
|
Libro del Exodo Introducción y Capítulos del 1 al 40 Éxodo Los relatos del ÉXODO se mueven entre dos puntos
geográficos precisos: Egipto y el Sinaí. Allí se desarrollaron los
acontecimientos que hicieron de Israel el Pueblo de Dios: la salida de
Egipto, el paso del Mar Rojo y El Éxodo puede dividirse en dos partes principales.
La primera relata la gesta del Señor, que oyó el clamor de los
israelitas esclavizados en Egipto y los hizo pasar de la esclavitud a
la libertad en medio de grandes portentos. El punto culminante de esta
primera parte es el canto triunfal de Moisés que celebra la liberación
de Israel y la victoria del Señor sobre los enemigos de su Pueblo
(15. 1-21). El relato de esta acción divina es la que da su nombre a
todo el libro, ya que "éxodo" significa "salida". La segunda parte describe el encuentro del Señor con
Israel en el monte Sinaí. Después de haber manifestado su amor y su
poder, Dios establece su Alianza con los israelitas y promulga su Ley
por medio de Moisés. En virtud de esta Alianza, Israel pasa a ser la
"propiedad exclusiva" del Señor y a constituir una nación
santa, es decir, totalmente consagrada a él (19. 6). Las narraciones del Éxodo son la epopeya nacional de
Israel. En la formación de la misma, desempeñaron un papel decisivo
las fiestas y celebraciones culturales. La liturgia pascual, sobre
todo, rememoraba y actualizaba aquellos grandes acontecimientos del
pasado, para que todas las generaciones de israelitas pudieran revivir
la salida de Egipto y renovar el compromiso asumido por el Pueblo de
Dios en el SINAB. Por eso, el libro del Éxodo no es una
"historia" en el sentido moderno de la palabra: es un
testimonio nacido de la fe, el reconocimiento de que la existencia de
Israel como nación no es obra de los hombres, sino una creación de
Dios. En la redacción definitiva del Libro se emplearon elementos
provenientes de la tradición "yahvista", "elohísta"
y "sacerdotal", además de otros textos de origen diverso. Los grandes temas del Éxodo están presentes en toda <i>Se calcula que
después de la muerte de José, los hebreos permanecieron en Egipto
unos trescientos años. Su rápido crecimiento provocó la reacción
del Faraón y su propósito de exterminarlos. Por eso los persiguió y
los maltrató. En medio de la opresión, los descendientes de Abraham
clamaron al Señor, y el Señor se acordó de su Promesa y suscitó un
Libertador. Es Moisés, que va a ocupar un lugar preponderante en el
resto del Pentateuco. Moisés asume y cumple su
misión, no sin grandes dificultades. "Él prefirió compartir los
sufrimientos del Pueblo de Dios, antes que gozar los placeres efímeros
del pecado, y se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible"
(Heb. 11. 25, 27). De ahí que se enfrentó con el Faraón para
exigirle la liberación de su Pueblo. En esa lucha, el Faraón
personifica los intereses mezquinos que se oponen a la libertad de los
hijos de Dios. Moisés, por su parte, es el arquetipo de los que
luchan por conseguir esa libertad. El dramatismo con que está
presentada semejante lucha, sobre todo en el relato de las plagas,
pone bien en evidencia el triunfo final de Dios.</i>.
Los
descendientes de Jacob 1 1 Los nombres de los israelitas que llegaron con
Jacob a Egipto, cada uno con su familia, son los siguientes: 2Rubén,
Simeón, Leví y Judá, 3 Isacar, Zabulón y Benjamín, 4 Dan y Neftalí,
Gad y Aser. 5 Los descendientes de Jacob eran, en total, setenta
personas. José ya estaba en Egipto. El
crecimiento y la opresiónde los israelitas 6 Después murieron José y sus hermanos, y toda
aquella generación. 7 Pero los israelitas fueron fecundos y se
multiplicaron, hasta convertirse en una muchedumbre numerosa y muy
fuerte, que llenaba el país. 8 Mientras tanto, asumió el poder en Egipto un nuevo
rey, que no había conocido a José. 9 Él dijo a su pueblo: "El
pueblo de los israelitas es más numeroso y fuerte que nosotros. 10 Es
preciso tomar precauciones contra él, para impedir que siga multiplicándose.
De lo contrario, en caso de guerra se pondrá de parte de nuestros
enemigos, combatirá contra nosotros y se irá del país".11
Entonces los egipcios pusieron a Israel a las órdenes de capataces,
para que lo oprimieran con trabajos forzados. Así Israel construyó
para el Faraón las ciudades de almacenamiento de Pitóm y Ramsés. 12
Pero a medida que aumentaba la opresión, más se multiplicaba y más
se expandía. Esto hizo que la presencia de los israelitas se
convirtiera en un motivo de inquietud. 13 Por eso, los egipcios redujeron a los israelitas a
la condición de esclavos, 14y les hicieron insoportable la vida, forzándolos
a realizar trabajos extenuantes: la preparación de la arcilla, la
fabricación de ladrillos y toda clase de tareas agrícolas. 15 Además, el rey de Egipto se dirigió a las
parteras de las mujeres hebreas –una de ellas se llamaba Sifrá y la
otra Puá– 16 y les ordenó: "Cuando asistan durante el parto a
las mujeres hebreas, observen bien el sexo del recién nacido: si es
un varón, mátenlo, y si es una niña, déjenla vivir". 17 Pero
las parteras tuvieron temor de Dios, y en lugar de acatar la orden que
les había dado el rey de Egipto, dejaban con vida a los varones. 18
El rey las mandó llamar y les preguntó: "¿Por qué han obrado
así y han dejado con vida a los varones?". 19 Ellas le
respondieron: "Por que las mujeres hebreas no son como las
egipcias: tienen mucha vitalidad, y antes que llegue la partera, ya
han dado a luz". 20 Por eso Dios fue bondadoso con las parteras.
El pueblo creció cada vez más y se hizo muy poderoso, 21 y como
ellas habían obrado con temor de Dios, él les concedió una familia
numerosa. 22 Entonces el Faraón dio esta orden a su pueblo:
"Arrojen al Nilo a todos los varones recién nacidos, pero dejen
con vida a las niñas".
El
nacimiento de Moisés 2 1 Un hombre de la familia de Leví se casó con la
hija de un levita. 2La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo
que era muy hermoso, lo mantuvo escondido durante tres meses. 3Cuando
ya no pudo ocultarlo más tiempo, tomó una cesta de papiro y la
impermeabilizó con betún y pez. Después puso en ella al niño y la
dejó entre los juncos, a orillas del Nilo. 4 Pero la hermana del niño
se quedó a una cierta distancia, para ver qué le sucedería. 5 La hija del Faraón bajó al Nilo para bañarse,
mientras sus doncellas se paseaban por la ribera. Al ver la cesta en
medio de los juncos, mandó a su esclava que fuera a recogerla. 6 La
abrió, y vio al niño que estaba llorando; y llena de compasión,
exclamó: "Seguramente es un niño de los hebreos". 7 Entonces la hermana del niño dijo a la hija del
Faraón: "¿Quieres que vaya a buscarte entre las hebreas una
nodriza para que te lo críe?". 8 "Sí", le respondió
la hija del Faraón. La jovencita fue a llamar a la madre del niño, 9
y la hija del Faraón le dijo: "Llévate a este niño y críamelo;
yo te lo voy a retribuir". La mujer lo tomó consigo y lo crió;
10 y cuando el niño creció, lo entregó a la hija del Faraón, que
lo trató como a un hijo y le puso el nombre de Moisés, diciendo:
"Sí, yo lo saqué de las aguas". La
huida de Moisés a Madián 11 Siendo ya un hombre, Moisés salió en cierta ocasión
a visitar a sus hermanos, y observó los penosos trabajos a que
estaban sometidos. También vio que un egipcio maltrataba a un hebreo,
a uno de sus hermanos. 12 Entonces dirigió una mirada a su alrededor,
y como no divisó a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la
arena. 13 Al día siguiente regresó y encontró a dos hebreos que se
estaban peleando. "¿Por qué golpeas a tu compañero?",
preguntó al agresor. 14 Pero este le respondió: "¿Quién te ha
constituido jefe o árbitro nuestro? ¿Acaso piensas matarme como
mataste al egipcio?". Moisés sintió temor y pensó: "Por
lo visto, el asunto ha trascendido". 15 En efecto, el Faraón se enteró de lo sucedido, y
buscó a Moisés para matarlo. Pero este huyó del Faraón, y llegó
al país de Madián. Allí se sentó junto a un pozo. 16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas. Ellas
fueron a sacar agua para llenar los bebederos y dar de beber al rebaño
de su padre. 17 De pronto llegaron unos pastores y las echaron. Moisés,
poniéndose de pie, salió en defensa de ellas y dio de beber a sus
ovejas. 18Cuando llegaron al lugar donde estaba Reuel, su padre, este
les preguntó: "¿Por qué hoy han vuelto tan pronto?". 19
"Un hombre, un egipcio, le explicaron ellas, nos libró de los
pastores, nos sacó agua, y hasta dio de beber al rebaño".
20"¿Dónde está ese hombre?", preguntó él a sus hijas.
"¿Por qué lo dejaron allí? Invítenlo a comer". 21Moisés
accedió a quedarse en casa de aquel hombre, y este le dio como esposa
a su hija Sipora. 22 Ella tuvo un hijo, y Moisés lo llamó Gersón,
porque dijo: "Fui un emigrante en tierra extranjera". El
clamor de los israelitas escuchado por Dios 23 Pasó mucho tiempo y, mientras tanto, murió el rey
de Egipto. Los israelitas, que gemían en la esclavitud, hicieron oír
su clamor, y ese clamor llegó hasta Dios, desde el fondo de su
esclavitud. 24Dios escuchó sus gemidos y se acordó de su alianza con
Abraham, Isaac y Jacob. 25 Entonces dirigió su mirada hacia los
israelitas y los tuvo en cuenta.
El
llamado de Dios a Moisés 3 1 Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro
Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá
del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. 2 Allí se le
apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en
medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, 3 Moisés
pensó: "Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué
será que la zarza no se consume?". 4 Cuando el Señor vio que él
se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo:
"¡Moisés, Moisés!". "Aquí estoy", respondió
él. 5Entonces Dios le dijo: "No te acerques hasta aquí. Quítate
las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra
santa". 6 Luego siguió diciendo: "Yo soy el Dios de tu
padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob".
Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. La misión
de Moisés 7 El Señor dijo: "Yo he visto la opresión de mi
pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor,
provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos.
8 Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo
subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una
tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas,
los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos. 9 El clamor
de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto cómo son oprimidos
por los egipcios. 10 Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques
de Egipto a mi pueblo, a los israelitas". 11 Pero Moisés dijo a Dios: "¿Quién soy yo
para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto a los
israelitas?". 12"Yo estaré contigo, le dijo Dios, y esta es
la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de
Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña". La
revelación del Nombre divinoy la promesa de liberación 13 Moisés dijo a Dios: "Si me presento ante los
israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me
preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?".
14 Dios dijo a Moisés: "Yo soy el que soy". Luego añadió:
"Tú hablarás así a los israelitas: ‘Yo soy’ me envió a
ustedes". 15 Y continuó diciendo a Moisés: "Tu hablarás
así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de
Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía.
Este es mi nombre para siempre, y así seré invocado en todos los
tiempos futuros. 16 Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El
Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de
Jacob, se me apareció y me dijo: ‘Yo los he visitado y he visto cómo
los maltrataban los egipcios. 17 Por eso decidí librarlos de la
opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los
cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los
jebuseos, a una tierra que mana leche y miel’. 18 Ellos te escucharán,
y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los
ancianos de Israel. Entonces le dirás: ‘El Señor, el Dios de los
hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una
marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor,
nuestro Dios’. 19 Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir,
si no es obligado por la fuerza. 20 Pero yo extenderé mi mano y
castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así
él los dejará partir, 21 y haré que este pueblo se gane el favor de
los egipcios, de manera que cuando ustedes salgan, no se vayan con las
manos vacías. 22 Por eso, cada mujer pedirá a su vecina y a la que
se hospeda en su casa, objetos de plata y oro, y también vestidos, y
se los pondrán a sus hijos e hijas. Así despojarán a los
egipcios".
El
poder dado por Dios a Moisés 4 1 Pero Moisés respondió: "¿Y si se niegan a
creerme, y en lugar de hacerme caso, me dicen: ‘No es cierto que el
Señor se te ha aparecido’?". 2 Entonces el Señor le preguntó:
"¿Qué tienes en la mano?". "Un bastón",
respondió Moisés. 3 "Arrójalo al suelo", le ordenó el Señor.
Y cuando lo arrojó al suelo, el bastón se convirtió en una
serpiente. Moisés retrocedió atemorizado, 4pero el Señor le volvió
a decir: "Extiende tu mano y agárrala por la cola". Así lo
hizo, y cuando la tuvo en su mano, se transformó nuevamente en un
bastón. 5 "Así deberás proceder, añadió el Señor, para que
crean que el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el
Dios de Isaac y el Dios de Jacob, se te ha aparecido". 6 Después el Señor siguió diciéndole: "Mete
tu mano en el pecho". Él puso su mano en el pecho; y al sacarla,
estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve. 7 En seguida el Señor
le ordenó: "Vuelve a poner tu mano en el pecho". Así lo
hizo Moisés; y cuando la retiró, ya había recuperado nuevamente su
color natural. 8 Entonces el Señor le dijo: "Si se niegan a
creerte y no se convencen ante la evidencia del primer prodigio, el
segundo los convencerá. 9 Y si a pesar de estos dos prodigios
permanecen incrédulos y no te escuchan, saca del Nilo un poco de agua
y derrámala en la tierra; y al caer en la tierra, el agua que saques
del Nilo se convertirá en sangre". Aarón,
intérprete de Moisés 10 Moisés dijo al Señor: "Perdóname, Señor,
pero yo nunca he sido una persona elocuente: ni antes, ni a partir del
momento en que tú me hablaste. Yo soy torpe para hablar y me expreso
con dificultad". 11 El Señor le respondió: "¿Quién dio
al hombre una boca? ¿Y quién hace al hombre mudo o sordo, capaz de
ver o ciego? ¿No soy yo, el Señor? 12 Ahora ve: yo te asistiré
siempre que hables y te indicaré lo que debes decir". 13 Pero
Moisés insistió: "Perdóname, Señor, encomienda a otro esta
misión". 14 El Señor se enojó con Moisés y exclamó: "¿Acaso
no tienes a tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él tiene
facilidad de palabra. Ahora justamente viene a tu encuentro, y al
verte se llenará de alegría. 15 Tú le hablarás y harás que sea tu
portavoz. Yo los asistiré siempre que ustedes hablen, y les indicaré
lo que deben hacer. 16 Él hablará al pueblo en tu nombre; será tu
portavoz y tu serás un dios para él. 17 Lleva también en tu mano
este bastón, porque con él realizarás los prodigios". El
regreso de Moisés a Egipto 18 Luego Moisés se alejó de allí y al regresar a la
casa de Jetró, su suegro, le dijo: "Permíteme volver a Egipto,
donde están mis hermanos. Quiero ver si viven todavía". Jetró
le respondió: "Puedes ir en paz". 19 El Señor dijo a Moisés en Madián: "Regresa
a Egipto, porque ya han muerto todos los que querían matarte".
20 Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los hizo montar en un asno,
y emprendió el camino de regreso a Egipto. En su mano llevaba el bastón
de Dios. 21 El Señor le dijo: "Mientras regresas a Egipto,
considera todos los prodigios que yo te di el poder de realizar: tú
los harás delante del Faraón. Pero yo voy a endurecer el corazón
del Faraón, y él no dejará salir al pueblo. 22 Entonces tú le dirás:
Así habla el Señor: ‘Israel es mi hijo primogénito. 23 Yo te he
dicho que dejes partir a mi pueblo, para que me rinda culto. Pero ya
que te niegas a hacerlo, castigaré con la muerte a tu hijo primogénito’". La
circuncisión del hijo de Moisés 24 Cuando hizo un alto en el camino para pasar la
noche, el Señor lo atacó e intentó matarlo. 25 Pero Sipora tomó un
cuchillo de piedra, cortó el prepucio de su hijo, y con él tocó los
pies de Moisés diciendo: "Tú eres para mi un esposo de
sangre". 26 Y el Señor se apartó de él. Ella había dicho:
"esposo de sangre", a causa de la circuncisión. El
encuentro de Moisés con Aarón 27 Mientras tanto, el Señor había dicho a Aarón:
"Ve al desierto para encontrarte con Moisés". Aarón partió,
y cuando lo encontró en la montaña de Dios, lo besó. 28 Moisés lo
informó acerca de la misión que el Señor le había confiado, y de
todos los prodigios que le había mandado realizar. 29 Después fueron
los dos juntos y reunieron a todos los ancianos de los israelitas. 30
Aarón les expuso las palabras que el Señor había dicho a Moisés, y
este realizó los prodigios a la vista del pueblo. 31 El pueblo creyó;
y cuando oyeron que el Señor había visitado a los israelitas y había
visto su opresión, se postraron en señal de adoración.
La
primera entrevista de Moisés con el Faraón 5 1 Inmediatamente, Moisés y Aarón fueron a decir al
Faraón: "Así habla el Señor, el Dios de Israel: Deja partir a
mi pueblo, para que celebre en el desierto una fiesta en mi
honor". 2 Pero el Faraón respondió: "¿Y quien es el Señor
para que yo le obedezca dejando partir a Israel? Yo no conozco al Señor
y no dejaré partir a Israel". 3 Ellos dijeron: "El Dios de
los hebreos vino a nuestro encuentro, y ahora tenemos que realizar una
marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor,
nuestro Dios. De lo contrario él nos castigará con la peste o la
espada". 4 El rey de Egipto les respondió: "¿Por qué
ustedes, Moisés y Aarón, se empeñan en apartar al pueblo de sus
tareas? Vuelvan al trabajo que les ha sido impuesto". 5 Él
pensaba así: "Ellos son ahora más numerosos que los nativos del
país, ¿y todavía debo tolerarles que interrumpan sus
trabajos?". Las
instrucciones del Faraón a sus capataces 6 Ese mismo día, el Faraón dio a los capataces y a
los inspectores del pueblo las siguientes instrucciones: 7 "No
sigan entregando a esa gente la paja para hacer los ladrillos, como lo
hicieron hasta ahora. Que vayan a juntarla ellos mismos. 8 Pero exíjanles
la misma cantidad de ladrillos que fabricaban antes, sin descontarles
ni uno solo, porque son unos holgazanes. Por eso gritan: ‘¡Déjanos
ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios!’. 9 Háganlos trabajar más
duramente y que estén siempre ocupados; así no prestarán atención
a esas patrañas". 10 En seguida salieron los capataces del pueblo, junto
con los inspectores, y dijeron a la multitud: "Así habla el Faraón:
‘De ahora en adelante no les daré más paja. 11 Vayan ustedes
mismos y tráiganla de donde puedan. Pero el rendimiento no deberá
disminuir en lo más mínimo’". 12 Entonces el pueblo se
dispersó por todo el territorio de Egipto para recoger los rastrojos,
y abastecerse así de paja. 13 Los capataces, por su parte, los
apremiaban diciendo: "Terminen el trabajo que se les fijó para
cada día, como lo hacían cuando les daban la paja". 14 Y los
capataces del Faraón golpearon a los inspectores israelitas que ellos
habían designado, diciendo: "¿Por qué ayer y hoy no
completaron la cantidad establecida de ladrillos, como lo venían
haciendo hasta ahora?". La
queja de los inspectores hebreos 15 Los inspectores de los israelitas fueron a quejarse
al Faraón, diciendo: "¿Por qué tratas así a tus servidores?
16No nos dan paja, no cesan de decirnos que hagamos ladrillos, y
encima nos golpean. Y tú tienes la culpa". 17Pero el Faraón
respondió: "Ustedes son unos holgazanes, sí, unos perfectos
holgazanes. Por eso andan diciendo: ‘Déjanos ir a ofrecer
sacrificios a nuestro Dios’. 18 Ahora vayan a trabajar. Y no sólo
no les darán más paja, sino que deberán entregar la misma cantidad
de ladrillos". 19 Cuando les anunciaron que no debían disminuir la
producción de ladrillos establecida para cada día, los inspectores
israelitas se vieron en un grave aprieto. 20 Y al encontrarse con Moisés
y Aarón que los estaban esperando a la salida, 21 les dijeron:
"Que el Señor fije su mirada en ustedes y juzgue. Porque nos han
hecho odiosos al Faraón y a sus servidores, y han puesto en sus manos
una espada para que nos maten". La
oración de Moisés 22 Moisés se volvió al Señor, diciendo: "Señor,
¿por qué maltratas a este pueblo? ¿Para esto me has enviado?
23Desde que me presenté ante el Faraón para hablarle en tu nombre,
él no ha cesado de matratar a este pueblo, y tú no haces nada para
librar a tu pueblo".
6 1 El Señor le respondió: "¡Ahora verás lo
que haré al Faraón! Tendrá que dejarlos partir por la fuerza, e
incluso, se verá obligado a expulsarlos de su país". Otro
relato de la vocación de Moisés 2 Dios habló a Moisés y le dijo: "Yo soy el Señor.
3 Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como el Dios
Todopoderoso, pero no me di a conocer a ellos con mi nombre ‘el Señor’.
4También establecí mi alianza con ellos, para darles la tierra de
Canaán, esa tierra donde ellos residieron como extranjeros. 5 Y
cuando escuché los gemidos de los israelitas, esclavizados por los
egipcios, me acordé de mi alianza. 6 Por eso, anuncia esto a los
israelitas: Yo soy el Señor. Yo los libraré de los trabajos forzados
que les imponen los egipcios, los salvaré de la esclavitud a que
ellos los someten, y los rescataré con el poder de mi brazo,
infligiendo severos y justos castigos. 7 Haré de ustedes mi Pueblo y
yo seré su Dios. Así tendrán que reconocer que soy yo, el Señor,
el que los libró de los trabajos forzados de Egipto. 8 Después los
introduciré en la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob,
y se la daré en posesión. Yo soy el Señor". 9Moisés refirió
estas palabras a los israelitas, pero ellos no quisieron escucharlo,
porque estaban desalentados a causa de la dura servidumbre. 10 Entonces el Señor dijo a Moisés: 11"Preséntate
al Faraón, el rey de Egipto, y dile que deje partir de su país a los
israelitas". 12 Moisés se excusó ante el Señor, diciendo:
"Si los israelitas no quisieron escucharme, ¿cómo me va a
escuchar el Faraón, a mí que no tengo facilidad de palabra?".
13 Pero el Señor habló a Moisés y a Aarón, y les dio órdenes para
los israelitas y para el Faraón, rey de Egipto, a fin de hacer salir
de Egipto a los israelitas. La
genealogía de Moisés y Aarón 14 Los jefes de las familias de Israel fueron los
siguientes: Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel, fueron
Henoc, Palú, Jesrón y Carmí. Estos son los clanes de Rubén. 15 Los hijos de Simeón fueron Iemuel, Iamín, Ohad,
Iaquín, Sójar y Saúl, el hijo de la cananea. Estos son los clanes
de Simeón. 16 Los nombres de los hijos de Leví, con sus
descendientes, fueron estos: Gersón, Quehat y Merarí. Leví vivió
ciento treinta y siete años. 17 Los hijos de Gersón fueron Libní y
Simei con sus clanes. 18 Los hijos de Quehat fueron Amrám, Isar, Hebrón
y Uziel. Quehat vivió ciento treinta y tres años. 19 Los hijos de
Merarí fueron Majlí y Musí. Estos son los clanes de Leví con sus
descendientes. 20 Amrám se casó con Ioquébed, su tía, y de ella
le nacieron Aarón y Moisés. Amrám vivió ciento treinta y siete años. 21 Los hijos de Isar fueron Coré, Néfeg y Zicrí; 22
y los hijos de Uziel, fueron Misael, Elsafán y Sitrí. 23 Aarón se casó con Eliseba, hija de Aminadab y
hermana de Najsón; de ella le nacieron Nadab, Abihú, Eleazar e
Itamar. 24 Los hijos de Coré fueron Asir, Elcaná y Abiasaf.
Estos son los clanes de los coreítas. 25 Eleazar, hijo de Aarón, se casó con una de las
hijas de Putiel, que fue madre de Pinjás. Estos son los jefes de las familias levíticas, con
sus respectivos clanes. 26 Moisés y Aarón son los mismos que recibieron del
Señor la orden de sacar de Egipto a los israelitas, distribuidos en
grupos. 27 Ellos fueron los que hablaron al Faraón, el rey de Egipto,
para hacer salir a los israelitas. Son los mismos Moisés y Aarón. La misión
de Moisés y Aarón 28 El día en que el Señor habló a Moisés en
Egipto, 29 le dijo: "Yo soy el Señor. Repite al Faraón, el rey
de Egipto, todo lo que yo te diga". 30 Pero Moisés puso al Señor
este pretexto: "Yo tengo dificultad para hablar. ¿Cómo me va a
escuchar el Faraón?".
7 1 El Señor dijo a Moisés: "Yo hago de ti un
dios para el Faraón, y Aarón, tu hermano, será tu profeta. 2 Tú le
comunicarás todo lo que yo te mande, y él hablará al Faraón, para
que deje salir de su país a los israelitas. 3Pero yo endureceré el
corazón del Faraón, y así podré multiplicar mis signos y mis
prodigios en Egipto. 4 El Faraón se resistirá a escucharlos, pero yo
descargaré mi mano sobre Egipto, y haré salir de allí a los
israelitas –mi ejército y mi pueblo– infligiendo severos y justos
castigos. 5 Y cuando extienda mi mano sobre Egipto para hacer salir de
allí a los israelitas, los egipcios tendrán que reconocer que yo soy
el Señor". 6 Moisés y Aarón realizaron exactamente lo que el
Señor les había ordenado. 7 Cuando se entrevistaron con el Faraón,
Moisés tenía ochenta años, y Aarón, ochenta y tres. Aarón
y los magos de Egipto 8 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: 9"Cuando
el Faraón les pida que hagan un prodigio, tú le dirás a Aarón:
‘Toma tu cayado y arrójalo delante del Faraón; y el cayado se
convertirá en una serpiente’". 10 Moisés y Aarón se
presentaron entonces ante el Faraón e hicieron todo lo que el Señor
les había ordenado. Aarón arrojó su cayado delante del Faraón y de
sus servidores, y el cayado se transformó en una serpiente. 11 El
Faraón, a su vez, convocó a los sabios y hechiceros; y los magos de
Egipto, valiéndose de sus artes secretas, hicieron otro tanto. 12
Cada uno arrojó su bastón, y estos se transformaron en serpientes;
pero el de Aarón devoró a todos los demás. La
primera plaga: el agua convertida en sangre 14 El Señor dijo a Moisés: "El Faraón está
obstinado y se resiste a dejar partir al pueblo. 15 Preséntate ante
él mañana temprano, cuando salga para ir al río; espéralo a la
orilla del Nilo, sosteniendo en tu mano el bastón que se transformó
en serpiente, 16 y háblale en estos términos: ‘El Señor, el Dios
de los hebreos, me envió a decirte: Deja que mi pueblo vaya a
rendirme culto en el desierto. Pero tú no has querido obedecer. 17
Por eso dice el Señor: Ahora te demostraré que soy el Señor. Yo
golpearé las aguas del Nilo con el bastón que tengo en la mano, y
las aguas se convertirán en sangre. 18 Los peces que hay en el Nilo
morirán, y el río dará un olor tan pestilente que los egipcios no
podrán beber sus aguas’". 19 Luego el Señor dijo a Moisés: "Da esta orden
a Aarón: ‘Toma tu bastón y extiende tu mano sobre las aguas de
Egipto –sobre sus ríos y sus canales, sus pantanos y todos sus depósitos
de agua– y que estas se conviertan en sangre a lo largo de todo
Egipto, incluso las que están en recipientes de madera y de
piedra’". 20 Moisés y Aarón hicieron lo que el Señor les había
ordenado. Él levantó su bastón y golpeó las aguas del Nilo, a la
vista del Faraón y de todos sus servidores. Y toda el agua del Nilo
se convirtió en sangre. 21 Los peces del Nilo murieron, y el río dio
un olor tan pestilente, que los egipcios ya no pudieron beber sus
aguas. Entonces hubo sangre en todo el territorio de Egipto. 22 Pero
los magos egipcios, valiéndose de sus artes secretas, hicieron lo
mismo. Por eso el Faraón persistió en su obstinación y no los
escuchó, como el Señor lo había predicho. 23 Y dándose vuelta,
regresó a su palacio sin atribuir mayor importancia a lo que había
sucedido. 24 Mientras tanto, los egipcios se pusieron a cavar en los
alrededores del Nilo, en busca de agua potable, porque no podían
beber el agua del río. 25 Así pasaron siete días después que el Señor
golpeó las aguas del Nilo. La
segunda plaga: las ranas 26 El Señor dijo a Moisés: "Preséntate ante el
Faraón y dile: ‘Así habla el Señor: Deja que mi pueblo vaya a
rendirme culto. 27 Porque si te niegas a dejarlo partir, haré que tu
territorio quede totalmente plagado de ranas. 28El Nilo estará
atestado de ranas, que subirán e invadirán tu palacio, tu dormitorio
y hasta tu mismo lecho; se meterán en las casas de tus servidores y
en las de tu pueblo, en tus hornos y utensilios de cocina. 29 Y llegarán
incluso a trepar sobre ti, sobre tus servidores y sobre tu
pueblo’".
8 1 Luego el Señor dijo a Moisés: "Da esta orden
a Aarón: ‘Extiende tu mano y tu bastón sobre los ríos, los
canales y los pantanos, para que las ranas invadan el territorio de
Egipto’". 2Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto,
y las ranas subieron hasta cubrir el país. 3 Pero los magos de
Egipto, valiéndose de sus artes secretas, hicieron otro tanto y
atrajeron una invasión de ranas sobre el territorio de Egipto. 4 El Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les
dijo: "Rueguen al Señor que aleje las ranas de mí y de mis súbditos,
y yo me comprometo a dejar que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios al
Señor". 5 Moisés respondió al Faraón: "Dígnate
indicarme el momento en que debo rogar por ti, por tus servidores y
por tu pueblo para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y
queden solamente en el Nilo". 6 "Mañana", dijo el Faraón.
Entonces Moisés añadió: "Que suceda conforme a tus palabras.
Así sabrás que no hay nadie como el Señor, nuestro Dios. 7 Las
ranas se apartarán de ti, de tus casas, de tus servidores y de tu
pueblo, y quedarán únicamente en el Nilo". 8 Cuando Moisés y
Aarón se separaron del Faraón, Moisés rogó al Señor para que
alejara las ranas con que había castigado al Faraón, 9 y el Señor
accedió al pedido de Moisés. Las ranas quedaron muertas en las
casas, en los patios y en los campos. 10Las juntaron en grandes
montones, y se extendió por todas partes un olor pestilente. 11 Pero
el Faraón, al ver que la situación mejoraba, se obstinó y no escuchó
a Moisés y a Aarón, como el Señor lo había predicho. La
tercera plaga: los mosquitos 12 El Señor dijo a Moisés: "Da esta orden a Aarón:
‘Extiende tu bastón y golpea el polvo del suelo, para que se
transforme en mosquitos a lo largo de todo Egipto’". 13 Aarón
extendió la mano empuñando su bastón, golpeó el polvo del suelo, y
en seguida, nubes de mosquitos se lanzaron contra la gente y los
animales. Todo el polvo del suelo se transformó en mosquitos, a lo
largo de todo el país. 14 Los magos intentaron producir mosquitos,
valiéndose de sus artes secretas, pero no lo consiguieron. Los
mosquitos atacaron a hombres y animales. 15 Entonces dijeron al Faraón:
"Aquí está el dedo de Dios". A pesar de esto, el Faraón
persistió en su obstinación y no los escuchó, como el Señor lo había
predicho. La
cuarta plaga: los tábanos 16 El Señor dijo a Moisés: "Mañana temprano,
cuando el Faraón salga para ir al río, preséntate ante él y dile:
‘Así habla el Señor: Deja que mi pueblo vaya a rendirme culto. 17
Porque si te niegas a dejarlo partir, yo enviaré contra ti, contra
tus servidores, tu pueblo y tus casas, una invasión de tábanos. Las
casas de los egipcios y el suelo donde ellos habitan quedarán
atestados de tábanos. 18Pero al mismo tiempo, haré una excepción
con la región de Gosen, donde reside mi pueblo. Allí no habrá tábanos,
para que sepas que yo, el Señor, estoy en medio de este país. 19 Yo
haré una distinción entre mi pueblo y el tuyo. Este signo sucederá
mañana’". 20 Así lo hizo el Señor, y una gran cantidad de tábanos
se precipitó sobre el palacio del Faraón y sobre las casas de sus
servidores; y todo el territorio de Egipto fue devastado por los tábanos.
21Entonces el Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo:
"Pueden ir a ofrecer sacrificios a su Dios, pero que sea dentro
del país". 22 Moisés respondió: "Eso no puede ser. Porque
los sacrificios que nosotros ofreceremos al Señor, nuestro Dios, son
una abominación para los egipcios. Y si nos ven ofrecer sacrificios
que ellos consideran abominables, nos matarán a pedradas. 23Haremos
una marcha de tres días por el desierto, y allí ofreceremos
sacrificios al Señor, nuestro Dios, conforme a lo que él nos
diga". 24 El Faraón dijo: "Les permitiré que vayan a
ofrecer sacrificios al Señor, su Dios, en el desierto, con tal de que
no se alejen demasiado. De paso, rueguen por mí". 25 "En
cuanto salga, respondió Moisés, rogaré al Señor, y mañana los tábanos
se apartarán de ti, de tus servidores y de tu pueblo; pero deja de
una vez por todas de burlarte de nosotros, y no impidas que el pueblo
vaya a ofrecer sacrificios al Señor". 26 Luego Moisés se alejó
de la presencia del Faraón, y oró al Señor. 27El Señor hizo lo que
Moisés le había pedido, y los tábanos se apartaron del Faraón, de
sus servidores y de su pueblo. No quedó ni siquiera uno. 28 Pero a
pesar de eso, el Faraón se obstinó una vez más, y no dejó partir
al pueblo.
La
quinta plaga: la mortandad del ganado 9 1 El Señor dijo a Moisés: "Ve a presentarte
ante el Faraón y dile: ‘Así habla el Señor, el Dios de los
hebreos: Deja que mi pueblo salga a rendirme culto. 2 Porque si te
resistes a dejarlo partir y sigues reteniéndolo, 3 la mano del Señor
enviará una peste mortífera contra el ganado que está en los
campos: contra los caballos, los asnos, los camellos, los bueyes y el
ganado menor. 4 Pero el Señor hará una distinción entre el ganado
de Israel y el de Egipto, de manera que no morirá ni uno solo de los
animales que pertenecen a Israel’". 5 Y el Señor fijó un
plazo, diciendo: "Mañana cumpliré esta amenaza contra el país".
6En efecto, al día siguiente el Señor cumplió su palabra y entonces
murió todo el ganado de Egipto. A los israelitas, en cambio, no se
les murió ni un solo animal. 7 Y cuando el Faraón ordenó que
hicieran un recuento, se comprobó que los israelitas no habían
perdido ni una sola cabeza de ganado. A pesar de eso, el Faraón se
obstinó y no dejó partir al pueblo. La
sexta plaga: las úlceras 8 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: "Recojan
unos puñados del hollín que se forma en los hornos, y que Moisés lo
arroje hacia el cielo, en la presencia del Faraón. 9 Ese hollín se
convertirá en un polvo que se expandirá por todo el territorio de
Egipto y producirá úlceras purulentas en los hombres y en los
animales". 10 Ellos recogieron el hollín y se presentaron ante
el Faraón. Moisés lo arrojó hacia el cielo, y tanto los hombres
como los animales se cubrieron de úlceras. 11 Los magos no pudieron
enfrentarse con Moisés a causa de las úlceras que les habían salido
como a todos los demás egipcios. 12 Pero el Señor endureció el
corazón del Faraón, y él no los escuchó, como el Señor había
predicho a Moisés. La séptima
plaga: el granizo 13 Luego el Señor dijo a Moisés: "Mañana bien
temprano preséntate al Faraón y dile: ‘Así habla el Señor, el
Dios de los hebreos: Deja que mi pueblo salga a rendirme culto. 14
Porque esta vez estoy dispuesto a enviar todas mis plagas contra ti,
contra tus servidores y contra todo tu pueblo, para que sepas que no
hay nadie como yo en toda la tierra. 15 Si yo hubiera extendido mi
mano y enviado una peste contra ti y contra tu pueblo, ya habrías
desaparecido de la tierra. 16 Pero preferí dejarte con vida, para
mostrarte mi poder y para que mi Nombre sea pregonado por toda la
tierra. 17 ¡Y todavía tienes la audacia de oponerte a mi pueblo para
impedir su partida! 18 Pero mañana, a esta misma hora, haré caer
sobre Egipto una terrible granizada, como no la hubo desde su fundación
hasta el presente. 19 Por eso, ordena que pongan bajo techo tu ganado
y todo lo que tengas al aire libre, porque todo lo que esté al aire
libre y no se encuentre bajo techo –sea hombre o animal– morirá víctima
del granizo’". 20 Algunos servidores del Faraón, atemorizados
por la palabra del Señor, pusieron bajo techo a sus esclavos y su
ganado; 21 pero otros no hicieron caso de esta amenaza y dejaron en el
campo a sus esclavos y su ganado. 22 Entonces el Señor dijo a Moisés: "Extiende
tu mano hacia el cielo, y que caiga el granizo sobre la gente, los
animales y la vegetación que crece en los campos, en todo el
territorio de Egipto". 23 Moisés extendió su bastón hacia el
cielo, y el Señor envió truenos y granizo. Cayeron rayos sobre la
tierra, y el Señor hizo llover granizo sobre Egipto. 24 El granizo y
el fuego que formaba remolinos en medio de él, se precipitaron con
tal violencia, que nunca hubo en Egipto nada semejante desde que
comenzó a ser una nación. 25 El granizo mató a todos los hombres y
animales que se encontraban al aire libre en el territorio de Egipto,
arrasó toda la vegetación de los campos y destrozó todos los árboles.
26 Sólo se libró del granizo la región de Gosen, donde habitaban
los israelitas. 27 El Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, y
les dijo: "Esta vez debo confesar mi pecado. El Señor tiene razón,
mientras que yo y mi pueblo estamos equivocados. 28 Rueguen al Señor
que haga cesar los truenos y el granizo, y yo los dejaré partir. Ya
no tendrán que permanecer aquí más tiempo". 29 Moisés
respondió: "Apenas salga de la ciudad, extenderé mis manos al
Señor, y cesarán los truenos y no habrá más granizo, para que
sepas que la tierra pertenece al Señor. 30 Sin embargo, yo sé muy
bien que ni tú ni tus servidores temen todavía al Señor Dios".
31 En aquella oportunidad fueron destruidos el lino y la cebada,
porque la cebada ya había echado espigas, y el lino estaba florecido.
32 El trigo y la espelta, en cambio, como son tardíos, escaparon a la
destrucción. 33 Después que se alejó del Faraón, Moisés salió
de la ciudad y extendió sus manos al Señor. Entonces cesaron los
truenos y el granizo, y no cayó más lluvia sobre la tierra. 34 Pero
cuando el Faraón vio que la lluvia, el granizo y los truenos habían
cesado, reincidió en su pecado y endureció su corazón, lo mismo que
sus servidores. 35 El Faraón se obstinó y no dejó partir a los
israelitas, como el Señor lo había predicho por medio de Moisés.
La
octava plaga: las langostas 10 1 El Señor dijo a Moisés:
"Ve a presentarte delante del Faraón, porque yo mismo hice que
se obstinaran, él y sus servidores, a fin de realizar estos signos en
medio de ellos. 2 Así podrás contar a tus hijos y a tus nietos con
qué rigor traté a los egipcios y qué signos realicé entre ellos, y
ustedes sabrán que yo soy el Señor". 3 Moisés y Aarón se
presentaron ante el Faraón y le dijeron: "Así habla el Señor,
el Dios de los hebreos: ‘¿Hasta cuando te resistirás a humillarte
delante de mí? Deja que mi pueblo salga a rendirme culto. 4Porque si
te niegas a dejarlo partir, mañana enviaré contra tu país una
invasión de langostas. 5 Ellas cubrirán de tal manera la superficie
del suelo, que nadie lo podrá ver. Devorarán el resto que se salvó
del granizo y acabarán con todos los árboles que crecen en los
campos. 6 Invadirán tus palacios, las residencias de tus servidores y
las casas de todos los egipcios. Tus padres y tus abuelos nunca
experimentaron una cosa igual, desde que se instalaron en el país
hasta el día de hoy’". Y dándose vuelta, Moisés se alejó de
la presencia del Faraón. 7 Los servidores del Faraón le dijeron:
"¿Hasta cuándo este hombre será un peligro para nosotros? Deja
que esa gente salga a rendir culto al Señor su Dios. ¿O todavía no
te has dado cuenta de que Egipto está al borde de la ruina?". 8 Moisés y Aarón fueron conducidos nuevamente a la
presencia del Faraón, y este les anunció: "Pueden ir a rendir
culto al Señor. Pero antes especifiquen quiénes son los que van a
ir". 9 Moisés le respondió: "Iremos con nuestros jóvenes
y nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras
ovejas y nuestras vacas, porque celebraremos una fiesta en honor del
Señor". 10 "¡Que el Señor esté con ustedes, así como yo
los dejo partir con sus familias!", replicó el Faraón.
"Sean testigos ustedes mismos de su mala fe. 11¡Así no! Que
vayan los hombres solos a rendir culto al Señor, ya que eso
pretenden". Y en seguida los echaron de la presencia del Faraón. 12 El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano
sobre el territorio de Egipto, para que las langostas invadan el país
y devoren toda la vegetación que dejó el granizo". 13 Moisés
extendió su bastón sobre el territorio de Egipto, y el Señor envió
sobre el país el viento del este, que sopló todo aquel día y toda
la noche. Cuando llegó la mañana, el viento ya había traído las
langostas. 14 Las langostas invadieron todo el país y se
abatieron sobre el territorio de Egipto en una cantidad tal, que nunca
se había visto una invasión semejante, y nunca más volvería a
verse. 15Cubrieron la superficie de todo el país, de manera que este
quedó a oscuras; devoraron toda la vegetación y todos los frutos de
los árboles que se habían salvado del granizo; y en todo el
territorio de Egipto no quedó ni siquiera una brizna de verdor en los
árboles y en las plantas del campo. 16 El Faraón hizo venir de inmediato a Moisés y Aarón,
y les dijo: "He pecado contra el Señor, su Dios, y contra
ustedes. 17 Por eso, perdona una vez más mi pecado, y rueguen al Señor,
su Dios, para que al menos aparte de mí esta plaga mortífera".
18 Moisés se alejó de la presencia del Faraón y oró al Señor.
19Entonces el Señor cambió la dirección del viento, que comenzó a
soplar desde el oeste. Y lo hizo con tanta fuerza, que barrió con las
langostas y las precipitó en el Mar Rojo. Así no quedó ni una sola
langosta en el territorio de Egipto. 20 Pero el Señor endureció el
corazón del Faraón, y él no dejó partir a los israelitas. La
novena plaga: las tinieblas 21 El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano
hacia el cielo, para que Egipto se cubra de una oscuridad tan densa
que se pueda palpar". 22 Moisés extendió su mano hacia el
cielo, y una profunda oscuridad cubrió todo el territorio de Egipto
durante tres días. 23 Todo ese tiempo estuvieron sin verse unos a
otros y sin que nadie pudiera moverse de su sitio. Pero en las
viviendas de los israelitas había luz. 24 Luego el Faraón llamó a Moisés y le dijo:
"Vayan a rendir culto al Señor. Podrán acompañarlos sus
familias, pero quedarán aquí sus ovejas y sus vacas". 25 Moisés
replicó: "Entonces tú nos tendrás que dar las víctimas para
los sacrificios y holocaustos que ofreceremos al Señor, nuestro Dios.
26 ¡No! También nuestro ganado vendrá con nosotros. Ni un solo
animal quedará aquí, porque nosotros queremos tomar de lo nuestro
para rendir culto al Señor, nuestro Dios. Por otra parte, hasta que
no lleguemos al lugar señalado, no sabremos cómo rendirle
culto". 27 El Señor endureció el corazón del Faraón, y él no
quiso dejarlos partir. 28 El Faraón dijo a Moisés: "¡Fuera de
aquí! Y no te atrevas a comparecer otra vez en mi presencia, porque
apenas lo hagas, morirás". 29Moisés respondió: "Tú mismo
lo has dicho. No te volveré a ver".
El
anuncio de la décima plaga 11 1 El Señor dijo a Moisés:
"Voy a enviar contra el Faraón y contra Egipto una sola
calamidad más, y después él los dejará partir de aquí. Más aún,
cuando los haga partir, los echará de aquí definitivamente. 2
Mientras tanto, ordena al pueblo que cada hombre pida a su vecino, y
cada mujer a su vecina, objetos de plata y oro". 3 El Señor, por
su parte, hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, y el
mismo Moisés llegó a gozar de gran prestigio en Egipto, tanto entre
los servidores del Faraón como entre el pueblo. 4 Moisés dijo: "Así habla el Señor: ‘Hacia
la medianoche, yo saldré a recorrer Egipto, 5 y morirán todos sus
hijos primogénitos, desde el primogénito del Faraón, el que debe
sucederle en el trono, hasta el primogénito de la esclava que maneja
la máquina de moler, y todos los primogénitos del ganado. 6Entonces
resonará en todo Egipto un alarido inmenso, como nunca lo hubo ni lo
habrá jamás. 7 Pero contra los israelitas –ya sean hombres o
animales– ni siquiera ladrará un perro, para que ustedes sepan que
el Señor hace una distinción entre Israel y Egipto’. 8 Luego vendrán
todos tus servidores a inclinarse ante mí, y me dirán: ‘¡Váyanse,
tú y el pueblo que está bajo tus órdenes!’. Después me iré".
Y lleno de indignación, Moisés se alejó de la presencia del Faraón. 9 Luego el Señor dijo a Moisés: "El Faraón no
los escuchará, para que se multipliquen mis prodigios en el país de
Egipto". 10 Moisés y Aarón realizaron todos estos prodigios
delante del Faraón; pero el Señor le había endurecido el corazón,
y él no dejó partir de su país a los israelitas. Israel conoció la
servidumbre de Egipto, pero también experimentó la acción salvadora
de su Dios que lo liberó de la esclavitud. La experiencia de esta
liberación dejó una impronta tan indeleble en su memoria que se
convirtió en el primer artículo de su "Credo": "Nosotros fuimos esclavos del Faraón en Egipto,
pero el Señor nos hizo salir de allí con mano poderosa" (Deut.
6. 21). En esta sencilla confesión
de fe, se afirma implícitamente la inquebrantable oposición del Dios
de Israel a toda forma de injusticia y su fuerza para hacer valer el
derecho de los débiles. El Pueblo elegido conmemoraba la liberación
recibida de Dios en una de sus grandes Fiestas, la de El término
"Pascua" –cuya significación etimológica es incierta–
ha sido asociado a un verbo hebreo que significa "pasar por
encima", "saltar" y también "librar". Esta
Fiesta estaba ligada originariamente al sacrificio que los pastores nómadas
o seminómadas ofrecían en primavera para proteger sus ganados. Pero
en la liturgia de Israel
La
institución de 12 1 Luego el Señor dijo a Moisés y
a Aarón en la tierra de Egipto: 2 Este mes será para ustedes el mes inicial, el
primero de los meses del año. 3Digan a toda la comunidad de Israel:
El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor,
uno para cada familia. 4 Si la familia es demasiado reducida para
consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más
cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además
del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente. 5Elijan
un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero
o cabrito. 6 Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la
hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de
Israel. 7 Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella
los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. 8
Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin
levadura y verduras amargas. 9 No la comerán cruda ni hervida, sino
asada al fuego; comerán también la cabeza, las patas y las entrañas.
10 No dejarán nada para la mañana siguiente, y lo que sobre, lo
quemarán al amanecer. 11Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón,
calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente:
es 12 Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para
exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y
daré un justo escarmiento alos dioses de Egipto. Yo soy el Señor. 13
La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes
estén. Al verla, yo pasaré de largo, y así ustedes se librarán del
golpe del Exterminador, cuando yo castigue al país de Egipto. 14Este
será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una
fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las
generaciones como una institución perpetua. 15 Durante siete días ustedes comerán panes sin
levadura. A partir del primer día, harán desaparecer la levadura de
sus casas, porque todo el que coma pan fermentado, desde el primer día
hasta el séptimo, será excluido de Israel. 16 El primer día
celebrarán una asamblea litúrgica, y harán lo mismo el séptimo día.
En todo este tiempo no estará permitido realizar ningún trabajo,
exceptuando únicamente el que sea indispensable para preparar la
comida. 17 Ustedes celebrarán la fiesta de los Ácimos,
porque ese día hice salir de Egipto a los ejércitos de Israel.
Observarán este día a lo largo de las generaciones como una
institución perpetua. 18 En el transcurso del primer mes, desde el
atardecer del día catorce hasta el atardecer del día veintiuno,
comerán el pan sin levadura. 19 Durante esos siete días, no habrá
levadura en sus casas, porque todo el que coma algo fermentado, sea
extranjero o natural del país, será excluido de la comunidad de
Israel. 20 En una palabra, no podrán comer nada fermentado;
cualquiera sea el lugar donde habiten, comerán panes ácimos. La
celebración de 21 Moisés convocó a todos los ancianos de Israel y
les dijo: "Vayan a buscar un animal del ganado menor para cada
familia e inmolen la víctima pascual. 22Luego tomen un manojo de
plantas de hisopo, mójenlo en la sangre recogida en un recipiente, y
marquen con la sangre el dintel y los dos postes de las puertas; y que
ninguno de ustedes salga de su casa hasta la mañana siguiente. 23
Porque el Señor pasará para castigar a Egipto; pero al ver la sangre
en el dintel y en los dos postes, pasará de largo por aquella puerta,
y no permitirá que el Exterminador entre en sus casas para
castigarlos. 24 Cumplan estas disposiciones como un precepto
permanente, para ustedes y para sus hijos. 25 Cuando lleguen a la
tierra que el Señor ha prometido darles, observen este rito. 26 Y
cuando sus hijos les pregunten qué significado tiene para ustedes
este rito, 27 les responderán: ‘Este es el sacrificio de El pueblo se postró en señal de adoración. 28 Luego
los israelitas se fueron y realizaron exactamente todo lo que el Señor
había ordenado a Moisés y a Aarón. La décima
plaga:la muerte de los primogénitos Los
preparativos para la partida 31 Esa misma noche, el Faraón mandó llamar a Moisés
y a Aarón, y les dijo: "Salgan inmediatamente de en medio de mi
pueblo, ustedes y todos los israelitas, y vayan a dar culto al Señor,
como lo habían pedido. 32 Tomen también sus ovejas y sus vacas,
puesto que así lo quieren, y váyanse. Imploren una bendición también
para mí". 33 Los egipcios, por su parte, urgían al pueblo para
obligarlo a salir del país lo antes posible, porque decían: "De
lo contrario, todos moriremos". 34 El pueblo recogió la masa
para el pan antes que fermentara, y envolviendo en sus mantos los
utensilios de cocina, los cargaron sobre sus hombros. 35 Además, los
israelitas hicieron lo que Moisés les había ordenado: pidieron a los
egipcios objetos de oro y plata, y también ropa, 36 y el Señor hizo
que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, los cuales
accedieron a su pedido. De este modo, los israelitas despojaron a los
egipcios. La
partida de los hebreos 37 Los israelitas partieron de Ramsés en dirección a
Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar sus
familias. 38 Con ellos iba también una multitud heterogénea, y una
gran cantidad de ganado mayor y menor. 39Como la pasta que habían traído
de Egipto no había fermentado, hicieron con ella galletas ácimas. Al
ser expulsados de Egipto no pudieron demorarse ni preparar provisiones
para el camino. 40 Los israelitas estuvieron en Egipto cuatrocientos
treinta años. 41 Y el día en que se cumplían esos cuatrocientos
treinta años, todos los ejércitos de Israel salieron de Egipto. 42
El Señor veló durante aquella noche, para hacerlos salir de Egipto.
Por eso, todos los israelitas deberán velar esa misma noche en honor
del Señor, a lo largo de las generaciones. Otras
prescripciones para la celebración de 43 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: "Estas
son las disposiciones relativas a 50 Así lo hicieron los israelitas, exactamente como
el Señor lo había ordenado a Moisés. 51 Y aquel mismo día, el Señor
hizo salir de Egipto a los israelitas, distribuidos en grupos.
La
consagración de los primogénitos 13 1 El Señor habló a Moisés en
estos términos: 2 Conságrame a todos los primogénitos. Porque las
primicias del seno materno entre los israelitas, sean hombres o
animales, me pertenecen. Los
Panes Ácimos 3 Moisés dijo al pueblo: Guarden el recuerdo de este día en que ustedes
salieron de Egipto, ese lugar de esclavitud, porque el Señor los sacó
de allí con el poder de su mano. Este día, no comerán pan
fermentado. 4Hoy, en el mes de Abib, ustedes salen de Egipto. 5 Y
cuando el Señor te introduzca en el país de los cananeos, los
hititas, los amorreos, los jivitas y los jebuseos, en el país que el
Señor te dará porque así lo juró a tus padres –esa tierra que
mana leche y miel– celebrarás el siguiente rito en este mismo mes:
6Durante siete días, comerás pan sin levadura, y el séptimo día
habrá una fiesta en honor del Señor. 7 Durante los siete días, el
pan fermentado y la levadura no se verán en todo tu territorio. 8Y
ese día darás a tu hijo la siguiente explicación: "Esto es así,
a causa de lo que el Señor hizo por mí cuando salí de Egipto".
9 Este rito será como un signo en tu mano y como un memorial ante tus
ojos, para que la ley del Señor esté siempre en tus labios; porque
el Señor te sacó de Egipto con mano poderosa. 10Observa cada año
esta prescripción, a su debido tiempo. El
rescate de los primogénitos 11 Cuando el Señor te introduzca en el país de los
cananeos, como lo juró a ti y a tus padres, y cuando te lo haya dado,
12 consagrarás al Señor todos los primogénitos; y el primogénito
de tus animales, si es macho, también pertenecerá al Señor. 13 Al
primogénito del asno, en cambio, lo rescatarás con un cordero; y si
no lo rescatas, deberás desnucarlo. También rescatarás a tu hijo
primogénito. 14 Y cuando, el día de mañana, tu hijo te pregunte qué
significa esto, tú le responderás: "Con el poder de su mano, el
Señor nos sacó de Egipto, donde fuimos esclavos. 15 Como el Faraón
se había obstinado en no dejarnos partir, el Señor hizo morir a
todos los primogénitos de Egipto, hombres y animales. Por eso yo
inmolo al Señor todos los primogénitos machos de mi ganado, y
rescato a mi hijo primogénito". 16 Esto será como un signo en
tu mano y como una marca sobre tu frente, porque el Señor nos hizo
salir de Egipto con el poder de su mano. La
salida de los israelitas:desde Sucot hasta Etám 17 Cuando el Faraón dejó partir al pueblo, Dios no
lo llevó por la ruta que atraviesa el país de los filisteos, aunque
es la más directa, porque pensó: "Es posible que al verse
atacados se arrepientan y regresen a Egipto". 18 Por eso les hizo
dar un rodeo, y los llevó hacia el Mar Rojo por el camino del
desierto. Al salir de Egipto, los israelitas iban muy bien equipados. 19 Moisés tomó consigo los restos de José, porque
este había comprometido a los israelitas con un juramento solemne,
diciéndoles: "El Señor vendrá a visitarlos, y entonces ustedes
se llevarán mis huesos de aquí". 20 Después que partieron de Sucot, acamparon en Etám,
al borde del desierto. 21 El Señor iba al frente de ellos, de día en
una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una
columna de fuego, para iluminarlos, de manera que pudieran avanzar de
día y de noche. 22 La columna de nube no se apartaba del pueblo
durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.
Desde
Etám hasta el Mar Rojo 14 1 El Señor habló a Moisés en
estos términos: 2 "Ordena a los israelitas que vuelvan atrás y
acampen delante de Pihajirot, entre Migdol y el mar, frente a Baal Sefón.
Acampen a orillas del mar, frente al lugar indicado. 3 Así el Faraón
creerá que ustedes vagan sin rumbo por el país y que el desierto les
cierra el paso. 4 Yo, por mi parte, endureceré su corazón para que
salga a perseguirlos, y me cubriré de gloria a expensas de él y de
todo su ejército. Así los egipcios sabrán que yo soy el Señor".
Los israelitas cumplieron esta orden. Los
israelitas perseguidos por los egipcios 5 Cuando informaron al rey de Egipto que el pueblo había
huido, el Faraón y sus servidores cambiaron de idea con respecto al
pueblo, y exclamaron: "¿Qué hemos hecho? Dejando partir a
Israel, nos veremos privados de sus servicios". 6 Entonces el Faraón hizo enganchar su carro de
guerra y alistó sus tropas. 7Tomó seiscientos carros escogidos y
todos los carros de Egipto, con tres hombres en cada uno. 8 El Señor
endureció el corazón del Faraón, el rey de Egipto, y este se lanzó
en persecución de los israelitas, mientras ellos salían
triunfalmente. 9 Los egipcios los persiguieron con los caballos y los
carros de guerra del Faraón, los conductores de los carros y todo su
ejército; y los alcanzaron cuando estaban acampados junto al mar,
cerca de Pihajirot, frente a Baal Sefón. 10 Cuando el Faraón ya estaba cerca, los israelitas
levantaron los ojos y, al ver que los egipcios avanzaban detrás de
ellos, se llenaron de pánico e invocaron a gritos al Señor. 11 Y
dijeron a Moisés: "¿No había tumbas en Egipto para que nos
trajeras a morir en el desierto? ¿Qué favor nos has hecho sacándonos
de allí? 12 Ya te lo decíamos cuando estábamos en Egipto: ‘¡Déjanos
tranquilos! Queremos servir a los egipcios, porque más vale estar al
servicio de ellos que morir en el desierto’". 13 Moisés
respondió al pueblo: "¡No teman! Manténganse firmes, porque
hoy mismo ustedes van a ver lo que hará el Señor para salvarlos. A
esos egipcios que están viendo hoy, nunca más los volverán a ver.
14 El Señor combatirá por ustedes, sin que ustedes tengan que
preocuparse por nada". El paso
del Mar Rojo 15 Después el Señor dijo a Moisés: "¿Por qué
me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la
marcha. 16 Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el
mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. 17 Yo voy a
endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar
detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del
Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. 18 Los
egipcios sabrán que soy el Señor, cuando yo me cubra de gloria a
expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros". 19 El Ángel de Dios, que avanzaba al frente del
campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y
la columna de nube se desplazó también de adelante hacia atrás, 20
interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube
era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la
noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a
los otros. 21 Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y
el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que
sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se
abrieron, 22y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar,
mientras las aguas formaban una muralla a derecha e izquierda. 23 Los
egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus
carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar. 24
Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas
egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión
entre ellos. 25 Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra,
haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron:
"Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos
contra Egipto". 26 El Señor dijo a Moisés: "Extiende tu mano
sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus
carros y sus guerreros". 27 Moisés extendió su mano sobre el
mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían
emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor
los hundió en el mar. 28 Las aguas envolvieron totalmente a los
carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían
entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo
se salvó. 29 Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce
seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e
izquierda. 30 Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos
de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían
a la orilla del mar, 31 y fue testigo de la hazaña que el Señor
realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y
en Moisés, su servidor.
El
canto de Moisés 15 1 Entonces Moisés y los
israelitas entonaron este canto en honor del Señor: "Cantaré al Señor,que se ha
cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos
y los carros. 2 El Señor es mi fuerza y mi
protección, él me salvó. Él es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padrey yo proclamo
su grandeza. 3 El Señor es un guerrero, su nombre es ‘Señor’. 4 Él arrojó al mar los carros del
Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldadosse hundió
en el Mar Rojo. 5 El abismo los cubrió, cayeron como una piedraen lo
profundo del mar. 6 Tu mano, Señor, resplandece por
su fuerza, tu mano, Señor, aniquila al
enemigo. 7 Con la inmensidad de tu gloria derribas a tus adversarios, desatas tu furor, que los consume como paja. 8 Al soplo de tu ira se agolparon
las aguas, las olas se levantaron como un
dique, se hicieron compactos los abismos
del mar. 9 El enemigo decía: ‘Los perseguiré, los alcanzaré, repartiré sus despojos, saciaré mi avidez, desenvainaré la espada, mi mano los destruirá’. 10 Tú soplaste con tu aliento, y el mar los envolvió; se hundieron como plomoen las aguas
formidables. 11¿Quién es como tú, Señor,entre
los dioses? ¿Quién, como tú, es admirable
entre los santos, terrible por tus hazañas, autor de
maravillas? 12 Extendiste tu mano y los tragó
la tierra. 13 Guías con tu fidelidad al
pueblo que has rescatado y lo conduces con tu poderhacia tu
santa morada. 14 Tiemblan los pueblos al oír la
noticia: los habitantes de Filistea se
estremecen, 15 cunde el pánico entre los jefes
de Edóm, un temblor sacude a los príncipes
de Moab, desfallecen todos los habitantes de
Canaán. 16 El pánico y el terror los
invaden, la fuerza de tu brazo los deja
petrificados, hasta que pasa tu pueblo, Señor, hasta que pasa el pueblo que tú
has adquirido. 17 Tú lo llevas y lo plantas en la
montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu
morada, en el Santuario, Señor, que
fundaron tus manos. 18 ¡El Señor reina
eternamente!". 19 Cuando la caballería del Faraón, con sus carros y
sus guerreros, entró en medio del mar, el Señor hizo que las aguas
se volvieran contra ellos; los israelitas, en cambio, cruzaron el mar
como si fuera tierra firme. 20 Entonces Miriam, la profetisa, que era hermana de
Aarón, tomó en sus manos un tamboril, y todas las mujeres iban detrás
de ella, con tamboriles y formando coros de baile. 21 Y Miriam repetía: "Canten al Señor, que se ha
cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos
y los carros". A la alegría exultante de
la liberación sigue la travesía dolorosa del desierto. ¡Qué penoso
se hace caminar hacia una Tierra, prometida pero lejana y desconocida!
Decir desierto es decir desolación y penuria. Surgen entonces las
tentaciones y las rebeliones del Pueblo, que el libro de los Números
nos relata más detalladamente. Es muy fácil clamar por la libertad,
pero resulta difícil asumir los riesgos y responsabilidades que ella
acarrea. No es de extrañar, por lo
tanto, que Israel haya llegado a añorar las aparentes
"ventajas" de la esclavitud. A pesar de todo, Dios camina
siempre junto a su Pueblo y no le deja faltar lo necesario. Para
saciar su hambre "hizo llover sobre ellos el maná" (Sal. 78. 24)
y para calmar su sed "partió las rocas en el desierto" (Sal.
78. 15). Por eso, y más allá de todas las infidelidades, la marcha
por el desierto será para Israel el tiempo ideal de sus relaciones
con Dios, el tiempo de su "primer amor", como lo reconocerán
Oseas, Jeremías y Ezequiel. Es en el desierto donde el Pueblo
elegido, bajo la guía de Moisés, fue tomando conciencia comunitaria
y adquiriendo su identidad religiosa frente a los otros pueblos. Las
aguas de Mará 22 Moisés hizo partir a los israelitas del Mar Rojo.
Ellos se dirigieron hacia el desierto de Sur, y después de caminar
tres días por ese desierto sin encontrar agua, 23 llegaron a Mará,
pero no pudieron beber el agua porque era amarga. De allí procede el
nombre de Mará – que significa "Amarga"– dado a ese
lugar. 24 Y el pueblo se puso a protestar contra Moisés, diciendo:
"¿Qué vamos a beber ahora?". 25 Moisés invocó al Señor,
y el Señor le indicó un árbol. Moisés arrojó un trozo de él en
el agua, y esta se volvió dulce. Allí el Señor les impuso una legislación y un
derecho, y allí los puso a prueba. 26Luego les dijo: "Si
escuchas realmente la voz del Señor, tu Dios, y practicas lo que es
recto a sus ojos, si prestas atención a sus mandamientos y observas
todos sus preceptos, no te infligiré ninguna de las enfermedades que
envié contra Egipto, porque yo, el Señor, soy el que te da la
salud". 27 Después llegaron a Elím, un lugar donde había
doce fuentes y setenta palmeras, y allí establecieron su campamento,
a orilla de las aguas.
Las
codornices y el maná 16 1 Luego partieron de Elím, y el día
quince del segundo mes después de su salida de Egipto, toda la
comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre
Elím y el Sinaí. 2 En el desierto, los israelitas comenzaron a
protestar contra Moisés y Aarón. 3"Ojalá el Señor nos hubiera
hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de
las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos
han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta
asamblea". 4 Entonces el Señor dijo a Moisés: "Yo haré
caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá
cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para
ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. 5 El sexto día de la
semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo
que recojan cada día". 6 Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas:
"Esta tarde ustedes sabrán que ha sido el Señor el que los hizo
salir de Egipto, 7 y por la mañana verán la gloria del Señor, ya
que el Señor los oyó protestar contra él. Porque ¿qué somos
nosotros para que nos hagan estos reproches?". 8 Y Moisés añadió:
"Esta tarde el Señor les dará carne para comer, y por la mañana
hará que tengan pan hasta saciarse, ya que escuchó las protestas que
ustedes dirigieron contra él. Porque ¿qué somos nosotros? En
realidad, ustedes no han protestado contra nosotros, sino contra el Señor". 9 Moisés dijo a Aarón: "Da esta orden a toda la
comunidad de los israelitas: Preséntense ante el Señor, porque él
ha escuchado sus protestas". 10 Mientras Aarón les estaba
hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del
Señor se apareció en la nube. 11Y el Señor dijo a Moisés: 12
"Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales
en estos términos: ‘A la hora del crepúsculo ustedes comerán
carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el
Señor, soy su Dios’". 13Efectivamente, aquella misma tarde se
levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la
mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. 14
Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una
cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. 15Al
verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: "¿Qué es
esto?". Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: "Este es el pan
que el Señor les ha dado como alimento. 16 El Señor les manda que
cada uno recoja lo que necesita para comer, según la cantidad de
miembros que tenga cada familia, a razón de unos cuatro litros por
persona; y que cada uno junte para todos los que viven en su
carpa". 17 Así lo hicieron los israelitas, y mientras unos
juntaron mucho, otros juntaron poco. 18 Pero cuando lo midieron, ni
los que habían recogido mucho tenían más, ni los que habían
recogido poco tenían menos. Cada uno tenía lo necesario para su
sustento. 19 Además, Moisés les advirtió: "Que nadie
reserve nada para el día siguiente". 20 Algunos no le hicieron
caso y reservaron una parte; pero esta se llenó de gusanos y produjo
un olor nauseabundo. Moisés se irritó contra ellos, 21 y a partir de
entonces, lo recogían todas las mañanas, cada uno de acuerdo con sus
necesidades; y cuando el sol empezaba a calentar, se derretía. El maná
y el sábado 22 Como la ración de alimento que recogieron el sexto
día de la semana resultó ser el doble de la habitual –dos medidas
de cuatro litros por persona– todos los jefes de la comunidad fueron
a informar a Moisés. 23 Él les dijo: "El Señor dice lo
siguiente: Mañana es sábado, día de descanso consagrado al Señor.
Cocinen al horno o hagan hervir la cantidad que ustedes quieran, y el
resto guárdenlo para mañana". 24 Ellos lo guardaron para el día
siguiente, como Moisés les había ordenado; pero esta vez no dio mal
olor ni se llenó de gusanos. 25Entonces Moisés les dijo: "Hoy
tendrán esto para comer, porque este es un día de descanso en honor
del Señor, y en el campo no encontrarán nada. 26Ustedes lo recogerán
durante seis días, pero el séptimo día, el sábado, no habrá
nada". 31 La casa de Israel llamó "maná" a ese
alimento. Era blanco como la semilla de cilantro y tenía un gusto
semejante al de las tortas amasadas con miel. El maná
conservado en el Arca 32 Después Moisés dijo: "El Señor ordena lo
siguiente: Llenen de maná un recipiente de unos cuatro litros, y consérvenlo
para que sus descendientes vean el alimento que les di de comer cuando
los hice salir de Egipto". 33 Y Moisés dijo a Aarón: "Toma
un recipiente, coloca en él unos cuatro litros de maná y deposítalo
delante del Señor, a fin de conservarlo para las generaciones
futuras". 34 Aarón puso en el recipiente la cantidad de maná
que el Señor había ordenado a Moisés, y lo depositó delante del
Arca del Testimonio, a fin de que se conservara. 35 Los israelitas comieron el maná durante cuarenta años,
hasta que llegaron a una región habitada. Así se alimentaron hasta
su llegada a los límites de Canaán. 36. El agua
brotada de la piedra 17 1 Toda la comunidad de los
is-raelitas partió del desierto de Sin y siguió avanzando por
etapas, conforme a la orden del Señor. Cuando acamparon en Refidím,
el pueblo no tenía agua para beber. 2 Entonces acusaron a Moisés y
le dijeron: "Danos agua para que podamos beber". Moisés les
respondió: "¿Por qué me acusan? ¿Por qué provocan al Señor?".
3 Pero el pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés
diciendo: "¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para
hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro
ganado?". 4 Moisés pidió auxilio al Señor, diciendo: "¿Cómo
tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten
a pedradas?". 5 El Señor respondió a Moisés: "Pasa
delante del pueblo, acompañado de algunos ancianos de Israel, y lleva
en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve,
6porque yo estaré delante de ti, allá sobre la roca, en Horeb. Tú
golpearás la roca, y de ella brotará agua para que beba el
pueblo". Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de
Israel. 7 Aquel lugar recibió el nombre de Masá –que
significa "Provocación"– y de Meribá –que significa
"Querella"– a causa de la acusación de los israelitas, y
porque ellos provocaron al Señor, diciendo: "¿El Señor está
realmente entre nosotros, o no?". La
victoria sobre los amalecitas 8 Después vinieron los amalecitas y atacaron a Israel
en Refidím. 9 Moisés dijo a Josué: "Elige a algunos de
nuestros hombres y ve mañana a combatir contra Amalec. Yo estaré de
pie sobre la cima del monte, teniendo en mi mano el bastón de
Dios". 10 Josué hizo lo que le había dicho Moisés, y fue a
combatir contra los amalecitas. Entretanto, Moisés, Aarón y Jur habían
subido a la cima del monte. 11 Y mientras Moisés tenía los brazos
levantados, vencía Israel; pero cuando los dejaba caer, prevalecía
Amalec. 12 Como Moisés tenía los brazos muy cansados, ellos tomaron
una piedra y la pusieron donde él estaba. Moisés se sentó sobre la
piedra, mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada
lado. Así sus brazos se mantuvieron firmes hasta la puesta del sol.
13 De esa manera, Josué derrotó a Amalec y a sus tropas al filo de
la espada. 14 El Señor dijo a Moisés: "Escribe esto en un
documento como memorial y grábalo en los oídos de Josué: ‘Yo
borraré debajo del cielo el recuerdo de Amalec’". 15 Luego
Moisés edificó un altar, al que llamó "El Señor es mi
estandarte". 16 y exclamó: "Porque una mano se alzó contra
el trono del Señor, el Señor está en guerra contra Amalec de
generación en generación".
La
visita de Jetró a Moisés 18 1 Jetró, sacerdote de Madián y
suegro de Moisés, se enteró de todo lo que Dios había hecho en
favor de Moisés y de su pueblo Israel, cuando el Señor hizo salir a
Israel de Egipto. 2Entonces partió llevando consigo a Sipora, la
esposa de Moisés –que este había hecho regresar a su casa– 3 y a
sus dos nietos. Uno de ellos se llamaba Gersón, porque Moisés había
dicho: "Fui un emigrante en tierra extranjera"; 4 y el otro
se llamaba Eliezer, porque Moisés había dicho: "El Dios de mi
padre es mi ayuda y me libró de la espada del Faraón". 5 Cuando
Jetró, que venía con la esposa y los hijos de su yerno, llegó al
desierto donde había acampado Moisés, junto a la montaña de Dios, 6
se hizo anunciar con estas palabras: "Aquí está Jetró, tu
suegro, que viene a verte acompañado de tu esposa y de tus
hijos". 7 Moisés salió en seguida al encuentro de su suegro,
le hizo una profunda reverencia y lo besó. Después de saludarse
mutuamente, entraron en la carpa. 8Moisés relató a su suegro todo lo
que el Señor había hecho al Faraón y a los egipcios a causa de
Israel, las dificultades con que habían tropezado en el camino, y cómo
el Señor los había librado. 9 Jetró manifestó su alegría por todo
el bien que el Señor había dispensado a Israel, librándolo del
poder de Egipto, 10 y exclamó: "Bendito sea el Señor que los
libró de las manos de los egipcios y de las manos del Faraón.
11Ahora sé que el Señor es más grande que todos los dioses, porque
él salvó a su pueblo del poder de los egipcios, a causa de la
arrogancia con que estos lo trataron". 12 Luego Jetró ofreció
un holocausto y sacrificios a Dios, y Aarón y todos los ancianos de
Israel fueron a participar de la comida con el suegro de Moisés, en
la presencia de Dios. La
institución de los jueces,colaboradores de Moisés 13 Al día siguiente, Moisés se sentó para juzgar
los asuntos que le presentaba el pueblo, mientras la gente permanecía
de pie junto a él, de la mañana a la noche. 14 Su suegro, al ver
todo lo que él hacía por el pueblo, le preguntó: "¿Qué
significa eso que haces con el pueblo? ¿Por qué lo haces tú solo,
mientras la gente se queda de pie junto a ti, de la mañana a la
noche?". 15 Moisés respondió a su suegro: "Esa gente acude
a mí para consultar a Dios. 16Cuando tienen un pleito, acuden a mí.
Entonces yo decido quién tiene razón, y les doy a conocer las
disposiciones y las instrucciones de Dios". 17 El suegro de Moisés
le dijo: "Lo que haces no está bien. 18 Así quedarán
completamente agotados, tú y toda esa gente que está contigo. Esa
tarea es demasiado pesada para ti, y tú solo no puedes realizarla. 19
Ahora escúchame. Yo te daré un consejo, y que Dios esté contigo. Tú
debes representar al pueblo delante de Dios y exponerle los asuntos de
la gente. 20 Al mismo tiempo, tienes que inculcarles los preceptos y
las instrucciones de Dios, y enseñarles el camino que deben seguir y
la manera cómo deben comportarse. 21 Pero además tienes que elegir,
entre todo el pueblo, a algunos hombres capaces, temerosos de Dios,
dignos de confianza e insobornables, para constituirlos jefes del
pueblo: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas. 22
Ellos administrarán justicia al pueblo permanentemente. Si hay algún
caso difícil, que te lo traigan a ti, pero que juzguen por sí mismos
los casos de menor importancia. De esa manera, se aliviará tu carga,
y ellos la compartirán contigo. 23 Si obras así, y Dios te da sus órdenes,
tú podrás resistir y toda esa gente regresará en paz a sus
hogares". 24 Moisés siguió el consejo de su suegro y puso en
práctica todo lo que él le había indicado. 25 Entre todos los
israelitas, eligió a algunas personas capaces, y las puso como jefes
del pueblo: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas, 26
que administraban justicia al pueblo permanentemente. Ellos
presentaban a Moisés los asuntos más difíciles, y juzgaban por sí
mismos las cuestiones de menor importancia. 27 Luego Moisés despidió
a su suegro, y este regresó a su país. A través de La promulgación de
La
llegada al Sinaí 19 1 El primer día del tercer mes,
después de su salida de Egipto, los israelitas llegaron al desierto
del Sinaí. 2 Habían partido de Refidím, y cuando llegaron al
desierto del Sinaí, establecieron allí su campamento. Israel acampó
frente a la montaña. Ofrecimiento
de 3 Moisés subió a encontrarse con Dios. El Señor lo
llamó desde la montaña y le dijo: "Habla en estos términos a
la casa de Jacob y anuncia este mensaje a los israelitas: 4 ‘Ustedes han visto cómo traté
a Egipto, y cómo los conduje sobre alas de
águila y los traje hasta mí. 5 Ahora, si escuchan mi vozy
observan mi alianza, serán mi propiedad exclusivaentre
todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. 6 Ustedes serán para míun reino
de sacerdotes y una nación que me está
consagrada’. Estas son las palabras que transmitirás a los
israelitas". 7 Moisés fue a convocar a los ancianos de Israel y
les expuso todas estas palabras, como el Señor se lo había ordenado.
8 El pueblo respondió unánimemente: "Estamos decididos a poner
en práctica todo lo que ha dicho el Señor". Y Moisés comunicó
al Señor la respuesta del pueblo. Los
preparativos de la teofanía 9 El Señor dijo a Moisés: "Yo vendré a
encontrarme contigo en medio de una densa nube, para que el pueblo
pueda escuchar cuando yo te hable. Así tendrá en ti una confianza a
toda prueba". Y Moisés comunicó al Señor las palabras del
pueblo. 10 Luego añadió: "Ve adonde está el pueblo y ordénales
que se purifiquen hoy y mañana. Que laven su ropa 11 y estén
preparados para pasado mañana. Porque al tercer día el Señor
descenderá sobre la montaña del Sinaí, a la vista de todo el
pueblo. 12 Fija también un límite alrededor del pueblo, haciendo
esta advertencia: ‘Cuídense de subir a la montaña y hasta de tocar
sus bordes, porque todo el que toque la montaña será castigado con
la muerte. 13 Pero nadie pondrá su mano sobre el culpable, sino que
deberá ser apedreado o muerto a flechazos; sea hombre o animal, no
quedará vivo. Y cuando suene la trompeta, ellos subirán a la montaña’". 14 Moisés bajó de la montaña y ordenó al pueblo
que se sometiera a las purificaciones rituales. Todos lavaron su ropa,
15 y luego les dijo: "Estén preparados para pasado mañana.
Mientras tanto, absténganse de tener relaciones sexuales". La
teofanía 16 Al amanecer del tercer día, hubo truenos y relámpagos,
una densa nube cubrió la montaña y se oyó un fuerte sonido de
trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció de
temor. 17 Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al
encuentro de Dios, y todos se detuvieron al pie de la montaña. 18 La
montaña del Sinaí estaba cubierta de humo, porque el Señor había
bajado a ella en el fuego. El humo se elevaba como el de un horno, y
toda la montaña temblaba violentamente. 19 El sonido de la trompeta
se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba, y el Señor le
respondía con el fragor del trueno. 20 El Señor bajó a la montaña
del Sinaí, a la cumbre de la montaña, y ordenó a Moisés que
subiera a la cumbre. Moisés subió, 21 y el Señor le dijo:
"Baja y ordena al pueblo que no traspase los límites para ver al
Señor, porque muchos de ellos perderían la vida. 22 Incluso los
sacerdotes que se acerquen al Señor deberán purificarse, para que el
Señor no les quite la vida". 23 Moisés le respondió: "El
pueblo no se atreverá a subir a la montaña del Sinaí, porque tú se
lo prohibiste cuando mandaste poner un límite alrededor de la montaña
y declararla sagrada". 24 El Señor le dijo: "Baja en
seguida y vuelve después en compañía de Aarón. Pero que los
sacerdotes y el pueblo no traspasen los límites para subir adonde está
el Señor, no sea que él les quite la vida". 25 Moisés bajó
adonde estaba el pueblo y les dijo todas estas cosas.
Los
diez mandamientos 20 1 Entonces Dios pronunció estas
palabras: 2 Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de
Egipto, de un lugar de esclavitud. 3 No tendrás otros dioses delante de mí. 4No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo
que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la
tierra, en las aguas. 5 No te postrarás ante ellas, ni les rendirás
culto; porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo
la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta
generación, si ellos me aborrecen; 6 y tengo misericordia a lo largo
de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos. 7 No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu
Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano. 8 Acuérdate del día sábado para santificarlo. 9
Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas; 10 pero el séptimo
es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán
ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu
esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades.
11 Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y
todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el
Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo. 12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una
larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da. 13 No matarás.14 No cometerás adulterio.15 No robarás.16
No darás falso testimonio contra tu prójimo. 17 No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás
la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni
su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca. El
temor del pueblo y la mediación de Moisés 18 Al percibir los truenos, los relámpagos y el
sonido de la trompeta, y al ver la montaña humeante, todo el pueblo
se estremeció de temor y se mantuvo alejado. 19 Entonces dijeron a
Moisés: "Háblanos tú y oiremos, pero que no nos hable Dios,
porque moriremos". 20Moisés respondió al pueblo: "No
teman, porque Dios ha venido a ponerlos a prueba para infundirles su
temor. Así ustedes no pecarán". 21 Y mientras el pueblo se
mantenía a distancia, Moisés se acercó a la nube oscura donde
estaba Dios. El Código
de 22 El Señor dijo a Moisés: Di a los israelitas: Ustedes han visto que yo les hablé
desde el cielo. 23 No se fabriquen dioses de plata o de oro para
ponerlos a mi lado. 24 Me harás un altar de tierra, y sobre él
ofrecerás tus holocaustos y tus sacrificios de comunión, tus ovejas
y tus bueyes. Vendré y te bendeciré en cualquier lugar donde yo haga
que se recuerde mi Nombre. 25 Si me edificas un altar de piedra, no lo
harás con piedras talladas, porque al trabajarlas con el hierro, las
profanarás. 26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que no se
vea tu desnudez.
Los
esclavos 21 1 Estas son las normas que darás
a los israelitas: 2 Si compras un esclavo hebreo, él prestará
servicios durante seis años, y al séptimo año, quedará en libertad
sin pagar nada. 3 Si entró solo, saldrá solo; si tenía mujer, su
mujer saldrá con él. 4Si su dueño le dio una mujer y ella le dio
hijos o hijas, la mujer y los hijos serán para su dueño, y él se irá
solo. 5 Pero si el esclavo declara expresamente: "Yo amo a mi señor,
a mi mujer y a mis hijos, y por eso no quiero quedar en
libertad", 6 su dueño lo presentará delante de Dios, lo acercará
a la puerta de su casa o al poste de la puerta, y le perforará la
oreja con una lezna. Así el esclavo quedará a su servicio para
siempre. 7 Si un hombre vende a su hija como esclava, ella no
saldrá en libertad como salen los esclavos. 8 Si después desagrada a
su dueño, y él ya no la quiere para sí, permitirá que la rescaten,
pero no podrá venderla a extranjeros por haberla defraudado. 9 Si el
dueño la destina a su hijo, la tratará según el derecho de las
hijas. 10 Si toma para sí otra mujer, no deberá reducir la comida,
la ropa y los derechos conyugales de la primera. 11 Y si la priva de
estas tres cosas, ella podrá irse gratuitamente, sin pagar nada. El
homicidio y el derecho de asilo 12 El que hiera mortalmente a un hombre será
castigado con la muerte. 13 Si no lo hizo con premeditación, sino que
Dios dispuso que cayera bajo su mano, yo te señalaré un lugar donde
podrá refugiarse el homicida. 14 Pero si alguien tiene la osadía de
matar alevosamente a su prójimo, hasta de mi altar deberás sacarlo
para que muera. Otros
delitos castigados con la muerte 15 El que golpee a su padre o a su madre será
castigado con la muerte. 16El que rapte a un hombre, sea que lo haya
vendido o que se lo encuentre en su poder, será castigado con la
muerte. 17El que maldiga a su padre o a su madre será castigado con
la muerte. Las
heridas corporales 18 Si dos hombres pelean y uno hiere al otro con una
piedra o con una azada, pero este último no muere sino que debe
guardar cama, 19 el que lo hirió quedará absuelto si el herido se
vuelve a levantar y puede andar por afuera, aunque sea apoyándose en
un bastón; pero deberá resarcirlo por el tiempo en que permaneció
inactivo y hacerlo atender hasta que esté curado. 20 Si un hombre golpea con un bastón a su esclavo o a
su esclava, de tal manera que estos mueren en sus mismas manos, deberán
ser vengados. 21 Pero si sobreviven un día o dos, no serán vengados,
porque son propiedad suya. 22 Si unos hombres se pelean, y uno de ellos atropella
a una mujer embarazada y le provoca un aborto, sin que sobrevenga
ninguna otra desgracia, el culpable deberá pagar la indemnización
que le imponga el marido de la mujer, y el pago se hará por
arbitraje. 23 Pero si sucede una desgracia, tendrás que dar vida por
vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
25quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión. 26 Si un hombre golpea en un ojo a su esclavo o a su
esclava, y lo deja tuerto, lo pondrá en libertad como compensación
por el ojo. 27 Y si le hace caer un diente, lo pondrá en libertad
como compensación por el diente. 28 Si un buey embiste a un hombre o a una mujer, y
estos mueren, el buey será matado a pedradas y no se comerá su
carne; el dueño del buey, en cambio, estará libre de culpa. 29 Pero
si el buey solía embestir, y su dueño, aunque advertido
oportunamente, no lo vigiló, en el caso de que ese buey mate a un
hombre o a una mujer, será muerto a pedradas, y su dueño también
será castigado con la muerte. 30 Si se le impone un precio de
rescate, deberá pagar en rescate de su vida todo lo que se le
imponga. 31 Si el buey embiste a un muchacho o a una muchacha, se
procederá con él conforme a esta misma regla. 32 Y si el buey
embiste a un esclavo o a una esclava, el dueño del animal pagará
treinta siclos de plata al dueño del esclavo, y el buey será muerto
a pedradas. Delitos
contra la propiedad 33 Si alguien abre un pozo, o cava una fosa y no la
tapa, y un buey o un asno caen dentro, 34 el propietario del pozo
deberá indemnizar: pagará en efectivo al dueño del buey o del asno
el precio debido, y el animal muerto quedará para él. 35 Si el buey de un hombre embiste al buey de otro
hombre, ocasionándole la muerte, venderán el buey vivo y se repartirán
el importe; e igualmente se repartirán el animal muerto. 36 Pero si
ya era notorio que el buey embestía habitualmente, y su dueño no lo
vigiló, este pagará buey por buey y el animal muerto será para él. 37 Si alguien roba un buey o una oveja y lo sacrifica
o lo vende, deberá restituir cinco animales del ganado mayor por un
buey y cuatro animales del ganado menor por una oveja.
22 1 Si el ladrón, sorprendido en el
momento de forzar una casa, es herido de muerte, no hay delito de
homicidio. 2 Pero si ya había salido el sol, entonces hay delito de
homicidio. El ladrón está obligado a restituir la totalidad de
lo robado; si no dispone de medios para hacerlo, deberá ser vendido
para compensar por su robo. 3 Si lo robado –un buey, un asno o una
oveja– se encuentra vivo en su poder, tendrá que restituir el
doble. 4 Si alguien hace pastar su ganado en un campo o una
viña, y lo deja suelto de manera que este va a pastar también en
campo ajeno, deberá indemnizar con los mejores productos de su campo
y de su viña. 5 Si un fuego se propaga y alcanza los matorrales, y
así se destruye la cosecha ya amontonada o la que aún no había sido
segada o el campo, el causante del incendio deberá indemnizar. 6 Si un hombre entrega a otro en depósito dinero o
algún objeto, y alguien los roba de la casa de este último, el ladrón,
si es descubierto, restituirá el doble. 7 Si no se logra descubrir al
ladrón, el dueño de la casa se presentará ante Dios para atestiguar
que no ha puesto su mano sobre los bienes del otro. 8 En todo asunto delictivo referente a un buey, un
asno, una oveja, un traje o cualquier objeto desaparecido, del cual su
propietario pueda decir: "Indudablemente es este", el
litigio será llevado ante Dios; y aquel a quien Dios declare
culpable, restituirá al otro el doble. 9 Si alguien entrega a otra persona un asno, un buey,
una oveja o cualquier otro animal para su custodia, y el animal muere,
sufre una fractura o es sustraído en ausencia de testigos, 10 el
depositario deberá jurar por el Señor que no ha puesto su mano sobre
la propiedad ajena. El propietario aceptará el juramento, y aquel no
estará obligado a indemnizar. 11 Pero si el animal fue robado estando
presente el depositario, deberá indemnizar. 12 Si el animal ha sido
despedazado por una fiera, traerá como testimonio los despojos y no
tendrá que indemnizar por él. 13 Si alguien pide prestado un animal, y este sufre
una fractura o muere en ausencia de su dueño, el que lo recibió en
préstamo deberá indemnizar. 14 Si su dueño estaba presente, no
estará obligado a hacerlo. Si lo había alquilado, le pagará el
precio del alquiler. Leyes
morales, sociales y religiosas 15 Si un hombre seduce a una mujer virgen que no está
desposada y se acuesta con ella, deberá tomarla por esposa pagando el
precio debido. 16 Si el padre de la joven se niega a dársela, el
seductor pagará una suma equivalente al precio estipulado para
casarse con una virgen. 17 No dejarás vivir a la hechicera. 18 El que tenga trato sexual con una bestia será
castigado con la muerte. 19 El que ofrezca sacrificios a otro dios que no sea
el Señor, será condenado al exterminio. 20 No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás,
porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. 21 No harás daño a la viuda ni al huérfano. 22 Si
les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor.
23Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada;
sus mujeres quedarán viudas, y sus hijos, huérfanos. 24 Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al
pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero,
no le exigirás interés. 25 Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo
antes que se ponga el sol, 26 porque ese es su único abrigo y el
vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él
me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo. 27 No blasfemarás contra Dios, ni maldecirás a un
jefe de tu pueblo. 28 No demorarás en ofrecer las primicias de la
cosecha y de la vendimia. Me darás a tu hijo primogénito. 29 Lo
mismo deberás hacer con tu ganado mayor y tu ganado menor: el primogénito
estará siete días con su madre, y al octavo día me lo darás. 30 Ustedes estarán consagrados a mí. No coman la
carne de un animal despedazado por una fiera, sino arrójenla a los
perros.
Deberes
humanitarios y de justicia 23 1 No divulgarás falsos rumores.
No te pondrás de parte del culpable, dando testimonio en favor de una
injusticia. 2 No seguirás a la mayoría para hacer el mal, ni
atestiguarás en un proceso plegándote a la mayoría, para conculcar
el derecho. 3 Tampoco favorecerás arbitrariamente al pobre que está
implicado en un pleito. 4 Si encuentras perdido el buey o el asno de tu
enemigo, se los llevarás inmediatamente. 5 Si ves al asno del que te
aborrece, caído bajo el peso de su carga, no lo dejarás abandonado;
más aún, acudirás a auxiliarlo junto con su dueño. 6 No conculcarás el derecho de tu compatriota
indigente cuando tenga un pleito. 7 Permanecerás alejado de las causas falsas, y no harás
morir al inocente y al que está en su derecho, porque yo no absolveré
al culpable. 8 No te dejes sobornar con regalos, porque el regalo
enceguece al que ve con claridad y pervierte las causas de los justos. 9 No oprimirás al extranjero. Ustedes saben muy bien
lo que significa ser extranjero, ya que lo fueron en Egipto. El año
sabático y el sábado 10 Durante seis años sembrarás tus tierras y recogerás
sus productos. 11 Al séptimo año, les darás un descanso y las dejarás
sin cultivar. Allí encontrarán su alimento tus compatriotas
indigentes, y los animales del campo comerán el resto. Lo mismo harás
con tus viñas y tus olivares. 12 Durante seis días harás tus trabajos, pero el séptimo
deberás descansar, a fin de que reposen tu buey y tu asno, y el hijo
de tu esclava y el extranjero tengan un respiro. 13 Ustedes observarán todo lo que les he dicho. Ni
siquiera pronunciarán el nombre de otros dioses: que nadie lo oiga en
boca de ustedes. Las
fiestas religiosas de Israel 14 Tres veces al año celebrarás una fiesta en mi
honor. 15 Celebrarás la fiesta de los Ácimos. Durante siete días
comerás pan sin levadura, como te lo he mandado, en el tiempo señalado
del mes de Abib, porque en ese mes saliste de Egipto. Y nadie se
presentará ante mí con las manos vacías. 16 También celebrarás la
fiesta de Otras
leyes litúrgicas 18 No acompañarás con pan fermentado la sangre de
mis sacrificios, ni dejarás para el día siguiente la grasa de la víctima
ofrecida en mi fiesta. 19 Llevarás a Instrucciones
sobre la entrada en Canaán 20 Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que
te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he
preparado. 21 Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él,
porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en
él. 22 Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te
diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
23Entonces mi ángel irá delante de ti y te introducirá en el país
de los amorreos, los hititas, los perizitas, los cananeos, los jivitas
y los jebuseos, y yo los exterminaré. 24 No te postrarás delante de
sus dioses ni los servirás; no imitarás sus costumbres, sino que
derribarás y harás pedazos sus piedras conmemorativas. 25Ustedes
servirán al Señor, su Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo
apartaré de ti las enfermedades; 26 en tu país ninguna mujer abortará
ni será estéril, y colmaré el número de tus días. 27 Yo sembraré el terror delante de ti, llenaré de
confusión a los pueblos que encuentres a tu paso, y haré que todos
tus enemigos te vuelvan las espaldas. 28Haré cundir el pánico
delante de ti, y él pondrá en fuga delante de ti al jivita, al
cananeo y al hitita. 29 Pero no los expulsaré en un solo año, no sea
que el país se convierta en un desierto y las bestias salvajes se
multipliquen en perjuicio tuyo. 30 Los iré expulsando de tu vista
poco a poco, hasta que crezcas en número y puedas tomar posesión del
país. 31 Extenderé tus dominios desde el Mar Rojo hasta el mar de
los filisteos, y desde el desierto hasta el Éufrates, porque yo pondré
en tus manos a los habitantes del país para que los expulses delante
de ti. 32 No harás ningún pacto con ellos ni con sus dioses. 33 Y
ellos no deberán permanecer en tu país, para que no te inciten a
pecar contra mí. Porque entonces servirías a sus dioses, y eso sería
un grave riesgo para ti.
La
conclusión de 24 1 El Señor dijo a Moisés:
"Sube a encontrarte con el Señor en compañía de Aarón, Nadab
y Abihú, y de setenta de los ancianos de Israel, y permanezcan
postrados a distancia. 2Tú serás el único que te acercarás al Señor.
Que los demás no se acerquen y que el pueblo no suba contigo". 3 Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras
y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz:
"Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha
dicho el Señor". 4 Moisés consignó por escrito las palabras
del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar
al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación de las
doce tribus de Israel. 5 Después designó a un grupo de jóvenes
israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor,
en sacrificio de comunión. 6 Moisés tomó la mitad de la sangre, la
puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. 7
Luego tomó el documento de la alianza y lo leyó delante del pueblo,
el cual exclamó: "Estamos resueltos a poner en práctica y a
obedecer todo lo que el Señor ha dicho". 8Entonces Moisés tomó
la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: "Esta es la
sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo
establecido en estas cláusulas". 9 Luego Moisés subió en compañía de Aarón, Nadab,
Abihú y de setenta de los ancianos, 10 y ellos vieron al Dios de
Israel. A sus pies había algo así como una plataforma de lapislázuli,
resplandeciente como el mismo cielo. 11y el Señor no extendió su
mano contra esos privilegiados de Israel: ellos vieron a Dios,
comieron y bebieron. Moisés
en la cumbre de la montaña 12 El Señor dijo a Moisés: "Sube hasta mí, a
la montaña, y quédate aquí. Yo te daré las tablas de piedra, con
la ley y los mandamientos, que escribí para instruirlos". 13
Entonces Moisés se levantó junto con Josué, su ayudante, y subió a
la montaña de Dios. 14 Él había dicho a los ancianos de Israel:
"Espérennos aquí, hasta nuestro regreso. Con ustedes quedarán
Aarón y Jur: el que tenga algún pleito que se dirija a ellos".
15 Y luego subió a la montaña. La nube cubrió la montaña, 16 y la gloria del Señor
se estableció sobre la montaña del Sinaí, que estuvo cubierta por
la nube durante seis días. Al séptimo día, el Señor llamó a Moisés
desde la nube. 17 El aspecto de la gloria del Señor era a los ojos de
los israelitas como un fuego devorador sobre la cumbre de la montaña.
18 Moisés entró en la nube y subió a la montaña. Allí permaneció
cuarenta días y cuarenta noches. La legislación contenida en
los capítulos siguientes codifica la vida litúrgica de Israel, el
Pueblo sacerdotal, consagrado al culto del verdadero Dios. Estas
prescripciones rituales son presentadas como provenientes directamente
del Señor. Pero ese modo de hablar no se debe tomar al pie de la
letra. Se trata, más bien, de un procedimiento literario para indicar
que dichas normas expresan la voluntad de Dios y llevan el sello de la
autoridad divina. Estas leyes presuponen la
tradición cultual del Templo de Jerusalén, gestada a lo largo de
siglos, y fijada definitivamente por escrito después del exilio babilónico.
Si su promulgación se pone en boca de Moisés, es porque las
instituciones cultuales, lo mismo que el resto de la legislación,
derivan del impulso dado por él a Israel en los albores de su
historia. La solemne majestad del
culto israelita contrasta con las formas simples y espontáneas que
parecerían caracterizar a un culto "en espíritu y en verdad" (Jn. 4. 23).
Pero sería falso pensar que detrás de esta minuciosa codificación
–semejante en muchos puntos a la de Ez. 40-48- no hay nada más que
un formalismo ritualista. Una lectura que tenga en cuenta no sólo la
"letra", sino el "espíritu" de estos viejos
textos, podrá auscultar en ellos el latido de una auténtica
religiosidad, dominada por el sentimiento de la infinita santidad de
Dios.
Las
contribuciones para la construcción del Santuario 25 1 El Señor dijo a Moisés: 2 Ordena a los israelitas que me preparen una ofrenda.
Después ustedes la recibirán de todos aquellos que vengan a traerla
voluntariamente. 3 Las ofrendas que recogerán son estas: oro, plata y
bronce; 4 púrpura violeta, púrpura escarlata y carmesí; lino fino y
pelo de cabra; 5 cueros de carnero teñidos de rojo, pieles finas y
madera de acacia; 6aceite para las lámparas, perfumes para el óleo
de la unción y para el incienso aromático; 7 piedras de ónix y
piedras de engaste para el efod y el pectoral. 8 Con todo esto me harán
un Santuario y yo habitaré en medio de ellos. 9 En la construcción
de El Arca 10 Tú harás un arca de madera de acacia, que deberá
tener ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de
ancho y setenta y cinco de alto. 11 La recubrirás de oro puro por
dentro y por fuera, y pondrás alrededor de ella, en la parte de
arriba, una moldura de oro. 12 También le harás cuatro argollas de
oro fundido y se las colocarás en los cuatro extremos inferiores, dos
de un lado y dos del otro. 13Asimismo, harás unas andas de madera de
acacia, las revestirás de oro, 14 y las harás pasar por las argollas
que están a los costados del arca, para poder transportarla. 15 Las
andas estarán fijas en las argollas y no serán quitadas. 16 En el
arca pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré. 17 También harás una tapa de oro puro, de ciento
veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho, 18 y
en sus dos extremos forjarás a martillo dos querubines de oro macizo.
19 El primer querubín estará en un extremo y el segundo en el otro,
y los harás de tal manera que formen una sola pieza con la tapa. 20
Ellos tendrán las alas extendidas hacia arriba, cubriendo con ellas
la tapa; y estarán uno frente a otro, con sus rostros vueltos hacia
ella. 21Después colocarás la tapa sobre la parte superior del arca,
y en ella pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré. 22 Allí
me encontraré contigo, y desde allí, desde el espacio que está en
medio de los dos querubines, yo te comunicaré mis órdenes para que
se las transmitas a los israelitas. La mesa
de los panes de la ofrenda 23 Tú harás, además, una mesa de madera de acacia,
de un metro de largo por medio metro de ancho y setenta y cinco centímetros
de alto. 24 La recubrirás de oro fino y le colocarás alrededor una
moldura de oro. 25 Luego le pondrás un borde de un palmo de ancho, y
adornarás todo el borde con una guirnalda de oro. 26 Después harás
cuatro argollas de oro, y las ajustarás a los cuatro ángulos que
forman las cuatro patas de la mesa. 27 Las argollas estarán bien
cerca del borde, a fin de que sirvan de sostén a las andas que se
usarán para transportar la mesa. 28 Harás las andas de madera de
acacia y las recubrirás de oro; ellas servirán para transportar la
mesa. 29 También harás fuentes, vasos, jarras y tazas de oro puro
para las libaciones. 30 Y sobre la mesa pondrás los panes de la
ofrenda, que estarán siempre ante mí. El
candelabro 31 Harás, asimismo, un candelabro de oro puro. Tanto
la base y el tronco del candelabro como los cálices, los botones y
las flores que le servirán de adorno, serán forjados a martillo y
formarán una sola pieza. 32 De sus lados saldrán seis brazos: tres
de un lado y tres del otro. 33Cada uno de estos brazos tendrán tres
adornos en forma de flor de almendro, los tres con un cáliz, un botón
y una flor. 34 El tronco del candelabro, en cambio, tendrá cuatro
adornos de esa misma forma, distribuidos de esta manera: 35 un botón
irá debajo de los dos primeros brazos que salen de él, el otro estará
debajo de los dos siguientes, y un tercero, debajo de los dos últimos.
36 Los botones y las flores formarán una sola pieza con el
candelabro, y todo estará hecho con un solo bloque de oro puro,
forjado a martillo. 37 Después harás siete lámparas y las dispondrás
de manera que envíen la luz hacia adelante. 38 Las tenazas para
arreglar los pabilos y sus platillos serán de oro puro. 39 Para hacer
el candelabro y todos estos utensilios se empleará un talento de oro
puro. 40 Y ten cuidado de hacerlo conforme al modelo que te fue
mostrado en
26 1 Para la construcción de 7 También harás once toldos de pelo de cabra, para
cubrir 12 En cuanto a la parte sobrante de los toldos, la
mitad colgará en la parte posterior de El
armazón de 15 También harás para 26 Además, harás cinco travesaños de madera de
acacia para mantener alineados los bastidores que están a un lado de El velo
del Santuario 31 Harás, asimismo, un velo de púrpura violeta y
escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, con figuras de
querubines diseñadas artísticamente. 32 Lo colgarás de cuatro
columnas de madera de acacia revestidas de oro, que estarán provistas
de unos ganchos del mismo metal y sostenidas por cuatro bases de
plata. 33 Pondrás el velo debajo de los ganchos, y detrás de él
colocarás el Arca del Testimonio. Así el velo marcará la división
entre el Santo y el Santo de los Santos. 34 También colocarás la
tapa sobre el Arca del Testimonio, en el Santo de los Santos. 35 Fuera
del velo, pondrás la mesa, y frente a ella, en el lado sur de La
cortina de entrada 36 Para la entrada de la carpa harás una cortina de púrpura
violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, todo esto
recamado artísticamente. 37 Y para sostener la cortina harás cinco
columnas de madera de acacia revestidas de oro; sus ganchos también
serán de oro, y las apoyarás sobre bases de bronce fundido.
El
altar de los holocaustos 27 1 Luego harás el altar de madera
de acacia; medirá dos metros y medio de largo por dos metros y medio
de ancho –es decir, será cuadrado– y tendrá un metro y medio de
alto. 2 En sus cuatro ángulos, y formando una sola pieza con él, le
harás unos cuernos. Después lo revestirás de bronce. 3Le harás
recipientes para recoger las cenizas, y también palas, aspersorios,
tenedores y braseros. Todos estos utensilios serán de bronce. 4 También
le harás un enrejado de bronce en forma de red, y en los cuatro
extremos de la red deberás ajustar otras tantas argollas de bronce. 5
Luego pondrás el enrejado debajo de la parte saliente del altar, de
manera que la red llegue desde abajo hasta la mitad del altar. 6 Le
harás, asimismo, unas andas de madera de acacia revestidas de bronce.
7 Y cuando haya que transportar el altar, las andas se pasarán por
las argollas que están a ambos lados de él. 8 Harás el altar de
tablas, hueco por dentro, y en su ejecución te ajustarás al modelo
que te fue mostrado en El
atrio de 9 También harás el atrio de El
cortinado para la entrada del atrio 16 Un cortinado de diez metros de largo, hecho de púrpura
violeta y escarlata, de carmesí y lino fino reforzado, recamado artísticamente,
hará las veces de puerta. Este cortinado colgará de cuatro columnas
apoyadas sobre cuatro bases. 17 Todas las columnas que rodean el atrio
estarán unidas por varillas de plata; sus ganchos serán de plata y
sus bases de bronce. 18 El atrio tendrá cincuenta metros de largo,
por veinticinco de ancho y dos y medio de alto. Todas sus cortinas serán
de lino fino reforzado y sus bases de bronce. 19Los utensilios para el
servicio litúrgico de El
aceite para el candelero 20 Ordenarás a los israelitas que te traigan aceite
puro de oliva molida para el candelero, a fin de alimentar
constantemente una lámpara. 21 Aarón y sus hijos lo deberán
preparar en
Las
vestiduras del Sumo Sacerdote 28 1 Entre todos los israelitas,
elige a tu hermano Aarón, y ordénale que se acerque a ti para que
sea mi sacerdote. Manda que se acerquen también sus hijos Nadab, Abihú,
Eleazar e Itamar. 2 Luego harás las vestiduras sagradas de tu hermano
Aarón, a fin de que esté magníficamente ataviado. 3 Para ello tendrás
que recurrir a los artesanos más competentes, a aquellos que yo he
dotado de una habilidad excepcional, y ellos confeccionarán las
vestiduras de Aarón, a fin de que sea consagrado para ejercer mi
sacerdocio. 4 Las vestiduras que harán son las siguientes: un
pectoral, un efod, un manto, una túnica bordada, un turbante y una
faja. Y cuando hagan las vestiduras sagradas para que Aarón y sus
hijos puedan cumplir sus funciones sacerdotales, 5 emplearán oro, púrpura
violeta y escarlata, carmesí y lino fino. El efod 6 El efod lo harán de oro, de púrpura violeta y
escarlata, de carmesí y lino fino reforzado, todo esto trabajado artísticamente.
7 Llevará aplicadas dos hombreras, y así quedará unido por sus dos
extremos. 8 El cinturón para ajustarlo formará una sola pieza con él
y estará confeccionado de la misma forma: será de oro, de púrpura
violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado. 9 Después
tomarás dos piedras de lapislázuli y grabarás en ellas los nombres
de los hijos de Israel 10–seis en una piedra y seis en la otra –
por orden de nacimiento. 11 Para grabar las dos piedras con los
nombres de los hijos de Israel, te valdrás de artistas apropiados,
que lo harán de la misma manera que se graban los sellos. Luego las
harás engarzar en oro, 12 y las colocarás sobre las hombreras del
efod. Esas piedras serán un memorial en favor de los israelitas. Así
Aarón llevará esos nombres sobre sus hombros hasta la presencia del
Señor, para mantener vivo su recuerdo. 13 Harás, además, los
engastes de oro 14 y dos cadenas de oro puro, trenzadas a manera de
cordones, que luego fijarás en los engastes. El
pectoral 15 También harás el pectoral del juicio de Dios,
trabajado artísticamente y confeccionado de la misma manera que el
efod. Lo harás de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y
de lino fino reforzado. 16 Deberá ser cuadrado y de doble paño, de
un palmo de largo y otro de ancho. 17 Lo guarnecerás de piedras
preciosas, dispuestas en cuatro hileras: en la primera habrá un jaspe
rojo, un topacio y una esmeralda; 18 en la segunda, un rubí, un
zafiro y un diamante; 19 en la tercera, un ágata, una cornalina y una
amatista; 20 y en la cuarta, un crisólito, un lapislázuli y un jaspe
verde. Todas ellas estarán engarzadas en oro. 21 Las piedras serán
doce en total, como los nombres de los hijos de Israel, y cada una
llevará grabado el nombre de una de las doce tribus, como se graban
los sellos. 22 Además, harás para el pectoral unas cadenas de oro
puro, trenzadas a manera de cordones, 23 y dos argollas de oro, que
luego ajustarás a sus dos extremos superiores. 24Sujetarás las dos
puntas de las cadenas de oro en las dos argollas que están en los
extremos superiores del pectoral; 25y unirás las otras dos puntas a
unos engastes, para poder colocarlas sobre las hombreras del efod, por
la parte de adelante. 26 Harás, asimismo, dos argollas de oro y las
ajustarás a los dos extremos inferiores del pectoral, sobre el borde
interior, el que da hacia el efod. 27 También forjarás otras dos
argollas de oro, adhiriéndolas a las dos hombreras del efod, por la
parte de adelante y bien hacia abajo, o sea, cerca de la costura y
encima del cinturón. 28Así el pectoral se podrá sujetar haciendo
pasar, entre sus argollas y las argollas del efod, un cordón de púrpura
violeta, para que el pectoral quede fijo sobre el cinturón y no se
desprenda del efod. 29Cada vez que Aarón entre en el Santuario,
llevará sobre su corazón, en el pectoral del juicio de Dios, los
nombres de los hijos de Israel, para mantener siempre vivo el recuerdo
de ellos en la presencia del Señor. 30 En el pectoral del juicio de
Dios introducirás, además, el Urím y el Tumím, a fin de que Aarón
los tenga sobre su pecho cuando se presente delante del Señor. Así
Aarón llevará siempre sobre su pecho, en la presencia del Señor, el
dictamen de Dios para los israelitas. El
manto 31 También harás el manto del efod, todo de púrpura
violeta. 32 En el centro tendrá una abertura para que pueda pasar la
cabeza; y esa abertura tendrá un dobladillo alrededor, como el cuello
de una cota de guerrero, para que no se rasgue. 33Adornarás el ruedo
con granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino
fino reforzado, intercaladas con campanillas de oro. 34 Las
campanillas de oro y las granadas estarán dispuestas alternadamente,
una al lado de otra, a lo largo de todo el ruedo. 35 Aarón irá
revestido del manto para ejercer su función sacerdotal, y el sonido
de las campanillas tendrá que oírse cuando entre en el Santuario,
delante del Señor, y cuando salga de él. Así no morirá. El
turbante y su flor, la túnica y la faja 36 Además harás una flor de oro puro, y grabarás en
ella, como se graban los sellos: "Consagrado al Señor". 37
La sujetarás con una cinta de púrpura violeta, y así quedará fija
sobre la parte delantera del turbante. 38 Aarón la llevará sobre su
frente, para que pueda cargar con las faltas que los israelitas
cometan al presentar sus ofrendas sagradas; y la flor estará siempre
sobre su frente para que esas ofrendas sean aceptables al Señor. 39
Tejerás la túnica con lino fino, y también harás un turbante de
lino fino y una faja recamada artísticamente. Las
vestiduras de los sacerdotes 40 Harás túnicas, fajas y mitras para los hijos de
Aarón, a fin de que estén magníficamente ataviados. 41 Así vestirás
a tu hermano Aarón y a sus hijos. Luego los ungirás, los investirás
y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio. 42 También les harás
unos pantalones de lino para cubrirse desde la cintura hasta los
muslos. 43 Aarón y sus hijos los usarán cuando entren en
La
consagración de Aarón y de sus hijos 29 1 Esto es lo que harás para
consagrarlos a fin de que ejerzan mi sacerdocio: toma un novillo y dos
carneros sin defecto, 2 y prepara con harina de la mejor calidad panes
ácimos, tortas sin levadura amasadas con aceite, y galletas sin
levadura untadas con aceite. 3 Colocarás todo eso en una canasta y lo
presentarás junto con el novillo y los dos carneros. 4 Después
ordenarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la puerta de 8 En seguida ordenarás que se acerquen sus hijos; los
vestirás con túnicas, 9 los ceñirás con un cinturón y les ajustarás
las mitras. Así el sacerdocio les pertenecerá por un decreto
irrevocable. De esta manera investirás a Aarón y a sus hijos. Las
ofrendas de la consagración 10 Acercarás el novillo hasta 15 Luego tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus
hijos impondrán las manos sobre su cabeza. 16 Una vez que lo hayas
inmolado, recogerás su sangre y harás una aspersión alrededor del
altar. 17 Dividirás el animal en pedazos, lavarás sus entrañas y
sus patas, y las colocarás sobre las partes restantes y sobre su
cabeza. 18 Después dejarás que todo el carnero se queme sobre el
altar. Este es un holocausto para el Señor, una ofrenda que se quema
con aroma agradable al Señor. 19 Tomarás luego el segundo carnero, y Aarón y sus
hijos impondrán las manos sobre su cabeza. 20 Una vez que lo hayas
inmolado, recogerás un poco de su sangre y untarás con ella el lóbulo
de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus
hijos, el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho.
Después harás una aspersión con esta sangre alrededor del altar. 21
Tomarás un poco de la sangre que está sobre el altar y un poco del
óleo de la unción, y rociarás con ellos a Aarón y sus vestiduras,
a sus hijos y también sus vestiduras. Así quedarán consagrados Aarón,
sus hijos y las vestiduras de todos ellos. La
investidura de los sacerdotes 22 Luego tomarás la grasa de este carnero: la grasa
de la cola, la que cubre las entrañas, la protuberancia del hígado,
los dos riñones y la grasa que está sobre ellos, y también la pata
derecha, porque se trata del carnero ofrecido para la investidura de
los sacerdotes. 23Recogerás además un pan redondo, una torta cocida
en aceite y una galleta de la canasta de los panes ácimos, que está
delante del Señor; 24 depositarás todo esto en las manos de Aarón y
de sus hijos, y realizarás el gesto de presentación delante del Señor.
25Recogerás nuevamente todo esto y lo quemarás sobre el altar junto
con el holocausto, como perfume agradable al Señor. Esta es una
ofrenda que se quema para el Señor. 26 Tomarás también el pecho del carnero que se
inmola para la investidura de Aarón y realizarás con él el gesto de
presentación delante del Señor. Esta será tu parte. 27 Tú
santificarás el pecho de la presentación y la pierna de la ofrenda,
es decir, la parte presentada y ofrecida del carnero inmolado con
motivo de la investidura de Aarón y de sus hijos. 28 Esta será la
parte que Aarón y sus hijos recibirán de los israelitas, según un
decreto irrevocable. Porque es una ofrenda que los israelitas deberán
separar de sus sacrificios de comunión, como ofrenda reservada al Señor. 29 Las vestiduras sagradas de Aarón pasarán después
a sus hijos, que las vestirán al recibir la unción y la investidura.
30 Y el hijo que lo suceda como sacerdote, cuando entre en El
banquete sagrado 31 Después tomarás el carnero ofrecido para la
investidura y harás cocinar su carne en el recinto sagrado. 32 Aarón
y sus hijos comerán la carne y el pan de la canasta, a la entrada de 35 Esto es lo que harás con Aarón y sus hijos,
conforme a todo lo que yo te he ordenado. La ceremonia de su
investidura durará siete días. La
consagración del altar de los holocaustos 36 Cada uno de esos días ofrecerás un novillo como
sacrificio de expiación por el pecado; lo ofrecerás sobre el altar
para expiar por él y lo ungirás para consagrarlo. 37 Durante siete días
harás la expiación por el altar y lo consagrarás. Así el altar será
algo santísimo, y todo aquello que lo toque quedará consagrado. El
holocausto cotidiano 38 Cada día ofrecerás sobre el altar dos corderos de
un año, y esto en forma permanente. 39 Ofrecerás uno a la mañana y
otro a la hora del crepúsculo. 40 Con el primer cordero ofrecerás
también la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad,
amasada con un litro sesenta de aceite puro de oliva, y una libación
consistente en un litro sesenta de vino. 41 El otro cordero lo ofrecerás
a la hora del crepúsculo, con una oblación y una libación iguales a
las de la mañana, como aroma agradable, como ofrenda que se quema
para el Señor. 42 Este es un holocausto que se ofrecerá
perpetuamente de generación en generación, en la presencia del Señor,
a la entrada de
El
altar de los perfumes 30 1 También harás un altar para
quemar el incienso. Lo harás de madera de acacia, 2 de cincuenta centímetros
de largo por cincuenta de ancho, es decir, cuadrado. Tendrá un metro
de alto. Sus cuernos formarán una sola pieza con él. 3 Recubrirás
de oro puro su parte superior, sus costados y sus cuernos, y le
colocarás alrededor una moldura de oro. 4 Luego le harás unas
argollas de oro, y las pondrás debajo de la moldura, dos de un lado y
dos del otro, a fin de pasar por ellas las andas que servirán para
transportarlo. 5Estas últimas las harás de madera de acacia y las
recubrirás de oro. 6Después pondrás el altar delante del velo que
oculta el Arca del Testimonio, frente a la tapa que está sobre el
arca, allí donde yo me encontraré contigo. 7Todas las mañanas, al
preparar las lámparas, Aarón deberá quemar en él incienso aromático;
8 y a la hora del crepúsculo, cuando vuelva a arreglar las lámparas,
lo hará nuevamente. Y ustedes presentarán constantemente delante del
Señor esta ofrenda de incienso aromático, a través de las
generaciones. 9 No ofrecerán sobre él incienso profano, ni
holocaustos, ni oblaciones, ni derramarán sobre él ninguna libación.
10 Una vez al año, Aarón realizará el rito de expiación sobre los
cuernos del altar. Con la sangre del sacrificio ofrecido el día de El
impuesto para el Santuario 11 El Señor habló a Moisés en estos términos: 12 Cuando hagas un censo de los israelitas, cada uno
pagará al Señor el rescate de su vida, para que no recaiga sobre
ellos ninguna calamidad con ocasión del empadronamiento. 13 La
cantidad que pagarán todos los que sean sometidos al censo será
medio siclo, según el peso de los siclos del Santuario; y este será
un tributo reservado al Señor. 14 Todos los que sean sometidos al
censo, o sea, los que tengan más de veinte años, pagarán la ofrenda
reservada al Señor. 15 El rico no dará más de medio siclo, ni el
pobre menos, para cumplir con el impuesto debido al Señor en rescate
de sus vidas. 16 Tú recibirás de los israelitas el dinero del
rescate y lo destinarás para el servicio de La
fuente de bronce 17 El Señor habló a Moisés en estos términos: 18 Harás una fuente de bronce, con su base también
de bronce, para las abluciones. La pondrás entre El óleo
de la unción 22 El Señor habló a Moisés en estos términos: 23 Consigue especies aromáticas de la mejor calidad:
quinientos siclos de mirra pura, la mitad –o sea, doscientos
cincuenta siclos– de cinamomo, doscientos cincuenta siclos de caña
aromática, 24 quinientos siclos de casia –todo esto en siclos del
Santuario– y siete litros de aceite de oliva; 25 y prepara con ellos
una mezcla aromática, como lo sabe hacer el fabricante de perfumes.
Este será el óleo para la unción sagrada. 26 Con él deberás ungir
El
incienso sagrado 34 El Señor dijo a Moisés: Consigue las siguientes sustancias aromáticas en
cantidades iguales: resina, ámbar, gálbano perfumado e incienso
puro, 35 y mezcla todo eso, como lo hace un fabricante de perfumes,
para hacer un perfume salado, puro y santo. 36 Reduce a polvo una
parte de él y colócala delante del Arca del Testimonio, en
Los
obreros para la construcción del Santuario 31 1 El Señor habló a Moisés en
estos términos: 2 Yo designé a Besalel –hijo de Urí, hijo de Jur,
de la tribu de Judá– 3 y lo llené del espíritu de Dios, para
conferirle habilidad, talento y experiencia en la ejecución de toda
clase de trabajos: 4tanto para idear proyectos y realizarlos en oro,
plata o bronce, 5 como para labrar piedras de engaste, tallar la
madera o hacer cualquier otro trabajo. 6Junto con él puse a Oholiab,
hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, y doté de una habilidad
especial a todos los artesanos competentes, a fin de que puedan
ejecutar lo que les he ordenado, a saber: 7 El Sábado 12 El Señor dijo a Moisés: 13 Habla a los israelitas en los siguientes términos:
No dejen nunca de observar mis sábados, porque el sábado es un signo
puesto entre yo y ustedes, a través de las generaciones, para que
ustedes sepan que yo, el Señor, soy el que los santifico. 14 Observarán
el sábado, porque es sagrado para ustedes. El que lo profane, será
castigado con la muerte. Sí, todo el que haga algún trabajo ese día
será excluido de su pueblo. 15 Durante seis días se trabajará, pero
el séptimo será un día de descanso solemne, consagrado al Señor.
El que trabaje en sábado será castigado con la muerte. 16 Los
israelitas observarán el sábado, celebrándolo a través de las
generaciones como signo de alianza eterna. 17Él será un signo
perdurable entre yo y los israelitas, porque en seis días el Señor
hizo el cielo y la tierra, pero el séptimo día descansó y retomó
aliento. 18 Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés, en
la montaña del Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas
de piedra escritas por el dedo de Dios. RUPTURA
Y RENOVACIÓN DE Los israelitas se han
quedado solos y sin guía en el desierto. Ya no sienten la presencia
del Señor y Moisés tarda en bajar de la montaña. Esta ausencia
momentánea les resulta insoportable, y se fabrican una imagen que les
dé la sensación de tener a dios en medio de ellos, que lo haga
visible y tangible, y del que puedan disponer a su agrado. La imagen
elegida es la del "ternero", porque el
toro joven representa, en la simbología del Antiguo Oriente, la
fuerza rebosante, la vitalidad y la fecundidad. En este momento crucial
interviene Moisés. Lo hace como un profeta, denunciando y condenando
severamente esa desviación del pueblo, que lo exponía a caer en la
idolatría. Pero él es también el intercesor que se solidariza con
sus hermanos, y así obtiene del Señor el perdón y la renovación de
El relato tiene en vista
principalmente los terneros de oro que Jeroboám I erigió en los
santuarios de Betel y Dan (1 Rey. 12. 26-33). Pero también denuncia
las idolatrías de todos los tiempos: el ansia desmedida de poder, de
riqueza, de bienestar material, y de todo aquello que acapara el corazón
del hombre, apartándolo del verdadero Dios.
El
ternero de oro 32 1 Cuando el pueblo vio que Moisés
demoraba en bajar de la montaña, se congregó alrededor de Aarón y
le dijo: "Fabrícanos un dios que vaya al frente de nosotros,
porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo
salir de Egipto". 2 Aarón les respondió: "Quiten a sus
mujeres, a sus hijos y a sus hijas, las argollas de oro que llevan
prendidas a sus orejas, y tráiganlas aquí". 3En-tonces todos se
quitaron sus aros y se los entregaron a Aarón. 4 Él recibió el oro,
lo trabajó con el cincel e hizo un ternero de metal fundido. Ellos
dijeron entonces: "Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir
de Egipto". 5 Al ver esto, Aarón erigió un altar delante de la
estatua y anunció en alta voz: "Mañana habrá fiesta en honor
del Señor". 6 Y a la mañana siguiente, bien temprano,
ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión. Luego el pueblo se
sentó a comer y a beber, y después se levantó para divertirse. La
amenaza del Señor 7 El Señor dijo a Moisés: "Baja en seguida,
porque tu pueblo, ese que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. 8
Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado,
y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron
delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: ‘Este es tu
Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto’". 9 Luego le
siguió diciendo: "Ya veo que este es un pueblo obstinado. 10Por
eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De
ti, en cambio, suscitaré una gran nación". La
intercesión de Moisés 11 Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas
palabras: "¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo,
ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y
mano poderosa? 12¿Por qué tendrán que decir los egipcios: ‘Él
los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas
y exterminarlos de la superficie de la tierra’?. Deja de lado tu
indignación y arrepiéntete del mal que quieres infligir a tu pueblo.
13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a
quienes juraste por ti mismo diciendo: ‘Yo multiplicaré su
descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta
tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como
herencia’". 14 Y el Señor se arrepintió del mal con que había
amenazado a su pueblo. La
destrucción de las Tablas de 15 Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de
la montaña llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, que
estaban escritas de un lado y de otro. 16 Esas tablas eran obra de
Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios. 17 Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería
el pueblo, Josué dijo a Moisés: "Hay gritos de guerra en el
campamento". 18 Pero Moisés respondió: "No son cantos de victoria, ni alaridos de derrota; lo que oigo son cantos de coros
alternados". 19 Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el
ternero y las danzas, se enfureció, y arrojando violentamente las
tablas que llevaba en sus manos, las hizo añicos al pie de la montaña.
20 Después tomó el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró
hasta pulverizarlo. Luego esparció el polvo sobre el agua, y se la
hizo beber a los israelitas. 21 Moisés dijo a Aarón: "¿Qué te ha hecho
este pueblo para que lo indujeras a cometer un pecado tan
grave?". 22Pero Aarón respondió: "Te ruego, señor, que
reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que este pueblo está inclinado
al mal. 23 Ellos me dijeron: ‘Fabrícanos un dios que vaya al frente
de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre
que nos hizo salir de Egipto’. 24 Entonces les ordené: ‘El que
tenga oro que se desprenda de él’. Ellos me lo trajeron, yo lo eché
al fuego, y salió este ternero". La
intervención de los levitas y el castigo del pueblo 25 Cuando Moisés vio el desenfreno del pueblo
–porque Aarón le había tolerado toda clase de excesos, exponiéndolo
así a la burla de sus enemigos– 26 se paró a la entrada del
campamento y exclamó: "¡Los que están de parte del Señor,
vengan aquí!". Todos los hijos de Leví se agruparon a su
alrededor, 27 y él les dijo: "Así habla el Señor, el Dios de
Israel: Que cada uno se arme de su espada; recorran el campamento
pasando de una puerta a otra, y maten sin tener en cuenta si es
hermano, amigo o pariente". 28 Los levitas cumplieron la orden de
Moisés, y aquel día cayeron unas tres mil personas del pueblo.
29Entonces Moisés dijo: "Reciban hoy la investidura sacerdotal
de parte del Señor, uno a costa de su hijo, otro a costa de su
hermano, y que él les de hoy una bendición". Nueva súplica
de Moisés 30 Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo:
"Ustedes han cometido un gran pecado. Pero ahora subiré a
encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese pecado". 31
Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo:
"Por desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se
han fabricado un dios de oro. 32 ¡Si tú quisieras perdonarlo, a
pesar de esto...! Y si no, bórrame por favor del Libro que tú has
escrito". 33 El Señor le respondió: "Yo borraré de mi
Libro al que ha pecado contra mí. 34 Y ahora vete. Lleva a este
pueblo hasta el lugar que yo te indiqué: mi ángel irá delante de
ti. Y cuando llegue el momento, los visitaré para castigarlos por su
pecado". 35 Y el Señor castigó al pueblo por haber hecho el
ternero, el que había fabricado Aarón. Orden
de partida y advertencia del Señor al pueblo 33 1 El Señor dijo a Moisés:
"Vete de aquí, tú y el pueblo que hiciste salir de Egipto, y
sube al país que yo prometí con un juramento a Abra-ham, a Isaac y a
Jacob, cuando les aseguré que daría esa tierra a sus descendientes.
2 Yo enviaré un ángel delante de ti, y expulsaré a los cananeos,
los amo-rreos, los hititas, los perizitas, los jivitas y los jebuseos,
3 para que puedas entrar en la tierra que mana leche y miel. Pero yo
no subiré en medio de ti, porque tú eres un pueblo obstinado, y
tendría que exterminarte en el camino". 4 Al oír esta severa
advertencia, el pueblo estuvo de duelo y nadie se puso sus adornos. 5 Luego el Señor dijo a Moisés: "Di a los
israelitas: ‘Ustedes son un pueblo obstinado. Bastaría que yo
subiera un solo instante en medio de ustedes, para tener que
exterminarlos. Ahora quítense sus adornos, y después veré qué hago
con ustedes’". 6 Entonces los israelitas se despojaron de sus
adornos, desde el momento en que partieron del monte Horeb. 7 Moisés tomó La
oración de Moisés 12 Moisés dijo al Señor: "Tú me ordenas que guíe
a este pueblo, pero no me has indicado a quién enviarás conmigo, a
pesar de que me dijiste: ‘Yo te conozco por tu nombre y te he
brindado mi amistad’. 13 Si me has brindado tu amistad, dame a
conocer tus caminos, y yo te conoceré: así me habrás brindado
realmente tu amistad. Ten presente que esta nación es tu
pueblo". 14 El Señor respondió: "Yo mismo iré contigo y
te daré el descanso". 15 Moisés agregó: "Si no vienes
personalmente, no nos hagas partir de aquí. 16 ¿Cómo se podrá
conocer que yo y tu pueblo gozamos de tu amistad, si tú no vienes con
nosotros? Así yo y tu pueblo nos distinguiremos de todos los otros
pueblos que hay sobre la tierra". 17 El Señor respondió a Moisés:
"También haré lo que me acabas de decir, porque te he brindado
mi amistad y te conozco por tu nombre". La
gloria del Señor 18 Moisés dijo: "Por favor, muéstrame tu
gloria". 19 El Señor le respondió: "Yo haré pasar junto a
ti toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre del Señor,
porque yo concedo mi favor a quien quiero concederlo y me compadezco
de quien quiero compadecerme. 20 Pero tú no puedes ver mi rostro, añadió,
porque ningún hombre puede verme y seguir viviendo". 21 Luego el
Señor le dijo: "Aquí a mi lado tienes un lugar. Tu estarás de
pie sobre la roca, 22y cuando pase mi gloria, yo te pondré en la
hendidura de la roca y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.
23Después retiraré mi mano y tú verás mis espaldas. Pero nadie
puede ver mi rostro".
Las
nuevas Tablas de 34 1 El Señor dijo a Moisés:
"Talla dos tablas de piedra iguales a las primeras, y yo escribiré
en ellas las mismas palabras que estaban escritas en las que tú
rompiste. 2 Prepárate, además, para subir mañana temprano a la
montaña del Sinaí, y después quédate allí, a mi disposición, en
la cumbre de la montaña. 3 Que nadie suba contigo ni se haga ver en
toda la extensión de la montaña, y que tampoco el ganado se detenga
a pastar delante de ella". 4 Moisés talló dos tablas de piedra iguales a las
primeras, y a la madrugada del día siguiente subió a la montaña del
Sinaí, como el Señor se lo había ordenado, llevando las dos tablas
en sus manos. 5 El Señor descendió en la nube, y permaneció allí,
junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor. Aparición
del Señor a Moisés 6 El Señor pasó delante de él y exclamó: "El
Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo
en amor y fidelidad. 7 Él mantiene su amor a lo largo de mil
generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado; sin
embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres
en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación".
8Moisés cayó de rodillas y se postró, 9diciendo: "Si realmente
me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros.
Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa
y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia". Renovación
de 10 El Señor le respondió: Yo voy a establecer una alianza. A la vista de todo el
pueblo, realizaré maravillas como nunca se han hecho en ningún país
ni en ninguna nación. El pueblo que está contigo verá la obra del
Señor, porque yo haré cosas tremendas por medio de ti. 11 Observa
bien lo que te mando. Yo expulsaré de tu presencia a los amorreos,
los cananeos, los hititas, los perizitas, los jivitas y los jebu-seos.
12 No hagas ningún pacto con los habitantes del país donde vas a
entrar, porque ellos serían una trampa para ti. 13 Antes bien,
derriben sus altares, destruyan sus piedras conmemorativas y talen sus
postes sagrados. Las
prescripciones de 14 No te postrarás delante de ningún otro dios,
porque el Señor se llama "Celoso": él es un Dios celoso.
15 No hagas ningún pacto con los habitantes de aquel país, no sea
que cuando ellos se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan
sacrificios, te inviten también a ti y tengas que comer de las víctimas
sacrificadas. 16 Tampoco tomes a sus hijas como esposas de tus hijos,
porque cuando ellas se prostituyan con sus dioses, harán que también
ellos se prostituyan. 17 No te fabricarás dioses de metal fundido. 18 Observarás la fiesta de los Ácimos. Durante siete
días comerás panes ácimos, como yo te lo he mandado; y lo harás en
el tiempo señalado del mes de Abib, porque en ese mes saliste de
Egipto. 19 Todos los primogénitos me pertenecen. Los primogénitos
de tu ganado mayor y menor, si son machos, serán para mí. 20 Al
primogénito del asno, en cambio, lo rescatarás con un cordero, y si
no lo rescatas, deberás desnucarlo. También rescatarás a todos los
primogénitos entre tus hijos. Y nadie se presentará delante de mí
con las manos vacías. 21 Durante seis días trabajarás, pero el séptimo día
deberás descansar, incluso en tiempo de siembra y de cosecha. 22 Celebrarás también la fiesta de las Semanas, la
de los primeros frutos de la cosecha del trigo; y además, la fiesta
de 23 Tres veces al año todos los varones se presentarán
delante del Señor, el Dios de Israel. 24 Porque yo voy a desposeer a
las naciones delante de ti y ensancharé tus fronteras, y cuando subas
a presentarte ante el Señor, tu Dios, tres veces al año, nadie
codiciará tu territorio. 25 No ofrecerás nada fermentado junto con la sangre
de la víctima sacrificada en mi honor, y no quedará para el día
siguiente la víctima inmolada en la fiesta de 26 Llevarás a la casa del Señor, tu Dios, lo mejor
de los primeros frutos de tu suelo. No harás cocer un cabrito en la leche de su madre. 27 Después el Señor dijo a Moisés: "Consigna
por escrito estas palabras, porque ellas son las cláusulas de la
alianza que yo hago contigo y con Israel". 28 Moisés estuvo allí
con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y
escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los
diez Mandamientos. El
rostro radiante de Moisés 29 Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí,
trayendo en sus manos las dos tablas del Testimonio, no sabía que su
rostro se había vuelto radiante porque había hablado con el Señor.
30 Al verlo, Aarón y todos los israelitas advirtieron que su rostro
resplandecía, y tuvieron miedo de acercarse a él. 31 Pero Moisés
los llamó; entonces se acercaron Aarón y todos los jefes de la
comunidad, y él les habló. 32 Después se acercaron también todos
los israelitas, y él les transmitió las órdenes que el Señor le
había dado en la montaña del Sinaí. 33 Cuando Moisés terminó de hablarles, se cubrió el
rostro con un velo. 34 Y siempre que iba a presentarse delante del Señor
para conversar con él, se quitaba el velo hasta que salía de EJECUCIÓN
DE LAS PRESCRIPCIONES CULTURALES En su parte final, el libro
del Éxodo describe la construcción del Santuario, siguiendo las
indicaciones dadas anteriormente. Luego el Pueblo de Dios reanuda su
marcha por el desierto, bajo la guía y la protección del Señor. La
presencia de Dios en medio de su Pueblo está simbolizada por la
"nube" y el "fuego",
que van señalando las etapas del camino hacia
Insistencia
en el descanso sabático 35 1 Moisés reunió a toda la
comunidad de los israelitas y les dijo: El Señor ha mandado hacer lo siguiente: 2 Durante
seis días se trabajará, pero el séptimo día será para ustedes una
cosa sagrada, un día de descanso solemne en honor del Señor. El que
trabaje ese día será castigado con la muerte. 3 Tampoco encenderán
fuego en sus casas el día sábado. La
convocatoria de Moisés para la construcción del Santuario 4 Luego Moisés dijo a toda la comunidad de los
israelitas: El Señor ha ordenado lo siguiente: 5Reserven una
parte de sus bienes para presentarlos como ofrenda al Señor. Todo el
que se sienta impulsado a hacerlo, ofrecerá al Señor: oro, plata y
bronce; 6 púrpura violeta y escarlata, carmesí, lino fino, pelo de
cabra, 7 cueros de carnero teñidos de rojo, pieles finas y madera de
acacia; 8 aceite para las lámparas, especies aromáticas para el óleo
de la unción y para el incienso perfumado, 9 piedras de lapislázuli
y piedras de engaste para el efod y el pectoral. 10 Que los artesanos
competentes vengan a ejecutar todo lo que el Señor ha ordenado: 11 Los
donativos de los israelitas 20 Toda la comunidad de los israelitas se alejó de la
presencia de Moisés. 21Después vinieron los que se sintieron movidos
por un impulso generoso, y trajeron al Señor una ofrenda para la
construcción de Los
obreros empleados en la construcción del Santuario 30 Entonces Moisés dijo a los israelitas: "El Señor
ha designado especialmente a Besalel –hijo de Urí, hijo de Jur, de
la tribu de Judá– 31 y lo ha llenado del espíritu de Dios, a fin
de conferirle habilidad, talento y experiencia en la ejecución de
toda clase de trabajos, 32 tanto para idear proyectos, como para
trabajar el oro, la plata y el bronce, 33 labrar piedras de engaste,
tallar la madera o ejecutar cualquier otra labor de artesanía. 34
Además le ha concedido –lo mismo que a Oholiab, hijo de Ajisamac,
de la tribu de Dan– el arte de comunicar sus conocimientos. 35 El Señor
los llenó de habilidad para realizar labores de orfebrería, de
tejido, de bordado y recamado de telas de púrpura violeta y
escarlata, de carmesí y de lino fino. Y no sólo son capaces de
ejecutar todas estas tareas, sino que también tienen espíritu de
inventiva". 36 1 Besalel, Oholiab y todos los
artesanos a quienes el Señor había dotado de habilidad y talento
para realizar con inteligencia los trabajos del Santuario, hicieron
todo lo que el Señor había ordenado.
La
suspensión de los donativos 2 Moisés convocó a Besalel, a Oholiab y a todos los
artesanos, a quienes el Señor había dotado de habilidad y que se habían
prestado a colaborar en la ejecución de esa tarea. 3 Ellos recibieron
de Moisés las ofrendas que los israelitas habían presentado para los
diversos trabajos del Santuario. Entretanto, cada mañana los
israelitas seguían trayendo a Moisés ofrendas voluntarias. 4Pero los
artesanos que realizaban todo el trabajo del Santuario, abandonando
momentáneamente sus respectivas ocupaciones, 5 fueron a decir a Moisés:
"El pueblo aporta más de lo que se necesita para ejecutar la
tarea que el Señor ha mandado". 6 Entonces Moisés ordenó que
se hiciera correr esta consigna a través del campamento: "Que
nadie, sea hombre o mujer, siga preparando materiales para
presentarlos como ofrenda". Así el pueblo se abstuvo de hacer
nuevos donativos, 7 porque los materiales aportados ya eran más que
suficientes para realizar todo el trabajo. La
construcción de 8 Los artesanos más expertos hicieron 14 También confeccionaron once toldos de pelo de
cabra, para cubrir El
armazón de 20 También hicieron los bastidores para sostener El velo
del Santuario 35 Hicieron, además, el velo de púrpura violeta y
escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, y lo adornaron con
figuras de querubines diseñadas artísticamente. 36 Para colgarlo,
hicieron cuatro columnas de madera de acacia revestidas de oro y
provistas de ganchos de oro, que apoyaron sobre cuatro bases de plata
fundida. La
cortina de la entrada 37 Hicieron, asimismo, para la entrada de la carpa,
una cortina de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino
fino reforzado, todo esto recamado artísticamente, 38 y la
sostuvieron con cinco columnas provistas de cinco ganchos. Luego
revistieron de oro los capiteles y las varillas de las columnas, y las
apoyaron sobre cinco bases de bronce.
El Arca 37 1 Besalel hizo el arca de madera
de acacia, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y
cinco de ancho y setenta y cinco de alto. 2 La recubrió de oro puro
por dentro y por fuera, y colocó alrededor de ella una moldura de
oro. 3 Fundió, además, cuatro argollas de oro y las puso en sus
cuatro extremos inferiores, dos de un lado y dos del otro. 4 Luego
hizo unas andas de madera de acacia, las recubrió de oro 5 y las pasó
por las argollas que estaban a los costados del arca, para poder
transportarla. 6 Después le hizo una tapa de oro puro, de ciento
veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho. 7 También hizo dos querubines de oro macizo, forjado
a martillo, en los dos extremos de la tapa. 8 El primero estaba en un
extremo y el segundo en el otro, y formaban una sola pieza con la
tapa. 9 Los querubines tenían las alas extendidas hacia arriba, y con
ellas cubrían la tapa; estaban uno frente al otro, con sus rostros
vueltos hacia ella. La mesa
de los panes de la ofrenda 10 También hizo la mesa de madera de acacia, de un
metro de largo por cincuenta centímetros de ancho y setenta y cinco
de alto. 11 La recubrió de oro puro y le colocó alrededor una
moldura de oro. 12 Le puso un borde de un palmo de ancho, y lo adornó
con una moldura de oro. 13 Después hizo cuatro argollas de oro y las
ajustó a los cuatro ángulos correspondientes a las cuatro patas de
la mesa. 14 Junto al borde estaban las cuatro argollas que servían de
sostén a las andas para transportar la mesa. 15Hizo las andas de
madera de acacia y las recubrió de oro. 16 Finalmente, hizo los
utensilios de oro puro que debían estar sobre la mesa: las fuentes,
los vasos, las tazas y los jarros para las libaciones. El
candelabro 17 Hizo, asimismo, el candelabro de oro puro. Tanto la
base y el tronco del candelabro como los cálices, los botones y las
flores que le servían de adorno estaban forjados a martillo y
formaban una sola pieza. 18 De sus lados salían seis brazos: tres de
un lado y tres del otro. 19Cada uno de estos brazos tenía tres
adornos en forma de flor de almendro, los tres con un cáliz, un botón
y una flor. 20 El tronco del candelabro, en cambio, tenía cuatro
adornos de esa misma forma, 21 distribuidos de esta manera: un botón
iba debajo de los dos primeros brazos que salían de él, otro estaba
debajo de los dos siguientes, y un tercero, debajo de los dos últimos.
22 Los botones y las flores formaban una sola pieza con el candelabro,
y todo estaba hecho con un solo bloque de oro puro, forjado a
martillo. 23 Después hizo siete lámparas de oro puro, con sus
tenazas para arreglar los pabilos y sus platillos. 24Para construir el
candelabro con todos sus accesorios empleó un talento de oro puro. El
altar del incienso y el óleo de la unción 25 También hizo el altar del incienso. Lo hizo de
madera de acacia, de cincuenta centímetros de largo por cincuenta de
ancho –es decir, cuadrado– y un metro de alto. Sus cuernos
formaban una sola pieza con él. 26 Recubrió de oro puro su parte
superior, sus costados y sus cuernos, y le puso alrededor una moldura
de oro. 27 Luego hizo unas argollas de oro, y las colocó debajo de la
moldura, dos de un lado y dos del otro, para pasar por ellas las andas
que servían para transportarlo. 28 Estas últimas eran de madera de
acacia y estaban recubiertas de oro. 29 También preparó el óleo
para la unción sagrada y el incienso aromático puro, como lo hace el
fabricante de perfumes.
El
altar de los holocaustos 38 1 Luego hizo el altar de los
holocaustos de madera de acacia; medía dos metros y medio de largo
por dos y medio de ancho –es decir, era cuadrado– y tenía un
metro y medio de alto. 2 En sus cuatro ángulos, y formando una sola
pieza con él, le hizo unos cuernos, y después lo recubrió de
bronce. 3 Hizo, además, todos los utensilios del altar: los
recipientes para recoger las cenizas, las palas, los aspersorios, los
tenedores y los braseros. Todos estos utensilios los hizo de bronce.
4También fabricó para el altar un enrejado de bronce en forma de
red, y lo puso debajo de la parte saliente del altar, de manera que
llegaba, desde abajo, hasta la mitad del altar. 5 Puso cuatro argollas
en los cuatro extremos del enrejado de bronce para hacer pasar por
ellas las andas. 6 Hizo las andas de madera de acacia y las recubrió
de bronce, 7 y pasó las andas por las argollas que estaban a ambos
lados del altar para poder transportarlo. El altar era hueco por
dentro y estaba hecho de tablas. La
fuente de bronce 8 Después hizo la fuente de bronce y su base también
de bronce, con los espejos de las mujeres que prestaban servicio a la
entrada de La
construcción del atrio 9 Hizo también el atrio. Por el lado sur, en dirección
al Négueb, el atrio tenía unas cortinas de lino fino reforzado,
dispuestas a lo largo de cincuenta metros. 10 Sus veinte columnas
estaban apoyadas sobre veinte bases de bronce, y estaban provistas de
ganchos y varillas de plata. 11 Por el lado norte, las cortinas tenían
igualmente una longitud de cincuenta metros, y estaban sostenidas por
veinte columnas apoyadas en veinte bases de bronce y provistas de
ganchos y varillas de plata. 12 Por el lado oeste, había veinticinco
metros de cortinas, con diez columnas y sus respectivas bases, que
estaban provistas de ganchos y varillas de plata. 13 Sobre el lado
este, hacia el oriente, también había veinticinco metros de
cortinas. 14Las cortinas colocadas a un lado de la entrada medían
siete metros y medio de largo, y allí había tres columnas y tres
bases. 15 Las del otro lado tenían las mismas medidas, también con
tres columnas y sus respectivas bases. 16Todas las cortinas del atrio
eran de lino fino reforzado. 17 Las bases para las columnas eran de
bronce, y sus ganchos y sus varillas de plata. Los capiteles también
estaban revestidos de plata, y todas las columnas del atrio tenían
varillas de plata. El
cortinado para la entrada del atrio 18 El cortinado de la puerta del atrio era de púrpura
violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, y estaba
recamado artísticamente. Tenía diez metros de largo, y su altura
–lo mismo que la de las cortinas del atrio– era de dos metros y
medio. 19 Sus cuatro columnas y sus cuatro bases eran de bronce, y sus
ganchos de plata, así como también el revestimiento de sus capiteles
y de sus varillas. 20 Todas las estacas de El cómputo
de las expensas 21 Este es el cómputo de las expensas para la
construcción de 22 Besalel –hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu
de Judá– hizo todo lo que el Señor había ordenado a Moisés, 23
contando con la ayuda de Oholiab –hijo de Ajisamac, de la tribu de
Dan– que era artífice, bordador y recamador de púrpura violeta y
escarlata, de carmesí y de lino fino. 24 El total del oro empleado en la ejecución de las
obras del Santuario –el oro procedente de las ofrendas– ascendió
a veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, en siclos del
Santuario. 25 La plata recogida entre los miembros de la
comunidad que habían sido censados, ascendió a cien talentos y mil
setecientos setenta y cinco siclos, en siclos del Santuario, 26 o sea,
medio siclo por cada uno de los incluidos en el censo de los
seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres de veinte años para
arriba. 27 Los cien talentos de plata se usaron para fundir las bases
del Santuario y las bases que sostenían el cortinado, a razón de un
talento por base; 28 y con los mil setecientos setenta y cinco siclos
hicieron ganchos para las columnas, revistieron los capiteles y los
unieron por medio de varillas. 29 El bronce procedente de las ofrendas ascendió a
setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos. 30 Con ellos se
hicieron las bases para la entrada de
Las
vestiduras del Sumo Sacerdote 39 1 También hicieron las vestiduras
litúrgicas para el culto del Santuario y las vestiduras sagradas de
Aarón, como el Señor lo había ordenado a Moisés. Para ello
emplearon púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino. El efod 2 El efod lo hicieron de oro, de púrpura violeta y
escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado. 3 Prepararon láminas
de oro trabajado a martillo, que luego cortaron en forma de hebras,
para entretejerlas artísticamente con la púrpura violeta y
escarlata, con el carmesí y con el lino fino reforzado. 4 Después
aplicaron al efod dos hombreras, y este quedó unido por sus dos
extremos. 5 El cinturón para ajustarlo formaba una sola pieza con él
y estaba hecho de la misma manera: era de oro, de púrpura violeta y
escarlata, de carmesí y lino fino reforzado, como el Señor se lo había
ordenado a Moisés. 6 También trabajaron las piedras de lapislázuli,
que fueron engarzadas en oro y grabadas con los nombres de los hijos
de Israel, como se graban los sellos. 7 Finalmente colocaron las
piedras en las hombreras del efod, para que fueran un memorial en
favor de los israelitas, delante del Señor, como él se lo había
ordenado a Moisés. el
pectoral 8 También hicieron el pectoral, trabajado artísticamente
y confeccionado de la misma manera que el efod. Lo hicieron de oro, de
púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado. 9
El pectoral era cuadrado y de doble paño, de un palmo de largo y otro
de ancho. 10 Lo guarnecieron de piedras preciosas dispuestas en cuatro
hileras: en la primera había un jaspe rojo, un topacio y una
esmeralda; 11 en la segunda, un rubí, un zafiro y un diamante; 12 en
la tercera, un ágata, una cornalina y una amatista; 13 y en la
cuarta, un crisólito, un lapislázuli y un jaspe verde. Todas ellas
estaban engarzadas en oro. 14 Las piedras eran doce en total, como los
nombres de los hijos de Israel, y cada una llevaba grabado el nombre
de una de las doce tribus, como se graban los sellos. 15 También
hicieron para el pectoral unas cadenas de oro puro trenzadas a manera
de cordones, 16 dos engastes de oro y dos argollas de oro, y ajustaron
las dos argollas a sus dos extremos. 17 Sujetaron las dos puntas de
las cadenas de oro en las dos argollas que estaban en los extremos
superiores del pectoral, 18 y unieron las otras dos puntas a los
engastes que habían colocado sobre las hombreras del efod, por la
parte de adelante. 19 Hicieron, asimismo, otras dos argollas de oro y
las ajustaron a los dos extremos inferiores del pectoral, sobre el
borde interior, el que da hacia el efod. 20 También forjaron otras
dos argollas de oro y las adhirieron a las dos hombreras del efod, por
la parte de adelante y bien hacia abajo, o sea, cerca de la costura y
encima del cinturón. 21 Así sujetaron el pectoral, haciendo pasar
entre sus argollas y las argollas del efod un cordón de púrpura
violeta, de manera que el pectoral quedaba fijo sobre el cinturón y
no podía desprenderse del efod. Esto es lo que el Señor había
ordenado a Moisés. El
manto 22 Además, hicieron el manto del efod, todo tejido de
púrpura violeta. 23 En el centro tenía una abertura, semejante al
cuello de una cota de guerrero y reforzada con un dobladillo, para que
no se rasgara. 24 Su ruedo estaba adornado con unas granadas de púrpura
violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado. 25 También
hicieron unas campanillas de oro puro y las colocaron sobre el ruedo
del manto, intercalándolas con las granadas. 26 Las campanillas y las
granadas estaban dispuestas alternadamente, una al lado de la otra, a
lo largo de todo el ruedo. El manto se empleaba para ejercer las
funciones sacerdotales, como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Las
vestiduras de los sacerdotes 27 Después hicieron las túnicas de lino fino para
Aarón y sus hijos; 28 hicieron el turbante de lino fino, los adornos
de las mitras de lino fino, y los pantalones de lino fino reforzado;
29 también tejieron las fajas recamadas de lino fino reforzado, de púrpura
violeta y escarlata y de carmesí, conforme a la orden que el Señor
había dado a Moisés. La flor
para el turbante del Sumo Sacerdote 30 Finalmente, forjaron la flor de oro puro – signo
de consagración – y grabaron en ella, como se graban los sellos, la
siguiente inscripción: "Consagrado al Señor". 31 Luego le
pusieron un cordón de púrpura violeta, para poder sujetarla a la
parte superior del turbante, como el Señor se lo había ordenado a
Moisés. La
conclusión y la entrega de la obra realizada 32 Así fue concluida la construcción de 33 Entonces presentaron a Moisés 43 Cuando Moisés vio que habían hecho toda la obra,
ajustándose exactamente a lo que el Señor había ordenado, los
bendijo.
La
erección y consagración e 40 1 El Señor habló a Moisés en
estos términos: 2 El día primero del primer mes erigirás 9 Luego tomarás el óleo de la unción y ungirás la
ejecución de la orden divina 16 Moisés realizó exactamente todo lo que el Señor
le había ordenado. 17 En el segundo año, el primer día del primer
mes, se procedió a la erección de El
ingreso de la gloria del Señor 34 Entonces la nube cubrió La
nube, guía de los israelitas 36 En todas las etapas del camino, cuando la nube se
alzaba, alejándose de
1 11. "Pitóm y Ramsés" eran dos
ciudades situadas en la parte oriental del Delta del Nilo. 16. El texto hebreo dice literalmente:
"Observen bien las dos piedras". Probablemente, esta expresión
sea un eufemismo para referirse al sexo del recién nacido. 2 10. "Yo lo saqué de las aguas":
esta es una etimología popular, que asocia artificialmente el nombre
de Moisés a un verbo hebreo cuyo significado es "sacar". 15-16. El nombre "Madián"
designa a un grupo de tribus nómadas, que vivían al sur y al este de
Palestina. Según 18. "Reuel": según otra
tradición, el nombre del suegro de Moisés era Jetró (3. 1; 18. 1). 22. "Fui un emigrante en tierra
extranjera": este es un nuevo ejemplo de etimología popular, que
asocia el nombre de Gersón a una palabra hebrea que significa
"extranjero". 3 1. Es probable que el "Horeb" o Sinaí
sea llamado "montaña de Dios" porque ya antes de la
revelación del Señor a Moisés se lo consideraba como un lugar
santo. 13-15. El nombre propio del Dios de
Israel -que las versiones más antiguas de 4 14. Aarón es llamado "el levita" no
tanto por pertenecer a la tribu de Leví, cuanto por la función
sacerdotal que iba a desempeñar más tarde (ver 29. 1-9; Lev. 8.
1-13). 21. "Yo voy a endurecer el corazón
del Faraón": esta frase anticipa el tema que reaparecerá en el
relato de cada una de las plagas de Egipto. La obstinación y la mala
voluntad del Faraón se opondrán al pedido que Moisés le hará en
nombre de su Dios, y a los signos que realizará para legitimar su
misión. Para describir este hecho, 25-26. "Esposo de sangre": con
esta expresión se designaba a la persona que había recibido la
circuncisión, y su significado original era probablemente
"protegido por la sangre". La extrema brevedad de todo este
pasaje hace que su interpretación resulte particularmente difícil.
Pero se pueden señalar, al menos, dos aspectos: la "prueba"
a que fue sometido Moisés antes de iniciar su misión –semejante a
la prueba que debió afrontar Jacob en Gn. 32. 25-33– y la liberación
por la "sangre" de la circuncisión, que anticipa el tema de
la liberación por la "sangre" del cordero pascual. 6 3. "Dios Todopoderoso": ver nota Gn.
17. 1. 7 8. Aquí se inicia el relato de las plagas de
Egipto, que concluye con la recapitulación de 11. 9-10. La lectura
detenida del texto permite discernir materiales provenientes de
tradiciones diversas. Según una de ellas, llamada
"sacerdotal", Moisés y Aarón actúan juntos, en oposición
a los magos de Egipto. Los milagros ejecutados por Aarón -con la
ayuda de un bastón milagroso- tienen por finalidad acreditar a Moisés
ante el Faraón, como enviado del Señor. La tradición yahvista, en
cambio, presenta a Moisés solo ante el Faraón, y es el Señor mismo
el que comienza y pone fin a la plaga anunciada de antemano. Aunque
las plagas recuerdan ciertos fenómenos bien conocidos en Egipto, el
relato no debe ser leído como si fuera una crónica histórica. Se
trata más bien de una gesta épica o "profética", que
celebra el poder de Dios sobre los fenómenos naturales, puesto de
manifiesto para rescatar a su pueblo de la esclavitud. 8 22. "Son una abominación para los
egipcios": algunos animales, como el carnero, el chivo y el toro,
eran considerados sagrados por los egipcios, y ofrecerlos en
sacrificio significaba cometer una acción sacrílega. 12 2. El "mes" a que
se refiere el texto es el mes de Abib o de las espigas (Deut. 16. 1),
que corresponde a marzo-abril y tomó más tarde el nombre babilónico
de Nisán. 29-42. Estos vs. interrumpen la instrucción
sobre la manera de celebrar 40. Ver Gn. 15. 13-16. 13 9. El "signo" y
el "memorial" aluden a los tatuajes u otras señales que
usaban algunos pueblos para indicar la pertenencia étnica o
religiosa. El texto bíblico sustituye estas marcas materiales por la
proclamación de una "palabra" (v. 8), que expresa la fe de
Israel y acompaña a la celebración del rito ( 13. El sacrificio de los primogénitos
es un caso particular de la ofrenda de todas las primicias (22.
28-29). El asno no podía ser ofrecido en sacrificio, y por eso debía
ser rescatado. Si no se lo rescataba, había que matarlo de manera no
ritual, o sea, sin derramamiento de sangre. 17. La ruta de los filisteos era el
camino normal para ir de Egipto a Canaán, porque bordeaba la costa
del Mediterráneo y estaba jalonada de manantiales y de lugares
fortificados. 18. La expresión hebrea que se
traduce como "Mar Rojo", significa literalmente "Mar de
los Papiros". 22. "Columna de nube": la
nube es un signo de la presencia divina, velada pero activa. En las
diversas tradiciones del Pentateuco, esa presencia está simbolizada
de diversas maneras: según la tradición "yahvista", el Señor
guía a su pueblo por el desierto en la columna de nube y en la
columna de fuego. En los documentos "elohístas", Dios se
manifiesta en una nube, que desciende hasta cubrir la entrada de 14 Resulta muy difícil determinar
con exactitud el fondo histórico de esta narración épica, elaborada
y transmitida en el marco del culto israelita. Lo cierto es que en
ella se conserva el recuerdo de una manifiesta intervención de Dios
en favor de Israel, cuando este salía de Egipto. 15 14-15. La referencia a la
conquista de Canaán y la mención de los filisteos indican que este
canto de triunfo no ha sido compuesto totalmente en tiempos de Moisés.
Su núcleo más antiguo es la estrofa retomada por Miriam en el v.21.
Esta exclamación hímnica -cantada y transmitida en el culto
israelita- se fue ampliando paulatinamente hasta incluir la conquista
de Canaán, hecho posterior a la muerte de Moisés. 16 Las fuentes bíblicas interpretan
el don del maná de diversas maneras. Según Núm. 11. 4-6; 21. 5 el
"maná" es una "comida miserable", que llega a
provocar el hastío del pueblo. Los Salmos y el libro de 7. La "gloria del Señor" es
la manifestación luminosa de la santidad y el poder de Dios, la señal
visible de su presencia. Su aspecto es el de "un fuego
devorador" (24. 17). 13. En primavera y a fines de otoño,
bandadas de codornices -aves semejantes a las perdices- atraviesan la
costa mediterránea del Sinaí, y a veces se introducen hasta el
interior del desierto. Estos animales se dejan apresar con facilidad,
particularmente cuando están cansados. Según la detallada exposición
de Núm. 11. 31-34, las codornices venían empujadas por un viento del
mar. 15. "¿Qué es esto?": esta
pregunta -en hebreo "man hu"- es una explicación popular de
la palabra "maná" (v. 31). Los beduinos de la península
del Sinaí llaman todavía hoy "mann" a la resina de un
arbusto, que puede ser recogida del suelo cuando está endurecida por
el frío de la noche, ya que el calor del día la derrite. El
"mann" tiene un sabor dulce, y la gente lo come en el mismo
lugar donde lo encuentra. La descripción que el texto bíblico hace
del maná, parece corresponder a este fenómeno natural. 36. El texto hebreo añade: "El
gomor es la décima parte de un efá". Este versículo es una
glosa explicativa sobre el valor del gomor, medida que equivale a unos
cuatro litros y medio. 17 8. Los
"amalecitas" residían en el Négueb (Núm. 13. 29) y se
opusieron desde el comienzo a la penetración de los israelitas. Las
listas de Gn. 36. 12, 16 presentan a Amalec como descendiente de Esaú. 18 20-22. Este reordenamiento
en la administración de la justicia -atribuido al sabio consejo del
suegro de Moisés- está vinculado a la institución de los
"jueces de Israel" mencionados en Jc.10. 1-5; 12. 7-15. El
trasfondo de este relato deja entrever el ideal
"comunitario" fijado por el Éxodo. La salida de Egipto
significó para Israel el paso de la esclavitud a la libertad. Este
cambio radical de situación exigía una nueva forma de organización
social y un nuevo concepto de la autoridad. En oposición a los regímenes
autocráticos del Antiguo Oriente, el Pueblo de Dios debía ser una
sociedad "justa", donde las responsabilidades estuvieran
compartidas y el servicio prestado por cada uno contribuyera al bien
de todos. 19 Las alianzas entre reyes eran
frecuentes en el Antiguo Oriente, en especial las que establecían los
reyes soberanos con sus vasallos, para brindarles protección y
asegurarse su obediencia. Esta práctica es ilustrativa, porque Israel
se valió de esa experiencia humana para expresar las relaciones que
lo unían a su Dios. 20 El Decálogo -o "Diez
Palabras"- aparece también, con algunas variantes, en
Deut.5.6-21. En su origen, los mandamientos eran quizás tan breves
como los consignados en los vs. 13-16; pero con el transcurso del
tiempo recibieron diversas ampliaciones que explican las diferencias
entre los dos textos. 5. Decir que el Señor es un Dios
"celoso" significa que su amor por el pueblo de Israel no
tolera la "rivalidad" de otros dioses. 21 23-25. Ver Lev. 24. 19-20;
Deut. 19. 21 y nota Gn. 4. 23-24. 22 Las leyes contenidas en el Código
de 7-8. Las partes en litigio debían
comparecer "ante Dios", es decir, ante el sacerdote, que
pronunciaba la sentencia en nombre del Señor. 23 14. Las cuatro tradiciones
del Pentateuco contienen un calendario de las grandes fiestas
religiosas de Israel: 23. 14-17 ("elohísta"); 34.18-23
("yahvista"); Deut. 16. 1-17 ("deuteronomista");
Lev. 23 ("sacerdotal"). En relación con estos calendarios,
ver las reglas litúrgicas de Núm.28-29. El ritual se va precisando
de un texto a otro, pero todos concuerdan en señalar tres fiestas
principales: a) b) La "Fiesta de c) La "Fiesta de 19. La prohibición de cocer un cabrito
en la leche de su madre condena un rito mágico practicado por los
cananeos. 24 Este capítulo parece reunir dos
tradiciones. En la tradición "yahvista", la alianza es
sellada con una comida delante de Dios (vs. 9-11). En la tradición
"elohísta", se sella con un rito de sangre (vs. 3-8): Moisés,
que actúa como mediador de 25 10. El Arca de 17. "Una tapa": la palabra
hebrea correspondiente proviene de un verbo que significa
"cubrir" (un objeto y también los pecados). Por eso la tapa
del Arca se designa tradicionalmente con el nombre de
"propiciatorio". En el gran día de 30. "Panes de la ofrenda": la
expresión hebrea significa literalmente panes del "rostro"
o de la presencia. Eran unos panes que se ponían como ofrenda
permanente ante el "rostro" del Señor, según el ritual de
Lev. 24. 5-9. Este uso ya era conocido en los antiguos santuarios
israelitas, como lo atestigua 1 Sam. 21. 5. Ver Mt. 12. 4. 31. La descripción corresponde al
"candelabro de siete brazos" del templo postexílico. El
Templo de Salomón tenía diez candelabros con una luz cada uno (1
Rey. 7. 49). 26 Antes de su instalación en
Palestina, los israelitas tenían un Santuario transportable, en forma
de carpa, que los acompañaba en sus desplazamientos por el desierto.
Este Santuario recibe el nombre de "Carpa del Encuentro",
porque allí Dios "se encontraba" con Moisés y con Israel
(33.7-9), y también de "Morada", porque esa era la habitación
de Dios en medio de su pueblo. En este capítulo, la legislación
sacerdotal presenta una imagen idealizada del Santuario del desierto
que toma como modelo al Templo de Jerusalén. A pesar de que la
descripción es muy minuciosa algunos detalles resultan poco claros,
debido en parte al uso de términos técnicos. 27 2. Los cuatro extremos
superiores del altar tenían un relieve en forma de
"cuerno". Estos cuernos eran la parte más sagrada del
altar: se los frotaba con la sangre de las víctimas sacrificadas
(Lev. 4. 7), y el fugitivo podía asirse a ellos invocando el derecho
de asilo (1Rey. 1. 50; 2. 28). En el Antiguo Oriente, el cuerno era símbolo
de potencia, y se lo encuentra representado frecuentemente en las
estatuas de los dioses. 28 6. En el Antiguo
Testamento, el término "efod" designa tres cosas distintas:
a) En los textos históricos más antiguos, el
"efod" es un objeto cultual de forma y significado inciertos
(Jc. 8. 27; 17. 5). Según 1 Sam. 23. 9-12; 30.7-8, ese objeto es
confiado a los sacerdotes y sirve para consultar al Señor. b) Esos mismos textos mencionan también el "efod
de lino" que presumiblemente era la única vestidura sacerdotal
(1 Sam. 2. 18), y cubría muy poco el cuerpo (2 Sam. 6. 14, 20). c) En este capítulo se describe el "efod"
del Sumo Sacerdote, especie de chaleco que se ponía sobre la túnica
y el manto, ajustado con un cinturón. Este efod parece mantener una
cierta vinculación con los dos anteriores: por una parte, era una
vestidura sacerdotal –aunque aquí forma parte de una compleja
indumentaria-; por otra, cumplía una función oracular, ya que a él
se sujetaba el "pectoral del juicio" (v. 29), que contenía
las "suertes sagradas" (v. 30). 30. El "Urím" y el
"Tumím" eran las "suertes sa-gradas", es decir,
un objeto del que se valían los sacerdotes para pronunciar sus oráculos
en nombre del Señor. Se desconoce el significado de estos términos y
la forma del instrumento empleado. Probablemente se trataba de pequeñas
piedras, dados o palillos, de colores distintos o marcados con signos
diversos: uno significaba "sí" y el otro "no". El
Señor era consultado de tal manera que bastaba con una respuesta
afirmativa o negativa, y se iba progresando por eliminaciones o
precisiones sucesivas. Ver 1 Sam. 14. 41-42. 36-38. La "flor" -signo de
vitalidad- era originariamente una insignia real. En el período
postexílico, con la desaparición de la monarquía, esta insignia pasó
al Sumo Sacerdote. A esa flor se le asignaba la función de
preservarlo contra los peligros que implicaba eI ejercicio de las
funciones sagradas, y de atraer el beneplácito divino sobre las
ofrendas de los israelitas. 32 El "ternero" fabricado
por los israelitas no era un dios, ni tampoco la representación o la
imagen de un dios, sino que servía de pedestal a la divinidad
invisible, como los querubines del Arca de 4. Ver 1 Rey. 12. 28. 29. Esta es la traducción conjetural
de un texto oscuro, que se refiere a la institución del sacerdocio
levítico. Ver Deut. 33. 8- 11. 33. "Yo borraré de mi
Libro": esta expresión alude a las listas confeccionadas en los
censos (Núm. 1. 2): los miembros del pueblo estaban inscritos en la
lista; ser borrado de ella equivalía a ser excluido del pueblo. Otros
textos bíblicos hablaban del "Libro de 34 Esta narración era
originariamente un duplicado "yahvista" de los capítulos
19-20. Al ubicar el texto junto al episodio del ternero de oro y de la
ruptura de las tablas, el redactor definitivo modificó ligeramente el
texto, para presentarlo como una "segunda" subida de Moisés
al Sinaí y como una "renovación" de 29-35. El rostro "radiante" de
Moisés es un reflejo de la gloria divina: signo de su íntima
familiaridad con Dios y medio para conferir autoridad a sus palabras y
a su misión. Ver 2 Cor. 3. 7-17.
|
|
Si esta Página ha sido de su agrado por favor entre aquí y
El Administrador de este Sitio tiene algo que decirte, escúchalo en su Album "Mis Charlas en el Chat Católico Omega Voz". Escúchalo y si te gusta algún mensaje, descárgalo y compártelo. Para ir y escucharlo presiona aquí |
|
VISITE NUESTRO CHAT CATOLICO "OMEGA VOZ", CHAT DE TEXTO Y AUDIO
|
| Inicio | Imágenes | Diversión | Temas | Música | Oraciones | Cancionero | Salvapantallas | Preguntas Católicas | | Sitios Católicos | Twitter | La Biblia | Barra | Catequistas | Más Música | Conocer | Libros | Radios Católicas | Videos | Postales | | Chat | Messenger | Email | Cine | Autor | Mapa | Enlaces | Webmasters | Televisión | Blogs | Radio | Noticias | Cortesía de Hooomy.com Centro de Servicio y Entretenimiento y yokernow.com Tu Otra Comunidad |
|
|
|
|
|
No ha encontrado lo que buscaba, intente en el mejor buscador del mundo
|
Instale gratuitamente nuestra Barra de Navegador y escuche más de 50 estaciones de Radio Católica en Línea , además podrá tener acceso fácil y rápido a cualquiera de las secciones de nuestros Sitios: ecatolico, musicatolica, catoliblogs, catolituit y vocescatolicas. Además de nuestro solicitado "Chat Omega" tanto al de Voz como al de Texto. También podrá enterarse de las noticias católicas del mundo en forma actualizada. Todo desde la parte superior de su navegador. Si desea descargar e instalar nuestra Barra de Navedador presione sobre la siguiente imagen.
|
| Inicio | Imágenes | Diversión | Temas | Música | Oraciones | Cancionero | Salvapantallas | Preguntas Católicas | Sitios Católicos | Twitter | La Biblia | Barra | Catequistas | Más Música | Conocer | Libros | Radios Católicas | Videos | Postales | Chat | Messenger | Email | Cine | Autor | Mapa | Enlaces | Webmasters | Televisión | Blogs | Radio | Noticias | |